lunes, 16 de julio de 2012

Las fabulaciones de una mujer ansiosa por ver ovnis

   Nuestro estudio comienza con el resumen de Luis Alfonso Gámez sobre el origen del fenómeno ovni y el artículo de Ismael PérezLuces en los cielos, 65 años del mito OVNI.
  
 La mayoría de los misioneros galácticos de los años 50 debió de dar por imposible la salvación de la humanidad. Entonces, entraron en escena crueles alienígenas que experimentaban con los hombres y mujeres que se cruzaban en su camino. Su primera víctima fue un matrimonio estadounidense, cuya vivencia en el interior de un ovni alcanzó fama mundial y marcó una nueva época en la historia de la ufología. Atrás, quedaban los platillos volantes en el cielo y los encuentros místicos en remotos parajes; ahora, los tripulantes de los ovnis secuestraban a seres humanos para examinarlos e incluso mantener relaciones sexuales. Todo comenzó en 1966, cuando la revista Look publicó dos artículos de John Fuller, en los que se narraba cómo seres alienígenas habían secuestrado a una pareja en una carretera secundaria del estado de New Hampshire cinco años antes.


Increíble ejemplar que nos narra la historia de Barney y Betty Hill, quienes estando sometidos a hipnosis por un psiquiatra, contaron que habían sido raptados, llevados a bordo de un objeto volante no identificado, sometidos a un reconocimiento físico y puestos en libertad con promesa de que no sufrirían a consecuencia de todo aquello.


      Barney y Betty Hill regresaban en automóvil de unas vacaciones en Canadá en la noche del 19 de septiembre de 1961, cuando la mujer se dio cuenta de que una misteriosa luz les perseguía. El hombre creía que se trataba de un avión; pero su esposa le persuadió de que no podía ser un aeroplano. Detuvieron el coche, y Barney Hill se sintió aterrorizado tras observar la luz a través de los prismáticos y temer que les fueran a secuestrar los tripulantes de un ovni. En un intento de burlar a los perseguidores, el empleado de Correos decidió abandonar la carretera elegida para el viaje y tomar una vía secundaria. El matrimonio llegó a su casa de Portsmouth dos horas más tarde que lo previsto.





      Al día siguiente, Betty Hill llamó por teléfono a su hermana Janet, una apasionada de los platillos volantes, para contarle lo sucedido. La conversación sirvió para que los Hill se pusieran en contacto con la Fuerza Aérea. Betty compró el último libro de Donald E. Keyhoe, The flying saucer conspiracy (1955), y escribió al ex militar, que por aquel entonces dirigía el crédulo Comité Nacional para la Investigación de los Fenómenos Aéreos (NICAP). En el informe oficial y en la carta al ufólogo, el matrimonio sólo habló de una luz nocturna, similar a una estrella, que luego se convertía en una «torta, rodeada de ventanas en la parte delantera, a través de las cuales se veían luces azulblancas» [Fuller, 1966]. No fue hasta que Barney tuvo que acudir al psiquiatra por prescripción médica cuando el secuestro salió a la luz. De raza negra, el hombre se sentía culpable de haber abandonado a su primera esposa y a su hijo por Betty, una mujer blanca. Mediante hipnosis, el doctor Benjamin Simon tuvo conocimiento de la observación del ovni, a la que, según ambos miembros del matrimonio recordaban en estado hipnótico, había seguido un secuestro y un reconocimiento médico a bordo del platillo volante.



El libro “El Viaje interrumpido” de John G. Fuller fue el primer testimonio escrito sobre el matrimonio Hill. La sobrina de ellos, Kathleen Marden con su libro “Captureed! The Betty and Barney Hill ufo experience”, realiza una nueva aportación. Noufa-Chile

     El psiquiatra, que sospechaba que el episodio del rapto era una fabulación, lo confirmó cuando la mujer le informó de las pesadillas que había tenido desde la noche del presunto secuestro. Los sueños de Betty Hill eran idénticos al relato obtenido de ambos testigos bajo hipnosis. La historia había sido inventada por la mujer, ya que sus recuerdos eran mucho más completos que los del hombre, a quien había contado las pesadillas durante meses. A juicio de Benjamin Simon, «los Hill no mentían» cuando contaban su historia, pero ésta estaba basada en los sueños de la mujer y no en un hecho real [Fuller, 1966]. El médico estaba seguro de que las pesadillas no habían sido causadas por un secuestro alienígena, ya que la exposición estaba plagada de inconsistencias. Así, por ejemplo, los extraterrestres de Betty hablaban en inglés y sabían manejar la cremallera del vestido de la mujer, mientras que los de Barney ni tenían boca ni se explicaban que el hombre utilizara dentadura postiza. Además, aunque los alienígenas ignoraban lo que era el paso del tiempo, cuando la mujer abandonaba la nave, uno le dijo: «Espera un minuto» [Klass, 1989].

      Robert Sheaffer, astrónomo aficionado, cree que el objeto que persiguió a los Hill fue el planeta Júpiter, excepcionalmente brillante aquella noche. De hecho, el matrimonio vio por primera vez el ovni encima de una estrella localizada bajo la Luna. En realidad, por debajo del satélite terrestre, había aquella noche dos planetas, Saturno -la estrella de los Hill- y Júpiter. «De haber existido un auténtico ovni habría habido tres objetos cerca de la Luna: Júpiter, Saturno y el ovni» [Sheaffer, 1981]. Pero el matrimonio sólo recordaba haber visto dos. Quien crea que es difícil confundir un planeta con una nave extraterrestre tiene que saber que efectivos de la Policía autónoma vasca, de la Asociación de Ayuda en Carretera, de la Cruz Roja y de varias guardias urbanas cometieron el mismo error que los Hill en la madrugada del 11 de julio de 1985, cuando una caravana de vehículos siguió a Júpiter por las carreteras guipuzcoanas durante cinco horas. A pesar de que el planeta fue identificado como tal por un astrónomo que presenció los hechos, los testigos creyeron firmemente que lo que perseguían era un objeto «tripulado o, por lo menos, extraño a lo que conocemos en la Tierra» [Segura, 1985]. Respecto a las dos horas de retraso que los Hill achacaban al tiempo que había durado el secuestro, sólo hay que decir que, además de desviarse de la carretera principal y tomar una vía secundaria, el matrimonio circuló a baja velocidad durante buena parte del trayecto y realizó varias paradas para observar el ovni. Así se explica el famoso tiempo perdido.

      A pesar de las inconsistencias, la falta de pruebas y la opinión del psiquiatra que trató a Betty y Barney Hill, el caso -ampliamente difundido en libros y revistas- provocó un nuevo giro en la mitología ovni y empezaron a prodigarse los secuestros, siempre siguiendo el patrón de la experiencia del matrimonio de New Hampshire. A juicio de los ufólogos, la similitud entre la mayoría de los raptos alienígenas y el episodio de los Hill autentica los primeros. ¡Extraña lógica la de los seguidores de los platillos volantes! Las fabulaciones de una mujer ansiosa por ver marcianos sirven para legitimar los relatos increíbles posteriores porque, por supuesto, no hay ninguna prueba objetiva de la presencia de delincuentes cósmicos en nuestro planeta.

De la Luna a Marte

      Después de millones de visitas y cientos de secuestros -con violación sexual incluida en algunos casos-, la ufología no dispone todavía de la prueba de cargo que demuestre la existencia de exploradores alienígenas en la Tierra. Ni una sola de las miles de fotografías existentes de supuestos ovnis ha superado los análisis pertinentes. Cuando no se trata de imágenes borrosas, resulta que los ingenios extraterrestres son idénticos a las maquetas que construye el honrado testigo, como ocurre con el contactado suizo Eduard Meier y con el estadounidense Ed Walters. Resulta chocante que haya filmaciones de aviones poco antes de estrellarse y ni una fidedigna de platillos volantes, aunque desde 1947 ha habido muchísimos menos accidentes aéreos que apariciones de ovnis.



Eduard Meier y sus naves extraterrestres



Eduard Meier



Fotografía titulada UFO 1987 - 1988 in Gulf Breeze de Ed Walters. Search4ufo





Fotografías de Ed Walters y su modelo

      Los documentos sonoros incuestionables también brillan por su ausencia. A principios de los años 80, el ufólogo Juan José Benítez aseguró que en un barrio bilbaíno se había grabado el ruido de una nave extraterrestre. Para desgracia del novelista, el misterioso sonido era en realidad el canto de un sapo partero -Alytes Obstetricans-, como comprobaron técnicos de la Fonoteca del Museo Zoológico de Barcelona a instancias de Félix Ares, Jesús y el autor.

      Los alienígenas, además, se caracterizan por no haber aportado ningún conocimiento nuevo al género humano. ¡Qué mejor prueba que facilitar a un analfabeto la solución al teorema de Fermat o una ecuación desconocida para los hombres de ciencia! Sin embargo, en medio siglo, lo único que los extraterrestres han transmitido a sus elegidos -personas casi todas ellas de escasa o nula formación- son mensajes mesiánicos vacíos de contenido y advertencias sobre inminentes fines del mundo que no se han convertido en realidad. Tampoco han facilitado a los contactados casi ningún objeto de origen alienígena. Lo hicieron una vez, cuando Howard Menger se trajo una patata tras un viaje a la Luna. La composición en proteínas del tubérculo selenita era, según el contactado, cinco veces superior a la de una patata terrestre. Por desgracia, nadie pudo analizar tan nutritivo manjar, ya que Menger aseguró que había sido confiscado por el Gobierno estadounidense. Nada mejor que una mentira para encubrir otra.



Imágenes que Howard Menger aseguró haber tomado en la luna


      En 1957, con motivo de la Quinta Convención de las naves espaciales, la revista Life dedicó un número a los Encuentros En la Tercera Fase (RR3) en la edición del 27 de mayo de 1957 con cuatro historias de risa.

Queen of Outer Space, la señora Evelyn Smith, de Indianápolis, Indiana, compró una de los muchos libros que narran las aventuras espaciales a disposición de la convención.

       Los seguidores de la Convención se reúnen en el desierto para intercambiar historias interplanetarias. El panorama desértico es desolador, muy apropiado, como un paisaje lunar. Alrededor de 1200 creyentes se reunieron para reafirmar su inquebrantable creencia en la existencia de platillos voladores. Los miembros de la Convención de las naves espaciales han permitido remplazar la falta de evidencia formal de la existencia de platillos voladores, ya que muchos de ellos aseguran que las han visto con sus propios ojos. Por otra parte, algunos afirman haber hablado con los ocupantes de platillos voladores y unos pocos afortunados fueron llevados a dar un paseo a bordo.  La convención se llevó a cabo en el Aeropuerto de Giant Rock cerca de la Yuca, California, donde, en los convenios anteriores, los miembros hicieron varios avistamientos de ovnis



    

Accidente simulado del estrellamiento de un platillo volante. La farsa fué organizada por los estudiantes de Caltech, con dinamita. Los participantes engañados acudieron al lugar sólo para encontrar un parche carbonizado de desierto.


      Truman Bethrum de Prescot, Arizona, afirma que mientras realizaba una siesta en su camioneta la medianoche del 28 de julio de 1952, fue atacado por pequeños hombres del espacio con trajes y sombreros. Lo llevaron a su nave espacial donde se reunió con su líder, una mujer pequeña y hermosa, que estuvo manteniendo discusiones filosóficas con él hasta el amanecer.


      En mayo de 1956, durante una experiencia psíquica, Ruth Weber de Yuca Valley, California, fue testigo de una lluvia de hombres del espacio, los cuales cayeron en la calle principal de Yuca Valley y se perdieron entre la multitud, sin que nadie se diera cuenta de ello.


      George Van Tassel el 21 de agosto 1953, salió de noche, vestido con pantalones cortos, y se quedó dormido en el desierto cerca de Giant Rock. De pronto, fue despertado por un hombre del espacio que le preguntó si quería visitar su nave espacial, la cual estaba flotando en el aire, allí al lado. Van Tassel le respondió que él estaba interesado, obviamente, y fue transportado al interior, done le mostraron el tablero de instrumentos y el gabinete de inventos, como el que limpia la ropa con la luz.


Howard Menger de Hight Bridgen, Nueva Jersey, tuvo la oportunidad de ver  Venus durante un viaje espacial en 1956. Mientras caminaba por el bosque, se le invitó a viajar en un platillo de las personas con el pelo largo que llevaba hebillas de cinturón brillante.

***

      La liberación sexual de los años 60 se reflejó en numerosos encuentros íntimos entre alienígenas y terrestres, pocas veces consentidos por los humanos. Así, una joven norteamericana de 26 años, Shane Kurz, decía haber sido violada por un extraterrestre el 2 de mayo de 1968 en Westmoreland, en el estado de Nueva York. Antonio Ribera, el más veterano de los ufólogos españoles, cree que la aventura sexual de Kurz «ofrece todos los visos de ser cierta», pero duda de la autenticidad del vis-à-vis de Elizabeth Klarer, una sudafricana que asegura haber tenido un hijo del tripulante de una platillo volante [Ribera, 1981]. En estos casos, obvia decirlo, las víctimas no suelen hacerse tampoco con ninguna evidencia -ni siquiera un preservativo marciano- ni denunciar los hechos y someterse al correspondiente reconocimiento médico. Los extraterrestres, por su parte, son tan primitivos e irresponsables como para arriesgarse a contraer o propagar una enfermedad por no recurrir a la fecundación in vitro para sus experimentos genéticos. Como nadie ha visto nunca el fruto vivo de estos arrebatos de pasión alienígena, seguimos sin pruebas.



Recreación de la abducción de Shane Kurz



Elizabeth Klarer, una sudafricana que asegura haber tenido un hijo del tripulante de este tripulante de un platillo volante

      «Además de las innumerables mentiras -dice Martin S. Kottmeyer-, la evidencia física utilizada para argumentar a favor de la realidad de los ovnis es tan trivial como la que se utiliza para apoyar las fantasías más personales de otros paranoicos, por ejemplo: anillos perdidos, luces que disminuyen, fallos mecánicos, enfermedades sin explicación aparente, fotografías sobreimpresas, y así sucesivamente. No existen casos conocidos de ovnis que fulminen automóviles y los conviertan en charcos radiactivos, que roben estadios enteros de fútbol, que alteren el orden de los aminoácidos en sus víctimas, o que dejen olvidadas láminas de 'multiquarks' de gran potencia cuando hay una colisión. Para resumir, no hay ninguna evidencia que requiera una explicación de otro mundo» [Kottmeyer, 1989].

En una galaxia muy, muy lejana...

      La idea del origen extraterrestre de los platillos volantes está tan extendida que, cuando alguien niega tal posibilidad, lo normal es que le respondan: «¡Cómo puedes creer que somos los únicos seres inteligentes del universo!». Y es que la mayoría de la gente confunde la probabilidad de que existan otras civilizaciones en el cosmos con la seguridad de que estamos siendo visitados por extraterrestres. Los ufólogos no sólo presuponen que la inteligencia es algo común en la Vía Láctea, sino que consideran que la Tierra es un destino especialmente interesante en una galaxia compuesta por más de 100.000 millones de estrellas. Sólo así se entiende el enorme esfuerzo económico, tecnológico y humano que supone haber enviado a nuestro planeta 4 millones de astronaves en cinco decenios. Si, como mantienen los ufólogos, el desarrollo de vida inteligente es algo frecuente, ¿qué interés tiene el ser humano para todas esas civilizaciones que nos visitan? Porque lo que está claro es que la humanidad llama la atención a alienígenas de los más variados pelajes.

      En 1970, el ufólogo brasileño Jader U. Pereira estudió 333 casos de supuestos aterrizajes extraterrestres y llegó a la conclusión de que la mayoría de los visitantes eran humanoides, aunque hay más de una docena de biotipos diferentes [Pereira, 1978]. Las alturas de los exploradores estelares oscilan entre los 0,80 y los 3 metros, los hay rubios y absolutamente calvos, cabezones y de proporciones perfectas, con orejas puntiagudas y con garras, con un sólo ojo y con simples hendiduras en lugar de ojos. Pero también hollan suelo terrestre, aunque en menor proporción, alienígenas de «cabeza cuadrada y cuerpo en forma de campana»; seres que parecen «un trozo de terrón de azúcar abierto por la parte baja»; monstruos sin cabeza y con alas de murciélago; cajas cilíndricas inteligentes que se desplazan sobre aletas... El delirante informe de Pereira no entró a formar parte de una antología del disparate, sino que en su día fue publicado por Stendek y Phénomènes Spatiaux, las revistas serias de las ufologías española y francesa, respectivamente. Pereira, de todos modos, no se atrevió a atribuir un planeta de origen a cada tipo de extraterrestre, lo que habría convertido el estudio en una inapreciable pieza de humor. ¿Acaso el alienígena de orejas puntiagudas era un pariente lejano del señor Spock?



Especímen TV1, V3 de la tiponomía de Jader U. Pereira. Clasificado como extraterrestre con bola luminosa en la mano

      Los primeros contactados situaban el hogar de los exploradores extraterrestres en la Luna, Marte, Venus, Júpiter y Saturno. Adamski, Menger y otros elegidos visitaron en los años 50 ciudades alienígenas en varios mundos de nuestro sistema solar. Las patrañas divulgadas por estos contactados cayeron por su propio peso gracias a la exploración de otros planetas mediante sondas automáticas. Sin embargo, los miembros del IPRI seguían hablando en los años 70 de visitantes de Ganímedes o Io, un desierto helado y un infierno de azufre, respectivamente.

      Últimamente, los amigos de los extraterrestres han optado por situar a sus interlocutores a varios años-luz de la Tierra. El espabilado de turno tiene así más tiempo para forrarse hasta que los más ingenuos se dan cuenta de que todo ha sido un cuento chino. Eduard Meier, un contactado suizo especialmente hábil fabricando maquetas que tiene debilidad por dar palizas a su esposa, una deficiente mental, dice estar en comunicación con habitantes de las Pléyades, constelación situada a unos 400 años-luz. Lástima que, como indica el director del Planetario de Pamplona, Javier Armentia, las Pléyades sean unas estrellas demasiados jóvenes como para contar con planetas.

      Louis Winkler, astrónomo de la Universidad de Pennsylvania, cree que la evolución histórica de la elección del lugar de origen de los extraterrestres responde a un patrón propio de una religión. «Primero -dice-, se elige un lugar cercano, siendo relativamente fácil para los alienígenas establecer contacto. Si se prueba que este lugar cercano es insostenible, se establece que la vida existe un poco más lejos. Mientras el nuevo lugar está siendo evaluado, las ideas acerca de la naturaleza de los alienígenas pueden mantenerse sin que sean refutadas. Llevar el origen de la vida extraterrestre siempre a mayores distancias de la Tierra es una manera de preservar la idea de que los alienígenas existen y están contactando con los terrícolas. Obviamente, la elección más segura, y más remota en cierto sentido, sería la de otro lugar en la continuidad espacio-temporal o en otro universo, dado que estos orígenes parecen ser de más difícil refutación» [Winkler, 1983].



El “retrasado mental” Eduard Meier

       De hecho, las continuas meteduras de pata de contactados y secuestrados han llevado a los ufólogos más jóvenes a trasladar en los últimos años el Olimpo de sus dioses a otras dimensiones, donde los angelicales alienígenas de rubia melena y blanca tez están a salvo de la curiosidad humana.

      El engaño ha durado ya medio siglo, pero puede irse al traste en cualquier momento. Sólo hace falta que una nave alienígena aterrice a plena luz del día en una populosa ciudad. Entonces, se demostrará que todos los libros sobre platillos volantes no son más que cuentos de hadas y que los ufólogos más reputados son meros embaucadores.

Ver para creer

      No es del todo difícil encontrar en los cielos cosas que no sabemos identificar. Pero si no sabemos que es ese "algo" que estamos viendo, no deberíamos concluir que es alguna clase de nave espacial extraterrestre.

      El objeto que más alertas ovnis (en el sentido de nave espacial ET) ha desatado a lo largo de la historia es sin lugar a dudas el planeta Venus. Quizás esté pensando que eso no es posible, que nadie va a confundir un planeta con una nave extraterrestre, pero lo cierto es que así ha sucedido. La mayoría de los que afirman que no se puede confundir un planeta con un ovni (una vez más lo uso en el sentido de nave ET) no son astrónomos, ni profesionales ni aficionados, es más, a lo largo de su vida nunca han prestado la más mínima atención al firmamento, afirma Ismael Perez.

       Otros objetos que pueden producir avistamientos de ovnis son los satélites artificiales que brillan como las estrellas, pero se desplazan silenciosamente, sin que tengan alas como los aviones. Tampoco es una estrella fugaz, eso está claro. Mientras sigue intentando dar con la naturaleza de aquello que está viendo, entonces, sucede algo aun más sorprendente, la "estrella" que se movía simplemente se ha desvanecido, ha desaparecido, le resulta imposible localizarla. Esto es algo que pueden hacer los satélites. Los satélites no tienen luz propia, si los vemos es porque reflejan la luz del Sol. Dado su reducido tamaño, desde la Tierra aparecen como si fueran una estrella más, sólo que se mueven. Ahora bien, durante su órbita el satélite puede entrar en la sombra que proyecta la Tierra, cuando esto sucede, como es lógico, la luz del Sol deja de incidir en el mismo. Visto desde la Tierra lo que vemos es que esa "estrella que se mueve" ha desaparecido. Pero la realidad es que el satélite ha entrado en la sombra de la Tierra, eso es todo.

      En el sitio web Life Little Mysteries han hecho una recopilación de los siete objetos que comúnmente se confunden con ovnis. Ismael Perez afirma que su preferido es una nube que se observó sobre Moscú. Este tipo de fenómenos ocurre principalmente en las nubes conocidas como cirros. Estas nubes están compuestas por cristales de hielo y gotas de agua super-congelada. El agua super-congelada está a una temperatura por debajo del punto de congelación pero aun así se mantiene líquida. Cuando una de estas nubes es distorsionada, por el paso de un avión, o por una ráfaga de viento, o etc. el agua superfría puede evaporarse creando una extraña forma como si fuera un agujero. Aquí está el vídeo, la verdad es que es ciertamente
impresionante:


 


7. relámpago

      Misteriosos avistamientos de ovnis pueden ir mano a mano con un fenómeno meteorológico natural conocido como sprites -destellos en la alta atmósfera provocada por tormentas-. Sprites aparecen de repente cuando un rayo de las tormentas excita el campo eléctrico por encima de la tormenta, produciendo destellos de baile de luz brillante. Los sprites pueden tomar la forma de ritmo rápido bolas de electricidad, aunque también pueden formar rayas o zarcillos. "Sprites de invierno" son comunes en el hemisferio norte durante los meses de invierno.



Una serie de Red Sprites en acción. En 10 milisegundos se acaba todo. Foto por Oscar van der Velde

      Los Red Sprites son bastante efímeros y difíciles de observar. Ocurren como una especie de explosión electromagnética entre los 40 y 100 km de altura. Pueden tener más de 40 km de extensión y son rojizos en la parte superior y azulados en el fondo. Cada Red Sprite dura entre 3 y 10 milisegundos, su brillo es muy pero muy tenue. Para poder verlos a simple vista, necesitas acostumbrar el ojo a la oscuridad total, lo suficiente para ver la vía lactea

      Los Blue Jets son como rayos empaquetados ridículamente rápidos. Se mueven a 100 km/s (eso es Mach 300, un avión supersónico que se mueve a Mach 5 queda como una tortuga). Es como un rayo invertido, en vez de ir hacia la tierra, surge de la parte superior de las nubes y va hacia arriba. Una vez que surgen, recorren unos 40 km y desaparecen como a los 50 km de altura. Ver uno de estos es muy difícil debido a su duración y de las condiciones necesarias.



      En este apartado también puedes ver las teorías de la tensión tectónica: triboluminiscencia,  y el rayo globular o centella.

6. las pruebas de misiles

      En diciembre de 2009, una espectacular espiral de luz apareció en el cielo sobre el norte de Noruega: Una espiral gigante, con un haz de color verde-azul. Se veía como un agujero de gusano a otra dimensión, pero resultó que las luces fueron causadas por un misil ruso que falló poco después del despegue, de acuerdo con el ministerio de defensa de Rusia. El misil Bulava perdió el control, creando así la misteriosa espiral rotatoria.


Imagen simulada que recrea lo sucedido con el misil Bulava

5. Extrañas formaciones de nubes

      El 7 de octubre de 2009, las imágenes de un halo gigante en un cielo nublado en Moscú, apareció en YouTube. El vídeo tenía todo lo necesario para encender los rumores de ovnis. En un momento dado, un objeto con punta oscura aparece fuera del anillo. Incluso hay una música de fondo misteriosa que suena de la radio rusa.  

     Se trataba de lo que se conoce como una nube del taladro. Esto ocurre en las nubes cirros o cirroestratos, que a menudo están compuestos de cristales de hielo y súper-enfriados por gotas de agua - el agua que está por debajo de la temperatura de congelación, pero aún en forma líquida, como hemos visto más arriba.



Cirroestratos sobre Móscú el 7 de octubre de 2009

4. Globos

      En la tarde del 13 de octubre de 2011, cientos de personas en el barrio de Chelsea de Manhattan vieron un racimo de luces plateadas, brillantes, brillantes desde arriba. Naturalmente, las descripciones iniciales del supuesto OVNI varía ampliamente: algunas personas dijeron haber visto un gran objeto que se movía lentamente, lleno de luces,  mientras que otros dicen que vieron cerca de una docena de entidades de mediano tamaño.

     Las luces extrañas y brillantes resultó ser causada por 12 globos de helio que se escaparon de una fiesta de compromiso de un profesor de un colegio en Mount Vernon, el condado de Westchester, a unos 15 kilómetros de distancia. Los globos fueron puestos en libertad sin darse cuenta a la 1 pm, y el primero de los avistamientos de "ovnis" ocurrió alrededor de las 13:30.



Así se imaginan los creyentes en ovnis a los globos sondas

3. Venus

     El planeta Venus a menudo se confunde con un ovni. Para los espectadores de la Tierra, el segundo planeta desde el sol aparece como una luz brillante que cuelga en el cielo del atardecer, que parece flotar lentamente en el ocaso, ya que supera en brillo a todas las estrellas, excepto  el sol. Debido a que Venus orbita alrededor del Sol dentro de nuestra propia órbita, desde nuestra perspectiva realiza movimientos constantes, que a menudo se confunden con un movimiento OVNI.

2. aviones

       Las estelas de condensación de los aviones a reacción, a menudo, se confunden con ovnis. Luces en el cielo, sobre todo cuando son vistas por los pilotos, también puede causar un gran revuelo, pero casi siempre se descubre durante las investigaciones son las  luces de marcha de otras aeronaves o bengalas lanzadas por embarcaciones.

1. Los experimentos militares

      Los finales de 1940 y principios de 1950 fueron un gran momento para detectar ovnis y extraterrestres en Nuevo México, principalmente porque ahí es donde la Fuerza Aérea estaba llevando a cabo parte de su investigación de alto secreto. Uno de esos programas era conocido como el Proyecto Mogul  en el que se lanzaban globos a grandes alturas con la finalidad de llevar micrófonos que fuesen capaces de detectar las ondas sonoras generadas por las pruebas de la bomba atómica soviética. La Fuerza Aérea ha confirmado que un accidente de 1947 de uno de esos globos fue lo que dio origen al incidente OVNI de Roswell.




      En otro experimento militar en la década de 1950, los científicos de la Fuerza Aérea dejaron caer varias docenas de muñecos antropomórficos (proyecto Excelsior) desde los aviones para probar nuevos paracaídas a gran altura y determinar los giros peligrosos de los cuerpos. Los resultados de estos estudios contribuyeron al diseño de los paracaídas y los trajes de presión que los pilotos de aviones de combate y los astronautas usarían.





Un avión de platillo volador-como es remolcado por EE.UU. 77 en Cowley County, Kansas.
Crédito: local ABC7

      Ya ha pasado más de medio siglo desde que la fiebre por los ovnis iniciara su andadura. Tras todo este periodo de tiempo lo único que tenemos son confusiones de fenómenos naturales con naves extraterrestres, mucho fraude, y una apabullante ausencia de pruebas. La ufología no ha aportada absolutamente nada al saber de la humanidad, es más, actualmente se parece y mucho, a una religión. En resumidas cuentas, no es que el escepticismo esté más que justificado, que lo está, sino que hay razones para sostener la más dura de las incredulidades.

***

-HINES, Terence. "Pseudoscience and the paranormal". New York: Prometheus Books, 2003 -Project Blue Book(http://bluebookarchive.org/default.aspx)
-Comité Condon http://files.ncas.org/condon/ -GOODE, Erich. "The paranormal. Who believes, why they believe and why it matters". New York: Prometheus Books, 2011
-OBERG, James. "Astronaut "UFO" Sightings". The Skeptical Inquierer, Volume III, No.1, Fall 1978
-LOFTUS, E., y J. Palmer."Reconstruction of Automobile Destruction: An Example of the Interation between Language and Memory". Journal of Verbal Learning and Verbal Behaivor 13:585-89

Referencias

(Obtenidas de Luís Alonso Gámez, El gran engaño de los platillos volantes, de la web Ovnis a Mogollón, que se puede ver en Sociedad de Escépticos de P.R)

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Fuller, John G. [1966]: El viaje interrumpido. Dos horas olvidadas a bordo de un platillo volante [The interrumpied journey: Two lost hours aboard a flying saucer]. Prologado por Benjamin Simon. Trad. de Jesús Pardo. Editorial Plaza & Janés (Col. «Otros Mundos»). Barcelona 1977. 374 páginas.
Gardner, Martin [1983]: Orden y sorpresa [Order and surprise]. Trad. de Néstor Míguez. Alianza Editorial (Col. «El Libro de Bolsillo», Nº 1.225). Madrid 1987. 272 páginas.
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Kottmeyer, Martin S. [1989]: «La ovnilogía como un sistema desarrollado de paranoia». En Stillings, Dennis (Ed.): Lo imaginario en el contacto ovni [Ciberbiological studies of the imaginal component in the ufo contact experience]. Trad. de Rosemary Joly e Inés García González. Ediciones Héptada (Col. «Psicología Trascendente»). Madrid 1990. 71-83.
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Ribera, Antonio [1974]: El gran enigma de los platillos volantes. Editorial Plaza & Janés (Col. «El Arca de Papel», Nº 45). Barcelona. 572 páginas.
Ribera, Antonio [1981]: Secuestrados por extraterrestres. Editorial Planeta (Col. «Documento», Nº 74). Barcelona. 346 páginas.
Ribera, Antonio [1982]: Treinta años de ovnis. Editorial Plaza & Janés (Col. «Horizonte», Nº 2). Barcelona. 268 páginas.
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