sábado, 27 de octubre de 2012

Las manifestaciones de la Diosa

      Para Anne Baring  y Jules Cashford en “El mito de la diosa”, sólo existe una única diosa cuya imagen visible, su epifanía, es la luna, bajo sus tres aspectos: doncella virgen, madre fértil y vieja. Esta diosa recibe nombres diferentes, según la fase lunar a la que se refieren y según las diferentes culturas, pero sólo existe una diosa y no “las diosas lunares”. Ahora estudiaremos unos cuantos de los aspectos en los que suele manifestarse la divinidad.



Venus de Laussel, relieve egipcio representando a Isis




La artemisa de Éfeso, siglo I d. C. (Museo Arqueológico de Éfeso). Diana Cazadora de Gaston Casimir Saint-Pierre (1833-1916)




Estela del rey Ur-Nammu, en 2110 a. C., medallón de la diosa lunar Hécate




Diana,  Artemisa, Selene, Hécate… varios nombres para la misma Diosa





Estandartes de los mamelucos, en un manuscrito francés del siglo XIV, donde figuran
la Media Luna y la Estrella, símbolos de la diosa lunar Hécate.



Virgen de la Media Luna, grabado de Durero, inspirado en una obra anterior de Martin Schongauer.




Virgen del Rocío (Almonte, Huelva)

    A. La diosa pájaro en el Paleolítico

      La mitología representa las profundidades de la tierra, así como la bóveda celeste, como regiones ajenas a los seres humanos y, por tanto, morada de seres sobrenaturales, entre los que se encuentran los dioses.  

    Se da el caso de que hay dos animales que suelen habitar esas regiones:  el ave (bóveda celeste) y la serpiente (inframundo). “El pájaro que surge de un cielo lejano ha sido siempre un mensajero del misterio, encarnación visible de un mundo invisible” (Anne Baring y Jules Cashford en “El mito de la diosa”. Pág. 32). En el Paleolítico se representaban mujeres pájaros con cuerpos ovoides y cuellos largos y esbeltos, que eran imágenes de la Diosa. La serpiente aparece como compañera de la diosa, o formando parte de su equipo como vara, cetro, cinturón o tocado.




Diosa serpiente sumeria (Ubaid). El cambio de piel es una imagen de la inmortalidad. Diosa Pájaro amamantando a su hijo (c. 5000 a.C.). Figura de terracota perteneciente a la cultura Vinca. Mide 21 cm. y procede de Drenovac, Serbia. Se conserva en el Narodni Muzej de Belgrado, Yugoslavia. Origen de la imagen Pepe Rodríguez


      Marija Gimbutas fue la primera historiadora que se dio cuenta de la semejanza entre ciertas figurillas de las diosas y las aves. También  estudió diversos símbolos grabados en las espaldas y las piernas de las estatuillas de las diosas. Ella dio su particular interpretación de los mismos, fundamentada en las semejanzas entre los diversos casos que había estudiado.

       Como dijimos en la introducción del presente estudio, las líneas pintadas hacia abajo representaban la lluvia, las onduladas de la parte trasera de las piernas eran las aguas del parto, la uve doble era el agua corriente, los galones ondulantes podían ser agua o las alas de los pájaros, las líneas hacia abajo de los pechos aludían a la leche materna… 




Triangulo genital de Mezin, Ukraine, c. 23 000 B.C.

      Según Gimbutas las imágenes representaban a la creadora paleolítica que se formó a sí misma y al mundo a partir del líquido primordial. Sobre este aspecto, en otro capítulo veremos como las más modernas teorías sobre el origen de la vida afirman que la Tierra es un organismo vivo que, hace unos 4.500 millones de años, constituía una masa acuosa con una composición muy parecida al plasma sanguíneo, al plasma celular y a las aguas del océano, un objeto vivo que nos podemos imaginar como una gran célula, que bajo la influencia de fuerzas cósmicas desarrolló la vida de seres unicelulares, capaces de sintetizar calcio y sílice de las aguas del mar, el cual se precipitó en el fondo, creando residuos materiales de varios kilómetros de espesor y miles de kilómetros de extensión. La vida creó la materia como residuo. La vida es una vibración cósmica que cuando encuentra un elemento acuoso apropiado sintetiza materia, es decir se materializa, se hace visible.  







Diosas Pájaro procedentes de Mezin , con pinturas geométricas del año 18.000 a.C.

            El pájaro era un protagonista importante en los mitos de la Edad del Bronce. En ellos aparece una Madre-Pájaro cósmica que pone un  huevo cósmico que contiene todo el Universo, normalmente, dentro de las aguas primordiales. Cuando se abrió el huevo comenzó a existir el espacio y el tiempo.




El Huevo cósmico. Fotografía del Universo visible. NASA

      La Diosa representada como un pájaro la podemos ver en la cuenta colgante de marfil de mamut, con un cuello alargado, dos pechos y grabados como alas, hallada en Dolni Vestonice hace unos 20.000 años. También en la diosa-pájaro con pechos y galones de una terracota de c. 6000 a.C. encontrada en Sesklo (Tesalia) en Grecia, precursora de figuras semejantes encontradas en el Neolítico.




Diosa representada como un pájaro, hallada en Dolni Vestonice hace unos 20.000 años

1. La cultura Kostenski-Bershevo

     Muchas de las imágenes que estamos analizando proceden de una antigua cultura de antes del 20.000 a.C., la cual se extendió desde Rusia hasta los Pirineos, unida bajo la bandera cultural del Gravetiense, nombre que procede de la localidad francesa de La Cravette. Se trata de un arte mobiliar o portátil que incluye representaciones de figuras humanas, las mal llamadas “Venus” (por la sorna con que fue empleada la palabra).

     Aunque hemos hablado en otra entrada de la Vieja Europa, conviene ampliar nuestros conocimientos sobre la misma. Dentro de esta corriente de culturas europeas que estamos estudiando, una de las culturas más ampliamente documentadas se produjo en el Este de Europa, la cultura Kostenski-Bershevo centrada en el Valle del río Don, a unos 470 kilómetros al sureste de Moscú.  Hace unos 25.000 a 11.000 años el área Kostenski-Bershevo  estaba llena de pastizales, un espacio abierto sin abrigos rocosos, cuevas u otras moradas naturales, y con muy poca madera para los fuegos. Al igual que sus homólogos del Paleolítico Superior, la gente Kostenski fabricaba "Venus",  figuritas  que eran representaciones de las mujeres, por lo general con exageradas características sexuales secundarias, por lo general haciendo hincapié en los pechos y las nalgas (Robert J. Wenke, 1999. Patterns in Prehistory: Humankind's First Three Million Years. Oxford University Press, p. 212-220).







Imágenes de la cultura Kostenski-Bershevo (Checoslovaquia) centrada en el Valle del río Don, 23/20, 000 a.C. Aquí se encuentra el yacimiento gravetiense de Dolni Vestonice

 2. Rebaños celestiales en los Pirineos 

     Las cuevas templo -del sur de Francia y norte de España-  fueron lugares donde los hombres hicieron sus ritos y su magia, pues era creencia de que las grutas eran el mismo inframundo, donde hacían su aparición los rebaños del inframundo procedentes del mundo superior y, también el lugar por donde regresaban al mas allá, para convertirse en estrellas. Allí actuaban los chamanes con sus máscaras que representaban a los espíritus, sufriendo muertes ceremoniales y viajes astrales al mundo de los muertos.
 
    En los Pirineos se desarrolló una moderna técnica mural para representar animales de forma magistral, con líneas fluidas y rica coloración. ¿Representaban animales reales o los espíritus de los animales? Sobre este debate se puede consultar otras entradas de mi blog (Arte rupestre). Lo cierto es que los animales fueron vistos a través de unos ojos como nunca jamás se había observado a los animales. Este arte era mágico. Y sus rebaños son los rebaños de la eternidad, no representaban a los animales reales, aunque eran vívidamente superiores a los reales y más vivos que los animales que pastaban en la boca de la cueva. En Altamira los toros grandes parecen respirar, y se encuentran en el techo, lo que nos recuerda su naturaleza celestial, porque son estrellas. Así que aquí están estos rebaños celestiales, en el primitivo abismo del cielo nocturno, representando los prototipos (ideas platónicas) o formas maestras de las manadas temporales de tierra, dominadas por el artista maestro o chaman, que se van a prestar al juego de la muerte voluntaria y la caza sacramental  (Joseph Campbell, "Primitive Mythology: The Masks of God," Penguin Group, 1991).




Distribución de yacimientos con Arte Paleolítico en Europa, Origen Wikipedia

3. Las grutas de los litófonos     

       El arqueólogo británico Paul Devereux hizo un descubrimiento realmente asombroso acerca de las cuevas paleolíticas. Demostró que más que arte visual y ritual, lo que se estaba representando en esas cuevas eran anotaciones musicales. Devereux estudió las propiedades acústicas de las cuevas paleolíticas y relacionó los puntos y líneas rojos y negros con notas musicales, los cuales señalaban los diferentes sonidos acústicos que pueden producir las estalactitas y estalagmitas al ser golpeadas. Las estalactitas y estalagmitas son tubos abovedados acústicos, similar a un órgano de tubos. Las marcas indican los tonos que pueden producir y los lugares donde se deben golpear las diferentes estalactitas y estalagmitas de las cuevas. Devereux llama a estas estalactitas y estalagmitas lithophones. (Barbara Hand Clow, "The Mayan Code: Time Acceleration and Awakening the World Mind," Bear & Company, 2007. Versión española aquí) Los litófonos, o gongs de piedras, creaban un tono al golpearlos que los identificaban en todo su mundo. La cueva de Fieux à Miers, al sur del Pirineo francés, destaca con sus dos metros de alto que resuena como un gong al ser golpeado. Las fracturas recalcificadas sobre el litófono indican dónde fue golpeado en las fechas remontas del paleolítico superior, hará unos 20.000 años (Oxford Journal of Archaeology, vol 4, p 31).




Cueva  de Ekain (Zestoa), con bellas formaciones estalagmitas.© Jesús Altuna

     Aunque parezca que hemos estado divagando, en realidad, lo que pretendemos es que podamos hacernos una idea visual del ambiente cultural, así como físico, donde vivía el hombre que adoraba a la Diosa Madre. Parece que el culto surgió en la Europa central, sin embargo, personalmente pienso que tuvo su origen en las orillas del Mediterráneo. También en Dolni Vestonice  encontramos uno de los primeros ejemplos conocidos de artefactos cerámicos. Muchas imágenes talladas y moldeadas de animales y mujeres, grabados extraños, adornos personales y tumbas decoradas se han encontrado en el suelo arcilloso de las cabañas donde vivían. En la habitación principal de la cabaña principal, donde la gente comía y dormía, se encontraron figurilla de una 'diosa' de barro cocido y una pequeña estatuilla tallada de marfil de mamut de una mujer cuyo rostro se inclina hacia un lado.




La tercera Venus de Dolní Věstonice, hecha de marfil de mamut (Foto del Museo de Moravia)

      En cuanto a la interpretación de la muerte y los enterramientos de estas personas, tal vez el sitio más impresionante es el de Sunghir, as 150 km al nordeste de Moscú. Aquí están los enterramientos espectaculares de dos niños, uno de nueve y otro de trece años, y un hombre, posiblemente de 60 años, ​​que datan de alrededor de 25.000 años.




       Los tres cuerpos han sido decorados con un número fenomenal de artefactos. Estos consistían de miles de cuentas de marfil de mamut, varios cientos de colgantes de dientes de zorro y una variedad de adornos de marfil. La página Genalogy of Religion ha valorado el coste del entierro: “These burials included 13,000 ivory beads and because experiments show it takes about one hour to make each bead, 13,00o hours were invested in the beads alone. When the other grave goods are added, there may be 15,000 hours invested in these burials. In terms of today’s dollars (the average US wage is $17/hour), these burials cost $255,000, quite an expenditure for nomadic hunter-gatherers”. Es decir, a la familia le costó la friolera cifra de 255.000 dólares actuales.



Imagen de Russia Paleolithic Burials. Reconstrucción de la viada en Sunghir

       Toda esta gente adoraba a una diosa y creían que el poder de la Diosa Madre se diferenciaba en tres regiones: el cielo, donde están las Aguas superiores; la Tierra y el subsuelo, origen de las Aguas inferiores. De las pruebas que nos brinda el arte se deduce que la noción de “inframundo”, con sus connotaciones de oscuridad, amenaza y ausencia de vida, no estuvo presente antes de las conmociones y la anarquía de la Edad del Bronce tardía, seguramente ocasionada por las creencias religiosas de invasores de tipo indoeuropeos, con una sociedad patriarcal.  



 Cuenta colgante de marfil de manut de Dolni Vestonice (20.000 a.C.) y diosa-pájaro en terracota de Sesklo (Tesalia) del 6000 a.C. Dibujos: Gonçal Vicens

      La Diosa-pájaro reinaba en las Aguas superiores favoreciendo la lluvia que daba la vida en la Tierra. Entonces se tenía la creencia de que el tiempo atmosférico era provocado por las aves -tal vez por el movimiento de sus alas- y que, además, la aparición de estos animales podían ser un signo del tiempo venidero. “La cigüeña que en el folclore lleva al bebé por el aire fue antaño la cigüeña que traía de nuevo la primavera, el renacimiento del año” (Anne Baring y Jules Cashford en “El mito de la diosa”. Pág. 33). Cuando en las regiones más frías bajan las temperaturas, se produce la emigración de muchas aves, como las grullas, las avefrías… lo que indica a los habitantes de las zonas donde emigran, que pronto también llegará allí el invierno. Como señora de las aguas de la lluvia, la diosa-pájaro también podía transformarse en los recipientes (pucheros y jarrones) que contienen las aguas de la vida.




Vasos de Sesklo y Dimini, con los galones y rayas que simbolizan el agua contenida en su interior.

      Para Jung todas las imágenes de la Diosa –triángulos, zigzags, galones- proceden de una fuente común, a la que denomina “inconsciente colectivo”, y se originan porque la naturaleza de la psiqué humana presenta en todos los hombres unas características constantes. Sin esta circunstancia no se podría entender el porque las imágenes y su difusión, pues al ser transportadas físicamente de un lugar a otro del planeta, captan la imaginación de los pobladores de cualquier nuevo emplazamiento e inmediatamente captan su simbología, pues según Jung existe una resonancia esencial en el corazón y en la mente de todas las gentes (Anne Baring y Jules Cashford, op. cit. pág 34).

      La serpiente habita el inframundo, aunque en otros mitos se la considera habitante del océano. El uroboros (serpiente que se muerde la cola) es un símbolo de las aguas que rodean la tierra. Aves y serpientes ponen huevos y suelen estar presentes en los mitos que narran los albores de la creación. La anphivena del siglo XIII que reproducimos abajo, procedente de Salisbury, nos muestra un mestizaje de serpiente y ave.




Detalle de una miniatura representando una anphivena, procedente de Salisbury (Inglaterra). Bestiario con extractos procedentes de Giraldus Cambrensis on Irish birds, siglo XIII. Escrito en Latín. Porpiedad de Library British


4.  El huevo cósmico

      Otra de las imágenes de la Diosa la encontramos en las nalgas con forma de huevo, o nalgas suficientemente redondas como para llevar en su interior un huevo, el cual representa a la Diosa como fuente de la vida, también relacionada con la metáfora del ave.

       En el interior de la cueva de Fontales (Francia) se han encontrado muchos grabados de nalgas con una antigüedad entre 30 y 10.000 años. Lo fácil es la interpretación “positivista” y afirmar de estas “diosas” (que denominan venus esteatopigicas,  por su apariencia física -esteatos viene del griego y significa grasa, mientras que pigos se refiere a las caderas y nalgas-) que en realidad son las mujeres de la época. Sentando cátedra, sin admitir otras discusiones, afirman  que las mujeres del periodo glacial podrían padecer de esteatopigia, que consiste en una acumulación extrema de grasa en las caderas que se utiliza como reserva en épocas de escasez de alimentos.




Reconstrucción de la diosa de Kostienski. Huevo cósmico de fontales (Francia) de 18-14.000 a.C. y mujer bosquimano



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