viernes, 18 de mayo de 2012

Por qué soy escéptico

Dossiers polítics de La Velleta Verda  
 



      Me sorprendieron las afirmaciones que realizó el profesor Rafael Menéndez-Barzanallana, de la Universidad de Murcia, en su página personal sobre escepticismo, en la que afirmaba que, a pesar de los grandes avances tecnológicos, en nuestra sociedad actual hay multitud de personas que no consiguen distinguir fácilmente entre una realidad posible y una realidad ficticia. La mayoría de las personas que conocemos y con las que nos relacionamos son incapaces de separar lo real de lo irreal, lo que facilita la proliferación de individuos y grupos organizados que fomentan la desinformación con el objeto de obtener ventajas personales, ya sean monetarias o de poder. Si nos damos cuenta, los gobiernos tampoco realizan ningún esfuerzo para acabar con estos timadores, al contrario, muchos prefieren que los ciudadanos sean unos ignorantes, para lo cual desmantelan la educación y la sanidad pública de calidad, mientras se reparten el botín del Estado entre los miembros del partido dirigente: los mejores bancos, las mejores empresas de energía, las grandes empresas de obras públicas y ahora los hospitales y los centros de educación, todos van a parar a sus manos.




      La mayoría de las personas han pasado por situaciones familiares dolorosas, como consecuencia de enfermedades o por culpa del paro, estados que abocan a muchas personas a vivir en la penuria, poniendo a prueba su resistencia física y emocional. Es lógico que todos nos hagamos alguna vez en la vida las siguientes preguntas:

 - ¿Cómo curar rápidamente una enfermedad terrible? ¿Cómo saber el futuro y así prevenir posibles desventuras? ¿Existe alguna entidad superior que se preocupa por mí y me protege?


      Lamentablemente, para una enorme mayoría de la población la vida le va mal y las cosas van a ir a peor, con la política del Partido Popular. Sus hijos todavía tendrán, si cabe, una peor educación escolar y una nefasta atención sanitaria. Pues la derecha española –y la europea en general- nos están conduciendo a una sociedad desorganizada, en la que ya no priman para nada los valores de la solidaridad, lo que nos abocará a una incapacidad para resolver problemas elementales inmediatos.



Cartel exhibido durante la manifestación a favor de la enseñanza pública. Valencia 2012

       En este contexto, nada más natural que buscar una tabla de salvación en cualquier mano que se extienda para aparentemente ayudar, buscando respuestas fáciles e inmediatas a problemas difíciles y complicados. Es fácil caer en las manos de los populistas y de los demagogos.


      La derecha pretende inculcarnos una rígida educación que termine con nuestra capacidad crítica de razonar, los métodos coercitivos de su educación  limitan desde temprano nuestra capacidad de rebelión contra las ideas y prejuicios adquiridos o inculcados por el Poder (Iglesia, capital financiero). Por esta razón, la mayoría de las personas tienden a aceptar todo lo “establecido” como algo intrínsecamente verdadero e irrevocable. Todo el que se opone es tildado de “rojo” o de vago; es de mal nacidos atacar a la Iglesia y los valores que defiende la derecha: haz la prueba y ponte a protestar delante de una iglesia o en una plaza de toros contra el maltrato animal! Y eso solamente atacando su modo de “divertirse”, porque si te ocurriera meterte contra su sistema financiero, llamando ladrones a los banqueros o protestando en la calle, la llevarías clara. No en balde, ahora quieren encarcelar a todas las personas que ejerzan su derecho a manifestarse contra lo que no les gusta.




      Todas las personas tienen que saber que uno de sus derecho fundamentales, como el de comer y respirar, es el derecho a la duda, a no creerse nada de lo que digan los gobernantes, a intentar averiguar que esconden detrás de sus políticas. Los ciudadanos tenemos derecho a saber, a preguntar y los políticos a responder, porque para eso cobran de nuestro dinero y, si te descuidas, meten las manos en las arcas públicas para llenar sus bolsillos. Son demasiados los políticos sinvergüenzas que pretenden gobernar tiránicamente y se muestran reacios a someterse al control de los ciudadanos. También es cierto, que hay inmensas personas incultas que les apoyan porque carecen de raciocinio propio. A esta gente me dirijo y les digo que dejen de ser unos borregos, que hagan un esfuerzo mental y critiquen todo aquello que va contra sus intereses.


  
      Todos nacemos con este derecho, el de preguntar, indagar, cuestionar y exigir pruebas ante cualquier afirmación realizada, sea del cuño que fuere, científica, política, religiosa o económica, pero muy pocas personas ejercen este derecho natural.

      El escepticismo es la escuela que pregona el uso de este derecho, el irrenunciable derecho a la duda, el derecho que toda persona tiene a no ser engañada, manipulada o dirigida con fines excusos y escondidos. Un escéptico no acepta ninguna verdad establecida a priori, sino que la acepta al final de una larga cadena deductiva, o sea, cuando ya no hay argumentos que puedan invalidarla.



      Cuando un gobierno empieza a despedir médicos, maestros y profesores porque dice que hay que ahorrar, ¡exige pruebas! Nadie puede jugar con la salud de un pueblo ni eliminar su derecho a una enseñanza de calidad. El Partido Popular se ha convertido en un partido de charlatanes mentirosos, unos embaucadores de ciudadanos poco espabilados, a los que les prometen un elixir milagroso, el talismán que les curará todos sus males… Sé inteligente y pregúntate antes: ¿cómo una piedra puede influir en mi salud? Cuando alguien te hable de energías espirituales que realizan milagros, piensa si existe algún tipo de energía que no pueda ser medida ni estudiada (sin necesidad de ser un experto en Física) y, de la misma manera que desconfías de quien afirma que ha visto un habitante de otro planeta, pues tú mismo te preguntas cómo es que millares de astrónomos profesionales que vigilan el cielo día y noche nunca han visto nada, cuando te digan que los recortes de sanidad y educación son buenos, pregúntate para quien, y verás que para ellos que quieren terminar con la Seguridad Social, con la sanidad y las escuelas públicas para quedarse ellos el suculento negocio. Si no te lo crees, no tardarás en ver hospitales privados y universidades en manos de miembros del Partido Popular.


Fuente: Facebook


      Exige pruebas, no te conformes con cualquier cosa. La persona que duda es la que debe ser convencida, y así, tiene todo el derecho de escoger que armas prefiere, como le gustaría ser convencida, y que método lógico desea emplear.


     También puede suceder –te lo digo como advertencia- que el estafador sea lo suficiente listo como para responder a todas y cada una de las dudas levantadas y dejar satisfecho al “iluso” en cuestión. Pero si persistiera la más mínima duda, después de presentadas todas las pruebas posibles, entonces el escéptico tiene todo el derecho de continuar siendo escéptico. La carga de la prueba siempre recae sobre quien afirma algo.




Origen de la palabra “escéptico”

      Si a estas alturas no te has convertido en un escéptico, tal vez sea porque, en opinión de un gran escéptico, Félix Ares, la palabra escéptico tiene connotaciones negativas y a más de uno le suene mal aquello de ser “escéptico”.



     Sin embargo, el escepticismo no es reciente, surgió en la Grecia Clásica como escuela filosófica y su creador, Pirron de Elis, defiende que es imposible conocer algo de modo totalmente cierto. Los “esketikos” afirman que todo saber es provisional y revisable. Duda de todo. No creas en “popes” de ningún tipo.



      En 1976 Paul Kurtz fundó en Estados Unidos el Committee for the Scientific Investigation of Claims of the Paranormal (CSICOP), el cual cambió su nombre en 2006 como Comité para la Investigación Escéptica (CSI por sus siglas en inglés de Committee for Skeptical Inquiry). El CSI lucha contra las pseudociencias, como los fenómenos psíquicos, astrología, medicinas alternativas y sectas religiosas. Algunos miembros famosos de CSICOP son o han sido Bill Nye, Isaac Asimov, Carl Sagan, Martin Gardner, James Randi, Michael Shermer, Stephen Jay Gould y muchos otros.

     En el mundo de habla hispana la idea cuaja en 1985 con la creación de la sociedad ARP, la Alternativa Racional a las Pseudociencias. Según Luis Alfonso Gámez, periodista de El Correo y miembro histórico de la ARP, “A mediados de los años 80, ufólogos, astrólogos, parapsicólogos, curanderos y demás campaban a sus anchas por los medios de comunicación sin que nadie les llevara la contraria. Hasta que ARP empezó a sonar en los medios”.



    El combate contra las seudociencias tiene pocos apoyos oficiales. En realidad, parece como si los rectores de la sociedad fuesen patrocinadores de todos estos engaños que sufren los ciudadanos, generalmente conun deficiente nivel cultural. Según Gámez, “el gobierno norteamericano ha preferido que la gente crea en OVNIs, para que no se hable de proyectos secretos gubernamentales” o de políticas económicas que perjudican a la mayoría y benefician a unos pocos.


Internet: poderosa herramienta

      Internet se ha convertido para los escépticos en el medio de comunicación y expansión por excelencia. Como bien dice Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona y ex­presidente de la ARP, la popularización de la ARP se ha hecho posible en los últimos años a través de Internet con nuevas aportaciones de profesionales de muchos campos de la actividad intelectual.

      Los escépticos no se limitan a luchar contra las psudociencias y los charlatanes, también impulsan el desarrollo de la ciencia, del pensamiento crítico, la educación científica y el uso de la razón. No se pretende eliminar las creencias por sí mismas, los escépticos respetan la libertad de las personas para creer lo que quieran, sin embargo, lo que si queremos impedir es que nos impongan sus creencias por la fuerza. Además, una creencia que se disfraza de ciencia no es más que un fraude que hay que denunciar ante la sociedad como tal. El escéptico ataca a aquellos que afirman que sus creencias están demostradas científicamente. Según Félix Ares: “Nunca nos hemos metido con los que creen que la Sabana Santa es la mortaja de Jesucristo. Sí lo hemos hecho con los que dicen que la Ciencia ha demostrado que es la mortaja de Jesucristo.




Fotografía de Cofrades. Un ejemplo de pseudociéncia.

      Las personas racionales y escépticas tienen la obligación de evitar que determinados "cuentistas sigan engañando a la gente; se trata de los que, tomando el idioma y la apariencia de la ciencia, no hacen más que propagar creencias sin fundamento racional alguno” (Manuel Toharia).

      "Si 50 millones de personas creen una tontería, sigue siendo una tontería." (Anatole France)                                                                            
       En definitiva, se trata de combatir toda afirmación que se sustente en una falsa ciencia, o en la manipulación de ciencias como la economía, de la que vemos constantes ejemplos en la Europa actual y en la España del PP. Hay que desenmascarar a los charlatanes profesionales que salen en los medios de comunicación y se dirigen al espectador, medio embobado, que sufre sus penurias enfrente de su televisor en la salita de su casa, mientras un “pollo” con el pelo lleno de gomina y trajeado con un Armand Basi le espeta por el altavoz que los agentes individuales de la economía, la producción, el intercambio, los consumos de bienes… la macroeconomía, la microeconomía y la prima de riesgo… que el gobierno bajará el nivel de salarios, y subirá el margen de beneficios y las variaciones de las rentas… que lo miembros del gobierno tomarán decisiones intentando obtener la máxima satisfacción posible…, es decir, maximizaremos los recursos y, al final de todo, ¡España saldrá ganando y recupera la confianza del mundo! Si, pero vosotros series más pobres y más ignorantes todavía.



Fotomontaje obtenido de Facebook


  
      Estos políticos de la derecha, esbirros del capital financiero, perros con dueño, piden a gritos que ellos también tienen derecho a expresar sus ideas en los medios de comunicación -la mayoría los compran y así hablan lo que quieren- y exigen que no se burlen de ellos y para no ser objeto de chanzas, arguyen que todas las ideas son respetables y tienen el mismo derecho a ser defendidas. No, no es verdad. No todas las ideas son respetables. Las idioteces no son respetables; son idioteces. Y, a veces, peligrosas. Cuando un pseudoarqueólogo aventura que algunas razas humanas descienden de extraterrestres y otras no, está haciendo un nada sutil ejercicio de racismo, y el racismo no es respetable. Cuando un miembro del PP afirma en los medios de comunicación que los niños son los enemigos públicos, no hay que tomárselo a broma, pronto prohibirán las libertades de manifestación, y hay que denunciarlo.



Fotomontaje de http://cibergwenza.com

      “El problema con el mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas”. (Bertrand Russell)


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...