miércoles, 25 de septiembre de 2013

El modelo liberal ruso



     La privatización fue el primer elemento del desmantelamiento de la Unión Soviética, el cual se realizó con la gran tensión provocada por el engaño. Se entregó la propiedad a los individuos o sus asociaciones y se creó el derecho de propiedad privada, sagrado para los capitalistas. Sin embargo, ¿qué méritos tenían para recibir todo el patrimonio de la nación soviética? La acumulación capitalista, una vez más, se realiza por el pillaje y el crimen, por eso tienen que defender sus propiedades con sus policías y sus ejércitos.

     Las empresas estatales soviéticas formaban parte del patrimonio nacional, estaban nacionalizadas. El Estado no era más que el administrador de esta propiedad. Para poder privatizarla era preciso realizar la desnacionalización.  En Rusia no hubo ni rastro de compensación, fue un robo, un expolio, a cambio del cual y se dio una suma ridícula de 10 mil rublos por ciudadano, que era unos 10 dólares.





Caricatura de un empresario capitalista

      El mensaje ideológico de la prensa oficial (El periódico predilecto de Boris Yeltsin se llamaba Joven comunista de Moscú: un absurdo, por lo rabiosamente anticomunista que era) y del discurso de muchas autoridades en el campo de la cultura y la ciencia en los años de la perestroika se hizo escandalosamente social-darwinista, rozando en muchas ocasiones por lo fascista. Pretendieron convertir de noche para mañana a los rusos ortodoxos (por sus raíces culturales) y muchos pueblos islámicos en buenos protestantes de corte anglo-sajón.
 





     Después de destruir la URSS, este mensaje solo se radicalizo, sino que entre los jóvenes liberales –los que ahora veranean en USA, España, Italia y compran objetos de lujo, mientras la mayoría de rusos vive en la carestía– se difundió la idea de “¡Cómete a tu prójimo!”, devora a los demás; porque el fuerte, el mejor, sobrevive. El derecho natural de la lucha mutua obtuvo la argumentación biológica. La atomización del hombre en la sociedad burguesa fue apoyada por la ideología surgida a partir de la teoría de la evolución, el darwinismo social, la naturalización de las diferencias entre ricos y pobres, presentándolas como un producto de la biología y negando así la raíz social de las mismas. Esto constituye una de las formas con las que la ideología dominante combate la lucha política por la igualdad.  La premisa "eres pobre por tu naturaleza" contribuye a desactivar la lucha de clases contra la clase dominante. A partir de ahora los rusos eran individuos y vivirían como tales, cada cual para sí mismo, sin demostrar un ápice de solidaridad con los demás.








Hay una línea fina entre pobres y ricos. Esto es especialmente evidente en Sao Paulo, Caracas y Mumbai, donde sólo una calle delimita los barrios pobres de los ricos. Fuente: Wacky Archives

      Este modelo es absolutamente inadecuado para los arquetipos de la masa de soviéticos. La situación cultural de Rusia era muy diferente a la occidental y, aunque el darwinismo fue aceptado rápidamente, la cultura rusa fue incompatible con el componente maltusiano del darwinismo. Los científicos rusos advertían que se trataba de una teoría inglesa inspirada por las doctrinas de la economía política de la burguesía.

      Se produjo la adaptación del darwinismo al medio cultural ruso ("Darwin sin Malthus"), de tal manera que la concepción de la lucha por la existencia fue sustituida por la teoría de la ayuda mutua interespecifica. La tesis principal de este darwinismo "no maltusiano" -vinculado ante todo a Piotr Kropotkin- consiste en que la posibilidad de supervivencia de los seres vivos aumenta en la medida en que estos se adaptan en forma armoniosa unos a otros y al medio ambiente. Esta creencia se conoce como la teoría del Apoyo mutuo, la cual asegura que la cooperación, la reciprocidad (en el intercambio de recursos, habilidades y servicios) y el trabajo en equipo suponen un beneficio mutuo para los individuos cooperantes. El apoyo mutuo (o ayuda mutua) comporta los mejores resultados a largo plazo. No es lo mismo trabajar solidariamente para la comunidad, buscando el beneficio mutuo y colectivo, que las actitudes egoístas o interesadas de la mentalidad capitalista, donde predomina el interés particular de uno mismo por sobre las demás, lo que genera situaciones insostenibles a largo plazo. El movimiento mutualista y el cooperativista son ejemplos de esta idea desarrollados en la vida real.
 




Kropotkin en sus años de madurez. Fuente: Wikipedia

     Son muchos los analistas rusos que, a pesar de las declaraciones ideológicas de los neoliberales, creen que la mayoría de los antiguos ciudadanos soviéticos siguen manteniendo el concepto del hombre propio de la psicología comunitaria que es adicta al ideal igualitario, y se siente segura solo en una u otra estructura solidaria: muchos ciudadanos rusos, al preguntarles si el Estado debe dar más ayudas y privilegios a las familias con bajos ingresos, responden que sí; lo mismo que a la pregunta de que si el Estado debe asegurar a todo el mundo unos ingresos mínimos. Es evidente el predominio de la mentalidad igualitaria frente al egoísmo y la insolidaridad de los liberales.

      Cuando se les dice a los “demócratas” occidentales que la mentalidad rusa es comunitaria, responden que es mentira, aduciendo como prueba de que nadie protesta en Rusia por la occidentalización. Sin embargo, Serguei Kara-Murza dice que los liberales “no entienden que (la pasividad aparente) es un signo temerario e indica que se reducen rápidamente las posibilidades del pacto social". Se observa a un pueblo pasmado que asiste aturdido al desmantelamiento de una potencia mundial por la acción criminal de una minoría de liberales y mafiosos respaldados por el FMI y las potencias occidentales.
 




Sede del Fondeo Monetario Internacional. Un instrumento en manos de las grandes familias capitalistas

     Los trabajadores no defendieron el socialismo soviético porque lo odiaban y querían la democracia, responderán, seguramente, lo más simples. En muchos círculos de la izquierda se hacen esta misma pregunta y no encuentran explicación fácil, porque olvidan el componente irracional, emocional o sentimental en cualquier manifestación sociológica. Hay un misterio en la manera de como grandes masas de personas observaban con absoluta indiferencia como se les quitaban logros sociales por los cuales los trabajadores occidentales están luchando durante siglos sin esperar alcanzarlos.

     Supongamos, dice Serguei Kara-Murza, que por algo desconocido (¿ansias de poseer juguetes informáticos, joyas, cámaras fotográficas… me pregunto yo?) o porque repentinamente se hayan embrutecido los ciudadanos y dejaron de importarles el derecho a la enseñanza gratuita, el derecho a la vivienda gratuita, la sanidad… que fueron reconocidos por los soviéticos como derechos inalienables, como el derecho a la vida.







Objetos de deseo para la juventud rusa

      En la URSS se mantenía estable y alto el nivel de construcción de viviendas y a los necesitados se les ofrecía de manera gratuita. Uno de los primeros logros de la reforma liberal consistió, precisamente, en la liquidación de este sistema, con lo que los precios de las viviendas se dispararon. Durante el periodo soviético un trabajador podía adquirir su propia vivienda trabajando tres años; con la democracia, un piso le sale por 1000 salarios medios, o lo que es lo mismo, vendrá a pagar su piso después de 83 años trabajando sin comer ni comprar nada más. 

     No obstante, no se ha oído nunca ninguna queja, porque el ruido de los peleles acalla los lamentos del pueblo. !Ahí viene la prosperidad!, !Occidente nos ayudara!, !Debemos aguantar, que mañana seremos ricos!... Los rusos que mantienen el sentido común –la mayoría- conservan un sentimiento religioso, tradicional y primitivo, que les proporciona la seguridad de que la providencia no los abandonará y, de alguna manera, habrá pan. Esta es otra de las razones por la que los rusos se muestran indiferentes ante el saqueo de su patrimonio.

      El hombre común observa como en Rusia hay pobreza generalizada, pero esta no hiere gravemente su sensibilidad, pues piensa que está sufriendo una situación pasajera. Los derechos que fueron asimilados como inalienables, se consideran imposibles de eliminar, y para conservarlos no hacen falta ninguna reivindicación. De alguna manera se reestablecerán, y no vale la pena pensar en esos detalles. Por otra parte, también es cierto que muchos ciudadanos rusos no se acaban creer que se derrumbó todo un tipo de vida. Como la sonrisa del Gato de Cheshire: no hay gato, pero la sonrisa, ahí está ahí, sentencia Serguei Kara-Murza.
 





    La URSS esta desmembrada como una superestructura estatal, pero sigue existiendo como país (que no es lo mismo que Estado). Esta "acción retardada" del sistema soviético explica los fenómenos que de otra manera parecen imposibles de explicar. Ese enorme país industrializado sobrevive a pesar que la producción industria ha caído un 60%. Cuando en Occidente la producción industrial cae un 2-3% se considera grave crisis y las fábricas despiden a los obreros, y la clase media angustiada echa a la calle a sus queridos animales de compañía por que vienen años de vacas flacas. Las cooperativas rusas siguen produciendo a pesar de sus pérdidas, de las expropiaciones del gobierno capitalista, de los impagos, de las órdenes de disolución… ¿Por qué no mandar todo eso al carajo y no lanzarse a la especulación con los alimentos? La maquinaria, por falta de inversión y mantenimiento, está destrozada, sin embargo no se producen accidentes laborales. ¿Por qué en la industria virtualmente paralizada no hay paro, y los nuevos dueños de las fábricas "privatizadas" nunca aparecen y no se atreven a despedir a nadie? Proporcionalmente, si esto hubiese ocurrido en cualquier país de occidente habría millones de parados, sin embargo, ya en 1992 en Rusia debería de haber de 30 a 40 millones de parados, pero no los hay. El paro, hasta 2012 se ha mantenido alrededor del 8% (Indexmundi), pero el 2013 ha aumentado al 10’2% (Invertia).

     Durante seis años de “democracia” la población se ha autogobernado, a pesar de la inoperancia del gobierno y la falta de policía. Resulta desconocida la delincuencia masiva o los robos contra la propiedad personal. En Rusia los únicos delincuentes son la mafia rusa y su gobierno. El pueblo no ha olvidado su sistema de normas y prohibiciones morales, tampoco sabemos si esta reserva moral se agotará y cuáles serán sus consecuencias.





Mafia rusa. Fuente: russianmafiabygaby

      Según Serguei Kara-Murza, la magnitud del desastre es tan grande que mucha gente se agarra al autoengaño, pues enfrentarse a él y plantarle cara casi significa el paso a una guerra abierta que un hombre común quiere evitar a cualquier precio. Otra razón importante es que muchos entienden, y la mayoría intuyen, que el tamaño del desastre es tal que las penurias económicas personales y temporales son casi insignificantes en comparación con lo que nos viene encima. En el aire esta una visión escatológica, la espera de una especie del juicio final. Preocuparse ahora por la vivienda, es una vanidad poco digna.



¿Qué le ocurrió a la URSS?

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