domingo, 29 de abril de 2012

Religión y hongos


     En la antigüedad, ciertas sustancias vegetales, hongos principalmente, en casi todas las culturas, aparecen como puente entre lo terrenal y lo divino, las imágenes que producen al consumirlos se consideran como una visión de las regiones del mas allá, del paraíso o del infierno. No es difícil imaginar que sus primeros consumidores creyeran haber abierto un resquicio, una pequeña puerta hacia una realidad fantástica poblada de dioses y demonios, como esa llave-hongo que a Alicia le permite penetrar en el país de las maravillas.



El hongo atrae al hombre por curiosidad y, sobretodo por interés. Formas extrañas, fálicas, potencia o fragilidad, delicadeza, perennidad o fugacidad, colorido sombrío de la trompeta de los muertos o rojo escarlata de la pezina coccinea o blancura inmaculada del higróforo virginal, todas estas tonalidades y siluetas, y aquella rapidez de floración que sorprende, atraen al profano. Pero desconfía, su propio reflejo le conducirá al atropello de esta producción misteriosa , de la cual no acaba de comprender exactamente ni el origen ni la originalidad

Roger Heim en "Les champions " director del museo de Paris 1948. Citado en La Muchacha Dorada



“Alicia en el país de las maravillas” (“Alice in Wonderland”, 2010), está protagonizada por Johnny Depp. Dirigida por Tim Burton y guión de Linda Woolverton.

      Para los antiguos, los hongos alucinógenos, o enteógenos, era la prueba evidente de que en la naturaleza hay algo de divino que trasciende lo terrenal y nos pone en relación con regiones del universo distantes y fantásticas. Cuando el héroe mítico Teseo fundo Atenas eligió un lugar donde encontró numerosos hongos de una especie muy singular y propicia para los ritos y ceremonias, ese encuentro le dio la certidumbre de que había llegado al lugar apropiado, a un lugar señalado por la divinidad para fundar la ciudad.


El hongo atrae al hombre por curiosidad y, sobretodo por interés. Formas extrañas, fálicas, potencia o fragilidad, delicadeza, perennidad o fugacidad, colorido sombrío de la trompeta de los muertos o rojo escarlata de la pezina coccinea o blancura inmaculada del higróforo virginal, todas estas tonalidades y siluetas, y aquella rapidez de floración que sorprende, atraen al profano. Pero desconfía, su propio reflejo le conducirá al atropello de esta producción misteriosa , de la cual no acaba de comprender exactamente ni el origen ni la originalidad


      La divinidad de la naturaleza y del cosmos, como el aspecto mas alejado y por tanto mas divino, estaba en la base de la espiritualidad del hombre antiguo no tecnológico, el ciclo eterno de nacimiento, muerte y renacimiento del mundo vegetal, el ciclo permanente de un universo de estrellas que nos sirve de techo o de cobijo sin distinción de raza o nación y el desarrollo de la vida misma del hombre que por analogía debía ser también eterna, lleva a la consideración de una relación o a una fusión del hombre con el cosmos del que es parte inseparable. La inmortalidad del alma humana es consecuencia indiscutible de la analogía con la eternidad del ciclo de la vida y de la muerte y la rotación permanente del sol y demás fuerzas cósmicas. En este esquema los humildes hongos juegan un papel de emisarios celestiales, de puerta de entrada, de nexo de comunicación con la divinidad, con el espacio cósmico interior del alma. Sin considerar el protagonismo de los diminutos y enigmáticos hongos alucinógenos (residencia de duendes o demonios) no se puede comprender muchos de los elementos esenciales de la mitología y de la irreligión, tanto de occidente como de otras culturas.


     En todas las parte del mundo se consumen sustancias alucinógenas para conseguir experiencias místicas, entre las que destaca el ololiuhqui sudamericano, el hachís puro de los hititas, árabes e hindúes, el hongo chino de la felicidad… A dichas plantas se las ha considerado depositarias de un alma que hace de ellas el centro de un culto y una fuente inagotable de mitos que giran en torna a las virtudes o los procesos de crecimiento de la planta en sí.  Mientras la Amanita muscaria es un dios para el vedismo en la India, la sacralidad de la vid no divinizó a su fruto, aunque sus lazos con Dioniso resultan firmes como una roca.  Deméter lleva siempre en la mano una espiga donde se conjugan dos factores, la importancia del pan y un pequeño hongo parásito de los cereales, el cornezuelo o Claviceps purpurea, que Albert Hofmann, Carl A. P. Ruch y Roberg G. Wasson proponen como ingrediente principal del kykeón, la bebida que el hierofante de los ritos eleusinos suministraba a sus fieles para forzar la teofanía de la diosa. El kykeon o ciceó (del grec κυκεών, mesclar) es una bebida ritual asociada a los Misterios de Eleusis de la Antigua Grecia relativa al culto de Demeter y Perséfone. Su composición real no es conocida exactamente pero se cree que entre sus ingredientes se encuentran el centeno, la miel, el vino, el agua, el queso de cabra, los hongos alucinógenos Claviceps purpurea y la menta. El peyote será el mescalito del indio yaqui Juan Matús, una especie de chamán; pero es también una figura mitológica llamada Pequeño Ciervo por los huicholes mejicanos, como corrobora la evidencia de un cervatillo de cerámica encontrado en Monte Albán, Oaxaca, datado en torno al 500 después de Cristo, que muestra el peyote en su boca.


La ololiuhqui es utilizada por los indios de México. Es la planta que manipulan los oaxaca por sus efectos psicodélicos y para comunicarse con sus dioses.


Circe ofrece la bebida kykeon a  Ulisses. Escena de una cerámica griega antigua.


Peyote, productor de la mezcalina

       También encontramos la Amanita muscaria relacionada con todos los mundos mágicos. La preciosa seta roja de bellas tonalidades, con pecas blancas encima de su capucho, y dentro el cual habitan, según las tradiciones de todo el mundo, unos seres, también míticos, pequeños, hiperactivos, trabajadores y fastidiosos. Los mayas-quechúas (maia-quítxues) de la meseta guatemalteca saben muy bien que el “oriol foll” no es una seta ordinaria. Lo denominan cakulja-ikox (seta relámpago) y la relacionan con el dios maia-quitxua del trueno, Kajaw cakulja (Chaac), el cual según su mitología religiosa, dirige los portadores de la lluvia, que son enanos (gnomos) denominados antiguamente txacs y que hoy, tras la cristianización traída por los europeos al Nuevo Mundo, han cambiado el nombre por el de angelitos.


El árbol del Bien y del Mal. Francia, Plaincourault, capilla románica del s. XII.


Iglesia Románica de Sant Sadurní d’Osormort en la comarca de Osona

      Estudiaremos como algunos miembros del reino vegetal pudieron ser dioses o, al menos, contener un espíritu. Ya hemos visto unos cuantos de estos vegetales, pero existen más. Los Shuar de la Amazonia ecuatoriana toman natema o maikiwá, es decir, ayahuasca y brugmansias para obtener el arútam, una forma de poder relacionada con la naturaleza. La ayahuasca es una pócima elaborada a partir de varias especies de Banisteriopsis, sobre todo Banisteripsis caapi, y otras plantas como la Psychotria viridis o la Tetrapterys methystica; el maikiwá se elabora con variedades destintas de Brugmansia, pero especialmente con la Brugmansia insignis.  Ambas son potentes alucinógenos de uso chamánico que tienen una gran capacidad de alterar el estado de conciencia, lo que confiere a estas plantas la creencia de que están animadas, porque las visiones inducidas pueden dar lugar a la ilusión de unas entidades que viven en ellas o a la de ellas mismas convertidas en personajes antropomorfos.



El principio activo del brebaje conocido como  ayahuasca es la dimetriltriptamina (DMT)



Toe, Tomapende (Brugmansia Suaveolens)



Chacruna ( Psychotria viridis)




Tetrapterys methystica o Banisteriopsis caapi – Ayahuasca 



Brugmansia insignis

      En casi todas las culturas antiguas que conocemos existe una sustancia intoxicante o estimulante que se asocia al culto religioso: los persas tenían su "haoma"; los indios el "soma"; en los cultos griegos de Dionisos, en los Misterios de Eleusis el jugo de una seta, posiblemente la Amanita muscaria, mezclada con e cebada y poleo llamada ciceón (kykeon), aunque otros afirman que el principio activo procede del cornezuelo del centeno; los indios americanos con su "peyote"; los hebreos el "mana"; el muerdago de los druidas, etc… todas estas sustancias naturales contienen psicotrópicos similares al ácido lisérgico o LSD, por ello es fácil suponer efectos similares. Las imágenes tan parecidas del paraíso, del infierno, de Dios o del Diablo, dependiendo del "estado de gracia o de pecado" del novicio, en culturas tan distantes geográficamente pueden así explicarse de forma sencilla. La hipótesis del "inconsciente colectivo" de Jung para explicar este fenómeno se esta poniendo actualmente en duda a la luz de las investigaciones que se han realizado sobre los efectos de sustancias psicodélicas.

      Si suponemos que los orígenes de la religión guardan relación con los descubrimientos de plantas sagradas, de alimentos de dioses, esto no debe interpretarse en descrédito o minusvaloración de la religión pues esto seria un juicio totalmente anacrónico. Los valores, la ética y la moral de hace 5000 años no pueden medirse con parámetros actuales.


Mitos y símbolos de la Amanita muscaria

El tabú dels fongs 

El mite i els símbols 

Religió i fongs

Religión y hongos

Enteógenos y neochamanismo

Enteògens o la Gran Gresca 

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