sábado, 28 de abril de 2012

Enteógenos y neochamanismo


    Montserrat Abad Ortiz (Exposición crítica de la teoría de los enteógenos, defendida ante el 40 Congreso de Filósofos JóvenesSevilla 2003), filósofa materialista de la escuela de Gustavo Bueno (El animal divino. Ensayo de una filosofía materialista de la religión, Pentalfa, Oviedo 1996) afirma que el concepto enteógeno es desafortunado, pues aunque pretendía designar ciertas sustancias, al final se descubre como definición de un determinado uso: el religioso. Esto determina la  invalidez empírica de los hallazgos de estos botánicos, químicos, antropólogos y restos de «eruditos de la enteognosia, que defienden posturas cuasi teológicas, más que científicas. No son una escuela de ninguna disciplina, son un grupo «afín» con sus apóstoles, acólitos y discípulos, y “la gran juerga” es la fórmula magistral que Tim Leary ofrece a sus seguidores en busca de la felicidad. Timothy Leary.


En cierta manera Leary puede considerarse uno de los personajes que orquestó la revolución psicodélica y el movimiento hippy, un acontecer que pasará a la memoria de la historia por más prohibiciones que pesen sobre todo ello.


      La autora considera que la Teoría de los enteógenos es demasiado pretenciosa, pues intenta poseer la clave explicativa de toda religión en cualquier coordenada espacio-temporal. Enteognosia es como orgullosamente denomina Fericgla a esta teoría. La autora prefiere llamar a las sustancias que producen la alteración de la mente fitoembriagantes, a los cuales no niega que entren a formar parte o estén relacionados  con los fenómenos religiosos, pero sin dejar de afirmar que parece exagerado considerar a estos vegetales como el origen de la cultura y de la religión.

      Considera que los defensores de la Enteognosia mantienen posturas cuasi teológicas y observa su influencia en nuestra sociedad actual y en la propagación y recuperación de religiones secundarias que está ocurriendo actualmente. Con ello sigue a Gustavo Bueno  en El animal divino. Ensayo de una filosofía materialista de la religión,  quien observa la pervivencia en nuestra sociedad de las fases primaria y secundaria de la religión, y los indicios de un renacimiento, que se abre camino al mismo tiempo que retrocede la religión terciaria. Observa un creciente sentimiento de interés por los animales (la Etología es presentada como la Teología de nuestros días) que se manifiesta, por ejemplo, desde el hecho de la constitución de frentes de liberación animal, sociedades protectoras de animales, buena parte de movimientos ecologistas, hasta la visión demoníaca de los animales en la literatura o el cine. Se interpreta el creciente interés por los extraterrestres, ovnis... como un renacimiento de la religión secundaria, pues los extraterrestres tienen los mismos caracteres que los démones del helenismo.


       La tesis fundamental de El animal divino. Ensayo de una filosofía materialista de la religión   es que   la fuente de la religión no hay que ponerla en Dios o en los dioses, ni tampoco, por supuesto, en los hombres. El libro ofrece una interpretación histórica de la religión, rechazando la visión estructuralista y fenomenológica de la misma: no tiene sentido decir qué es la religión, como si fuera algo permanente, sino estudiar su desarrollo diacrónico. Gustavo bueno establece tres fases históricas del desarrollo de la religión, fases que son sucesivas, sin que ello quiera decir que las anteriores queden borradas por las posteriores, puesto que una fase determinada puede reaparecer, o subsistir con otras.

       La idea principal es que la vida religiosa del hombre comenzó precisamente a raíz del trato con los animales –con cierto tipo de animales, en el Paleolítico–. Estos animales representaron para el hombre paleolítico, y lo encarnaban realmente, el papel de númenes, es decir, de entidades que, sin ser humanas, eran sin embargo centros de voluntad y de entendimiento, entidades a las que había que engañar, rogar, obedecer o matar. Estos númenes corresponden a las figuras representadas en las cuevas prehistóricas. En esta época domina la fase primaria de la religión, la cual se acaba con la domesticación de los animales. Las figuras animales representadas en la bóveda de las cavernas se proyectan ahora en la bóveda celeste: es la fase de la religión secundaria, religión de los dioses, religión mitológica. El hombre hizo a sus dioses a imagen y semejanza de los animales, no a imagen y semejanza del hombre, como decía Feuerbach. La fase de la religión mitológica es una fase de transición esencialmente falsa, un delirio de la imaginación, que se irá descomponiendo lentamente ante la crítica racional de las llamadas «religiones superiores» –la fase terciaria, las religiones filosóficas–, en donde los dioses animales son sustituidos por dioses antropomorfos y, eminentemente, por un Dios único e incorpóreo. Pero justamente en la fase terciaria, la fuente de la religiosidad ya se ha extinguido: ese Dios incorpóreo, el «dios de los filósofos», es un ser al que no se puede rezar, ni puede hablarnos; es decir, la religión terciaria, por paradójico que parezca, es la antesala del ateísmo.


Gustavo Bueno
El animal divino

Ensayo de una filosofía materialista de la religión
2ª edición, corregida y aumentada con catorce escolios)
Pentalfa Ediciones, Oviedo 1996


1. Historia del grupo de los enteógenos. La gran juerga

    La teoría enteogénica es relativamente nueva, los estudios se remontan como mucho a cuarenta años atrás, y el vocablo aparece por primera vez en letras de molde en 1979, surgió como un intento de paliar el efecto de lo que consideraron «términos peyorativos» para referirse a según que usos de las drogas, en concreto aquellos asociados a ceremonias mágico-religiosas.    

      En 1957 R. Gordon Wasson publica sus relatos acerca de sus experiencias con hongos alucinógenos, estas experiencias fueron publicadas en la revista Life y a partir de su lectura Timothy Leary inició su propia aventura con este tipo de sustancias. Hasta entonces Tim Leary (1920-1996) había sido un profesor de psicología de Harvard bien considerado. Después de un par de viajes a México y un par de experiencias con el LSD se convirtió en «apóstol», vocablo utilizado por los seguidores de la «la gran juerga», la fórmula magistral que Leary ofreció a sus seguidores en busca de la felicidad. 


En 1957 R. Gordon Wasson publica sus relatos acerca de sus experiencias con hongos alucinógenos, estas experiencias fueron publicadas en la revista Life


Timothy Leary

      Al tiempo, los Shulgin (Ann y Alexander) realizaban investigaciones sobre las estructuras químicas de las feniletilaminas, dando cuenta  en sus obras PIHKAL, Phenylethylamines I Have Known And Love: A Chemical Love Story (1991), y TIHKAL, Triptamines I Have Known And Love (1997) sobre las anfetaminas y drogas de diseño y sus efectos. Por las mismas fechas Hoffmann se encuentra realizando sus investigaciones secretas acerca de la LSD-25.


 a). La cultura hippie     

      Durante los sesenta el consumo de todo tipo de drogas se incrementó notablemente, en torno a la denominada cultura hippie, jóvenes que adoptaron un modo de vida comunitario, basado en el amor y la paz, renegaban del nacionalismo y de la guerra del Vietnam, tomaban elementos de religiones como el budismo, el hinduismo, y también de las religiones de los indios norteamericanos. Surgieron en las colinas de San Francisco, conocidos como los hijos de las flores. El consumo de drogas se extendió entre la juventud como otro símbolo de rebeldía que añadir al rock and roll y a los pelos largos. De manos de la química llegaron drogas sintéticas y  el “viaje” se convirtió en una experiencia de la que ningún joven “in” podía prescindir. Y así nació la psicodelia, palabra que venía a definir el estado de percepción sensorial expansiva en que el ácido (sinónimo de LSD) sumía a sus consumidores.




Los hijos de las flores


       Los Beatles compusieron bajo los efectos del ácido LSD como “Strawberry fields forever” y el álbum “Sgt Peppers lonely hearts club hand”. El himno de estos jóvenes es “San Francisco” de Scott McKenzie. La ópera que representa el aspecto tribal de las comunidades hippies se llama “Hair”.El grupo más representativo era The Mama’s and the Papa’s.  En Inglaterra encontramos a Donovan, y al grupo The Soft Machine que hacía un rock psicodelico influído por el dadaismo (“dada”= caballo en el lenguaje infantil), un movimiento que pretendía acabar con la sociedad burguesa mediante el escarnio y la burla. En San Francisco el acid rock englobaba a todos los grupos surgidos al amparo del LSD: Los Big Brothers and The holding Company de Janis Joplin, practicando un blues-rock intenso, los Greateful Dead con Jerry Garcia, deleitando a los amantes de los punteos de guitarra y Jefferson Airplane, la más pop de las grandes bandas. .  Los temas de Jefferson Airplane 'White Rabbit' y 'Somebody to Love' reflejan a la perfección la euforia colorista del amor libre y el arrebato pacifista de los universitarios de Berkeley.  La vertiente ácida de Janis Joplin se refleja cuando se separa de los Big Brothers y funda la  Kozmic Blues Band cuyo soul psicodelico se plasma en el fabuloso 'I Got Dem Ol'Kozmic Blues Again Mama' de 1969, fue el último disco que Janis vería publicarse, el 4 de Octubre 1970 una sobredosis de heroína se llevó la vida de Janis Joplin.











       También grupos musicales como The Doors, The Rolling Stones…etc. contribuyeron de forma muy importante en la «sacralización» del uso de drogas. E. Jünger, Approches, drogues et vírese, Gallimard, París 1974, ampliaría el glosario de la teoría enteogénica con el término «psiconautas», abriendo las puertas a la exportación de nuevas sustancias como el MDMA –éxtasis-, el LSD, la mezcalina y el peyote. El consumo de peyote y el mercado creado en torno a este cactus (con más de 56 alcaloides psicoactivos,  es uno de los vegetales más potentes) ha provocado la extinción de la especie.


El psiconauta Albert Hofmann, el químico suizo que descubrió la droga alucinógena LSD, ha fallecido en su país natal a los 102 años (2008)

     En los setenta el cambio estético -de la paz al punk- no eliminó el hábito del consumo de drogas en ambientes juveniles. Hacia el año 1965 empezó a llamarse punks a algunos  grupos blancos norteamericanos que imitaban los sonidos que los ingleses habían aprendido de los cantantes y grupos americanos de color. Los pioneros fueron Eddie and The Hot Rods, aunque grupos perteneciente al movimiento underground como The Velvet Underground, MC5 y The Stooges tuvieron una influencia fundamental en lo que luego seria el Punk (la cosa data de comienzos de los 60's con "The Fugs" y las "Surf Bands"). Los representantes más destacados fueron los Sex Pistols con su manager Malcolm McLaren, que se hicieron famosos con su disco “Dios salve a la reina”. Destaca The Clash como uno de los mejores grupos de este estilo de música.



         Los psiconautas consideran a los británicos Samuel Taylor Coleridge (1772–1834), consumidor de opio desde 1796 hasta su muerte y Thomas De Quincey (1785–1859), consumidor de opio desde 1803 hasta su muerte y autor de "Confessions of an English Opium Eater" (Confesiones de un inglés comedor de opio) de 1822, como dos de los primeros psiconautas. Otro de los pioneros será Fitz Hugh Ludlow (1836–1870), quien experimentó intensamente con el cannabis, autor de un texto de referencia: "The Hasheesh Eater" (El comedor de hachís, 1857). También Charles Pierre Baudelaire, poeta, crítico y traductor francés, será autor de varios textos líricos de interés psiconauta como Las flores del mal en 1857 o Paraísos artificiales (de 1858-1860).Hacia 1884 Sigmund Freud escribirá una serie de artículos como "Über Coca" (Sobre la cocaína) en los que el creador del psicoanálisis se sitúa a favor del uso de la cocaína y en algunos momentos se muestra casi entusiasta en sus alabanzas.


      Albert Hofmann descubre el L.S.D. en 1938 e investigará también la Salvia divinorum en 1962. Amigo del anterior, Ernst Jünger escribe en 1952, después de su primera experiencia con el LSD, "Besuch auf Godenholm" (Visita a Godenholm), cuya publicación coincidió con la aparición de "Las puertas de la percepción", (Aldous Huxley), al que seguiría "Annäherungen. Drogen und Rausch", (Acercamientos. Drogas y ebriedad), de 1970. Esta obra, en la que el autor acuñó el término psiconautas (navegantes de la conciencia), expone las numerosas experiencias de Jünger con varios tipos de sustancias psicoactivas, tanto enteogénicas como estimulantes u opiáceos. También resulta determinante la obra de Aldous Leonard Huxley, (1894–1963), cuyos trabajos a partir de la década de 1950, estaban fuertemente influenciados por el misticismo y por sus experiencias con mescalina, la cual probó invitado por el psiquiatra Humphry Osmond en 1953, quién también inventó la palabra psychedelic (psicodélico, "que hace manifestarse la conciencia"), para referirse a las drogas comúnmente llamadas alucinógenas.


      Destaca también la obra de Timothy Leary, (1920–1996), escritor y psicólogo estadounidense que propició el uso del LSD en la década de 1960; amigo del anterior, cabe citar al ilustrador y escultor suizo H. R. Giger, consumidor reconocido de opio. Algunas novelas de distintos movimientos culturales paralelos serán adoptadas por la cultura psiconauta como referente, así por ejemplo Hunter Stockton Thompson, autor de "Fear and Loathing in Las Vegas" (Miedo y asco en Las Vegas), de 1971.A lo largo de los primeros años de la década de 2001 en España se articulan fugaces iniciativas políticas relacionadas, como el Partido del Cannabis.


      Pero ya está bien de historia, aunque de esta manera hemos podido ver cuan relacionados están elementos aparentemente tan lejanos como la música y la religión. Sigamos nuestro relato comprobando como tampoco los jóvenes punks dejaron de consumir drogas. En ello mucho tuvieron que ver el adoctrinamiento por parte de aquellos gurús que apostaban por la experiencia personal con alucinógenos y otras sustancias «como método de conocimiento. Ejemplo de ellos fueron Tim Leary y W. Burroughs que con su novela «Yonqui» se convirtió -según Escohotado- en fundador de la secta yonqui mundial. A. Escohotado, Los enteógenos y la ciencia, Drogas y dignidad humana, La Liebre de marzo, Barcelona 1999.  Nos advierte Motserrat Abad Ortiz: “No olvidemos que el escritor W. Burroughs asesinó a su mujer delante de su hija de seis años para reproducir el cuento de Guillermo Tell, le metió una bala entre ceja y ceja mientras vivía su experiencia enteogénica”.


W. Burroughs asesinó a su mujer delante de su hija de seis años para reproducir el cuento de Guillermo Tell, le metió una bala entre ceja y ceja mientras vivía su experiencia enteogénica


         b). La marihuana

             Entre 1980 y 1995, gran parte de la población juvenil era consumidora de drogas. También en España, con dos figuras importantes en la teoría de los enteógenos: Antonio Escohotado y José María Fericgla. En segundo plano, abogando por el uso de las llamadas «drogas blandas», encontramos al ilustre Fernando Sánchez Dragó.  En los noventa surgieron  publicaciones especializadas, como Ajo Blanco que dedicó anualmente un número especial al Cannabis. La editorial Liebre de Marzo se especializó en la publicación de libros relacionados con el tema en España. También la revista Cáñamo fue una palestra pública en la que volcaron sus reflexiones  las nuevas figuras de este movimiento. Surgirá así mismo en España la «Sociedad de Etnopsicología aplicada y Estudios cognitivos», fundada por José María Fericgla y dedicada al estudio de los enteógenos y sus aplicaciones terapéuticas: http://www.etnopsico.org


Kit es una novela antiprohibicionista donde la marihuana y su legalización son las protagonistas de una encruzijada de sobornos, intrigas y política.


Son muchos los empresarios que “explotan” esta teoría. El negocio más reciente que llena sus escaparates de la palabra “enteógeno” son los “Grow shops” establecimientos que se mantienen en el límite de la legalidad (venden semillas de casi todas aquellas especies vegetales embriagantes) proporcionando todo lo necesario para cultivos hidropónicos de cáñamo y hongos. La industria estrella es el cáñamo, arbusto de donde se extrae la marihuana. En España existen más de 150 comercios de esta índole, que no hay que confundir con los smart shops, que disponen de sustancias psicoactivas puras, bajo el nombre de éxtasis vegetal. Los grow shops entran dentro de la legalidad porque en ellas no se vende ningún componente psicoactivo, sino estimulantes para proporcionar mayor rendimiento físico como cafeína, efedrina o guaraná. Muchos defienden una actitud antiprohibicionista, o lo que es lo mismo, mantienen que el cannabis debe legalizarse. En España el años 2004 el Partido Cannabis ha obtenido importantes resultados durante las elecciones.


3. Origen de la palabra enteógeno

       Los primeros en utilizar la palabra fueron Ruck, Bigwood, Staples, Ott y Wasson en El camino a Eleusis, FCE, Breviarios, Madrid 1994. La primera edición se publicó en inglés en 1978, y las citas corresponden al revés de la página de dedicatorias y al último párrafo del “Apéndice”. Fue un intento de paliar el efecto de lo que consideraron términos peyorativos cuando se hablaba del estado de trance del chaman, embriagado bajo los efectos de determinadas drogas. Ellos defendían que el chamán estaba realizando unas ceremonias mágico-religiosas, intentando establecer una comunicación con los espíritus o dioses, lo que se merecía un mayor respeto.
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      Los «enteógenos” ("Dios dentro de nosotros") son sustancias vegetales que, cuando se ingieren, proporcionan una experiencia divina; en el pasado solían ser denominadas "alucinógenos", "psicodélicos", En griego entheos significa literalmente "dios (theos) adentro", y es una palabra que se utilizaba para describir el estado en que uno se encontraba inspirado y poseído por el dios, que ha entrado en su cuerpo. En combinación con la raíz gen-, que denota la acción de "devenir" esta palabra compone el término que estamos proponiendo: enteógeno. Afirmaba C. A. P. Ruck y otros, El camino a Eleusis, Breviarios del FCE, Madrid 1994.

      Montserrat Abad Ortiz afirma que el término enteogéno es contradictorio en los contextos antropológicos, un eufemismo cuando se trata de materia de drogas, incorrecto cuando se pone como origen, causa y por tanto núcleo de toda religión.

      El término «entheos» tiene sus correspondientes «herederos» en español: estos vocablos son endemoniado, endiablado, endiosado (que por cierto no tiene que ver con ningún dios, sino que se refiere a una altivez extrema y si es una acción activa) y poseso, también acción pasiva. Para que esta acción pasiva tenga sentido, ha de tener también un agente. ¿Cuál es el agente «que actúa sobre» en los enteógenos? ¿La planta u hongo?, ¿el chamán?, ¿un sueño de los individuos?, ¿el que padece la visión... o una suerte de espíritus que pueblan el mundo y nos acompañan? Desde un análisis puramente gramatical el término deja muchos argumentos sin respuestas.

       El término procede de la unión de dos términos griegos: εν-Θεος ον, que significa poseído o inspirado por un dios; inspirado, profético, y γενος εος [ους τους]: nacimiento, origen, linaje, familia, raza o especie, pueblo, nación, descendencia, prole, posteridad, vástago, hijo, patria, clase (género o casta), naturaleza, índole, generación humana, edad.


      La combinación de los términos da lugar a múltiples significados: una combinación matemática entre las acepciones de εν-Θεος y γενος produce 76 combinaciones diferentes, cuyos significados pueden ser origen de la posesión de un dios, origen de la inspiración divina, origen de lo profético, pero también naturaleza de la posesión, patria de la inspiración, linaje de lo profético…. Muchas de estas combinaciones resultantes carecerán absolutamente de sentido, lo cual darían al traste con la formación del término enteogénico.

      Siguiendo con la crítica de Montserrat Abad Ortiz podemos fijarnos en el parecido del término «endógeno» con el término «enteógeno». Parece como si los vocablos endon y enteos hubiesen sido confundidos, ya que endon Ενδον significa dentro, en el interior, lo que implica «localizar Y dentro de X», mientras que enteos lo que indica es «acción de Y sobre X», es decir, “operar sobre”. La θ (zeta griega) se latinizó en interdental sonora (d) y puede que de ahí nazca esta confusión entre el «estar dentro» y «operar sobre».

       Habíamos dicho al principio que el término es eufemístico. Se acuña para diferenciar el uso religioso del uso lúdico de las drogas. Ott y su grupo pretendían hacer un uso religioso de las drogas y empezaron a consumirlas, pero con su experiencia personal -a menos que practicasen la religión chamánica correspondiente-,  lo único que quedaba claro era la práctica de  una “religión personal” ligada a un contexto occidental y por tanto lúdico.  Aunque resulta paradigmático el caso Castaneda, antropólogo californiano que fue a las sierras de Oaxaca a realizar trabajos de campo... y terminó convirtiéndose al chamanismo mexicano. De Carlos Castaneda podemos ver la «Tetralogía del poder»: Las enseñanzas de don Juan, 1974, Relatos de poder, 1974, Viaje a Itxlan, 1974 y Una realidad aparte, 1971; en estos cuatro libros, editados por el FCE, puede leerse de la mano del propio Castaneda su «conversión religiosa».



       También hemos visto el caso de Tim Leary y  “la gran juerga”, una experiencia propia y  en sus «propios términos» que resulta difícil de catalogar de «enteogénica», puesto que no se desarrolla en ningúnl contexto religioso, y debe ser clasificada de  «ludibunda» , según el término desarrollado por J. Ott. Este, consciente de la degeneración que el término enteogénico estaba sufriendo, propuso limitar su uso en Pharmacotheon (La Liebre de Marzo, Barcelona, 1996)  a aquellas sustancias que estuviese demostrado que formaban parte de ceremonias religiosas, y para el uso lúdico de las mismas propuso la palabra «ludibundo», término que debiera aplicarse al uso de la mayoría de los consumidores de todo el mundo. La defensa que hace Ott del término enteógeno es muy dogmática, no admite por ejemplo, el vino como enteógeno, aunque, como le señala Escohotado, forma parte de una ceremonia religiosa y es capaz de inducir visiones.


     Opina Montserrat Abad que los autores, por su titulación académica, deben conocer la distinción etic/emic de Pike, sin embargo, su actitud demuestra que deben sufrir lo que en psicología conductual se considera «segundo nacimiento», o traducido: conversión religiosa. El investigador serio observa externamente (etic) la ofuscación mental que se padece  cuando se consumen alucinógenos. El individuo suele ser incapaz de mantener una conversación coherente, aunque él sienta que controla perfectamente la situación. Existen multitud de documentos gráficos y sonoros que explican mejor estas conductas desde la perspectiva etic. Los consumidores de drogas están desvirtuando la realidad en función de lo alterado de sus percepciones; definir «enteógeno» fundamentado en la usanza personal, no es más que una forma eufemística para definir el consumo individual de drogas. Aplicado a la rutina del practicante de una religión chamánica, también es un eufemismo, porque para el individuo en cuestión (el chamán o practicante del chamanismo) el concepto de enteógeno no responde al nombre del fetiche que él se dispone a consumir. Es decir, ni desde un punto de vista emic, ni desde un punto de vista etic el concepto nos aclara nada ni sobre la religión ni sobre la ceremonia religiosa, lo único que muestra es una predisposición en la postura etic de creencia en la postura emic e integrarse en ella no como observador, sino como «vividor» de la experiencia, es decir con una clara intención de conversión religiosa. Sólo desde una perspectiva teológica (es decir, la construcción racional desde dentro de la religión de sí misma) tendría sentido el uso de un concepto como el de enteógeno referido a estos fetiches ceremoniales.

       Montserrat Abad Ortiz  afirma que la carga teórica del concepto enteógeno es semejante al concepto de Mircea Eliade que llama teofanía (la revelación de dios en forma humana), los dos conceptos parten de sistemas de referencia en los que dios no es una idea, si no un ser realmente existente que opera de alguna forma y desde algún lado, pero sin que se responde científicamente a las preguntas de ¿dónde está Dios?, ¿existe realmente Dios?  

     El concepto enteógeno es desafortunado, ya que pretendía designar ciertas sustancias, y se descubre como definición de un determinado uso de la droga: el religioso. Dicha utilización parece la más importante a destacar desde esta teoría, y el motivo no es, como se pretende, que las drogas tengan la clave para resolver los «enigmas religiosos», sino que se usa por otras razones, como la justificación del movimiento antiprohibicionista y para promover su consumo.

      En este mundo de “la gran juerga” existen dos posturas diferentes: los «espiritualistas» que defienden que las drogas han aumentado su nivel de conocimiento «interior», sin que ninguno pueda explicar en que consiste este conocimiento, pues se limitan a contarnos sus sensaciones; y el segundo grupo que se niega a dar por supuesta la existencia de ningún tipo de divinidad, usando las teoría enteogénica para justificar el movimiento antiprohibicionista, bien como «sinónimo» de alucinógeno, embriagante o psicodélico (uso eufemístico). Es decir, el término enteógeno es utilizado actualmente desde una perspectiva teológica (vuelta a las religiones secundarias y al uso de fitoembriagantes para recuperar el espíritu religioso) y desde una perspectiva ideológica (defensa del antiprohibicionismo) o en el peor de los casos como una pedantería (caso de todos los científicos que lo utilizan como sinónimo de otros conceptos referidos a sustancias que alteran la conciencia).

      ¿Por qué, sin embargo, desde la filosofía de la religión el concepto y la teoría de los enteógenos no pueden tener una función explicativa? Porque no explican nada, o nada que le interese al filósofo, al antropólogo o al científico. Si aplicásemos la famosa navaja de Occam al término enteógeno, tendríamos que decir sobre él, lo mismo que Occam dijo sobre el ímpetus:

- «Decir que "un cuerpo se mueve debido a un ímpetus adquirido" no supone decir más que "un cuerpo se mueve"».

      Del mismo modo, decir que «en esta ceremonia se utilizan sustancias embriagantes, a las que podemos llamar enteógenos», no supone decir más que «en esta ceremonia se utilizan sustancias embriagantes».

     También lo utilizan los que aventuran hipótesis (de lo más descabelladas, para Montserrat Abad Ortiz) acerca del origen de las religiones, como J. Ott, quien  sugiere que, cuando nuestros más primitivos antepasados buscaban sus alimentos, debieron dar con nuestros hongos psicotrópicos, o quizás otras plantas que poseían las mismas propiedades, y las comieron, y conocieron el milagro del asombro de estar en presencia de Dios. También R. Gordon Wasson  -el creador de la teoría de la religión de los enteógenos- afirma que el conocimiento de enteógenos se remonta hasta el más oscuro de los tiempos  y se encuentra en el germen mismo de la religión, lo mismo que afirma el italiano Giorgio Samorini. Sin embargo, habría que oponer a Ott que, dado que el fenómeno de la embriaguez no constituye un fenómeno propio del homo sapiens sino de todos los animales, habría que plantearse si es un fenómeno constituyente de la religión o si por el contrario es otro tipo de fenómeno asociado a los cambios adaptativos del hombre (como animal omnívoro) y a sus recursos alimenticios.


Máscara indio navajo

      Sin embargo, los filósofos materialistas no aceptan esta teoría, afirmando que la caza fue la principal forma de alimentación durante la Prehistoria, al menos durante 20.000 años. Nada de recoger hongos, ni setas. Los animales proporcionaban el sustento de los hombres y, además, tienen una potencia, una visión y un olfato del que carecen los hombres,  lo que les convierte en verdaderos seres numénicos (portadores de divinidad) a los ojos del hombre primitivo. Las manifestaciones (fenómenos) religiosos surgen de las relaciones del hombre con seres numénicos (porque se perciben como tal desde una perspectiva emic) que no existen como tales para la perspectiva etic, pero que tienen un fundamento material, como hemos visto, las cualidades superiores de los animales. El hombre debió aprender los usos medicinales de las plantas y los hongos hace unos 10.000 años, cuando se inició la recolección y el conocimiento de la agricultura, lo cual sucedió sólo cuando la caza comenzó a escasear. Esta época corresponde, según su teoría de la religión, a la etapa secundaria –la de los fetiches-, cuyas primeras manifestaciones se dan en el mesolítico y se continúan durante el neolítico (entre el 10.000 y el 5.000), una vez que la caza ya no constituye la actividad esencial del hombre. Esta recolección masiva de plantas en periodo de escasez proporcionaría, después de mucho ensayo y error, el conocimiento de otros usos no alimenticios de las plantas y los hongos.


Indígenas en Caño Guacayá danzando Kai-ya-ree. Río Miritiparanná, abril de 1952. Se celebra la maduración anual del chontadura (Foto: Richard Evans Schultes)


Chontadura (Bactris gasipaes)

      R. Gordon Wasson y Escotado hablaban de unas sociedades tolerantes que practicaban la comunión con su dios, es decir, que las personas se reunían en torno a una mesa y el fuego para comer un “dios” o una “diosa” y entraban en un trance inconcebiblemente intenso durante un tiempo, y que dirigiendo ese trance realizaban un actor religioso específico, como la comunión cristiana y la comunión de los mexicanos de las sierras de Oaxaca.

      Ambas representaciones son muy parecidas, el escenario es en torno al fuego o la mesa donde las viandas (pan y vino en una, estramonio, hongos psilocibes, y peyote en otra) permanecen delante del «sabio» -Jesús en el cristianismo, Don Juan en los relatos de Castaneda- que, tras anunciar la transubstanciación de los alimentos en carne de dios mediante el salmo correspondiente, proceden al reparto de los mismos entre los congregados. ¿Representa esta reunión un ritual religioso?



      Esta escena podría evocar cualquier reunión humana en torno a los alimentos, es decir, el animal recién cazado. No resulta difícil evocar las manadas carnívoras de animales u homínidos en torno a una presa que hay que repartir para todo el grupo, donde probablemente el líder de la tribu (o la manada si se prefiere) reparte entre los miembros. Así pues, las ceremonias de comunión es una anamnesis simbólica de estas remotas ceremonias alimenticias. Y es aquí donde aparece algo específicamente del homo sapiens, convertir un acto común a todos los animales en una ceremonia, en un ritual. El reparto de la «carne del dios» en las ceremonias mexicanas es también un simbolismo de esta escena, mucho más perdida en el tiempo y más cerca del núcleo original de la religión y de la preconcepción religiosa.

     El hombre suele convertir los seres de la naturaleza que le proporcionan alimento en sus númenes. Algunos autores los sitúan en la relación del hombre con los vegetales, como Carl P. Ruck. Antes de que el hombre pudiese ver algún tipo de numinosidad en los árboles estos tenían que constituirse en preciado bien. Sin embargo, los animales lo fueron desde el principio, pues les proporcionaban alimento. Los hombres, al principio cortaban los árboles para hacer fuego, después les proporcionarían frutos… Los hongos del suelo serían aprovechados en épocas de extremada hambruna. El hombre debió tardar muchos siglos en acumular conocimientos sobre el medio, sobre las propiedades de los alcaloides de los vegetales. Este proceso fue arduo y muy largo, cuya conservación era extremadamente difícil porque no existía la escritura, y resultan bastante incoherente afirmaciones como «un día encontraron los hongos psicoactivos y a partir de ahí los veneraron».

       De esta forma, la teoría enteogénica comparte con otras teorías formas metafóricas de explicaciones semejantes a las teorías psicologicistas, sociológicas, o las animistas de la religión. Olvidan al hablar del aprendizaje del homo sapiens que el aspecto cuantitativo del tiempo en el aprendizaje humano ha de ser considerado, ya que es esta acumulación temporal de ensayo y error la que nos permite discernir, entre nuestros restos arqueológicos, la existencia de sistemas conceptuales de nuestros antepasados.

4. Neochamanismo

      En su ensayo "Neochamanismo y el movimiento místico moderno" aparecido en la compilación de Gary Doore "El viaje del chamán, curación, poder y crecimiento personal", Joan Townsend segura que el neochamanismo está ejerciendo una gran influencia en la mísitica moderna. También sitúa los orígenes del neochamanismo en la década de los sesenta del siglo pasado, cuando el movimiento hippie impulsó la idea de buscar el contacto directo con lo trascendente y cuando se produjo la conversión de algunos antropólogos que estudiaron con chamanes indígenas, en un intento por asimilar de primera mano los sistemas chamánicos, alejándose del punto de vista teórico y científico.



       Entre ellos destacaría  a Michael Harner con los chamanes sudamericanos, Peter Furst y Barbara Myerhoff sobre el chamanismo huichol en el norte de México y los polémicos estudios de Carlos Castaneda, sobre su aprendizaje con el chamán-brujo yaqui llamado don Juan, también en el norte de México. Karina Malpica  incluiye también los estudios de Josep Maria Fericgla, aprendíz de los shuar (jíbaros) ecuatorianos; los de Jacobo Grinberg-Zimmerman, seguidor de Pachita y otros chamanes mexicanos; y los estudios de por lo menos dos de los destacados discípulos de la mítica oaxaqueña María Sabina, que son los doctores Salvador Roquet y Richard Yensen.


      En la actualidad el movimiento neochamánico plantea que los estados alterados de conciencia también pueden ser alcanzados por la escenificación y el sonido de instrumentos como el tambor,  luces, cantos salmodiados… etc, no siendo necesarias las drogas. Así vemos un curso de capacitación chamánica elaborado, por cierto, por un antropólogo, el denominado “Harner Method”, sistema diseñado para permitirles a los sujetos emprender sus propios viajes chamánicos de adivinación a la realidad no cotidiana, donde obtienen personalmente sabiduría y orientación espiritual directa, que utiliza la tecnología electrónica en sustitución de los instrumentos musicales en vivo porque el sonido del tambor, escuchado por unos auriculares... tiene la ventaja adicional de no crear las molestias potenciales de los tambores en directo, en las estridentes condiciones urbanas. Utilizan las denominadas terapias holotrópicas u holonómicas, técnica que llega a los mismos resultados prescindiendo de sustancias psicotrópicas y utilizando métodos como la respiración controlada, la música evocativa, el trabajo corporal, los dibujos de mandalas y otros enfoques procedentes del chamanismo y de tradiciones no occidentales.



       El objetivo perseguido en estas técnicas es el de facilitar la autocuración del paciente,  a través de un viaje mental de muerte y renacimiento que tiene bastante semejanza con los procesos rituales e iniciáticos chamánicos. Esta gente tiene una aversión hacia la utilización de sustancias alucinógenas, lo cual concuerda con el creciente puritanismo que invade la sociedad occidental, el rechazo al LSD y al movimiento hippy y todo tipo de movimientos libertarios. Josep María Fericgla dice que en la actualidad se ha desvirtuado su función ancestral y hay toda una serie de impostores respondiendo a las demandas del mercado "new age".


      Otro de los nuevos caminos por los que van los neochamanes es el que expone Juan Ruiz Naupari,  un chamán y psicólogo peruano que defiende una vía espiritual. Para él la verdadera esencia del chamanismo en sus orígenes fue el autodescubrimiento y no la brujería (para el autor, algo demoníaco, sin duda, como para Pierre de Lancre en el siglo XVII) o la simple sanación de síntomas físicos. Asegura que el chamanismo original coincidía completamente con las enseñanzas de Buda, Krishna, Jesucristo y que su tarea consistía en regresar a la divinidad mediante el camino espiritual de conocerse a uno mismo. En realidad dado el origen remoto del chamanismo, los más racional es pensar que el  budismo y el cristianismo son religiones de origen chamánico. La postura personal de estos chamanes espirituales  nace más de la fe personal y de un rechazo a la utilización de las drogas, pues al igual Mircea Eliade, tachan de corruptos a los chamanes que utilizaban drogas para conseguir sus éxtasis. Toda una declaración de  fervor religioso integrista a medio camino del espiritismo.


a. Curación chamánica

      El doctor Andrés Rodriguez Alarcón afirma, basándose en  Kenneth MeadowsIniciación chamánica” Ed. Martínez Roca, que casi todos los ritos chamánicos comienzan con una purificación del oficiante, del paciente y de sus acompañantes. Puede hacerse a través de una fumigación con hierbas sagradas, por un baño ritual o por el antiguo sistema del vapor que ha dado origen a las saunas finlandesas o a los baños turcos. Después el brujo efectúa su diagnóstico -en estado de relajación- mediante el sonajero o el péndulo. Cuando percibe un cambio en el sonido se esfuerza en ver -a través de su visión interior- la alteración producida en esa parte del cuerpo del enfermo. Con el péndulo, la técnica es bastante parecida y se usa para confirmar la existencia de áreas con bloqueo de energía. El chamán cura a base de consejos de régimen de vida que entienda pueden armonizar al paciente con el mundo que le rodea. Utiliza las hierbas, los regímenes de alimentación y la relajación, la presión o la aplicación de cristales al modo védico. Pero en muchas ocasiones puede entrar en un estado alterado de conciencia para acometer una curación directa intentando equilibrar “desde dentro” las alteraciones que advierte en su cliente.


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