miércoles, 27 de noviembre de 2013

Las exploraciones de Herkhuf

      Se conocen los nombres de grandes exploradores egipcios y, en algún caso, numerosos detalles de sus respectivas expediciones. Uno de los exploradores más antiguos y famosos es Herkhuf, que durante el reinado de Pepi II, faraón de la VI dinastía menfita, a mediados del III milenio antes de nuestra era, realizó cuatro expediciones al Sudán y al Alto Nilo y alcanzó gran renombre por haber regresado a Egipto con un pigmeo para el faraón en el mismo reinado, otro explorador del Sudán, Pepinekht, pago su audacia con la vida, pues murió durante la expedición. Su hijo Sabni pudo recobrar el cuerpo y conducirlo a tierra egipcia para que recibiera sepultura según el rito tradicional.

     Herkhuf fue un conocido jefe de caravanas que realizó grandes viajes para todos los monarcas de la dinastía VI (2494-2345 a.C.) y los mandó grabar en su tumba de Asuán, en Qubbet el Hawa en la orilla oeste del Nilo cerca de la primera catarata del Nilo.


En rojo, el nombre de las demarcaciones de los territorios nubios durante la VI dinastía.

     Herkhuf era de Elefantina una isla en medio del Nilo. Fue nombrado nomarca o gobernador de la parte sur del Alto Egipto y era responsable de las caravanas del faraón Merenra, tercer rey de la VI dinastía.


     De estos viajes obtuvo productos preciosos como marfil, pieles de leopardo, plumas y huevos de avestruz, ébano…, pero su negocio principal fue el comercio con Nubia, lo que preparó el terreno para una expansión egipcia en Nubia.


Maqueta de un barco egipcio. Museo del Louvre. Foto: Gonçal Vicens

    Durante el primer viaje (2287-2278 a. C.) recorrió  la tierra de Yam, en una exploración que duró siete meses. En el segundo viaje a Yam partió por la ruta de Elefantina y remontó el Nilo por Irtjet, Makher, Terers e Irtjetj, (repiten las webs, por ejemplo: Latidos. Imágenes y palabra, de Antiqva, sin precisar los lugares geográficos, aunque yo entiendo que se trata de reinos de Nubia) en el espacio de ocho meses, trayendo productos de este país en gran cantidad. Exploró estos países y Uauat (territorio nubio, más allá de la primera catarata, del país de Uauat, en Etiopía) con burros cargados de incienso, ébano, aceites… y con barcos cargados de vino de palma, pasteles, pan y cerveza.


Maqueta de un barco egipcio. Museo del Louvre. Foto: Gonçal Vicens

     En su tercer viaje a Yam partió del nomo de Tinis por la ruta de los Oasis y fue a hablar con el príncipe nubio, pero se encontró que había ido hacia el norte, es decir, bajó por el Nilo hacia Egipto para destruir una tribu libia. El viajero  consiguió calmar su belicoso impulso y lo persuadió de que abandonara sus ambiciones. A Egipto no le interesaba que Nubia fuese conquistada por nadie. El rey nubio acompañó al egipcio hacia el sur, donde reunió valiosas mercancías y productos exóticos.


Primer grabado del libro de  Athanasius Kircher, Sphinx Mystagoga (Amstelodami: Ex officina Janssonio-Waerbergiana, MDCLXXVI). Recreación bastante fantástica de Gizeh, pero con elementos reales: visitantes curiosos capaces de encaramarse hasta lo más alto de las pirámides y abigarramiento de caballos, camellos, arqueólogos, saqueadores y gente diversa alrededor.


Pirámides nubias de Meroe. Más imágenes en: Poemas del río Wang

 Las pirámides que imaginó Athanasius Kircher, improbables cucuruchos de helado plantados al revés, en realidad existen, aunque no son estas, ni se encuentran donde Kircher las ubicó. Están en la antigua Nubia, lugar de origen del reino de Napata que en el siglo VIII a.C.  ocupó todo Egipto y lo gobernó como 25ª dinastía hasta la invasión asiria. Estas empinadas pirámides de la región de Napata y Meroe son las tumbas de los faraones nubios.

  
     Su rica caravana, de regreso al sur, despertó la codicia de otro de los reyes nubios, como el de Irhat, “cuyos impulsos criminales quedaron apaciguados repentinamente al ver el tamaño de la fuerza defensiva egipcia. Rápido de reflejos, el rey nubio ofreció sus soldados como escolta de la expedición egipcia durante su peligroso retorno por el desierto”, leemos en Oasis de Egipto del National Geographic.



Figuras en madera que representan soldados nubios. Museo egipcio de El Cairo. Fuente: Imágenes de Egipto

     Ante semejante ejército, el nubio ofreció sus soldados como escolta de la expedición egipcia durante su peligroso retorno por el desierto. Cuando alcanzó de nuevo el Nilo a la altura de Abydos, Herkhuf se halló con la agradable sorpresa de una flota de bienvenida enviada por el rey Pepi II –que entonces era un niño–, encantado con el regreso de la expedición y extasiado ante la idea de ver al pigmeo danzarín que los acompañaba (Oasis de Egipto del National Geographic). Dicen que los pigmeos se parecían al dios Bes y por eso eran muy apreciados, además de por su forma de bailar.
  
     Los viajes de suponen para Egipto la culminación del impulso colonizador promovido por Pepi I hacia tierra de Nubia, colonización que completaría su nieto Pepi II. El objetivo de Pepi I era preparar la expansión de Egipto hacia el Sudán.

     Pepi II le encargó a Herkhuf que tomara las rutas del desierto y se encaminara hacia Nubia. Se envió a Iri y a su hijo Herkhuf (su primer viaje) a establecer la ruta comercial y colonizar lugares para que Egipto consolidara sus posiciones y pudiera completar ese deseo de expansión. Las exploraciones de Herkhuf sirvieron para controlar las rutas comerciales hacia el sur, pero también tuvieron el sabor de la aventura y la audacia de los más grandes exploradores de todos los tiempos.


Estas pinturas, creadas por un artista egipcio, provienen de la tumba de Huy (Heje), un funcionario egipcio que vivió durante el reinado de Tutankamón (1336-1327 aC). Tebas, Qurnet Murai. Fuente: wysinger.homestead


Nubios antiguos. Delante  (1) los Príncipes de la Baja UaUat, ( 2 ) y ( 3 ) los “Hijos de los príncipes de todos los países extranjeros". La etiqueta discretamente colocado en frente del pecho (1) informa que es el Príncipe de Miam , Hekanefer. Fuente: Barry J. Kemp. Ancient Egypt: Anatomy Of A Civilization (2005), p. 35.

     Sobre el espíritu aventurero de Herkhuf –o de cualquier otro explorador- tengo mis dudas, como ya he dicho, aunque tengo que reconocer que me desorienta un poco el hecho de que se hiciera grabar en su tumba la narración de sus viajes, hecho que puede denotar que el viajero se sentía orgulloso de sus exploraciones.

      Hacia el final del largo reinado de Pepi II, Egipto había consolidado su posición en Nubia y los viajes de Biblos al país de Punt (se sitúa en la región del Cabo Guardafui al Nord-este de Somalia) se habían convertido en una ruta regular para el intercambio comercial de maderas, incienso, piedras semipreciosas y productos de lujo, un comercio que alcanzó un extraordinario desarrollo, y puso en contacto a Oriente y Europa con África.


Hekanefer (hehk -an- ehf- ur ) es el nombre egipcio que significa "el buen príncipe".  En el antiguo Egipto se dio este nombre a un jefe nubio que fue el Príncipe de Miam, una avanzadilla colonial egipcia en el norte de Nubia (actual norte de Sudán). Fuente: Julia Stewart. African Names (1993), p. 51

Exploradores

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