martes, 20 de agosto de 2013

Piedrecitas de la Virgen y panecillos de las brujas



     Vamos a tratar aquí sobre los relatos legendarios cuya finalidad es ofrecer una explicación popular de los fenómenos raros o sorprendentes para los cuales se carece de una explicación conocida. En estos casos, el pueblo acude a las explicaciones mitológicas, en las que se hace referencia a lo milagroso y a lo mágico.

      El tema fue estudiado por la historiadora del folklore grecorromano Adrienne Mayor en su obra The First Fossil Hunters, cuya versión española lleva el título de El secreto de las ánforas. Lo que los griegos y los romanos sabían de la prehistoria.

    El profesor Heraclio Astudillo Pombo ha publicado algunos artículos sobre el tema, como El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular o Paleontología cultural y Etnopaleontología.  Afirma que fueron algunos eclesiásticos quienes extendieron la idea de que los fósiles eran obra del diablo y de sus secuaces: las brujas, los moros y los judíos. 

1. Els panets de bruixa

     En una exposición sobre brujas que tuve la oportunidad de ver en el MuVIM de Valencia –por cierto, no demasiado exhaustiva- me llamó la atención una urna de cristal que contenía unas piedras en forma de panecillos y, en el cartel, rezaba “panes de brujas”, asegurando que los labradores valencianos de las Marinas tenían la creencia de que quien se encontraba uno tendría siempre buena suerte. 

    Las “piedras” en cuestión son restos fósiles de diferentes géneros de equinoideos (mesozoicos o cenozoicos) que en diferentes comarcas catalanas y valencianas reciben el nombre de “panet del dimoni”, “panet de bruixa” o “panet de moro

 

 Panet de bruixa. Fotografía: Catviolin





Fotografía: Catviolin

      En ciertas zonas de Álava, hasta mediados del siglo XX, a los erizos de mar fósiles de la especie Micraster coranginum, se les daba el nombre popular de “matacristos” o “piedra matacristo”, como sinónimo de “piedra de judío”.

     Los equinoideos del género Micraster, especialmente los de la especie M. oranginum, por la pronunciada cruz que manifiestan,  fueron los fósiles que más se vincularon con diversos mitos y leyendas sagradas. La “cruz” se delimita por los cinco surcos ambulacrales por dónde sacan minúsculos pies ambulacrales, según dice el geólogo Sinto Vaello López en un artículo publicado en Vilamuseu.
 




  




Fósil de erizo Micraster. Imagen: Ayto. Fuente Álamo
  




  




Echinolampas sp. “Panet de Bruixa”. Foto: Vilamuseu

      En las comarcas de las Marinas y, sobre todo en La Vila, se da el nombre de “panet de bruixa” al fósil del Echinolampas sp., formado por el caparazón calcáreo de un erizo de mar que vivía hace 30 millones de años, durante el periodo Oligoceno. 





Echinolampas sp. del Eoceno procedente de Castellbell i el Vilar (Bages). Fotos: Marta Queralt López Salvans/Museu de Geologia Valentí Masachs

     También en el Prepirineo de Lleida, en la comarca del Pallars Jussà, encontramos fósiles de diferente naturaleza que se asemejan a pequeños panes o bollos. Aquí también reciben el nombre de "panets de bruixa" (cast. panecito o panecillo de bruja) refiriéndose a unos fósiles del Cretácico del género Cunnolites (Cyclolites) sp. 
 





 Cunnolites sp. Fuente: Fossil Planet
  



Cunnolites sp. Fuente: Biowin

     Aspecto del "panecillo de bruja" catalán, denominado popularmente "panet de bruixa" correspondiente a un ejemplar de la especie Cunnulites (Ciclolites) ellipticus, de unos 10 cm. de diámetro.

      El nombre"panets de bruixa", en la comarca alicantina de la Marina Baixa se aplicaba a los fósiles de diversos géneros de erizos de mar del Eoceno, pero sobre todo, a los de la especie Conoclypus vilanovae.
 




Conoclypus vilanovae. Fuente: Fossil Planet
  




      En la fotografía vemos un "panet de bruixa de la especie Conoclypus vilanovae, en vista dorsal (ejemplar izquierdo) y ventral (ejemplar derecho), ambos de unos 8 cm., de diámetro, del Luteciense (Eoceno) procedentes de Agost (Alicante). 

2. Las "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo.

      En la comarca de Soria, cercana a la localidad de Las Fraguas, desde antiguo se recogen unas “piedras” muy raras y escasas, afirman los habitantes que sólo aparecen en un único montículo de tierra que es de diferente textura y de color distinto, al de todo el restante terreno que le rodea. Ese raro montículo está situado a unos 350 m. de la ermita de Inodejo, en el término de la localidad soriana de Las Fraguas

    Esas "piedras" que son denominadas, popularmente "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, en realidad, son los restos fosilizados de unos minúsculos erizos de mar que parecen pertenecer al género Mecaster, según afirma Heraclio Astudillo Pombo. No son equinoideos "terciarios", como afirman algunos artículos que tratan sobre esta ermita,  sino que se trata restos fósiles de erizos de mar, "secundarios", es decir, mesozoicos, puesto que son del Cretácico.
 



Equinoideo Mecaster, de unos 2 cm. De diámetro. Fuente: Wikipedia
 


 
Santuario de la Virgen de Inodejo. Fuente: Wikipedia

     La religiosidad popular soriana ha asociado estos fósiles con la Virgen María por la relativa proximidad al santuario de la Virgen y, otro motivo, podría ser la semejanza con la estrella de cinco puntas, conocido símbolo mágico con los nombres de pentalfa, pentáculo, pentagrama, estrella de los magos, etc. y que fue usado como amuleto por toda Europa durante milenios, desde la Prehistoria hasta la actualidad.





Pentalfa, pentáculo, pentagrama, estrella de los magos…
 


Réplica de la talla original, en madera policromada, de Nuestra Señora de Inodejo, Siglo XIV. Fotografía original del fotógrafo Manuel Arribas bolgspot

      La religiosidad popular, por otra parte, asocia las estrellas con la virgen María. Recordemos que habíamos tratado de demostrar en este mismo blog que el icono de la virgen María representa una forma moderna de supervivencia de la antigua Diosa Madre (La Diosa y el Cosmos), la diosa del cielo, del mar y de la tierra.  En la antigua mitología a la Diosa Madre, como a la virgen María, se las conocía como la "Estrella del mar", la diosa que guiaba y protegía a los navegantes en sus travesías nocturnas, convertidas en una metáfora de guía para los católicos y, también, "Estrella matutina", es decir, el "lucero de la mañana" (que no es una verdadera estrella sino el planeta Venus, representación en la antigüedad de la Diosa del amor, la que da la vida y la muerte) que cada amanecer anuncia la llegada de la luz del día, convertida en una metáfora de Jesucristo.

3. Las "estrellitas" de la Virgen de la Providencia de Mig Camí

     Con el nombre de  "estrelletes", "crevetes", "estrelletes de la Mare de Déu" o "estrelletes de Mig-Camí" (ermita entre “Mig Camí” de Tortosa y el Coll d’Alba) hacemos referencia a unos minúsculos artejos o placas columnares, individuales, de sección estrellada, que no alcanzan los 5 mm. de diámetro y que proceden de la desarticulación y disociación "postmortem" de los tallos o pedúnculos de un tipo de equinodermos, vulgarmente, llamado "lirios de mar" y científicamente crinoideos. En este caso particular, se trata de artejos de la especie Pentacrinus neocomiensis  del  Barremiense (Cretácico inferior), hace 130 MA
 




Placas columnares. Ejemplo de Conrad Gesner de 1565 de belemnites con forma de bala y placas columnares de crinoideos. Estos organismos no se conocían en la Europa del Renacimiento y el pueblo creía se trataba de estrellas que caían del cielo. Fuente: Edward T. Babinski - Darwinism

Cuando aparecen varios artejos juntos, formando una especie de prismas, por no haberse disgregado en artejos individuales, popularmente se les conoce como "pilanets", es decir, pilarcitos, por asemejarse a pequeños pilares o columnas de sección estrellada.




“Pilanets” de crinoideos o lirios de mar. Fuente: Món macro fósil
  


Estrelletes de Mig Camí”. Crinoideos o lirios de mar. Fuente: Món macro fósil

    En la fotografía superior vemos el aspecto, bastante aumentado, de multitud de ejemplares de "estrelletes" o "crevetes" de la Mare de Déu de Mig Camí, de diversos tamaños. Se trata de piezas individuales, desarticuladas, procedentes de la descomposición de tallos y brazos de lirios de mar mesozoicos.




Postal fotográfica de fototipo Thomas. Inicio de S. XX. Fuente: Tortosa antiga

      La ermita de la Providencia se llama así por estar a medio camino entre Tortosa y el Coll de l'Alba, tiene la advocación a la Virgen de la Providencia, destruida en la Guerra del Segadors y posteriormente reconstruida siendo las obras principales al finales del S. XVIII.

     Según la tradición se construyó en un lugar lleno de estrellas del manto de la Virgen. Cuando se conmemora su fiesta es típico subir allí, como hacen los niños de la foto, para  buscarlas.


Fuentes:

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (1)

por Heraclio Astudillo Pombo, DMACS, UdL

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (2)

Sobre los diversos y extraños nombres de los fósiles (3)

Echinolampas “Panet de Bruixa”

2 comentarios:

Astu dijo...

"La vesprà d'ahir vaig tenir una gran alegria al vore que tractaes sobre un tema que m'apassiona. Ui te d'agrair la propaganda que fas en la teua entrà sobre el meu blog i les meues recerques sobre eixe món tan maravellós, desconegut i poc recordat, com és el món de les tradicions populars encara vives en temps dels nostres pares i agüelos"

En anys anteriors, per motius etnogràfics catalano-valencians-balears, ja havia anat a visitar en diverses ocasions aquest teu blog i a il·lustrar-m'hi

Gonçal Vicenç dijo...

Gràcies, professor.

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