Regresión en el Homo sapiens actual
Juan
Luis Doménech Quesada (1956-2012) en su libro Evolución regresiva del Homo
sapiens (jdomench) también se ocupó de la llamada regresión evolutiva en los seres
humanos, teniendo como uno de los primeros indicios la regresión de la estatura del ser humano, como demostraban los trabajos de Kates (1994), la cual ha descendido desde los
cerca de 2 metros de los primeros auriñacenses (González et al., 1989), a los
1,65 metros del hombre actual (Kelso, 1978). La estatura media del español es
de 1’78 metros (175’3 metros según el Instituto de Biomecánica de Valencia IBV y el proyecto europeo SizingSUDOE) y
la de los nórdicos y alemanes 1’80 metros (Wikipedia).
Muchos
estudiosos se empeñan en disminuir las diferencias entre el Cromañón y
nosotros, sin embargo, estas son apreciables, afirmación argumental que resulta
sospechosa, porque solemos encontrarla por la Web en páginas del tipo “Revista
de Espiritualidad, temas bíblicos, profecías, cosmología, estudios del Libro de
Urantia” (Ejemplo), que se atreven a afirmar que nuestro cerebro en los últimos 30.000
años ha disminuido su tamaño y capacidad en un 10%, es decir, de 1.500 a 1.359
centímetros cúbicos
Para algunos el Cromañón superaba el 1’95 m en algunos casos. Por eso,
son muchos los que afirman que este individuo quizás fue el tipo humano más
evolucionado que jamás haya pisado el planeta. Fuente: Lascaux
Cráneo del llamado Crô-Magnon 1. Su antigüedad es de unos 30.000 años,
pero sus rasgos y su capacidad craneal media de 1600 cm³ lo colocan
evolutivamente muy por encima de los hombres modernos. El índice cefálico es de
73,7. La constitución más ancha y la mandíbula más cuadrada del Cromagnon se
debe a una dieta paleolítica promovedora de una óptima mineralización
esquelética. Otras diferencias morfológicas con respecto a la raza
nórdico-blanca actual (nariz saliente y de puente nasal bajo) podrían apuntar
hacia la existencia de diversas variedades Cromagnon, de las cuales sólo la
correspondiente a la raza nórdico-blanca ha sobrevivido hasta nuestros días.
(Fuente: Metapedia)
Sin embargo, para otros el ser humano ha continuado aumentando su
capacidad craneal, hasta los 1600 cm3 actuales. Fuente: La Voz de la Ciencia
Parad Domench, que sigue en esto el
estudio de Martín (1994), existe una regresión del cerebro, pues se observa cómo el
volumen relativo medio del cerebro ha venido retrocediendo desde los primeros
cromañones hasta el hombre actual (desde los 1581 cc a los 1436 cc del hombre
europeo moderno), precisamente cuando el hombre ha experimentado sus mayores
avances técnicos. Sin embargo, para la mayoría de los científicos, el ser
humano ha continuado aumentando su capacidad craneal hasta los 1600 cc
actuales.
Otros detalles que apuntan hacia la
regresión del ser humano actual se observan en los últimos hallazgos de
Atapuerca que revelan que la pelvis de los homínidos de hace unos 300.000 años
era más amplia que la actual lo que
permitía un parto más holgado y menos complejo. A esto, Domenech, añade
otro problema, el crecimiento alométrico (desarrollo diferencial de dos partes
de un mismo organismo) del cráneo cerebral en relación con el facial (Valdés, 1981) lo que
supone mayores dificultades para el parto.
El atavismo
(despertar de genes dormidos o mutaciones de genes inhibidores de otros genes
que estaban dormidos) o retroceso hacia lo que Morín y otros autores (1983)
denominan condiciones simiescas. Citan así varias mutaciones que producen
modificaciones morfológicas, como los pliegues palmarios en la trisomía 21, la
cual recuerda a los monos; el tubérculo
de Darwin del pabellón de la oreja, el cual se
encuentra presente en la mayor parte de los cercopitécidos; la soldadura del
segundo y tercer artejo o nudillo de las manos (cigodáctila) que también se
encuentra en los gibones; la disminución del psiquismo, etc.
Esquema del genoma tras una mutación, en este caso una trisomía del
cromosoma 21.
El tubérculo de Darwin del pabellón de la oreja
Entre las mutaciones intramoleculares que
producen modificación de los factores sanguíneos tenemos el grupo sanguíneo Am, con presencia del antíeno A en la saliva y ausencia de hematíes
(propio de los catarrinos cercopitecoideos); la mutación
Mc parcialmente responsable de la síntesis del
factor N al lado de M (cercopitecoideos); la mutación
cD de los negroides que reproduce una estructura
antigénica presente en los antropomorfos, etc. Ayala (1994a) también nos hace mención de algunos caracteres atávicos
presentes en el hombre como el rudimento de cola en el esqueleto humano, las aberturas
branquiales de los embriones o el apéndice vermiforme, un órgano sin función,
bien desarrollado en algunos herbívoros.
Aberturas branquiales de los embriones
Cola Vestigial
Volviendo al tema de los Cromañones,
Domenech no cree que el hombre artista apareciera de repente en todo su
esplendor creativo (ya desde el auriñaciense), en una explosión de inteligencia que, según numerosos autores, aún resulta
misteriosa e inexplicable (Bar-Yosef et al., 1993; Mellars, 1998). Aún que
tratásemos de retroceder la aparición del Homo Sapiens hasta los 150.000 ó
200.000 años, todavía resultaría inadmisible para explicar la enorme rapidez de
los cambios físicos y culturales acaecidos para pasar de un tipo erectus o similar a un tipo sapiens.
Recreación del hombre de Cromañón. Fuente: B.
Petry
Algunos paleontólogos y arqueólogos están
perplejos ante la dimensión de los radicales cambios que tuvieron lugar en
todos los ámbitos culturales: la tecnología de producción de herramientas, la
expresión simbólica, las pautas de obtención de alimentos, demografía,
organización social, comunicación y estructuras cognitivas, etc. (Mellars, 1998).
Domenech, sin ocuparse por explicar esta explosión intelectual, se limita a
afirmar la regresión del hombre de Cro-Magnon posterior al Magdaleniense, como
lo demuestra la pobre cultura Azilense (Tresguerres, 1990) o la Asturiense,
cuyos representantes volvieron hace unos 7.000 años a “una industria lítica retrograda y carente de toda expresión artística”,
así como a una subsistencia casi limitada a la recolección de moluscos (Cerdá, 1976).
Cooperación entre Cromañones
También detecta este retroceso en el
comportamiento del hombre actual. Afirma que la hominización fue posible por la
cooperación, cosa posible por la conducta altruista del hombre, lo que pudo
superar, según Dawkins, el carácter egoísta de los genes impuesto por la selección natural: “si se desea construir una sociedad en la
cual los individuos cooperen generosamente y con altruismo, al bien común, poca
ayuda se puede esperar de la naturaleza biológica. Tratemos de “enseñar” la
generosidad y el altruismo, porque hemos nacido egoístas” (Dawkins).
Según la hipótesis
de Domenech, la aparición de las funciones mentales superiores, como la
capacidad de raciocinio, enmascaró este comportamiento previo de tipo altruista
o cooperativo, lo que poco a poco ha contribuido y aun contribuye (dada la
preponderancia del intelectualismo) a la decadencia del comportamiento humano.
En apoyo a su hipótesis, baste con señalar las obras de Heinrich Erben ¿Se
extinguirá la raza humana? (1982), Konrad
Lorenz la Decadencia
de lo humano (1985), Jared
Diamond El tercer chimpancé (1994), Richard
Dawkins El gen egoísta (1994) o Richard
Leakey y Roger
Lewin La sexta extinción (1997). La descripción de Diamond de especie asesina, agresiva, egoísta
y evolutivamente inadaptada, no deja al H. sapiens precisamente muy bien parado
y causan pavor con respecto a la situación de nuestra especie.
El mismo
argumento se puede citar para afirmar la regresión del psiquismo (citado por
ejemplo, por Morín et al, 1983) en el que estamos inmersos. Los evolucionistas
como Wagensberg basan el progreso del ser humano en su capacidad de independizarse del
medio, liberación que se consigue por el incremento de la socialización o
cooperación (conducta altruista) de la especie, la cual, según vimos
anteriormente la ha perdido el ser humano.
Según
Domenech, la regresión del psiquismo está avalada por todas las ciencias que
actualmente estudian la consciencia, como la psicología, la filosofía y la
neurología, afirmando todas ellas que el hombre actúa y vive de forma inconsciente
o semi-consciente. Algunos autores (entre los que se incluye al psicólogo Karl Jung)
afirman que el hombre es el resultado de
un error evolutivo ocurrido más o menos durante el Neolítico, el cual
podría radicar en la desincronización entre el neocórtex y el hipotálamo.
Arthur
Koestler sostenía que algo había ido mal en la
evolución del Homo sapiens sugiriendo
que “éste podría ser una especie
biológica aberrante afectada por una imperfección que afectó a los circuitos de
nuestro sistema nervioso” y sugería la búsqueda de “algún correctivo que reparase ese evidente error evolutivo” (Holroyd, 1993).
Domenech finaliza su estudio con las siguientes palabras: “Como Teilhard de Chardin, creemos que tal correctivo (y con este, la
hipotética futura Evolución del hombre actual) solo podrá llegar con una
adecuada enculturación (o educación) que contemple el buen uso de las funciones
cerebrales receptoras de información (atención, percepción, intuición, etc.)”.
Bibliografía
Ayala F.J., 1994. La naturaleza inacabada.
Ensayos en torno a la evolución. Salvat Editores S.A. Barcelona. 270 p.
Ayala F.J.,
1994. La teoría de la evolución. De Darwin a los últimos avances de la
genética. Ediciones Temas de Hoy. Madrid. 237 p.
González
L.G. y Freeman, 1989. El hombre de Morín. Un enterramiento de hace 29.000 años.
Revista de Historia, 16, 4.
Holroyd
Stuart, 1993. Krishnamurti. El hombre, el misterio y el mensaje. Ediciones
Temas de Hoy S.A. Madrid. 285 p.
Kates R.W.,
1994. El mantenimiento de la vida sobre la tierra. Investigación y Ciencia
(219): 94-101
Kelso A. J.,
1978. Antropología física. Ediciones Bellaterra S.A. Barcelona. 362 p.
Martín R.D.,
1994. Capacidad cerebral y evolución humana. Investigación y Ciencia (219):
71-77
Morin E. y
Piatelli-Palmarini M., 1983. El primate y el hombre. Ed. Argos Vergara S.A.
Barcelona. 240 p.
Valdés
Ramón, 1981. El concepto de cultura. En Las razas humanas. Tomo I. Compañía
Internacional Editora S.A. Barcelona: 45-58.
Comentaris