domingo, 17 de agosto de 2014

El Islam político y Hamás

      Para entender el movimiento Hamás hemos elegido el artículo de Santiago Mayor titulado Ocho puntos para entender la historia de Hamás y el Islam político, publicado en la página argentina Notas (37).

      Los ciudadanos occidentales suelen confundir el Islam político con el mal llamado fundamentalismo islámico, fenómenos que son diferentes como veremos a continuación.

      En 1928 se funda la Hermandad Musulmana en Egipto, la cual se expande por varios países árabes -a pesar de sus persecuciones-, realizando trabajos sociales entre los jóvenes y los necesitados refugiados en los centros religiosos.

      Esta es la primera organización moderna que adopta el Islam como basamento de su proyecto político, aunque en sus principios no fue tenida en cuenta por los gobiernos nacionales árabes. Sin embargo, a partir de 1979 comenzó la irrupción masiva y la expansión del islamismo con la llegada al gobierno de la Revolución Iraní.


Miembros de Hamás

    No podemos hablar de fundamentalismo islámico, sino de Islam político, una corriente que sostiene que los postulados del Islam y sus preceptos son aplicables a un programa político e integral para gobernar la sociedad, basado en la Sharia o ley islámica.

    Los conocedores del Islam saben que no existe una única forma de interpretar el Corán (libro sagrado de los musulmanes) y los preceptos del Islam. Esto se refleja en que no es lo mismo la Sharia en Sudán (donde se practica la mutilación genital femenina) o Nigeria (donde se puede apedrear hasta la muerte a una mujer por cometer adulterio) que en Irán donde las mujeres pueden conducir vehículos y asistir a la Universidad.

    Como dice el especialista en Medio Oriente, François Burgat, son las personalidades islamistas, las características sociales del terreno donde se desarrolla el Islam, las fuerzas políticas que se apropian de él… quienes hacen el islamismo y no al contrario.

     Por eso es equivocado plantear que Hamás en Palestina es lo mismo que Boko Haram en Nigeria o la Hermandad Musulmana en Egipto.

     Con la revolución iraní de 1979 y el primer gobierno islamista de la historia, hacen su irrupción en la política sectores sociales que habían sido relegados, entre los que se encuentran, según el investigador francés Gilles Keppel, la juventud urbana pobre, surgida de la explosión demográfica del tercer mundo, del éxodo rural masivo y que por primera vez en la historia tiene acceso a la alfabetización. A su vez,Keppel explica que también forman parte “la burguesía y las clases medias piadosas que fueron marginadas en el momento de la descolonización llevada a cabo por los militares o por dinastías que se hicieron con el poder”.

      Es decir, que el islamismo tiene un importante arraigo popular, un claro carácter nacionalista y no está ligado, necesariamente, a las reivindicaciones populares progresistas o de izquierda.

     Toda revolución genera su reacción, y en el caso de Irán no fue la excepción. La llegada al poder del Ayatola Jomeini en 1979 supuso un auge del Islam político y a su vez una radicalización del mismo en contraposición a los planteos reformistas de la Hermandad Musulmana.

      Es así que en la década de 1980 aparecen o cobran fuerza grupos armados islamistas como el Hezbolá en El Líbano y Hamás en Palestina.


Hezbollah o Hezbolá libanesa


Hamás palestina

     Como respuesta aparece la dinastía de Arabia Saudita como foco de contención de la radicalidad de esos nuevos movimientos. Arabia Saudí se convierte en el gendarme del capitalismo imperialista para contener los movimientos de izquierda de la zona. El islamismo conservador pasó así a ser financiado por uno de los países más ricos del mundo y sus aliados estratégicos, entre los que desctacan los EE.UU.

      Para sofocar el intento de extender la revolución iraní al resto de Medio Oriente, Arabia Saudí impulsó su propia “cruzada”: la guerra de Afganistán. Miles de muyahidines fueron enviados como combatientes internacionalistas a detener el avance del comunismo soviético por la dinastía de Riad. De allí la ligazón del saudí Osama Bin Laden con los Talibanes conservadores que luego gobernaron Afganistán.


Durante la Guerra del golfo (1991) participaron 300 Muyahidines afganos (talibanes), fue un gesto de agradecimiento por la colaboración de EEUU para expulsar a los soviéticos de Afganistán, estuvieron desplegados en la frontera entre Arabia Saudita y Yemen.


Talibanes protestando por la muerte de Osama Ben Laden

    En el contexto convulsionado de Medio Oriente, con el Islam político en auge, surge Hamás (“Despertar”, en árabe) ligado a la Hermandad Musulmana egipcia, debido al trabajo social que realizaban principalmente en la Franja de Gaza. Sin embargo, en los años 80 del siglo pasado, la nueva organización se radicalizó como consecuencia de la influencia de la Revolución Iraní.

    Durante la primera Intifada (‘levantar la cabeza’) que comenzó en 1987 y duró hasta los Acuerdos de Oslo de 1993, emergió este nuevo movimiento político-militar, durante la rebelión de las poblaciones palestinas de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este contra la ocupación israelí.

      Hamás nunca fue impulsado por Israel (38), sino que surgió de la organización del trabajo social realizado en las mezquitas palestinas, muy similar al de la Hermandad Musulmana en Egipto. Durante décadas Israel permitió la proliferación del trabajo religioso islámico por considerarlo inofensivo y ser un freno a la posición laica, democrática y de liberación nacional de la OLP. Aquí nace el error y la tergiversación histórica.

     Existen caras diferencias entre Hamás y la OLP. La primera pretende construir un Estado islámico en Palestina, mientras que la OLP es laica y propugna un Estado palestino democrático similar al estilo occidental.

    Después de años de lucha la OLP optó por la negociación y, tras los Acuerdos de Oslo (1993), cesó la lucha armada y se creó la Autoridad Nacional Palestina (ANP), gobierno del proto Estado que nunca se constituyó debido a los incumplimientos por parte de Israel.

Acuerdos de Oslo (1993) firmados entre Isaac Rabin, Yasser Arafat y Bill Clinton  

      Hamás por su parte, nació y postula en su carta orgánica, la destrucción del Estado de Israel. Por lo tanto rechazó en un comienzo los acuerdos de Oslo y la misma ANP. Sin embargo esta postura inicial cambió con el tiempo hacia posiciones más realistas.

      Hamás comenzó radicalmente con atentados suicidas entre 1994 y 2002 (Desde entonces no los ha vuelto a realizar aunque desde la propaganda israelí se hable sistemáticamente de ello) como reacción a los pactos de la OLP y como una alternativa diferente para el pueblo palestino.

      Con el tiempo, Hamás fue moderando sus postulados y el año 2001, su líder Ahmed Yassin declaró: “No luchamos contra pueblos de otras religiones o los judíos por el hecho de ser judíos. Luchamos contra los que ocuparon nuestras tierras, tomaron nuestras propiedades, convirtieron en refugiados a nuestras familias y masacraron a nuestros niños y mujeres”. El año 2004 este líder fue asesinado por Israel.


El jeque Áhmed Yasín (circa 1937-2004) fue el co-fundador y líder del grupo islamista palestino Hamás.

     El año 2006 Hamás participó en las elecciones para designar a la ANP y resultó vencedora. Una vez más, ante la inminente unión palestina, intervino Israel y EE.UU para deslegitimar el triunfo de Hamás y conseguir la división. Con la anuencia de Al Fatah (organización preponderante en la OLP) el gobierno palestino se dividió en dos: Hamás en Gaza y la OLP en Cisjordania. Esta división favoreció y favorece la política israelí de negar la creación de un Estado palestino autónomo y soberano.



Yasser Arafat  (1929-2004)

Fue desde 1969 organizador de OLP, desde 1993 líder palestino, desde 1996 hasta su muerte fue Presidente de la Autoridad Palestina y líder de Al Fatah (la mayor de las facciones armadas de la OLP)

Notas:


38. Israel, estado terrorista, estado canalla,  Guillermo AlmeyraRebelión. Los servicios secretos de Israel ayudaron a crear, junto a las monarquías de la península arábiga, movimientos extremistas islámicos como Hamas para debilitar a la laica y pluralista OLP, que hace años Tel Aviv consideraba el principal enemigo. Ahora, cuando los mismos se reforzaron y se le fueron de las manos, quiere cerrarles el camino a una solución política y pacífica del problema de la coexistencia palestina.


El conflicto judeo-palestino

·   La Intifada

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