sábado, 22 de junio de 2013

La Puerta del Infierno

      Recientemente en algunos medios de comunicación (lainformación.com) se publicaron artículos en los que se afirmaba que se había descubierto la mítica “Puerta del Infierno”, aquella que el geógrafo griego Estrabón decía de ella que era una grieta de la que emanaban gases letales y cualquier criatura que visitara ese lugar encontraba una muerte instantánea.


Un fresco que representa las puertas del infierno en la iglesia medieval de San Nicolás del pueblo Raduil, Bulgaria
     Las puertas del infierno son, de acuerdo con la mitología clásica y algunas de las actuales religiones, una supuesta puerta de entrada al inframundo por la que se accede desde este mundo. Jamás se ha encontrado semejante cosa ni se ha demostrado su existencia en absoluto, sin embargo, existen multitud de creencias religiosas y leyendas al respecto.
      Unos arqueólogos italianos afirman que el lugar citado por Estrabón hacía referencia a un manantial subterráneo oculto bajo las ruinas de una ciudad griega en Turquía.


Reconstrucción de la Puerta del Infierno 


La Puerta del Infierno
La entrada al inframundo, descubierta por el arqueólogo italiano Francesco D’Andria, estaba situada en la antigua ciudad griega de Hierápolis, hoy en Turquía. Foto: Discovery Channel / Francesco D’Andria


Francesco D’Andria
     Las historias de los chamanes narran el viaje que emprende el brujo hacia el más allá, en busca de los dones que pueden regalarnos nuestros antepasados fallecidos. Los griegos eran un pueblo procedente de las estepas centroeuropeas que había retenido en su cultura la mitología chamánica.
     Creían que cuando una persona fallecía, su alma era conducida al más allá por un dios psicopompo, en este caso, el dios Hermes, encargado de llevar el espíritu del difunto hasta el rio Estigia. Allí, el barquero Caronte lo recogía en su barca y lo llevaba al otro lado, donde se encontraba Cerbero, el perro de tres cabezas del mismísimo Hades, dios del inframundo, que le daba acceso al reino de los muertos, y se aseguraba de que las almas allí atrapadas no salieran y de que los vivos no pudieran entrar. Aquel lugar se llamó la ‘Puerta del Infierno’.
      El infierno ha sido denominado de maneras diferentes según la cultura: Helheim para los nórdicos, Gehena como purgatorio judío, infierno por los cristianos, Averno por los griegos, Xibalbá para los mayas, etcétera, sin embargo en cada cultura existían matizaciones sobre lo que significaba el infierno o en qué condiciones entraban las almas.
    Uno de los mitos más antiguos que narran el universal viaje al más allá es el mito sumerio de Inanna y Ereshkigal, hijas del Cielo y la Tierra. Inanna, también conocida como Ishtar, era la diosa del cielo y el amor, mientras  que Ershkigal representaba todo lo contrario: la oscuridad, la muerte y el lado más perverso del alma. Los griegos tienen la leyenda de Orfeo que fue al inframundo para buscar a su esposa Eurídice. Ver Inanna: avatar de la Diosa e Inanna-Ishtar: la Diosa mesopotámica.
      La Puertas del Infierno, según la cultura hebrea, se encontraban en la entrada al valle de Ben Hinnom, al sudeste de Jerusalén.


Photo:  Gila Yudkin. Valle de Ben Hinnom. Fuente: Pilgtimage Panorama. Holy Sites: Gila’s Highlights
     Griegos y romanos daban el nombre de Averno también a un cráter cerca de Cumas, en Campania, al Sur de Italia, en los Campos Flégreos (erupción que pudo tener algo que ver con la extinción de los neandertales), como posible puerta al inframundo.


Campos Flegreos, marcado con círculo naranja. Fuente: NTD televisión
    Aunque no tenga mucho que ver con lo que estamos hablando, existe un proyecto de perforar el área de Bagno Futura, al noroeste de la ciudad costera de Nápoles, en Italia – ciudad que tiene como importantes vecinos al volcán Vesubio y a Pompeya - un ambicioso proyecto  que está atemorizando a la población, y que consiste en agujerear al gran volcán Campi Flegrei para obtener energía subterránea. Por su forma de caldera, que lo hace inadvertido, Campi Flegrei se encuentra semi cubierto por edificios urbanos que hospedan a unas 500 mil personas y la Bahía de Nápoles. A su alrededor viven más de 3 millones de italianos. El proyecto cuenta con muchos detractores que temen que la perforación despierte el volcán y se desate un infierno.
      En la cultura griega y romana también se apuntaba a que la puerta del infierno se encontraba cerca de la ciudad de Hierápolis, actual Pamukkale, en la actual Turquía. Estrabón escribió que la puerta estaba rodeada de vapores malignos, lo cual encaja con una gruta con aparentes construcciones rituales encontrada en 2013 en Pamukkale por arqueólogos italianos. 


Ruinas de Hierápolis en Pamukkale (Turquía)
    Según una leyenda urbana, las puertas del infierno se encuentran en el Monasterio del Escorial, a las afueras de Madrid. Según los ocultistas, el rey Felipe II sostuvo creencias en la magia y los espíritus, como lo demuestra su gusto por las pinturas de El Bosco. Esta leyenda dice que se eligió el emplazamiento del monasterio del Escorial para cerrar una puerta al infierno. El Monasterio del Escorial es una zona mística y cuando se construyó, había un perro negro que martirizaba a los constructores. Al parecer, el Escorial es una de las puertas del infierno y el perro su guardián. Uno de los episodios más enigmáticos que tuvieron lugar mientras se construía El Escorial ocurrió en el año 1577. Los monjes franciscanos aseguraban ver a un perro negro que daba portentosos saltos a la luz de la luna. Y sus aullidos de ultratumba eran claramente audibles. Se rumoreó que el perro era Can Cerbero, el mitológico monstruo que protegía el acceso al Averno.


Visita al Escorial, hace unos cuantos años, con mi familia
      Según la Wikipedia, en Nicaragua, a 20 kilómetros de Managua, está el volcán en activo de Masaya, que los nativos consideraban una entrada al infierno. En el siglo XVI, los frailes españoles llegaron al lugar y bajaron hasta la propia fosa del volcán para ver la lava, y dado lo espectacular de ver un volcán activo, confirmaron las creencias nativas de que aquel lugar podría ser una entrada física hacia el infierno. Los frailes colocaron una enorme cruz al borde del cráter.8 500 años después, sigue ahí una cruz, conocida como Cruz de Bobadilla.9 No es el único volcán que se ha identificado con el acceso al inframundo.


Volcán Masaya o Popogatepe (Nicaragua)
      En la selva de Belice existe una gruta que se identifica en la cultura maya con la entrada a Xibalbá.


http://imagec16.247realmedia.com/0/default/empty.gif  El descubrimiento de los arqueólogos italianos también se refleja en «Terra Antiqvae», con un reportaje sobre la cueva turca que podría corresponderse con la Puerta de Plutón, considerada como el portal al inframundo en las mitologías griega y romana.
     Hierápolis alcanzó su máximo esplendor bajo el dominio romano, donde fue famosa por sus aguas termales a las que se atribuían propiedades curativas. D’Andría y su equipo localizaron la Puerta de Plutón mientras reconstruían la ruta de un manantial termal. De hecho, los manantiales que producen las famosas terrazas blancas de travertino de Pammukkale se originan en la cueva descubierta por los arqueólogos.
  


Terrazas blancas de travertino de Pamukkale
      En sus alrededores se encontraron numerosas ruinas que formaban un gran complejo ceremonial. Entre ellas, localizaron un templo, una piscina y una serie de escalones que concuerdan con las descripciones que las fuentes antiguas hacen del lugar. Además, encima de unas columnas situadas en la entrada de la cueva podía leerse una inscripción dedicada a los dioses del inframundo.



     Estrabón situó la entrada al inframundo en la antigua ciudad de Hierápolis, fundada por el rey Eumenes II alrededor del año 180 antes de Cristo, y destruida por un terremoto en el año 17,  en tiempo del emperador romano Tiberio. El geógrafo griego en el año 24 antes de Cristo lo describió como “un lugar lleno de un vapor tan denso que apenas permitía ver el suelo” y en el que cualquier criatura que entraba “encontraba una muerte instantánea”.
     Durante las excavaciones, los arqueólogos pudieron comprobar las propiedades letales de las emanaciones de la cueva, al observar que varias aves que intentaron refugiarse en busca de calor, murieron instantáneamente. El gas que surge del subsuelo se trata de dióxido de carbono
Un lugar de peregrinación
     Aunque el equipo de arqueólogos dirigidos por D’Andria aún no ha podido explicar este fenómeno letal desde un punto de vista científico,  asegura que esta circunstancia convirtió ‘Puerta del Infierno’ en un lugar de culto religioso y peregrinación en la Antigüedad. Se supone que los antiguos sacerdotes se quedaban deliberadamente a una distancia razonable de la cueva e inhalaban esos gases con el fin de tener visiones.




Otra puerta del infierno podría ser el cráter de gas Darvasa en Derweze, Turkmenistán
      Los peregrinos que visitaban el lugar dormían al lado de una piscina cercana, y cuyos restos también han sido desenterrados, junto a las ruinas de un templo. Al parecer, los fieles se bañaban en la piscina y dormía cerca de la grieta de la que emanaban los gases, ya que se creía que de esta manera podían ver el futuro en sus sueños. Ver Estados Alterados de la Consciencia.
     Otra de las evidencias que apoyan la hipótesis de que esta apertura solía es la ‘Puerta del Infierno’ en la antigua mitología grecorromana es el descubrimiento de varias columnas con dedicatorias a los antiguos dioses del submundo, Hades para los Griegos y Plutón para los romanos.
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