lunes, 24 de junio de 2013

El calendario medieval del castillo de Alcañiz

 En Historias del Bajo Aragón encontré un interesante estudio sobre el calendario medieval del castillo de Alcañiz, firmado por José Antonio Benavente. Debido a los sugestivos temas de los que se ocupa esta página web, me temo que regresaré más veces a ella, porque resulta muy difícil sustraerse a la magia de sus saberes históricos. Igual sucede con la web Románico aragonés, página de la que proceden algunas de las ilustraciones del calendario, creado por Antonio García Omedes.

     Te recomiendo que leas el estudio completo, pero si no tienes tiempo, yo –con permiso del autor- voy a tratar de resumirlo. Debéis recordar que en 1232 en la fortaleza de Alcañíz el rey Jaume I, Blasco de Alagón y el maestre del Hospital Nuch de Follalquer, estaban hablando de las bondades de conquistar Valencia, una tierra rica sin parangón, como les había dicho el mensajero Lopeç de Pomar, que se había entrevistado con el jefe andalusí de Xàtiva.



Gonçal Vicens en el patio del castillo calatravo de Alcañiz© FotGonçal Vicens

     Posiblemente estarían contemplando las tierras llanas que descienden hacia el levante, tratando de imaginarse el mar Mediterráneo, desde las ventanas de la planta noble de la torre del homenaje. Decorando los arcos góticos de la torre había unas pinturas que representaban un mensario o menologio, es decir, un calendario, el mejor conservado de la península ibérica.

     Sin embargo, entre los mensarios pintados el más conocido de España es sin duda el de San Isidoro de León; muy interesante el artesonado de la catedral de Teruel. En la ermita de San Pelayo de Perazancas (Palencia) quedan también fragmentos de lo que parece uno. Y en bordado está el mensario del Tapiz de la Creación de la Catedral de Girona. En cuanto a los esculpidos, es bastante conocido, entre otros la portada del monasterio de Sta María de Ripoll en Girona; Campisábalos (Guadalajara), y El Frago (Zaragoza); el de Beleña de Sorbe (Guadalajara); la catedral de Pamplona  y no menos notable es el de la localidad burgalesa de Hormaza.


  
Gonçal Vicens en las murallas de León, al fondo, la torre de San Isidoro. © FotGonçal Vicens




La capilla de los Reyes de San Isidoro de León conserva uno de los mejores y más completos mensarios románicos de la península ibérica. FotEl Taller de Clío


Maria Eugènia en el interior de la catedral de Girona. © FotGonçal Vicens



El mensario del Tapiz de la Creación de la Catedral de Girona. © FotGonçal Vicens



La familia enfrente de Santa María de Ripoll. © FotGonçal Vicens


Portada de Santa María del Ripoll. © FotGonçal Vicens

      Los mensarios representan los trabajos y actividades propias de cada época del año (faenas agrícolas, oficios y otras alegorías). El mensario del castillo de  Alcañiz presenta diversas singularidades que lo convierten en un ejemplo excepcional. Uno de los mensarios más conocidos es el pergamino de las Las Muy Ricas Horas del Duque de Berry.




Las Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Foto Signum Phoenix


Gonçal Vicens sorprendido por la llegada de unos visitantes catalanes cuando estaba contemplando la planta noble de la torre del homenaje del castillo de Alcañiz con el mensario en el trasdós del primer arco. © FotGonçal Vicens


© FotGonçal Vicens


© FotGonçal Vicens




Tres vistas parciales de los arcos apuntados y el techo de la torre del homenaje de Alcañiz. En el trasdós del arco del fondo se encuentra representado el mensario© FotGonçal Vicens


Los mensarios o calendarios medievales
      La idea de la representación del calendario anual, según dice Julio Caro Baroja en el libro Representaciones y nombres de meses. A propósito del menologio de la catedral de Pamplona (1948) la heredaron los artistas paleocristianos del paganismo, sobre todo de los mosaicos romanos y bizantinos en los que se representaban sólo las cuatro estaciones. Fue con el arte románico cuando se representaron los doce meses del año, aludiendo, como hemos dicho, a las faenas agrícolas de cada mes.

El mensario de la Villa Fortunatus de Fraga, del siglo IV d.C., en el que se representan los meses (se conservan ocho) mediante diversos animales. Foto Románico aragonés
    Muchos de los temas tratados en los mensarios son reiterativos: el cultivo de la vid y la elaboración del vino (mediante escenas de poda, vendimia, trasiego, preparación de barriles o cubas); el cultivo del cereal (siembra, cosecha y extracción del grano); la recolección de flores o frutos; escenas de caza o de partida hacia la guerra; la matacía del cerdo; la calefacción en el fuego del hogar o la comida de celebración de invierno.

Representación de los doce meses del año en la capilla de San Isidoro de León. Fotomontaje de Ricardo Puente en su obra “Calendarios Medievales. San Isidoro de León” (2009).
El mensario de Alcañiz y su contexto
      El mensario se encuentra en la planta noble de la torre del homenaje. Forma parte de la decoración de la sala, ya que los castillos medievales se solían engalanar con pinturas en las paredes. Se encuentra en el intradós de uno de los dos arcos apuntados que sostiene el forjado de dicha fortaleza.

Castillo de los Calatravos. Torre del Homenaje. Alcañiz (Teruel). Planta Noble. Pinturas murales al temple. Rueda de la Fortuna. Pintura arrancada del muro actualmente conservada en el Ayuntamiento de Alcañiz. Foto: Paco Climent Fundación Quílez Llisterri
     Este aposento se considera la estancia privada del comendador de la orden de Calatrava y sus paredes estaban cubiertas de pinturas de temática caballeresca y alegórica, destacando una Rueda de la Fortuna -relacionada con el calendario- para recordarle al caballero la fugacidad y temporalidad de la vida y la gloria humanas. Las pinturas más estudiadas se refieren a los hechos y conquista del rey Jaume I en Valencia.

© FotGonçal Vicens

Pinturas de las paredes de la torre del homenaje que representan la conquista de Valencia. © FotGonçal Vicens
  
   
Vista general de la torre del homenaje del castillo de Alcañiz. Foto: Paco Climent Fundación Quílez Llisterri
       El mensario de la torre del homenaje utiliza la técnica de pintura mural al temple y se relaciona con el estilo franco gótico lineal. En el Blog Pintura gótica de Aragón de  Jesús Díaz Gómez leemos la siguiente descripción del estilo franco gótico lineal: “marcada linealidad, colores planos, simplicidad e ingenuidad, esquematismo y ausencia de perspectiva o profundidad en la representación, tamaño de los personajes jerárquico-espiritual (a jerarquía más elevada mayor tamaño), paisaje conceptual, inscripciones epigráficas de identificación… No obstante la pintura de este periodo a diferencia de la románica gana en afán narrativo, movimiento, flexibilidad de trazo, ritmo grácil, expresividad, enriquecimiento cromático y ciertos rasgos naturalistas”.
     La pintura al temple,  aplicada sobre muro seco, utilizaba una mezcla compuesta de pigmento (color), agua y aglutinante en diversas proporciones. El aglutinante más utilizado  para dar cohesión a las partículas de pigmento y adherencia  a los muros, era la yema de huevo (“temple al huevo”), aunque también se utilizó goma arábiga, cola vegetal o animal, caseína, cera, miel, glicerina, y otros…, también la clara de huevo se utilizará como aglutinante especialmente en las exquisitas miniaturas que iluminan los manuscritos.
      Las pinturas de Alcañiz fueron analizadas por María del Carmen Lacarra Ducay con ocasión de su última restauración. La singularidad de estas pinturas radica en su temática, pues si bien la mayor parte de la pintura gótica conservada es de carácter religioso, en el caso de Alcañiz tenemos un espléndido ejemplo de pintura civil o profana. José Antonio Benavente El calendario forma parte de un complejo pictórico realizado, por distintos encargos y por distintas manos, a lo largo del siglo XIV en las numerosas dependencias del castillo medieval de Alcañiz (Rovira y Casanovas 1995). El conjunto está considerado como uno de los más importantes y completos de la pintura mural gótica española. Su presencia permite hacerse una idea del aspecto de las fortalezas medievales, ya que casi todos los castillos se decoraban con pinturas tanto en el interior de las habitaciones como en las fachadas exteriores.



Vista parcial del mensario del castillo de Alcañiz. Foto: Paco Climent Fundación Quílez Llisterri
Descripción del mensario del castillo de Alcañiz
     La descripción de José Antonio Benavente en  Historias del Bajo Aragón es breve y concisa, por lo que, esencialmente, me limitaré a reproducirla.
      El intradós del arco apuntado donde está pintado el mensario se distribuye en trece cartelas rectangulares del mismo tamaño enmarcadas por dos cenefas laterales de triángulos de color negro que presentan una orientación este-oeste. En el lado oriental, y en sentido ascendente, se disponen seis espacios que representan los meses de enero a junio mientras que en el lado de poniente, y en sentido descendente, se sitúan los correspondientes a los meses de julio a diciembre. En la clave o parte superior y central del arco se representó en un decimotercer espacio una torre o castillo que simboliza la propia fortaleza alcañizana. La descripción de las representaciones que componen el calendario es la siguiente:

Detalle de la parte superior del arco en el que se pintó el mensario de Alcañiz. El castillo del centro representa la fortaleza de Alcañiz. Foto: Paco Climent Fundación Quílez Llisterri

Enero: Escena totalmente perdida. Por coincidencias temáticas, por ejemplo el pergaminos de Las Muy Ricas Horas del Duque de Berry, algunos investigadores creen que pudo estar representado por un Jano (dios de la mitología romana asociado al mes de enero) con dos cabezas que miran una a cada lado y con grandes llaves en las manos (Serrano, inédito).



El dios Jano bifronte representa el mes de enero en muchos mensarios medievales. En la foto el de la capilla de San Isidoro de León.

Febrero: Escena totalmente perdida. Posiblemente, de acuerdo a las analogías con otros calendarios de la época, pudo estar representado por una escena de calefacción en el que un personaje masculino se calienta junto al fuego de un hogar (Serrano, inédito).

Un hombre calentándose al fuego representa al mes de Febrero en el mensario de San Isidoro de León.
Marzo: Solo se conserva la parte superior de la escena en la que aparece la cabeza de un hombre inclinada hacia adelante cubierta con una capucha o papahígo, prenda usual de la época en el medio rural. Junto a la cabeza, a su lado derecho, aparece una cantimplora colgada mediante una cuerda o correa del trazo delimitador de la cartela. Posiblemente, como sucede en la mayoría de los calendarios románicos y góticos españoles, la escena perdida representaba el trabajo de la poda (y menos probablemente el entrecavado) de la vid (Serrano, inédito).

El mes de marzo en el mensario del castillo de Alcañiz, perdido en su mayor parte, podría representar a un campesino podando una viña. Románico aragonés
Abril: Una joven, representada frontalmente y en actitud de andar, vestida con una sencilla túnica y con los brazos semi levantados lleva en las manos unas flores de lis. Algunos autores (Cid Priego 1958, Serrano, inédito) opinan que la figura podría representar a  un joven que simbolizaría el “Príncipe de la Primavera”. El príncipe de la primavera, cuyo origen tiene que ver con cultos paganos, queda reflejado como un joven que porta flores, ramas o plantas en el Calendario de San Isidoro de León (el que mejor refleja este mes) y en Las Muy Ricas Horas del Duque de Berry.

Joven con flores de lis. Foto: Paco Climent Fundación Quílez Llisterri

El Príncipe de la Primavera en el mensario de San Isidoro de LeonFotArquivoltas.com

Abril: El fondo contiene el castillo de Dourdan. Jean Limbourg
    El artista transforma la escena habitual del renacimiento de la primavera y recogida de flores en una escena cortesana, a los pies del castillo de Dourdan, propiedad de Jean de Berry, destruido en 1411. En la parte izquierda de la escena, una pareja- probablemente Charles d’Orleans y Bonne d’Armagnac, la hija menor de Jean de Berry cuya pedida de mano fue celebrada el 18 de abril de 1410 en Gien- Intercambian una sortija ante dos testigos. El grupo está acompañado de un loco, representado detrás, más pequeño que los otros personajes. En la parte central, dos elegantes doncellas están cogiendo flores. En la Edad Media pese a su parecido, las vestimentas debían distinguir de forma clara a la mujer del hombre. La elección de colores está guiada por la moda pero también por las consideraciones jerárquicas. El azul en esta época, el color más refinado, ha destronado al purpura en los laicos. Los aristócratas de la Edad Media buscaban los colores más luminosos: azul, el rojo con todos sus matices, blanco, verde y amarillo.
 Mayo: Representa  una escena de cetrería  en la que un personaje noble o caballero con corona está cazando a caballo llevando sobre su mano izquierda un halcón, mientras con la derecha, y con el brazo doblado, sujeta las riendas de la cabalgadura. En la parte superior izquierda de la cartela se distingue la presencia de un ave, posible presa del halcón. Algunos autores consideran la escena como la primera representación de caza en un calendario hispano y una de las más tempranas del contexto europeo (Serrano, inédito).
La representación del mes de mayo en el mensario de Alcañiz, mediante un rey halconero, es única en el contexto peninsular. Foto: Paco Climent Fundación Quílez Llisterri
Junio: En la cartela superior del lado oriental del arco se representa a un campesino segando cereal bajo con una hoz pintada de negro. El personaje, vestido con un simple sayo, lleva en su cabeza un pequeño tocado o bonete con la vuelta decorada con barras rojas bajo el que aparece una larga y ondulada melena rubia. A su espalda aparece de nuevo una cantimplora de cerámica, de cuerpo globuloso y cuello estrecho y corto, habitual en las escenas de trabajo al aire libre.

Campesino segando cereal bajo con una hoz pintada de negro. Foto: Paco Climent Fundación Quílez Llisterri
Clave del arco: En la clave o parte superior y central del arco apuntado se representó, sobre fondo rojo,  un gran torreón (o castillo en forma de torre, posiblemente en referencia al propio castillo calatravo de Alcañiz) en el que se distinguen con claridad su puerta de acceso y varias ventanas. Esta imagen divide el calendario en dos partes, ascendente y descendente, y simboliza el solsticio de verano cuando el sol alcanza su mayor altura aparente sobre el cielo (Lacarra 2004, 71). La utilización del castillo como motivo heráldico alusivo a Alcañiz está documentada desde el siglo XIII.

Torreón o castillo en la clave del arco diafragma en el que se pintó el mensario de Alcañiz. Detalle foto Historias del Bajo Aragón
Julio: Representa a un campesino, con la misma indumentaria y tocado que en  la cartela anterior pero con el cabello mas corto y muy moreno, que, inclinado hacia delante y tomando impulso, golpea y desgrana el trigo con un mayal. A su espalda vuelve a aparecer de nuevo la cantimplora que presenta las mismas características que las representadas en los meses de marzo y junio. La representación de la maja del trigo suele ser habitual del mes de agosto en los calendarios hispanos aunque en este caso debe obedecer a las características climáticas del Bajo Aragón distintas a las de Castilla o Navarra.

Mes de Julio, maja del cereal. Foto Románico aragonés
Agosto: Representa a un tonelero o cubero, de larga melena ondulada de color negro y vestido con un simple sayo o sayal, en actitud de fabricar un tonel del que se distinguen las duelas o refuerzos metálicos pintados en ocre. El resto del armazón de la pieza, en su zona superior e inferior, se representa mediante un reticulado de color negro. El tonelero lleva en su mano izquierda una gran maza de madera y un puntero o formón en su mano derecha. Esta es la única representación del calendario del castillo de Alcañiz en la que se alude a un oficio artesano.

Mes de agosto. El tonelero o cubero. Foto: Paco Climent Fundación Quílez Llisterri
 Septiembre: Un campesino moreno y barbado, vestido con un sayo largo y cubierto con una caperuza, realiza las tareas de recolección de la uva. El personaje lleva en su mano izquierda un cesto trenzado, posiblemente de mimbre, mientras recoge con su mano derecha racimos de uvas de la vid que se dispone a echar en el cesto. Detrás de él se representan en color negro varias cepas de vid con sus racimos de uva que, por su altura, parecen colgar de un sistema emparrado.

Mes de septiembre, la vendimia. Foto: Paco Climent Fundación Quílez Llisterri
Octubre: Un campesino, vestido con una especie de capa con un capuchón tirado hacia atrás, fustiga con una rama o latiguillo de tres cabos a una pareja de équidos (caballos o mulos), uno de color claro y otro oscuro, que caminan parejos sin estar unidos por ningún yugo. Se trata, sin duda, de una escena de arado y preparación de la tierra para sembrar el cereal de invierno.

Mes de octubre, el arado del campo. Foto: Paco Climent Fundación Quílez Llisterri
Noviembre: Un personaje, vestido con una saya ajustada a su cintura, sacrifica un cerdo que está pintado de color oscuro. El matarife, que parece llevar un cuchillo en su mano derecha, se inclina sobre el animal juntando los brazos hacia abajo.  Tras él aparece la imagen de otro puerco colgado de un soporte por las patas traseras, desollado y abierto en canal. En la parte inferior de la cartela, a la izquierda, se distingue un recipiente destinado, posiblemente, a la recogida de la sangre del cerdo sacrificado. La escena parece suceder en un espacio cerrado, probablemente en el interior de una carnicería. La escena de matacía en el mes de noviembre coincide con la tradicional celebración de la fiesta de San Martín que ha quedado reflejada en numerosos refranes populares.

Mes de noviembre, la matacía del cerdo. Foto: Paco Climent Fundación Quílez Llisterri
Diciembre: En una escena muy perdida se distingue un banquete formado por una pareja, posiblemente un matrimonio, tras una mesa rectangular bajo la cual se distinguen los pies de ambos personajes. La pareja aparece enmarcada por un ventanal gótico trilobulado. El personaje de la izquierda lleva una copa mientras su acompañante, que por su indumentaria parece una mujer, toca o acaricia su mano. Sobre la mesa se distinguen viandas y utensilios diversos: copa, cuchillo, platos y panes. La escena del banquete en el mes de diciembre es muy habitual en la iconografía de los mensarios hispánicos y simboliza la celebración festiva y familiar tras los logros acumulados a lo largo del año que va a finalizar.


Un calendario excepcional
      El mensario medieval de Alcañiz, además de por su excelente conservación, destaca por su variada iconografía y temática al incluir en un mismo calendario tanto a personajes nobles como campesinos, oficios de carácter rural o urbano y escenas de ocio. Su factura y disposición se ha relacionado con las ilustraciones de libros y las miniaturas francesas (Caro Baroja 1946, 647) y también con influencias italianas (Serrano, inédito). El calendario presenta varias escenas muy originales y, en algún caso únicas, como la del Rey halconero (mes de mayo),  la del tonelero (mes de agosto), la de matacía del cerdo (mes de noviembre) o la del banquete (mes de diciembre).
 Bibliografía citada por José Antonio Benavente:
  • Caro Baroja, J. 1946: “Representaciones y nombres de meses. A propósito del menologio de la catedral de Pamplona”. Príncipe de Viana VII, 25, Pamplona, 629-690.
  • Rovira, J. y Casanovas, A. 1995: “El complejo pictórico del castillo de Alcañiz (Teruel)”, El Castillo de Alcañiz (Benavente, J.A. coord.) Al-Qannis 3-4, 369-246.
  • Cid Priego, C. 1958: “Pinturas murales del castillo de Alcañiz”, Rev. Teruel, nº 20, Teruel, 5-103.
  • Español, F. 1993: “Las pinturas murales del castillo de Alcañiz”, El cerro de Pui-Pinos y el Castillo de Alcañiz. Una presencia histórica. Extra de divulgación del Taller de Arqueología de AlcañizAlcañiz, 30-32.
  • Lacarra Ducay, Mª Carmen [estudio histórico artístico], Las pinturas murales góticas del castillo de Alcañiz, Restauración, Madrid / Zaragoza, Ministerio de Cultura / Diputación General de Aragón / Caja Inmaculada, 2004. 71-72
  • Serrano, J.L. “El calendario del castillo de Alcañiz”, trabajo mecanografiado, inédito?.
  • Thomson, Mª T. 2003: Pinturas murales del castillo de Alcañiz, Teruel. Ayuntamiento de Alcañiz – Diputación Provincial de Teruel.
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