sábado, 10 de marzo de 2012

Las plantas de las brujas


12. Las plantas de las brujas

     La “raíz de la locura” (Mandragora officinarum) recuerda un cuerpo humano, por eso se creía que la mandrágora contenía un espíritu que traía fortuna y protección contra el mal a aquellos que la poseyeran o la llevaran consigo. Sin embargo, desenterrar la planta era un asunto arriesgado, se pensaba que emitía chillidos desgarradores al ser arrancada de la tierra. Por eso, se aconsejaba a la gente que cuando la raíz estuviera medio desenterrada llevara un perro y atase el animal a la planta para que la arrancara.

    La mandrágora y otras plantas de su familia (Solanaceae) contienen alcaloides que bloquean el impulso nervioso, lo que puede producir alucinaciones. Aunque los mecanismos celulares y moleculares de su acción no se explicaron hasta finales del siglo XX, los efectos farmacológicos de estas plantas ya habían sido descritos por los médicos grecorromanos Dioscórides (s. I d. C.) y Galeno (hacia 129-199) y, a partir del s. XVI, por autores de libros sobre hierbas medicinales en lenguas locales. Las plantas belladona (Atropa belladonna) y beleño negro (Hyoscyamus niger) son autóctonas del norte y centro de Europa y por ello estaban fácilmente disponibles tanto para su uso medicinal como para su abuso como estupefacientes o venenos. Después del descubrimiento de América llega a Europa el estramonio (Datura stramonium), de la familia de las solanáceas.


Hierba mora  (Solanum nigrum)


Dulcamara (Solanum dulcamara)



Belladona (Atropa belladonna)


Beleño negro (Hyoscyamus niger)

     Sólo la literatura de los inquisidores y jueces es la que nos informa de los denominados “ungüentos de bruja”, que según ellos, se utilizaban para embadurnar las escobas o sillas que eran indispensables para viajar por el aire y danzar en el aquelarre. Según se dice, los acusados recibían tales ungüentos directamente del Diablo o de una anciana que formaba parte del círculo de brujas. Al embadurnar el palo de la escoba y montarse encima de él, los alcaloides contenidos en el ungüento pasaba  al riego sanguíneo a través de la mucosa de la vulva de la bruja.


Caléndula campestre


Honestidad perenne L. rediviva


Verbena officinalis

      Aunque se creía que esas plantas tenían poderes mágicos, eran relativamente inocuas, pues Hartlieb, además era teólogo y trataba de probar que la brujería y la magia eran mentira. Pudo, por tanto, haber omitido los componentes narcóticos a propósito. Sin embargo, otros médicos, la mayoría de ellos varios siglos después, citaron plantas muy tóxicas como el acónito (Aconitum napellus), cicuta (Coniummaculatum) y adormidera, o planta del opio, (Papaver somniferum) como ingredientes de las medicinas de las brujas.



Mercuriales annua


Barbajove (Anthyllis barba-jovis L)


Adiantum capillus-veneris

      Sobre el supuesto vuelo de las brujas hemos encontrado las siguientes recetas i ungüentos, como los de Heinrich Kramer Institoris en el Malleus maleficarum, Estrasburgo, 1486, cap. II: “El modo de volar es el siguiente: como está claro de lo anterior, las brujas tienen que preparar un bálsamo con miembros cocidos de niños, sobre todo de aquellos a los que mataran antes de ser bautizados, y restregarlo sobre las sillas o los trozos de madera siguiendo las instrucciones del demonio, después de lo cual inmediatamente se elevarán por los aires…”

     El médico Johannes Hartlieb, para explicar en 1456 las siete artes mágicas al duque Johann de Brandenburg-Kulmbach, nombra seis plantas necesarias para la preparación del unguentum pharelis, el que sirve para volar por el aire.  Cada planta se recoge el día de la semana a la que pertenece la planta. El domingo se recoge Caléndula campestre, llamada solsequium por los romanos para indicar que sigue al sol; Lunaria rediviva o moneda del Papa, el lunes; verbena el martes; mercuriales el miércoles; barbajove (Anthyllis barba-jovis L) el jueves; Adiantum capillus-veneris el viernes. Todas se mezclan con una gran cantidad de sangre de aves domésticas y manteca de cerdo (Johannes HartliebEl libro de todas las artes prohibidas, capítulo 32, Munich 1456).

    Etnólogos del siglo XX, recreando esos ungüentos y aplicándoselos en la piel, experimentaron realmente alucinaciones perturbadoras con todos los efectos secundarios sobre el sistema nervioso que esperaría un farmacólogo actual. El más famoso fue el experimento de  Will-Erich Peuckert, de Göttingen, Alemania, quien se untó el cuerpo con un ungüento de beleño, estramonio, napelo, belladona y amapola, de acuerdo con una receta de Giambattista della Porta, y registró sus vivencias: "Ante mis ojos danzaban primero caras terriblemente deformadas de seres humanos. Después tuve de pronto la sensación de volar millas y millas por el aire. El vuelo se vio interrumpido repetidas veces por profundas caídas. Al final vi la imagen de una orgía con grotescos disparates sensoriales". También el biólogo Wilhelm Mrsich tuvo en una de estas pruebas un encuentro con figuras diabólicas y libidinosas alucinaciones que él comparó con la experiencia sensorial de Tannhäuser en el monte de Venus, y finalmente incluso le pareció volar a una orgía de brujas.



Acónito (Aconitum napellus)


Cicuta (Conium maculatum)


Adormidera (Papaver somniferum)

     En Alemania se utilizó el beleño negro para aumentar el efecto embriagador de la cerveza, siendo prohibido en 1507. El nombre de belladona alude a la práctica de las mujeres italianas del Renacimiento de dilatar con gotas de esta planta sus pupilas para parecer más atractivas sexualmente.

     Hoy en día, la acción de la belladona, el beleño y el estramonio se conoce a nivel molecular. Todas contienen los alcaloides atropina y escopolamina. Bajo la estimulación parasimpática, el corazón late más lento, la musculatura lisa (los músculos involuntarios de los órganos internos) se contrae, se producen jugos digestivos y las glándulas producen fluidos acuosos (saliva, lágrimas, mucus bronquial). El neurotransmisor acetilcolina acopla su señal nerviosa a las células efectoras activando receptores muscarínicos que, a su vez, provocan cambios dentro de la célula que se relacionan con la respuesta fisiológica del órgano. Por ejemplo, aumenta la concentración intracelular de Ca2+, que hace falta para la contracción muscular y la secreción. Químicamente, la atropina y la escopolamina se parecen a la acetilcolina. También se unen a receptores muscarínicos pero no estimulan la célula (es decir, actúan como antagonistas). De esta manera, la transmisión nerviosa se bloquea. Como la acetilcolina es también un importante neurotransmisor en el cerebro, el antagonismo sobre los receptores muscarínicos tiene efectos a nivel central. A dosis bajas (0,5-1 mg), la atropina produce una excitación media, mientras que la escopolamina produce somnolencia, cansancio, ausencia de sueños al dormir y euforia. La ingestión de dosis altas produce agitación y alucinaciones. El envenenamiento con unos 10 mg de atropina (o con menos en niños) conduce a la depresión central de las funciones vitales, que puede progresar hasta llevar al coma, colapso circulatorio y fallo respiratorio (Explicación de Angelika Börsch-Haubold, farmacéutica y farmacóloga de la Escuela Técnica Superior Weihenstephan en Frisinga, Alemania).


Órgano
Acetilcolina
Atropina, escopolamina
Ojos
contracción del esfínter muscular;
contracción del músculo ciliar para la visión de cerca;
+ secreción de las glándulas lacrimales
dilatación de la pupila (midriasis);
visión cercana borrosa (cicloplegia);
ojo seco
Corazón
- ritmo cardíaco; - contractilidad
+ ritmo cardíaco (taquicardia);
arritmias cardíacas
Pulmones
contracción de las musculaturas traqueal y bronquial;
+ secreción de las glándulas bronquiales (mucosidad acuosa)
dilatación de los bronquiolos;
- secreción: membranas mucosas secas
Estómago
Intestino
+ tono y motilidad;
relajación de esfínteres;
+ secreción de las glándulas digestivas
- actividad motora
- función secretora
Vejiga urinaria
contracción de los músculos de la pared de la vejiga;
relajación del esfínter muscular

dificultad para orinar
Piel
+ secreción de las glándulas sudoríparas
- sudoración: piel enrojecida, caliente, seca (+ temperatura corporal)
Boca
+ secreción acuosa de saliva
boca seca, dificultad para tragar, sed
Cerebro
la médula y los centros nerviosos superiores controlan el nervio vago
agitación y fatiga; dolor de cabeza; alucinaciones, delirio seguido de: coma, colapso circulatorio y fallo respiratorio

Tabla 1: Efectos del neurotransmisor acetilcolina y de los bloqueantes del receptor muscarínico atropina y escopolamina 

La Dra. Angelika Börsch-Haubold, farmacéutica y farmacóloga experimentada, da clases habitualmente en la Escuela Técnica Superior Weihenstephan en Frisinga (Freising), Alemania. Origen del recurso: Science in School

       El libro de Leonhart FuchsNew Kreüterbuch (Nuevo libro de hierbas), Basilea, 1543 nos da una idea de cómo utilizaban los aldeanos estas plantas medicinales. Los frutos de la mandrágora se debía  probar, pero no ingerir, pues si no mataban, para quitar el insomnio. Dice que no hay que confundir la dulcamara con la belladona, a la que nombra como “solano furioso”, ya que esta planta es mortífera y produce locura y estupidez.  El beleño era conocido como “haba de cerdos” y se aplicaba fresco o mezclado con cebada malteada para quitar dolores de cabeza, aplicándolo como una cataplasma sobre los ojos llorosos y doloridos del paciente. El aceite de sus semillas se colocaba en los oídos para quitar el dolor, bañarse los pies con beleño producía sueño, mantener  en la boca su raíz hervida con vinagre eliminaba el dolor de los dientes. “En resumen/ las hojas verdes del beleño/ las semillas/ y el zumo/ que no solo vuelven al hombre loco y estúpido/ sino también a las bestias/ no se deben usar internamente/ sino solo externamente para quitar el dolor/ y atraer el sueño/ y si se usan, solo con mucha mesura” (Leonhart Fuchs).

      La atropina, la escopolamina y sus análogos sintéticos se usan en medicina, principalmente para inhibir el sistema nervioso parasimpático. Se aplican localmente estas sustancias (gotas oculares para examinar la retina, inhalación para enfermedades respiratorias), o se fabrican con ellos fármacos que reducen la secreción ácida gástrica para tratar las úlceras péptica y duodenal. Las gotas oculares que contienen atropina, escopolaminahomatropina o tropicamida se utilizan para dilatar la pupila cuando se examina la retina. Los efectos secundarios en el ojo son fotosensibilidad y visión borrosa. Lapirenzepina, antagonista específico del receptor muscarínico M1, inhibe selectivamente la secreción ácida gástrica y se utiliza para tratar las úlceras gástricas. Sin embargo, puede producir boca seca, visión borrosa, fotofobia y dificultades para orinar. El bromuro de ipratropio dilata la musculatura lisa del tracto respiratorio y alivia los síntomas del asma. Este compuesto es un análogo ionizado de la atropina. Esto evita que esta sustancia llegue al cerebro y elimina los efectos secundarios centrales. Su aplicación local por inhalación en forma de aerosol también ayuda a reducir los efectos no deseados.

       Bloquear la acción de la acetilcolina también mejora las alteraciones motoras de la enfermedad de Parkinson. La benztropina o difenhidramina se utiliza contra los síntomas leves de la enfermedad de Parkinson o como tratamiento accesorio a la terapia con dopamina contra esta enfermedad. Sus efectos adversos son: estreñimiento, retención urinaria y visión borrosa. Además, en personas mayores se pueden producir sedación y confusión mental. La escopolamina es muy efectiva cuando se utiliza de forma preventiva para evitar los mareos. Esto es un efecto central de este alcaloide de la belladona. La droga se incorpora en un sistema adhesivo multicapas y se pone directamente sobre la piel. Los efectos secundarios más comunes son: boca seca, somnolencia y visión borrosa. Son raros los episodios psicóticos.

       Sin embargo, tras la introducción de drogas que actúan más específicamente sobre el metabolismo de la dopamina, los derivados de la atropina solo se usan para tratar síntomas tempranos o como terapia adicional. En la actualidad, el uso más importante de la atropina es como antídoto contra el envenenamiento por el alcaloide muscarina (presente en ciertas setas) o por insecticidas organofosforados. Estas sustancias sobreestimulan el sistema parasimpático. Para antagonizar sus efectos tóxicos, la atropina se inyecta hasta durante 48 horas. El médico monitoriza atentamente al paciente, poniéndole nuevas inyecciones tan pronto como reaparecen los síntomas muscarínicos, pero no muy seguidas para evitar la intoxicación por atropina.


Los ingredientes de los ungüentos de las brujas 



Productos vegetales
Probable planta madre
Aconito
Aconitum napellus
agrimonia
Agrimonia eupatoria 
asafétida
Férula asafétida 
barbudo cizaña,
Lolium temulentum
raigrás
Lolium multiflorum
la nuez de betel (negro)
Areca catechu
sabanillo
Conyzasp.
marrubio negro
Ballota nigra 
Lunaria menor
Botrychium lunaria 
cálamo
Acorus calamus
celidonia
Chelidonium majus 
apio (salvaje)
Apium graveolens 
Perejil loco
Aethusa cynapium
cicuta
Cicuta virosa, Conium maculatum
[Syn. Cicuta maculata Gaertn.]
Bocado del diablo, escabiosa
Succisa pratensis
sangre de dragón, drago
Dracaena cinnabari
Matamoscas, Agárico
Amanita muscaria
cáñamo
Cannabis sativa
beleño
Hyoscyamus niger
lirio
Iris sp.
Adormidera
Papaver somniferum
mandrágora
Mandragora spp.
berro
Nasturtium sp.
solanáceas
Solanum spp.
olíbano
resina de Boswellia sacra
incienso
Boswellia spp.
el opio thebaicum
opio de Papaver somniferum
Melantbion
papaver niger
Rosella
Papaver rhoeas
pastinaca
Pastinaca sp.
Fresa estéril
Potentilla sp. (?)
pimienta
Piper nigrum 
olmo
Populus nigra 
verdolaga
Portulaca sp.
azafrán
Crocus sativus
apio
Apium graveolens
Pasta de Esmirna
opio
Solano, Solanum
Solanum somniferum
estramonio
Datura stramonium
Buferaginseng indio, oroval
Withania somnifera
belladona
Atropa belladona
Hollín, tizón de los cereales
Claviceps purpurea
euforbio
Euphorbia spp.
Cálamo aromático
Acorus calamus
tabaco
Nicotiana tabacum
Escopolia
Scopolia carniolica
tormentilla
Potentilla spp.
verbena
Verbena officinalis 
nenúfar
Nymphaea alba 
Botellera, nenúfar amarillo
Nuphar lutea
agua de Merck
Apium graveolens Siumsp.
Eléboro blanco
Veratrum album
Eléboro, rosa de navidad
Helleborus spp.
lechuga silvestre
Lactuca virosaLactuca
lechuga
Lactuca sativa 
planta de lobo, aconito
Aconitum spp.
tejo
Taxus baccata 


 Sustancias alucinógenas 

      Una vez acabado de perfilar el estereotipo del aquelarre, podemos encontrar posturas divergentes entre sus elaboradores:  

      a). Cuando estuvo completa la imagen del aquelarre los inquisidores y jueces creyeron que los acontecimientos descritos por las mujeres eran físicos y reales. 

      b). Solo discreparon las voces que basadas en el Canon Episcopi veían a las brujas y los brujos como victimas de ilusiones demoníacas. 

      c). En el siglo XVI hombres de ciencia como Cardano o Della Porta afirmaron que las transformaciones en animales, vuelos, apariciones del diablo…eran afecto de la desnutrición o del uso de sustancias alucinatorias contenidas en cocciones vegetales o ungüentos. Carlo Ginzburg dice que ninguna sustancia alucinógena, ninguna técnica extática, pueden producir la representación de experiencias tan complejas. Anna Armengol, después de analizar las supuestas pócimas de las brujas, tambien afirma que tenían poca efectividad.

Cornezuelo del centeno 

      Veamos el caso del cornezuelo del centeno (claviceps purpurea), un hongo que en las primaveras lluviosas cubre el centeno de excrecencias negruzcas. Las epidemias de ergotismo (ergot en inglés y francés) provocan convulsiones, ataques violentísimos semejantes a la epilepsia, pérdida del sentido durante seis u ocho horas, cangrenas automutilantes… En la medicina popular se utilizaba como abortivo, como antihemorrágico, para acelerar el parto. Su consumo como alucinógneo hacía que las personas cayesen dormidos en un profundo sueño; terminado el paroxismo, se despertaban y hablaban de visiones diversas. En 1953 fue sintetizado el ácido lisérgico dietilamida (LSD). Se le conoce como trigo loco, centeno borracho… Se han hecho transformaciones míticas del hongo, hablando a los niños alemanes de seres espantosos como el lobo o perro del centeno, o diente de lobo.  La hipótesis de que el cornezuelo del centeno fuera utilizado para lograr estados de pérdida o de alteración de la conciencia no es verosímil para Ginzburg, pues se temía su uso y sus efectos.  


Cornezuelo del centeno (claviceps purpurea)

     En la otra vertiente de los Alpes, un joven de Berna confesó a Meter von Greyerz que quien quería formar parte de la secta brujesca debía beber una bebida contenida en un odre, pero sin especificar a si producía una experiencia extásica o no. Sin embargo, se insiste o se sugiere una conexión entre el consumo de substancias psicotrópicas y las alucinaciones de las brujas y licántropos.

      En los antiguos libros de la vieja cultura del  altiplano iraní se habla de una sustancia o planta de la que se extraía una bebida llamada haoma, conocida en los libros vedas como soma. En un principio se identificó con la marihuana, pero ahora se presupone que sería el hongo amanita muscaria. Beber su jugo mezclado con agua producía visiones, pero más eficaz era, todavía, si se bebía la orina del primero en consumirlo. Los chamanes siberianos lo utilizaban para sus ceremonias. El hongo crece junto abetos y los abedules, árboles que le dan soporte y que han sido considerados como “árboles de la vida”. Su consumo se utilizaba para alcanzar una condición extásica. La palabra sánscrita pangú con el que se designa el hongo, significa cojo o lisiado. La palabra francesa  remite a bot (lisiado) o bot (sapo). 

 Hongo-sapo, anomalía ambulatoria 

       Continuando con el sapo, vemos que los daneses y noruegos, como los bretones, llamaban al hongo conocido como Amanita muscaria sombrero de sapo; en la zona bávara de Alemania  se referían a él como excremento de sapo; los anglosajones lo llamaban toadstool (sapo); en francés crapaud (sapo); en Galicia pan de sapo… El sapo, como los hongos, son visceralmente temidos en muchas poblaciones de Eurasia, a quienes les produce repugnancia. Un nombre común para el sapo en el folklore europeo es de de “cojo” a causa de sus pies zambos. Dionisio significa “dios cojo”. Satanás es un espíritu casi divino o maligno, pero también es un baldado, su deformidad consiste en tener un pie de palo o un pie distendido. En francés antiguo Satanás a menudo era llamado simplemente “le bot”, lo que en la actualidad es pied bot, “pie de palo”. Le bot también servía para “sapo” y para la Amanita muscaria, a la que los franceses llaman crapudin o la fausse orange. Es decir, nos volvemos a encontrar auna-piernaekapad, huracán, auf einem Bein. Hace unos 6000 años, cuando aún existía una lengua urálica común, existían un grupo de palabras que designaban a la Amanita muscaria, pero también a los hongos en general, a la pérdida de conciencia, al tambor chamánico… Todas ellas derivaban la  raíz –pon. Esta raíz vuelve a aflorar en la palabra paggala, que significa locura, en la palabra sánscrita pangúcon la que se designa al hongo,  que significa cojo o lisiado. La palabra francesa  remite a bot (lisiado) o bot (sapo).

      Vemos que se perfila una relación entre los tres elementos: hongo, sapo y anomalía ambulatoria. Pero también existen nombres que identifican al sapo con “zapato”, “chancleta” y demás, en los dialectos del norte de Italia. La afinidad hongo-sapo la encontramos en China, donde la Amanita muscaria es llamada hongo-sapo; en Francia se le llama crapaudin derivado de crapaud (sapo) y pin d’crapâ, que significa pan de sapo. Hongos sapos son llamados los hongos no comestibles en Eslovaquia y Ucrania.  Desde la Italia septentrional hasta Alemania, Ucrania y Polonia el sapo es designado como hada, bruja, y mago. Al parecer, también el sapo, como la Amanita muscaria y las anomalías ambulatorias, constituyen un trámite simbólico con lo invisible. Algo de parte en ello lo tiene la bufotenina, sustancia psicotrópica de la piel de sapo. 

      Hemos visto como las confesiones reflejan los modelos propuestos por los inquisidores. En las confesiones obtenidas de las brujas europeas hay poquísimos y anómalos casos en que surgen descripciones de éxtasis de tipo chamánico; y en ellas la Amanita muscaria no figura. Su ausencia en los procesos de brujería europeos es subrayada por el propio R.GWasson en Soma. Sólo un caso de duda, en el Piamonte a finales del siglo XIV, una mujer distribuye una bebida entre los que participan en una orgía ritual. La bebida estaba hecha con el estiércol de un gran sapo que la mujer tenía debajo la cama. Este excremento de sapo podría ser una distorsión de hongos sapos, es decir, del nombre vulgar de la Amanita muscaria. Este hongo está asociado  a árboles como el abeto y el abedul, que crecen en las montañas europeas. Los procesos por brujería fueron especialmente frecuentes en los Alpes, en el Jura y en los Pirineos.

        La existencia de una sustancia alucinógena no prueba que la misma fuera utilizada de manera consciente.   Sin embargo, nosotros hemos demostrado aquí una relación entre excremento de sapo y un hongo muy utilizado por los chamanes siberianos. Las anomalías ambulatorias las hemos relacionado con el mismo hongo, al que muchas culturas  designan como una-piernaekapad, huracán, auf einemBein, esciápodos.


Un esciápodo. De Les Cròniques de Nuremberg (1493).

     En mitología se utiliza la asociación simbólica entre anomalía ambulatoria y la persona que ha visitado el más allá, es decir, que ha estado entre los muertos y ha regresado al mundo de los vivos. El tema lo estudiaremos en más profundidad en el apartado correspondiente.  Muchos de los análisis de las recetas dadas por las brujas para unturas voladoras contienen sólo elementos inertes, como la sangre de murciélago y el hollín, por lo que Brian P. Levack piensa que estos ungüentos de las brujas habrían de considerarse producto de un folklore ingenuo o de la teoría demonológica y no como sustancias psicotrópicas eficaces.







 Bibliografía utilizada por Angelika Börsch-Haubold

-Behringer W (2001) Hexen und Hexenprozesse in DeutschlandMunichGermany: Deutscher Taschenbuch Verlag
-Fuchs L (1543) New KreüterbuchBaselSwitzerland: Durch M. Isingrin
Hardman JG, Limbird LE, Goodman Gilman A (eds; 2001) Goodman & Gilman’s The Pharmacological Basis of Therapeutics, 10th Edition. 
New YorkNYUSA: McGraw-Hill
-Hartlieb J (1989) Das Buch aller verbotenen Künste, translated by Eisermann F, Graf E. Ahlerstedt, Germany: Param
-Institoris H (1982) Malleus maleficarum, translated by Schmidt JWR. MunichGermany: Deutscher Taschenbuch Verlag
-Scherf G (2002) Zauberpflanzen - HexenkräuterMunichGermany: BLV

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