martes, 22 de febrero de 2011

Origenes del Rock And Roll II

¿Quiénes resultaron beneficiados por tanta destrucción?
    


Además de los ganaderos y agricultores de América Latina, se beneficiaron las industrias manufactureras de Estados Unidos y Canadá, sobre todo la textil, química y alimentaria. Pero sobre todo resultaron beneficiadas las grandes compañías petrolíferas y la industria de armamento y la aeronáutica americana.


También se beneficiaron muchas empresas alemanas colaboradoras de los nazis.


Hitler viisita la fábrica Blohm und Voss ante los obreros esclavizados


      Bmw, Telefunken, Volkswagen, Agfa, Krupp, Tyssen, Ford, Deustche Banck, Mercedes Benz, Siemens, Bayer y muchas más empresas alemanas que hoy consideramos punteras en tecnología y calidad de sus productos que usamos a diario tienen en sus historiales empresariales la etiqueta negra de haberse enriquecido durante varios años con el trabajo de mano de obra esclava proporcionada por la Alemania nazificada. (Artículo de PATRIA JUDIA).

 





      Además de los beneficios que obtenían con esta mano de obra esclava judía, también obtenían beneficios de los esclavos vivos con la venta del dinero que les robaban, de sus joyas, relojes y ropa. El duro trabajo hacía que su vida en las fábricas apenas llegara a los nueve meses. con los muertos hacían experimentos, jabón, pelucas y además, aprovechaban su ropa para entregarla a los nuevos prisioneros. La empresa IG Farben entregó prácticamente gratis el gas Zyklon B, que mató a millones de judíos, gitanos y otras personas. Sus sucesores son Bayer, que junto con BASF, Hoechst y muchas empresas alemanas favorecidas por los nazis aún se niega a disculparse por sus fechorías. Es difícil aceptar que después de la guerra se permitió que empresas mantuvieran todas sus propiedades y, además, fueron beneficiadas con el Plan Marshal, mientras que los trabajadores esclavos sobrevivientes no recibieron nada.










Poderoso caballero es don Dinero


      Actualmente, las empresas alemanas y americanas que se enriquecieron con la II guerra Mundial, gastan mucho dinero en ayudas sociales u organizando eventos deportivos, financian fundaciones y subvencionan ONGs... Pero nunca abandonaron del todo sus viejas prácticas y aun hoy violan reiteradamente los derechos humanos, instigando guerras civiles, promoviendo golpes de Estado (en colaboración con la CIA), apoyando dictaduras, violando el derecho a la salud, los derechos laborales y ambientales, etc. 


      El libro IBM y el Holocausto de Edwin Black (edic. Laffont, París, febrero 2001) informa como el conocido gigante estadounidense de la informática trabajó para el régimen nazi (las tarjetas perforadas de IBM sirvieron para identificar y catalogar a quienes serían perseguidos y eliminados). También la Ford y la General Motors utilizaron el trabajo esclavo fabricando durante la guerra vehículos militares en Colonia (Alemania), para el ejército alemán. La marca de zapatillas deportivas adidas durante la guerra fabricaba lanzacohetes. Se decía que Hugo Boss eran los sastres del Tercer Reich.


      La destrucción de Europa puso las bases de la influencia mundial americana y surgió entre sus líderes políticos y económicos una "voluntad intervencionista" y de ingerencia sobre los asuntos de los demás países mundiales, la cual justificaban en la pretendida defensa de los valores occidentales, o sea, en la defensa del capitalismo liberal. Los americanos creían que había sido la providencia quien les había encargado estas tareas, así como la reconstrucción de Europa y la creación de un nuevo orden monetario basado en la moneda americana. Por otra parte, la debilidad de la metrópoli europea propicia la aparición de los nacionalismos en África y Asia y la consecuente descolonización.


      Una vez terminada la guerra, la inmensa mayoría del pueblo Europeo quedó hambriento y enfermo. Por otro lado, los capitalistas reclamaban el intervencionismo del Estado en la economía, es decir, pedían que con los dineros públicos se sufragaran sus fábricas y empresas, demostrando, una vez más, que a la hora de poner la mano no son tan liberales como predican estos empresarios capitalistas. Pero cuando llega la época de las ganancias inmediatamente reclaman a los gobiernos de turno que impongan políticas liberales.


     El plan americano para dominar el mundo consistió, en una primera fase, en abastecer a la población europea de carne, leche y trigo para impedir los trabajadores se murieran de hambre y les faltase mano de obra. Esta "obra de caridad" les servía para colocar sus excedentes agrícolas. Siguiendo las teorías de Keynes, el objetivo del intervencionismo estatal consistió en elevar las rentas de las personas y generar empleos, lo cual se conseguía entregando el dinero público del Estado a los capitalistas, impidiendo así que pudiera crear empresas públicas, y repartiéndolo entre los capitalistas para que fuesen éstos quienes crearan las empresas y se quedaran con los beneficios, además, sin correr ningún riesgo, pues si por casualidad las empresas tenían pérdidas, el papa Estado liberal les daba de nuevo más dinero público para recuperarse.


      En una segunda fase se consolida la influencia americana al declarar en Bretón Woods (1944) el dólar como moneda patrón internacional en igualdad de garantías con el oro. De estos acuerdos surge el FMI y el Banco Mundial, cuya finalidad es otorgar préstamos para la reconstrucción y el desarrollo, pero en realidad es un sistema de control de la economía mundial en manos de Estados Unidos y del capital financiero. El capital estadounidense, para asegurarse los beneficios en todos los países, crean el GATT y suprimen los aranceles nacionales y las prácticas autárquicas para poder inundar el mundo con productos americanos.


      Finalmente, para completar el dominio americano sobre el mundo, surge el Plan Marshall inspirado en la doctrina Truman que propugna un papel universal de Estados Unidos en el mundo. No se debe abandonar Europa a su suerte, porque eso favorecería la aparición de las reivindicaciones populares y los movimientos socialistas, con lo cual los perdedores serían los capitalistas. El plan duró hasta 1961 y repartió el 70% de la ayuda entre Gran Bretaña, Francia, Alemania Occidental e Italia, siendo esta la causa de la posterior diferencia entre las naciones europeas. Esta es el origen del “milagro económico” europeo, junto con la abundante y barata mano de obra, a la que se incorpora la todavía más barata mano de obra femenina y la de los emigrantes sometidos a duras jornadas de trabajo.




 
 
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