jueves, 27 de agosto de 2015

Amaiur-Maya

    En nuestro viaje por tierras fronterizas, a 58 km de Pamplona, llegamos a un desvío a la derecha del puerto de Otsondo, el cual nos conduce a Amaiur-Maya, una villa ejemplo típico de pueblo calle, de no más de medio kilómetro de longitud.





     El pueblo recibe al visitante con su peculiar arco de entrada. La población construyó sus casas siguiendo el trayecto del Camino de Santiago del Baztan. La falta de alineación y uniformidad de sus fachadas evita la monotonía y permite la obtención de magníficas perspectivas. 





     El característico color bermejo de la piedra procedente de las canteras de Almándoz impregna, como en el resto del valle de Baztan, su caserío. La arquitectura palaciega ha dejado magníficos ejemplares en la localidad como el Palacio Arretxea, el  Palacio Borda que obtuvo la categoría de cabo de armería en 1728,  o la Casa Arriada, en el que se celebraban juntas (batzarres) en el siglo XVI.






    Al abrigo del macizo Gorramendi, es el pueblo del Baztan más próximo a la muga (frontera) francesa. La entrada a la localidad está flanqueada por un arco (s. XVII)  de entrada que cumple las funciones de Portal, contribuyendo a definir los límites del espacio urbano. Antes de este arco encontramos un crucero de finales del siglo XVII.

    Existen diferentes leyendas sobre este arco. Unas cuentan que una terrible peste afectó al ganado de esta zona y cuando la epidemia llegó a las puertas de Amaiur, milagrosamente el arco impidió la entrada de la enfermedad. Otras leyendas afirman que el arco protegía los vecinos de todas las enfermedades y, otras, aseguran que el arco simboliza a todos los vecinos que murieron víctimas de la peste.





    Pero sin lugar a duda el lugar más emblemático de Amaiur es el monolito que evoca el último intento de la dinastía navarra por recuperar su territorio. Desde el molino arranca un sencillo paseo de 1,5 kilómetros que atraviesa la presa y el canal y llega hasta el mítico monolito del monte Gaztelu (se traduce como castillo y recuerda el lugar donde se ubicó la fortaleza). Hito conmemorativo que recuerda que Amaiur/Maya fue el último foco de resistencia frente a la conquista de Navarra y su incorporación a la corona de Castilla (S.XVI). Recientes excavaciones arqueológicas han sacado a la luz algunas torres del ya desaparecido castillo.



Monolito de Amaiur. Foto:  Eugenio Perez

    Su antiguo castillo, asediado encarnizadamente por el ejército y la artillería del Duque de Nájera y del Conde de Lerín, beaumonteses, fue defendido con obstinado heroísmo por la guarnición agramontesa a cargo del Alcaide Jaime Velaz de Medrano hasta que fue totalmente destruido en 1522.



      El emblema de la villa, a diferencia de la del resto del valle que es un ajedrezado, es la campana que se asocia al ajedrezado. Se dice que la misma simboliza el centinela del rey navarro ante la frontera francesa de Lapurdi. Se dice también que se trata de un recuerdo de la campana que servía de aviso a la fuerza residente en el castillo para ponerlos al corriente de acontecimientos populares y civiles de la villa.




    La Iglesia de la localidad, Iglesia de la Asunción, de origen medieval, ha sido reconstruía varias veces en los siglos XVI y XVIII. La iglesia posee un precioso órgano romántico “Cavaille-Coll”.


     Uno de los rincones más emblemáticos de Amaiur/Maya se encuentra a la entrada la localidad. Se trata de un molino rehabilitado aún hoy en funcionamiento donde el visitante podrá comprar harina de maíz o de trigo o degustar talos recién hechos. Unas finas tortas de maíz que se consumen acompañadas de otros productos como queso, chocolate, chistorra... 


Acequias para mover la muela del molino

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