jueves, 22 de enero de 2015

La resurrección de los muertos

       Los estudiosos de la resurrección (Cornelis, H; Guillet, J; Camelot, TH; and Genevois, M.A; Translated By Joselyn, Sister M., The Resurrection of the Body (Themes of Theology), Notre Dame, Fides, 1964. P. Hooch, “Resurrection”, en A Dictionary of Biblical Tradition in English Literature, Gran Rapids, Michigan, David L. Jeffrey, Eerdmans, 1992. Caroline W. Bynum, The resurrection of the Body in Western Christianity, 200-1336, Nueva York, Columbia Univ. Press, 1995) no encuentran ningún argumento en las Escrituras que se oponga a la resurrección de los animales.



      Estos estudiosos, algunos religiosos, suelen citar el pasaje de la Epístola a los Corintos dedicado a la resurrección (15, 35-53) en la que Pablo recurre a la metáfora de la siembra:

      “Mas dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?

     Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muriere antes. Y cundo siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo, o de otra cosa.

      Mas Dios le da el cuerpo que quiere, y da a cada simiente su propio cuerpo.

    Toda carne no es la misma carne; mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves.

(…)

     Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra el cuerpo lleno de corrupción pero se levantará incorrupto;

      Se siembra deformado, se levantará glorioso, se siembra carente de movimiento, se levantará lleno de vigor;

      Se siembra como un cuerpo de animal, resucitará en un cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual”.



La Resurrección de la Carne, por Luca Signorelli


La Resurrección de la Carne, por Luca Signorelli. Detalle


La Resurrección de la Carne, por Luca Signorelli. Detalle


La Resurrección de la Carne, por Luca Signorelli. Detalle

      Durante toda la Edad Media el retorno de los muertos en su unidad psicosomática preocupó a los teólogos, quienes imaginaron diversas metáforas para representar la resurrección. El historiador norteamericano Bynum (1995) enumera algunas, como la imagen de un árbol seco floreciendo al final del invierno, vestir un traje nuevo, la reconstrucción de un templo, la eclosión de un huevo, un mineral obtenido a partir de la greda, la refundición de una estatua, el desarrollo del feto a partir de una gota de semen, el fénix renaciendo de sus cenizas, la recomposición de un tarro roto, los peces del mar regurgitando los disjecta membra de náufragos…

     Además, son símbolos de resurrección adoptados por los cristianos, como vemos en la página Buzón Católico, el Alfa y la Omega, el principio y el fin, letras griegas que aparecen grabadas en las tumbas de los cristianos a partir del siglo III. Las Trompas y las Trompetas en las culturas antiguas se usaban estos instrumentos para dar señales de todo tipo, ya fuese en la guerra, en las fiestas. Las trompetas de plata para llamar al pueblo de Israel (Nm 10,1-10) fueron utilizadas en el arte medieval como símbolo de la resurrección. En el NT se menciona la trompa en relación con la resurrección de los muertos y la reunión de los elegidos, este instrumento aparece sobre todo en representaciones del juicio final.



El Pantocràtor de Sant Climent de Taüll (Vall de Boí)



Fragmento de los frescos del  Juicio Final, de Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina

     Los astros, como la luna y el sol, fueron utilizados como símbolos de la resurrección. La Luna y sus fases lunares ponen de manifiesto que el astro de la noche está sometido a la ley de la muerte y el nacimiento cíclicos. Los hombres antiguos pensaban que así como la luna influía en las mareas, así influía también en las enfermedades de las personas, en la muerte, en la fecundidad y la resurrección. Cuando tenga lugar el retorno de Cristo, el sol se oscurecerá y la luna nos dará su resplandor (Marcos 13,24 y Ap 21, 23). El simbolismo de la luna se trasladó en gran parte a la Virgen María, equiparada a la mujer del Apocalipsis, representada de pie sobre la luna.

      El Árbol siempre se ha asociado con la revelación de la vida.

     El Sol productor de luz y de calor, fue reconocida ya por el hombre prehistórico y venerada como manifestación de un poder supraterreno. El domingo se llamaba en casi todas las culturas antiguas el día del sol incluso hoy en algunos idiomas se mantiene esa etimología: Inglés: Sunday, Alemán: Sonntag. El cristianismo primitivo cambió el sentido y le empezó a llamar el Día del Señor (= Domingo). Como el sol que se oculta por la tarde en occidente vuelve a salir por la mañana en oriente, así Cristo se levanta de entre los muertos.

     La Abeja, para los pueblos antiguos, era un símbolo de la vida que resurge de la muerte y la descomposición. Los espartanos tenían la costumbre de conservar en miel los cadáveres de sus reyes. La Miel, como producto misterioso de la abeja, era para el hombre primitivo portadora de fuerzas especiales y servía como medio curativo y ahuyentador de los demonios.



Tumba de Pabasa. Fuente: bee-hexagon


     Los cereales son símbolos del renacimiento, como la Simiente, pues la semilla contiene germinalmente todas las partes de la planta futura. Entre los antiguos labradores existía la costumbre de poner al recién nacido en un cesto de semillas y rociarlo con granos -originariamente en la esperanza de que la fuerza vital de la semilla se transmitiera al niño-. Puesto que del grano de semilla sólo puede brotar nueva vida cuando la antigua envoltura se rompe desde dentro (simbólicamente una muerte), la semilla se convirtió no sólo en imagen de la vida y del desarrollo, sino también de la resurrección.

      La Espiga del Trigo manifiesta claramente al  hombre la ley del morir y resucitar como el acontecimiento de la siembra y la cosecha. Así como el grano de trigo crece desde el seno oscuro de la tierra al encuentro de la vida, así también el hombre viene de un oscuro fondo primero; y, en el fondo el destino de uno y otro es volver de nuevo a su origen. La teología medieval vio en el grano de trigo un símbolo de Cristo que desciende al mundo subterráneo y resucita entre los muertos. 



Un sacerdote riega el cuerpo de Osiris del cual está brotando trigo. Bajo el dios aparecen los signos anhk de la vida y el cetro was de la prosperidad divina (bajorrelieve, templo tolemaico de Isis en la isla de File). Osiris como “la gran cosa verde”. Fuente: La Velleta Verda

     Algunos animales representan la resurrección por su fuerza, como el Águila que representa la fuerza y la permanencia. El León, el rey de los animales, se creía que su naturaleza tenía una afinidad esencial con el fuego; que de sus ojos irradiaba el fuego del sol con una fuerza en cierto modo animal. La figura del león se ponía en las puertas de los templos paganos antiguos y en los tronos reales, como señal de poder y vigilancia. En la antigüedad decían que el león mientras dormía vigilaba (de ahí la figura del león en las puertas y en los llamadores de las puertas). Durante la edad media, para explicar el simbolismo del león, se decía que las leonas parían a su cachorro muerto, pero que su padre lo despertaba al tercer día con su aliento, como también Jesucristo fue despertado de entre los muertos.



Alegoría de la conquista de Portugal (un dragón) por el León Hispano. Fuente: Grabado del libro de Juan Caramuel Lobkowitz (1606-1682) "Philippus Prudens" (1639)

      El hecho de ser tragado por el pez indica el traspasar los umbrales del más allá; sólo por la palabra de Dios la vida fue devuelta al profeta. En Mat 12,39 aparece el relato de Jonás y la ballena como una prefiguración de la muerte y resurrección de Cristo. En la interpretación del número 153, (número de peces capturados en el lago Tiberíades) los autores afirman que ése era el número de especies de peces que conocían en aquella época, que ahora simbolizan a toda clase de hombres a los que llega la red de la Iglesia. El pez en la antigüedad se concibe como portador de salvación. La palabra pez en griego, “ICHTHYS”, se vio como símbolo de Jesús por las iniciales de su abreviatura: Iesous Christos Theou Huyos Soter que significa: Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador. En la época de las persecuciones contra los cristianos, la imagen del pez era el signo secreto de reconocimiento de los cristianos. El pozo bautismal fue llamado piscina (= estanque de peces).



Estela funeraria con la inscripción ΙΧΘΥC ΖΩΝΤΩΝ ("el pez de la vida"), circa III siglo, Museo Nacional de Roma. Fuente: academic

     La Rana, debido a su gran fertilidad, simbolizó para los antiguos egipcios la fuerza del nacimiento de la vida; la diosa del nacimiento Heket fue representada con cabeza de rana. En época tardía se vio en este anfibio un símbolo del nuevo nacimiento. El sapo fue equiparado muchas veces a la rana. En el arte copto, la rana se convirtió en símbolo de la resurrección y de la vida eterna. 



La diosa Heket dando la vida (a través de la cruz Ankh) a un niño


       El Gallo y su canto, que ahuyenta los poderes de las tinieblas y del mal, se convirtió en símbolo de la vigilancia y de la resurrección. En el Renacimiento la langosta, debido a su peculiaridad de cambiar la piel, aparece como símbolo de la resurrección.


Historia natural del alma
(Basada en la obra de L. Bossi y la historia del pensamiento de Arthur O. Lovejoy)

1. ¿Que es el alma?


2. El alma en la Antigüedad


3. El alma de los animales


4. El racionalismo y el hombre máquina

5. El Idealismo


6. Transformismo: la escala en movimiento


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