martes, 23 de diciembre de 2014

Asimetrías y anomalías deambulatorias

      Los cultos mistéricos de la Antigüedad, como el de Eleusis, eran unas enseñanzas mistéricas secretas que se impartían a los jóvenes iniciados. Estas sabidurías no consistían únicamente en el adoctrinamiento, sino que los jóvenes debían experimentar, por sí mismos, una transformación interior que comenzaba con el impacto emocional que sufrían al experimentar la presencia divina y la promesa de conocer, después de la muerte, una vida más feliz que la de los no iniciados.


Las dos diosas de los misterios Eleusinos, Deméter y Perséfone. Bajorrelieve de Fársalo, Tesalia, del siglo V a.C. (Museo del Louvre). Están contemplando un hongo, seguramente alucinógeno.

       La ceremonia de iniciación se suponía que provocaba en el iniciado la muerte (al menos un éxtasis o una catalepsia temporal), de la que renacía con nuevos conocimientos. Estas ceremonias religiosas reflejan el anhelo del ser humano de conocer el mundo del más allá y de conectar con las “divinidades” (los familiares muertos), para pedirles favores y la bienaventuranza para su clan.

      El monosandalismo está relacionado con los ritos que pretenden llegar al conocimiento de lo que hay más allá de la muerte y las creencias en la vida postrera. El nombre de Jasón significa “curandero”, lo que nos deja un poco más claro su vinculación con el chamanismo.



Atribuido al Grupo Apulizante. Jasón y el vellocino de oro. Crátera de volutas (340-330.a. C.)

     El nacimiento de Edipo, al igual que Jasón,  fue marcado por unos oráculos terribles: sentenciaban que mataría a su padre y que yacería con su madre. Criado lejos de su hogar, marchó a Delfos para indagar sobre su origen y allí el oráculo le transmitió su terrible mensaje. Huyendo de su patria, en una encrucijada del camino tuvo una escaramuza con Layo, su verdadero padre, al que mató. Luego se dirigió a Tebas en donde resolvió el enigma de de la esfinge y fue nombrado rey, casándose con Yocasta, su madre.  

     Lévi-Strauss afirmaba que Edipo, etimológicamente, significaba “pie-hinchado”, teoría corroborada por Chantraine en su Dictionnaire Étymologique de la Langue Grecque. También los nombres de su abuelo y su padre hacen referencia a problemas deambulatorios: Lábdaco es “cojo” y Layo “torcido”.


Fransois-Xavier Fabri (1766-1837). Oedipus and the Sphinx

    Así, pues, vemos como estas historias siguen unas pautas comunes: niño que sufre heridas en el nacimiento y abandona su casa, se cría aislado en un ambiente silvestre y, después de mantener una serie de luchas contra una serie de monstruos, regresa como un héroe a su hogar. Esto, según Ginzburg, representa las etapas de cualquier viaje extático de un chamán y, con el paso del tiempo, los lances narrados en cualquier cualquier libro de aventuras.

     Algunos viajan volando por el aire, otros lo hacían por laberintos y por debajo del agua, como Perseo, quien para matar a la Gorgona recibe la sandalia mágica de Hermes  que le permite volar por el aire. Aquiles tiene los pies veloces porque su madre lo metió en las aguas del Estigio, el río de ultratumba. De esta manera, como si fuese una vacuna, el héroe sufrió una muerte de la que renació fortalecido. Sólo tenía un punto débil, el tendón del pie, por donde su madre Tetis lo tenía cogido para devolverlo a la vida. Tetis, es llamada “pie de plata” porque Hefesto (curiosamente un dios cojo) le había lanzado un martillo cuando la perseguía con la intención de violarla.


Lucha entre Héctor y Aquiles, durante la guerra de Troya. Dibujo de Balawat.

      Otro héroe que bajó a los infiernos, es decir, que estuvo en el más allá, o si queremos decir, muerto y resucitado, como los chamanes durante el éxtasis, fue Odiseo, descubierto allá abajo por una marca que tenía en la pierna.

      El filósofo Empédocles (484-424 a.C.), según Diógenes Laercio en Vidas de los filósofos ilustres,  se unió definitivamente a los dioses del inframundo bajando por un volcán y allí dentro se convirtió en Monosándalo. Este filósofo era un iniciado de los misterios de Hécate, la diosa de una sola pierna (a veces representada con sandalias de bronce, material relacionado con la alquimia) y que seguían los que buscaban la purificación.  El más místico de los filósofos, Pitágoras, tenía un muslo de oro, según Diógenes Laercio.



Empédocles y Pitagoras

     También en la Biblia se manifiesta una relación entre la cojera y la divinidad. El Génesis nos cuenta la lucha que sostuvo Jacob contra un personaje desconocido, con quien estuvo bregando hasta rayar el alba. Este personaje misterioso, viendo que no podía vencer a Jacob, “le tocó en la articulación femoral, y se dislocó el fémur de Jacob mientras luchaba con aquél. Éste le dijo: “Suéltame, que ha rayado el alba.” Jacob respondió: “no te suelto hasta que no me hayas bendecido.” Dijo el otro: “¿Cuál es tu nombre?” – “Jacob.” – “En adelante no te llamarás Jacob sino Israel; porque has sido fuerte contra Dios y contra los hombres, y le has vencido.” Jacob le preguntó: “Dime por favor tu nombre.” – “¿Para qué preguntas por mi nombre?” Y le bendijo allí mismo. Jacob llamó a aquel lugar Penuel, pues (se dijo): “He visto a Dios cara a cara, y tengo la vida salva.” El sol salió así que hubo pasado Penuel, pero él cojeaba del muslo”.

       “Este texto nos muestra claramente la relación directa entre el hecho de haber tenido contacto con lo divino, de haber sufrido un rito iniciático (pues hasta cambia de nombre), con la cojera que lleva como marca de lo sucedido”, dice Bartomeu Obrador Cursach, El monosandalismo, vagar de lo esotérico (academia.edu).


Lucha de Jacob con el Ángel (1855). Gustave Doré.

      En Grecia el desequilibrio ambulatorio estaba asociado de manera particular a una divinidad: Dioniso, nacido del muslo de Zeus. Etimológicamente su nombre significa el “que hace vacilar” (lo que nos recuerda que podría ser una divinización del vino). Vacilar, deambular, dar tumbos de aquí para allá, hasta desplomarse y llegar a sufrir alucinaciones, es lo que producen la mayoría de sustancias embriagantes que usaban los chamanes para conseguir sus vuelos extáticos.


Eurípides en sus Bacantes describe el descuartizamiento del rey tebano Penteo por las ménades o bacantes.


Las bacantes. Foto: Ddiarte


Baile de Dioniso y los sátiros

      Los héroes de las piernas heridas, de los talones débiles, el dios que hace vacilar o caer, los andares titubeantes o las cojeras, aparecen en relatos antiguos de casi todo el mundo. En Delos y Creta (siglo II d.C.) encontramos la danza de la grulla, en la que jóvenes con una pata coja danzan en zig-zag, imitando el laberinto del Minotauro. El laberinto simboliza el mundo de los muertos o el equivalente al túnel del chamán que conduce al más allá.

      En la China del siglo IV a. C. el filósofo taoísta Ko Hong describió el llamado “paso de Yu”, un baile parecido a las danzas de las grullas que consistía en avanzar ora con la izquierda ora con la derecha, arrastrando la otra pierna, de tal modo que se imprimía al cuerpo un andar a saltos. El héroe mítico de quien provenía el nombre de la danza, Yu el Grande, fundador de una dinastía, estaba semiparalizado. Se le atribuían poderes de tipo chamánico, como transformarse en oso o controlar las inundaciones.


Bando de grullas en formación. Embalse de Borbollón
Santibáñez el Alto (Cáceres, Extremadura, España). Fot: Ciudad dormida

Historia natural del alma
(Basada en la obra de L. Bossi y la historia del pensamiento de Arthur O. Lovejoy)

1. ¿Que es el alma?


2. El alma en la Antigüedad


3. El alma de los animales


4. El racionalismo y el hombre máquina

5. El Idealismo


6. Transformismo: la escala en movimiento


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