domingo, 17 de agosto de 2014

Sion: los elegidos de Dios

El origen del conflicto

       El pueblo judío sufrió la mayor diáspora que ningún pueblo haya soportado jamás ¿O no? La primera fue la de Babilonia (¡falsa!, las élites abandonaban su miserable tierra por ciudades más ricas donde instalarse),  seguida por la del año 70 d. C. cuando el general romano Tito, destruyó el segundo templo de Jerusalén, también inventada por Flavio Josefo. Esto lo veremos conforme avancemos en el estudio.


Detalle del relieve del ´Arco de Tito´. Es un arco de triunfo, situado en la Vía Sacra, justo al sudeste del Foro, en Roma. Foto: fmihistoriadelarte

      Y por último, tampoco resulta verosímil la tercera diáspora,  donde según a historigorafía "oficial", se produce el mayor número de judíos fueron expulsado después de que fuera aplastada la revuelta de Bar Kojba en el año 135 d. C. Desde entonces los judíos se dispersaron por todo el Imperio romano y posteriormente por el mundo, aunque también continuaron viviendo judíos en su territorio originario.

    Eb realidad, desde tiempos antiguos,  los judíos emigraban hacia los territorios del Imperio Romano con la esperanza de vivir mejor que en sus áridas tierras.

      Lo cierto es que los judíos, allí donde se instalaban, acababan convirtiéndose en una minoría religiosa, lo que provocó enfrentamientos en diferentes países donde estaban instalados y también persecuciones, matanzas y expulsiones (Ver El Complot).

     El aumento de las persecuciones se produjo con los acosamientos de los zares rusos, conocidos desde entonces como "pogromos". Durante la segunda mitad del siglo XIX, pensadores como Theodor Herzl León Pinsker propusieron remediar esta situación mediante el restablecimiento de un Estado Nacional para el pueblo judío. Esto llevó a la creación del movimiento sionista y la posterior creación del Estado de Israel en 1948.


Theodor Herzl observando el Rin desde el balcón del Hotel Les Trois , durante el Congreso Mundial Sionista celebrado en Basilea el 1901. Foto: Ephraim Moses Lilien, (1874–1925)
Los sionistas

      En un artículo de Luis E. Sabini Fernández, titulado Cómo se desató la violencia en Palestina/Israel (Rebelión), el autor asegura que en las narraciones oficiales sionistas se reproducen una serie de falsas “verdades” y de lugares comunes que han sido sabiamente administrados o, en el mejor de los casos, por acontecimientos históricos a los cuales se les adjudica un valor muy diferente al que realmente tuvieron.

     Se refiere el autor al cacareado holocausto judío, a las atrocidades ejercidas por los nazis contra los judíos durante la II Guerra Mundial, lo cual sabiamente administrado les produce mucha rentabilidad para que les compadezcamos. La gente se olvida del exterminio de los gitanos, de los polacos y otras nacionalidades, así como de las matanzas de comunistas e intelectuales, como si sólo hubiesen sufrido los judíos. Es una injusticia que un pueblo victimado, como el judío, “se descargue” victimando al pueblo palestino que nada tuvo que ver con sus sufrimientos.


Cadáveres de Prisioneros en Buchenwald.

El Senador Alben W. Barkley de Kentucky, un miembro de un comité del Congreso que investiga las atrocidades nazis, ve la evidencia de primera mano en el campo de concentración de Buchenwald. Weimar, Alemania.

      Norman Finkelstein  en su libro La industria del Holocausto. Reflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío afirma que el Holocausto es una industria en manos de unos sinvergüenzas. Misteriosamente, con el paso del tiempo (más de 70 años desde el final de la II G.M.), en lugar de disminuir los sobrevivientes del Holocausto, estos aumentan sin cesar. Esto tiene una explicación vulgarmente económica, porque la aparición de nuevos sobrevivientes se convierte en una forma de presión para que Alemania, Suiza (y otros países europeos) se comprometan a pagar millonarias indemnizaciones, no a quienes sufrieron en carne propia, sino a los representantes del poderoso lobby judío de los Estados Unidos. Los industriales del Holocausto amasan cuantiosas ganancias: en 1997, Suiza entregó 1.250 millones de dólares al Congreso Mundial Judío, con sede en los Estados Unidos, quienes habían recibido hasta fines de la década de 1990 la fabulosa suma de 7.000 millones de dólares. De todo este dinero no han visto nada las víctimas.

     Según Finkelstein, muchos de los dirigentes de las organizaciones judías “son verdaderos gánsteres y sinvergüenzas profesionales que deberían estar en la cárcel”, puesto que el exterminio en los campos de concentración “fue utilizado por los dirigentes israelíes en el último cuarto de siglo como instrumento para un chantaje moral y político, pero en tiempos más recientes también para el chantaje financiero” (1).


     Sobre lo que pienso del Holocausto podéis leer mis artículos referentes a los Orígenes del Rock & Roll I y II. La II Guerra Mundial, además de 5 millones de judíos asesinados, causó la muerte de entre 70 y 100 millones de personas, que a menudo son olvidadas. Sobre los genocidios capitalistas podéis leer El capitalismo no mata, y sobre lo que pienso de los que ven complots sionistas por todas partes, podéis leer El Nuevo Orden Mundial y todos los capítulos que acompañan dicha serie.

      Esta visión falsificada de la histórica es obra de un movimiento político llamado sionismo que surge en Rusia dentro de la colectividad judía askenazí a fines del siglo XIX.

      El primer sionista político no fue Theodor Herzl (del que hablaremos abajo), sino Moses Hess, un viejo amigo del joven Karl Marx, que también es acusado de racista y proimperialista en Nazismo-SionismoMoses Hess explica en su libro “Rom und Jerusalem” aparecido en 1862: «Hasta ahora toda la historia se ha basado en la lucha de razas y la lucha de clases. La lucha de razas es la primaria, la lucha de clases es secundaria.»[Moses HessRome and Jerusalem: A Study in Jewish NationalismTranslator: Meyer WaxmanWhitefish, MT: Kessinger Publishing, 2005, p. 226.]

      También dirá que «La raza judía es una de las razas primarias del género humano, una raza que ha conservado su integridad, a pesar de su continuo cambio medioambiental, y el tipo judío ha conservado su pureza a través de los siglos.» [ Moses Hess:2005, p. 59.]

     «…los judíos de ambos sexos se esforzaron, inútilmente, por obliterar su ascendencia mediante la conversión o el matrimonio con razas indogermánicas y mongolas, y fue inútil porque el tipo racial judío es indestructible.»  [Moses Hess:2005, p. 61]

      «Nosotros siempre seremos extraños entre las naciones.» [ Moses Hess:2005, p. 74]

      «… hombre como Montefiore, Albert Cohn, Rothschild, Fould, y otros. Estos hombres son príncipes judíos como el pueblo judío no ha tenido desde la dispersión. Éstos deberían organizar una Sociedad para la colonización de Palestina... Un gran número de los judíos ricos y respetados de todas las partes del mundo, sin duda, se unirá a ellos.» [ Moses Hess:2005, p. 178]



Moses Hess fue el primer sionista. Amplia información en Nazismo-Sionismo

      Como respuesta a los pogromos rusos que sufrió la comunidad askenazí en Rusia, Leo Pinsker escribe "La Autoemancipación, llamada de un judío a sus hermanos" (1882), en la que defendía la creación de un Estado propio para los judíos.

    Pinsker, para coordinar el envío de voluntarios a Palestina, crea los grupos Hovenei Sion (Amantes de Sion). El resultado fue la Primera Aliyah (1882-1903) que repuebla Palestina con 25.000 judíos rusos, polacos y rumanos, migración financiada por el judío francés Barón Rothschild.


El húngaro Leo Pinsker (1860-1904). Foto: Salom

    En 1896 publica Theodor Herzl El estado judío ("Der Judeerstat") que se convierte en la obra capital de esta suerte de nacionalismo, de irredentismo, que procura superar el antisemitismo generado por los pogromos del régimen zarista ruso, contra los judíos. De esta manera, se puede considerar que el sionismo empieza su andadura.

    El libro de Theodor Herzl nació como respuesta al caso Dreyfus (2) y otros casos de antisemitismo virulento que le hicieron cambiar de opinión sobre la cuestión judía: ante el fracaso de la asimilación, la alternativa era la creación de un Estado Judío que atrajera la diáspora. Esta idea dio vida a un plan de acción: el éxodo organizado de judíos para levantar en la Tierra Prometida una sociedad modelo de tipo socialista.


Degradación de Alfred Dreyfus. Autor: Henri Meyer - Bibliothèque nationale de France

      Sin embargo, el creador del vocablo “sionismo” fue Nathan Birnbaum (1864-1937), aunque finalmente regresó al judaísmo ortodoxo y abominó del sionismo. En 1883, a la edad de 19 años, fundó en Viena  la Kadimah (la primera asociación de estudiantes judío-sionistas), muchos años antes de que Theodor Herzl se convirtiera en el principal portavoz del movimiento sionista. Fundó y publicó el periódico Selbstemanzipation! ("Auto-Emancipación!", 1885-1894), rebautizado 1894 "Juedische Volkszeitung". En él acuñó los términos "sionista", "sionismo" (1890), y "sionismo político" (1892).

      Para Nathan Birnbaum la biología, y no la lengua ni la cultura, es quien explica la formación de las naciones. Para él la raza es todo. Y el pueblo judío habría sido casi el único en preservar la pureza de la sangre a través de los milenios. Como veremos, el pobre estaba muy equivocado.

      La Segunda Aliah (1904) llevó a Palestina 40.000 personas más, las cuales no tardaron en fundar el primer kibutz, llamado Degania, así como la primera ciudad judía moderna, Tel Aviv (1909), junto al rioJaffa.



Vista de Degania junto al río Jaffa. Fuente: Hagalil

     Durante la Primera Guerra Mundial, en las conversaciones conocidas como Correspondencia Husayn-McMahon, los británicos consiguen que los árabes, dirigidos por el jerife Husayn ibn Ali, lucharan contra el Imperio Otomano que se había unido a los alemanes.

      La Organización Sionista Mundial, bajo el lema "dar a un pueblo sin tierra una tierra sin pueblo", movilizaron a los judíos de Europa y ejercieron presiones sobre la clase política y los grupos financieros. Esta organización, dirigida por Chaim Weizman con el respaldo de los judíos norteamericanos y británicos, consiguió que el gobierno de Londres publicara la Declaración Balfour (1917), en virtud de la cual Gran Bretaña se comprometía a favorecer la creación de un Hogar Nacional judío en Palestina.


Chaim Weizman (izquierda) con el rey Faisal I de Iraq  en Siria, 1918

      Aquí queremos hacer un inciso y aclarar que la historia sionista utiliza la Declaración Balfour, así como la Resolución de la ONU con el número 181/47 de 29 de noviembre, para sostener que fueron los fundamentos legales que amparan la creación del Estado de Israel.
    
     Ambas, la Declaración y la Resolución, no fueron sino meras proposiciones sin ningún valor legal y,  menos todavía, que hubieren legitimado la implantación de un estado terrorista como el israelí. LaDeclaración Balfour fue un mero deseo (wishfull thinking) de su majestad británica para que se constituyera un ‘hogar nacional judío’ en la Palestina histórica. Pero nada más que un deseo, por más que viniera del imperio más importante en ese momento (3).

      Sin embargo, sigue siendo considerada “la más decisiva fuente de legitimidad” como lo señala correctamente Shlomo Sand:

     “… después de la Biblia, la Declaración Balfour está considerada como la más decisiva fuente de legitimidad moral y política del derecho de los judíos a la ‘Tierra de Israel.” (4).

      La Resolución 181/47 (ONU) recomendó que Palestina fuera repartida. De la misma manera, no es más que una mera ‘recomendación’ de las Naciones Unidas, para dividir a Palestina en dos Estados, y no tenía valor alguno, ni legalizaba y tampoco legitimaba, la implantación posterior del Estado terrorista de Israel (5).

     Por eso cuando los ignorantes candidatos a presidentes de EE.UU. de América dicen que el pueblo palestino es un ‘invento’, se olvidan de este detalle: la partición recomendada por las Naciones Unidas, lo fue de Palestina, no del inexistente ‘Israel’. Y sus habitantes se llamaban y se siguen llamando palestinas y palestinos, desde el siglo XII antes de la era común. Y fueron el historiador griego Herodoto y el geógrafo Estrabón quienes también los nombraron y reconocieron su antigüedad en sus libros históricos (6).


Palestina era una provincia del Imperio romano

     Las prédica sionistas fueron escuchada por el mundo político y financiero del Reino Unido quienes fundaron un “Hogar Judío” en Palestina, el cual fue entregado a los judíos askenazíes. Los sionistas lo percibieron como el germen de un estado propio y exclusivo. Los europeos se pusieron a su lado, como lo demuestra que la misma Declaración de Balfour no vacilaba en referirse a los árabes musulmanes y cristianos de Palestina, bastante más del 90% de la población como “las comunidades no-judías del lugar” (7).

    Los actos perpetrados contra los judíos por grupos armados en Rusia (aunque muy antiguos y conocidos en toda Europa) sólo recibieron el nombre de pogromos tras el magnicidio del zar en Rusia en 1881. Aldeas judías fueron saqueadas, con pillaje y botín, rematando su acción con violaciones y asesinatos múltiples. Este terror ocasionó en 1882 –como hemos visto- la primera ola inmigratoria a Palestina, conocida como la Primera Aliah. Hasta entonces la población judía en Palestina, el Yishuv, era de unos pocos miles de individuos que siempre habían habitado la zona en convivencia y paz con los árabes. Los nuevos inmigrantes, hijos del sionismo, serán conocidos como el Yishuv moderno.


Primera Aliah (1882).


Ambos grupos humanos se diferenciaban radicalmente: el Yishuv antiguo convivió por siglos o milenios con una población abrumadoramente mayoritaria e igualmente nativa, constituida por musulmanes, pero también una minoría cristiana. Sin embargo, los sionistas del Yishuv moderno no aceptará vínculos con la población nativa no judía y construirán un muro ideológico de separación.

    Las persecuciones rusas hicieron que 2 millones de judíos abandonaran Rusia y se instalaran en EE.UU. Los que decidieron ir a Tierra Santa a penas superaban los 20.000 individuos.

      En sus comienzos el sionismo fue un movimiento político de derechas, pero en la primera década del siglo XX, surgió un sionismo de izquierdas. En 1911 se funda Degania, el primer kibutz, socialista. Lasegunda Aliah (1910 ), mucho más sionista, proveniente de la Europa central y del este, estará profundamente impregnada del imaginario socialista, preponderante entonces en aquellos países.


Segunda Aliah (1910). Eretz Israel. Fuente: Paulmarcelrene

       Los kibutzim se irán configurando durante los años siguientes hasta 1948 como una punta de lanza de la colonización sionista, fundamentalmente sobre la base del trabajo y vida rural. En 1920 se constituye la Histadrut, central obrera judía en Palestina.

     Tanto los kibutzim como la Histadrut abominan de los planteamientos universalistas e igualitaristas propios del socialismo. Su socialismo es exclusivo para judíos, como si de un principio de apartheid se tratase. Los sindicatos sionistas de izquierdas contrataban sólo obreros judíos, lo que desencadenaba la oposición de los empresarios que preferían contratar árabes, mucho más baratos. La solución que encontraron los sindicatos fue aumentar la cotización patronal de los trabajadores árabes para que el patrón tuviera que desembolsar lo mismo que si contrataba judíos.

       Como los palestinos no tienen derecho a ninguna de las prestaciones sociales por las cuales pagan (salvo para accidentes de trabajo, regulados por un tratado internacional), los sindicatos lograron con semejante “solución” reflotar la situación financiera de las prestaciones sociales israelíes (8).


Trabajadores judíos de la Segunda Aliah (1910) establecidos en Eretz Israel. Fuente: Paulmarcelrene

      Esta infamia se mantuvo hasta 1962 cuando se autorizará la sindicalización de los obreros palestinos, y en 1993, en medio de los Acuerdos de Oslo, se decide que las cotizaciones provenientes de los asalariados palestinos vayan a la Autoridad Palestina. Una vez más, el aportante no recibía un centavo, pero esta vez, tampoco la Autoridad Palestina, por incumplimiento de lo acordado por los judíos.

      El sionismo comienza con tales rasgos incubadores de violencia entre la población árabe, sistemáticamente discriminada.

Notas.

1. Norman FinkelsteinLa industria del Holocausto. Reflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío, Siglo XXI de España Editores, Madrid, 2002.

2. Alfred Dreyfus 1859-1935, un capitán del ejército francés de padres judíos, fue condenado a cadena perpetua, degradado y deportado a la isla del Diablo por un delito de espionaje a favor de Alemania que no había cometido. Dreyfus fue finalmente amnistiado, rehabilitado, readmitido en el ejército y condecorado con la Legión de Honor. El caso Dreyfus se presenta como un ejemplo histórico de antisemitismo, de búsqueda de un chivo expiatorio para los males de un país.

3. El Estado de Israel es un Estado terroristaSaad ChedidRebelion.

4. Shlomo SandLa invención de la Tierra de Israel. AKAL, Madrid, 2012, p. 21.

5. Miguel IbarlucíaIsrael, Estado de conquista. Editorial Canaán, Buenos Aires, 2013.

6. El Estado de Israel es un Estado terroristaSaad ChedidRebelion.

7.Richard Stevens y Abdelwahab ElmesseriIsrael and South AfricaCaptivation, N.Y., 1976

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...