jueves, 26 de septiembre de 2013

Rusia "libre"



      Para el trotskista Ernest Mandel el estalinismo fue la expresión de la derrota y del retroceso de la revolución mundial del proletariado. Esta derrota sólo podía conducir a la restauración del capitalismo en la URSS.

     El 19 de agosto de 1991 ante la inminente disolución de la URSS, miembros del parlamento soviético se encerraron en el edificio que fue asaltado con tanques por Boris Yeltsin. Los occidentales dicen que la acción de los parlamentarios fue un golpe de Estado. Tres días después del ataque aplaudido por Occidente, Mijail Gorbachov dimitía. Muchas repúblicas federadas de Europa del Este declararon entonces su independencia, lo que llevó a la disolución de la Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas (la URSS) el 25 de diciembre de 1991, día en que Gorbachov renunció a su cargo. Boris Yeltsin se convirtió en su sucesor, abandonando el comunismo y convirtiéndose en presidente de la recién fundada Federación Rusa.


Ataque al parlamento soviético

     El Occidente festejó con mucho ruido el fin de la Guerra Fría, la distensión y el enfriamiento de una posible guerra nuclear, así como la liberalización de múltiples pueblos del totalitarismo de partido único desde Berlín hasta Vladivostok. Se acabó uno de los peores regímenes que hayan aparecido en la Historia -repetían los liberales por doquier-, el de un déspota absoluto y un totalitarismo de partido único. Los pueblos que conformaron la URSS pagaron las consecuencias. Record mortífero de Stalin: 20 millones de personas víctimas de ejecuciones en los campos de trabajo, muertos en el exilio o de hambre.

     En la década de 1980, época de Leoniv Brezhnev, la URSS entró en un período de estancamiento económico, sin embargo continuaba siendo la segunda potencia mundial. No obstante, ciertos sectores de su industria ocupaban un nivel de primer orden, sobre toda la industria militar y aeroespacial. Este ha sido la herencia soviética que ha mantenido a Rusia como un país al que hay que tomar en cuenta en el concierto de las potencias mundiales.

    Con la llegada de los liberales al gobierno la pobreza se incrementó y apareció la miseria: miles y millones de desvalidos sobreviven o se mueren de hambre y de frío en el cruel invierno ruso. En contraste, surgió un grupo de nuevos ricos, cuya presencia es una ofensa para la humanidad. De la mañana a la noche aparecieron en Rusia gran número de casinos, tiendas de lujo, playas de moda…, el resultado natural de una economía criminal surgida tras la instauración del sistema capitalista.

     Por fin los liberales y los pseudointelectuales cumplían sus sueños: se había acabado el comunismo y ahora llegaba la “democracia” y, sobre todo la capacidad de hacer negocios con los mafiosos, en nombre de la sacrosanta propiedad privada y a costillas de los pueblos eslavos. Esto decía Alejandro Mora Gallardo en un excelente artículo titulado Rusia libre, aparecido en Crisol Plural y continuaba: “los negocios lucrativos del capital agiotista (usurero) y mafioso se han establecido en Rusia dando lugar a que impere esta pseudolibertad del mercader que favorece, obvio, la realización de grandes negocios, perjudicando por el contrario a la gran mayoría de los ciudadanos comunes conforme el capitalismo desenfrenado se acelera”.
 


Alejandro Mora Gallardo publica su artículo titulado Rusia libre, en Crisol Plural

     En Rusia se ha instalado un capitalismo criminal surgido de las privatizaciones fraudulentas de las industrias y los recursos naturales de la antigua nación soviética. El antiguo patrimonio soviético ha ido a parar en manos de unos pocos empresarios. El desenfreno capitalista, lejos de mejorar la industria, sólo propicia la especulación y lo negocios ilícitos que sólo buscan obtener ganancias fáciles. Contra esta mafia capitalista está consolidándose un régimen pro-soviético, tradicionalista y católico que reclama el orgullo de la patria rusa y el antiguo poder soviético. 

    Cierto que en la URSS no había lujos y los ciudadanos eran pobres, pero nunca les faltó lo esencial. Con la llegada del liberalismo, no sólo continuó habiendo pobreza, sino que también era frecuente la miseria. También se han disparado los delitos contra la infancia: solo en el primer semestre del año 2009 en el país se cometieron más de 40.000 delitos contra menores de edad, aunque la cifra real puede ser varias veces superior.  Un total de 518 niños fueron asesinados y otros 895 violados este año en Rusia, según denunció el Defensor del Niño, Alexéi Golován (El Mundo).
 



La disolución de la URSS trajo paro y miseria. Fuente: Cultura bolchevique






Mujeres rusas buscando alimentos en la basura. Fuente: Crisol Plural

      En la época estalinista, alrededor de la tercera parte de la población cobraba un salario de miseria, o nada, por su trabajo. Hoy, esa proporción se duplicó. La calidad de la infraestructura médica se va degradando a ojos vistas. Un millón de individuos están encarcelados en condiciones espantosas…” (Elena Bonner en “Putin en el poder: el estalinismo moderno”. Proceso 1219. 12-3-00: 48-49).

      La mayoría de los rusos todavía no se han dado cuenta que su libertinaje –lo que ellos llaman democracia- no es más que un señuelo confeccionado para que lo gocen los adinerados, gente sin escrúpulos capaz de cometer las peores tropelías de la vida para convertirse en millonarios.

     Rusia cuenta con los más vastos recursos naturales y es el país de mayor extensión territorial con enormes regiones silvestres. Tiene ingentes cantidades de petróleo y gas natural, también diamantes. Su agricultura es excelente y sus recursos acuáticos enormes. Sin embargo, lejos de convertirse en una gran potencia capitalista, Rusia se ha convertido en un capitalismo retrasado o de “segundo mundo”, con enormes diferencias entre una inmensa minoría de ciudadanos y una minoría adinerada.






Región de Perm, las ciudades de Yubileini y Shumíjinski, donde vivían unos 20.000 habitantes de una mina de carbón clausurada en 1998. Actualmente viven 3.000 personas, en su mayoría de edad avanzada. La mayor parte de los edificios están abandonados y medio derruidos. No hay transporte público ni alumbrado nocturno. La calefacción apenas calienta. Lo único que funciona en el área es una serrería, pero la mayoría de los trabajadores son reclusos de un penal cercano. Los propietarios de algunas de las casas han puesto anuncios de venta a módicos precios (150.000 rublos, es decir, menos de 4.000 euros) pero nadie quiere comprarlas. Una vecina afirma que no valen ni 5.000 rublos (125 euros). Fuente: El mundo de cerca, de Rafael M. Mañueco

     En esta Rusia “liberada”, su presidente Boris Yeltsin, encabeza el capitalismo criminal. El oso ruso, conocido así por las fantochadas que hacía bajo los efectos del vodka, encabeza una distinguida familia dedicada a los negocios ilegítimos. El capital occidental sufragó la caída de la URRS. Se sabe que en 1993 el FMI concedió 15 millones al gobierno ruso del Kremlin, los cuales fueron sacados de Rusia por la “Familia” (como se conoce al grupo liderado por Yeltsin y el primer ministro Víctor Chernomirdin). Lejos de enfadarse, las grandes familias que controlan las finanzas se dieron cuenta de que eran de la misma pasta que ellos, unos auténticos ladrones, y por fin pudieron vociferar “ya son nuestros o, ya son de los nuestros” (Alejandro Mora Gallardo).
 



La “Familia” era el grupo mafioso liderado por Yeltsin y el primer ministro Víctor Chernomirdin.

     Estas familias europeas, en compensación, tuvieron que tolerar que las mafias rusas invadan su territorio europeo, asiático y americano. Sin embargo, su actuación ha supuesto un azote para Europa, como denunció la procuradora general suiza Carla del Ponte, que vió como centenares de empresas suizas pasaron a control de las mafias rusas y como los bancos del país habían blanqueado (antes del año 2000) más de 6.000 millones de dólares. Hoy en día la cantidad se desconoce. La “Familia” realiza los negocios en Moscú a través de una empresa suiza (Lugano) llamada Mabetex, empresa encargada de lavar decenas de millones de dólares del clan de Yeltsin, obtenidos a cuenta del presupuesto ruso.

      Al frente de Mabetex figura el albano kosovar Behgjet Pacolli, quien mantiene estrechas relaciones con Pavel Borodin, quien le encargó rehabilitar el Parlamento ruso, la ópera, la Duma Estatal y el Kremlin de Moscú. Mabetex también construyó el primer hotel de lujo, el Hotel Swiss Diamond, en Rusia. En 1998, el fiscal general de Rusia, Yuri Skuratov abrió una investigación de soborno contra Mabetex que fue abortada. Pacolli demandó al fiscal por difamación (2000) y Skuratov fue condenado a pagar cinco mil dólares para Pacolli por daños y perjuicios. 

    Mabetex trabaja actualmente en Kazajstán, donde ha jugado un papel importante en la construcción de la nueva capital, Astana, y en la nueva Ak Orda Palacio Presidencial, situado en la orilla izquierda del río Ishim.
 




Complejo Presidencial de la nueva capital de Kazahstan , Astana , que ocupa 1.000.000 m2. Fuente: Wikipedia

    El mismo gobierno ruso “liberal”, encabezado por Yeltsin,  se empeñó en  restaurar el Kremlin y, bajo este pretexto, aprovecharon para robar más dinero. El encargado de la “restauración” fue Pavel Borodin, para lo cual contrató los servicios de otra empresa suiza –además de Mabetex- llamada Mercata Traiding & Engineering, ambas empresas dirigidas por individuos relacionados con la ‘Familia’ (el director es Viktor Stolpovskikh, que también poseyó Lightstar). Detrás de Pavel Borodin estaba Boris Yeltsin afanándose en controlar miles de millones de dólares en bienes inmuebles administrados por el Kremlin en 78 países, incluyendo a 2.000 casas de campo, gran cantidad de oficinas, hoteles, hospitales…

      Para realizar la ostentosa restauración del Kremlin, creó la sociedad RAO MES para financiarla, y vendió toneladas de petróleo al extranjero: se calcula que la venta fue por un mínimo de 700 millones de dólares. El director de esta empresa, un amigo cercano de Chernomirdin llamado Vitali Kirilov, se quedó con 40 millones.
 



El grupo de Pacolli es conocido por haber renovado el Kremlin en gran escala, pródigo en pan de oro y con otros materiales extravagantes. Fuente: Juan Luis Polo en Enfocando







     Según informaba The Guardian en septiembre del 2000,  se acusa de soborno a Pavel Borodin, el hombre que ayudó al presidente Vladimir Putin para llegar al poder. Según el fiscal federal de Suiza, Valentin Roschacher, Borodin recibió más de 25 millones de dólares por la adjudicación de contratos para la renovación del Kremlin y otras oficinas gubernamentales a las empresas antes mencionadas. También asegura el fiscal un total de 62,5 millones de euros fueron pagados en sobornos a cambio de contratos por valor de  492 millones de euros. El dinero fue ingresado en la cuenta de Borodin del banco HSBC de la Isla de Man, a través de la empresa Lightstar  de la Isla de Man.

     También recibieron dinero su hija Yekaterina Siletsky  y su yerno Andrei Siletsky, transferido a sus cuentas en Ginebra, Nassau y Guernsey en cuatro pagos entre marzo de 1997 y agosto de 1998, como demostró el juez suizo Daniel Devaud. En la nómina, además “había otros 13 individuos que habían ocultado el dinero obtenido a través de los crímenes cometidos en la Federación Rusa", añade el fiscal Roschacher. El nuevo fiscal general, Bernard Bertossa, ha abierto una investigación penal por cargos de lavado de dinero, lo que se conoce como el caso Mabetex.

      Borodin negó las acusaciones y la fiscalía rusa exasperó al fiscal suizo cuando  en la víspera de la vista de Roschcher, Moscú dijo que había perdido los documentos, demostrando que los mafiosos estaban dentro del gobierno. Yuri Volkov, el funcionario a cargo de la “investigación Berezovsky” (los ingresos de Aeroflot desviados a Andava, compañía de servicios financieros en Suiza controlada por el Boris Berezovsky entre 1996 y 1999) fue despedido, también varios altos funcionarios de la fiscalía, incluyendo  al fiscal Yury Skuratov. La televisión estatal rusa proyectó una grabación filmada por el servicio secreto ruso –presidido por Putin- donde se veía a un señor parecido al fiscal Skuratov retozando con dos prostitutas.

     Borís Abrámovich Berezovski (Moscú 1946-Londres 2013) está considerado como la epítome del "capitalismo de robo" ruso. Fue oligarca magnate de los medios de comunicación y político durante la presidencia de Borís Yeltsin en la década de los años 1990. Vicesecretario del Consejo de seguridad ruso, amigo de la hija de Borís Yeltsin, Tatiana, y miembro del círculo de confianza o "familia" de Yeltsin (El perfil de Borís Berezovski (en inglés) BBC News Visitado el 23 de septiembre del 2013).
 



Berezovsky sale del Tribunal Superior de Londres con su pareja Yelena Gorbunova, a la izquierda, en el año 2011. Fuente: CNN



     Otro fraude fue cometido en la venta de Aeroflot realizada por un yerno de Yeltsin (Valery Okulov) que se apoderó de una cantidad de dinero que oscilaba entre 300 y 500 millones de dólares (según el fiscal general de Suiza, Roschacher, fueron más de  900 millones de dólares) transacción en la cual participa el magnate Boris Berezovski utilizando dos sociedades suizas, Andava y Forus, creadas por él mismo, según Anne Marie Mergier en “La guerra contra Chechenia, nuevo ardid de Yeltsin” (Proceso 1197. 10-10-99: 61-63). Toda la familia personal de Yeltsin gozaba de tarjetas de créditos de los bancos suizos y, en total, 32 funcionarios o gobernantes del Kremlin tenían cuentas en bancos suizos.
 




     Para informarse más sobre el tema podéis leer la Wikipedia; Glenny, Misha (2008), McMafia: A Journey Through the Global Criminal Underworld (Nueva York: Alfred A. Knopf); From Nyet to Da: Understanding the New Russia (por Yale Richmond, Intercultural Press, 2008). Los criminales rusos son también activos internacionalmente en el comercio ilegal de petróleo, tráfico de personas, narcotráfico, tráfico de armas y de materiales nucleares y en el lavado de dinero (Wikipedia).

      Las organizaciones criminales comenzaron en 1988 cuando la Unión Soviética legalizó la iniciativa privada, permitiendo el libre comercio. Los mercados criminales comenzaron a formarse, siendo el más notorio el mercado de redes de prostitución de Rizhsky cerca de la estación de ferrocarriles de Rizhsky en Moscú. Según el reportaje de la BBC News titulado The Rise and rise of the Russian mafia, los parados y ex veteranos de Guerra se unieron a la creciente ola de delincuencia.

     La corrupción generalizada, la pobreza y la desconfianza en las autoridades sólo contribuyeron al auge del crimen organizado. Los asesinatos a sueldo, los atentados y los secuestros alcanzaron un máximo histórico con numerosos asesinatos entre bandas. A mediados de los años 90 se creía que el judeo-ucraniano "Don" Semion Mogilevich se había convertido en el "jefe de jefes" de la mayoría de los sindicatos de la Mafia rusa y fue descrito por el FBI como "uno de los hombres más peligrosos del mundo".



¿Qué le ocurrió a la URSS?


 

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