lunes, 23 de septiembre de 2013

La refutación del Libro negro del comunismo




Stéphane Courtois

     Tras la publicación del Libro negro en 1997, al menos tres de los coautores publicaron un artículo en Le Monde desmarcándose del capítulo introductorio escrito por Stéphane Courtois donde se ofrecen cifras infladas de forma injustificada en un intento de atribuir al comunismo cien millones de muertos. Estos tres autores, además, se desmarcaron de la equiparación que hacía Courtois entre el nazismo y el comunismo.

     Con las reediciones actuales de El Libro negro se demuestra que a sus editores no les importa para nada la verdad. Todavía mantienen que Stalin mató a 20 millones de personas. Ignoran las investigaciones de Viktor Zemskov. En 1989, cumpliendo una directiva del Politburó de Mijail Gorbachov, la Academia de Ciencias, encargó a Zemskov aclarar un gran enredo; las dimensiones reales de la represión estalinista. Hasta entonces, el tema había estado en manos de “personas con una fértil imaginación” como los calificó –demasiado indulgentemente- uno de los mayores especialistas en la URSS, el profesor Moshe Lewin.

2a. Viktor Zemskov

     Fue el primer historiador en acceder a los archivos del Gulag (con estadísticas muy exactas, por cierto) y del NKVD. Las víctimas de la “represión política” estaliniana, es decir los condenados a muerte o prisión por “actividad contrarrevolucionaria y otros crímenes graves contra el estado” (Artº 58 del código penal soviético)  entre 1921 y 1953 fue de 800.000 fusilados, pero, además Zemskov “supone” que en la prisión debieron morir unas 600.000 prisioneros. En total 1’4 millones de víctimas, entre las que se incluyen los kulaks detenidos y juzgados como delincuentes políticos.

      El brazo armado del capital alemán, cuando intentó acabar con el comunismo ruso, causó casi 14 millones de muertos entre los ciudadanos rusos. Si contamos las bajas de los soldados de la Unión Soviética, las cifras oscilan éntrelos 26 millones y los 42 millones, según  la lista confeccionada por el demógrafo ruso LL. Rybakovsky basándose en las diversas estimaciones de las pérdidas de guerra realizadas por los estudiosos rusos desde 1988 (Wikipedia)


Guerra soviéticos muertos civiles (1941-1945)
Las muertes causadas por el resultado de las acciones directas, intencionales de violencia
7,420,379
Las muertes de trabajadores forzados en Alemania
2,164,313
Muertes causadas por el hambre y la enfermedad en las regiones ocupadas
4,100,000
Total
13684692

Origen de la tabla Wikipedia


     El corresponsal en Moscú de La Vanguardia Rafael Poch, el año 2001 entrevistó a Zemskov en un artículo titulado Todos los muertos de Stalin. Al ser preguntado por la represión de 1,2 millones de familias kulaks y, como consecuencia, la supuesta muerte entre 5’5 y 6 millones de estos propietarios agrícolas (cifras -particularmente escandalosas en el plano metodológico- lanzadas por el demógrafo francés  Alain Blum, rechazadas actualmente en las universidades francesas), el historiador respondió que todavía no se había calculado el número, pero afirmaba que las cifras de 6 a 10 millones (entre ellos los 3 a 7 millones del supuesto Holodomor ucraniano) facilitadas por los Occidentales eran absurdas. “En 1932 en Ucrania nacieron 782.000 y murieron 668.000, mientras que en 1933 nacieron 359.000 y murieron 1,3 millones, Estas cifras incluyen mortalidad natural, pero está claro que la primera causa de muerte esos años fue el hambre” declaró Zemskov

    El historiador ruso discrepa de los nacionalistas ucranianos, que proclaman por el mundo que Stalin cometió con ellos un genocidio. Zemskov demostró que el hambre también se dio entre la población del Cáucaso del Norte, la región del Volga y Kazajstán. La causa de las hambrunas se produjo porque había que cumplir el plan,  confiscando parte de la cosecha. Por culpa de la sequía no se alcanzó lo necesario y los burócratas confiscaron toda la cosecha. Declara Zemskov que “el estado cometió un crimen contra todos los campesinos, independientemente de su nacionalidad”. 





Fuente: Picstopin

     Viktor Zemskov opina que Stalin justificaba estas matanzas como necesarias para defender su proyecto político. Se trataba de deshacerse de la gente que no cuadraba con el proyecto comunista de futuro. Era una medida preventiva. Mólotov le dijo una frase reveladora al periodista Felix Chuyev: "no esperábamos a que nos traicionaran, nosotros tomábamos la iniciativa y nos anticipábamos a ellos".

      Ilustra su pensamiento con el ejemplo de los desgraciados que  quemaban en la hoguera: morían por creer de una forma "torcida", equivocada, diferente a la disciplina de la religión oficial. Stalin y sus colaboradores estaban tratando de construir una nueva sociedad y se necesitaba un hombre nuevo para el futuro comunista. Los que mataron en 1937 eran los irrecuperables. Se mataba a los superfluos.
 





Fuente: Picstopin

    Cuando Viktor Zemskov presentó las cifras de los archivos soviéticos, Lev Razgón, un conocido literato ruso, polemizó con el historiador. Defendía que en 1939 había más de 9 millones de presos en los campos, cuando los archivos evidenciaban 2 millones. Se basaba en impresiones, pero tenía acceso a la televisión, donde a Zemskov no le invitaban. Al final, los  historiadores dieron la razón a Zemskov y los furibundos anticomunistas se callaron. En Occidente, el líder era Robert Conquest, cuyas cifras de represaliados y muertos quintuplican la evidencia documental. En general, la reacción de los historiadores fue de reconocimiento. Hoy las cifras que se barajan en las universidades son las de Viktor Zemskov, mientras que los datos del Libro negro del comunismo  quedan como ejemplo de lo que jamás debe hacer un científico.

     Zemskov eligió la franja temporal 1921-1953 porque en los años 20 hubo comenzaron los episodios de represión, sin embargo, la represión mortífera se produjo entre 1937 y 1953. En su periodo más cruel, 1937-1938, fueron condenadas más de un millón trescientas mil personas de las que casi 700.000 fueron fusiladas. En 1951 fueron condenados sólo 55.000, y en 1952, 29.000 personas. En 1958, con Stalin ya muerto, los condenados fueron menos de 2000, entre ellos 69 personas fusiladas. Es decir, el volumen de la represión se redujo veinte veces en comparación con los primeros años cincuenta, y en centenares comparado con los años 30. A partir de Nikita Jrushchov  ya no hubo muertos que reseñar.
 





Robert Conquest. Fuente: econc10

     Sobre las cifras manejadas en Occidente -el Libro negro, el informe secreto de Nikita Kruschev y el libro del anticomunista Robert Conquest, entre otros-, tienen su origen en la etapa de la Guerra Fría y pretendían desacreditar al adversario. La sovietología occidental afirmaba que 50 o 60 millones habían sido víctimas de la represión, la colectivización, el hambre, etc. En 1976 Solzhenitsin afirmó que entre 1917 y 1959 en la URSS habían muerto 110 millones de personas. Responde Viktor Zemskov que:

     Es difícil comentar éstas tonterías. La realidad es que la población del país fue aumentando por encima del 1%, superando el crecimiento demográfico de Inglaterra o Francia. En 1926 la URSS tenía 147 millones de habitante, en 1937 162 millones, y en 1939 170,5 millones. Los censos son fiables, y sus cifras son incompatibles con matanzas de decenas de millones”.

     Una de las críticas que se le hacían al Libro negro era su falta de imparcialidad y poca verisimilitud, como atribuir a Dolores Ibárruri, La Pasionaria, una frase que nunca dijo “más vale condenar a cien inocentes que absolver a un solo culpable”. La fuente procedía de Julián Gorkin, militante del POUM y enemigo del PCE.  Como verán a continuación, son muchas las muertes vietnamitas y coreanas achacadas a los “comunistas”, pero que en realidad fueron obra de los EE.UU.
 





“Fijaos en los peligros de la red, el comunismo acecha por todos lados, la descarga de música es una de las estrategias de captación de los demonios comunistas. Hay que ir con cuidado”. Debate titulado “Defiende la virilidad de tus hijos: Di NO a las bandas gays”, en Jazzitis

2b. Falsedades del Libro negro del comunismo

     La mayoría de los historiadores mundiales discuten las cifras proporcionadas por  El libro negro del comunismo. Las cifras que ellos publican difieren notablemente. Por ejemplo, las estimaciones acerca de las muertes causadas por el régimen de Stalin en la Unión Soviética varían entre 8,5 millones (según los historiadores) y 51 millones (según los desinformadores). De la misma manera, los relativos a la China de Mao oscilan entre 19,5 y 75 millones.

     Los autores del Libro negro, ante la polémica causada por sus cifras exageradas reconocen que las estimaciones acerca de China y otros países aún dirigidos por regímenes comunistas son inciertas ya que sus archivos siguen cerrados.

    Sin embargo, aún hay que han exagerado todavía más, como Jon Halliday y Jung Chang en Mao: la historia desconocida y Alexander Yakovlev en A Century of Violence in Soviet Russia.
 






     Las críticas que recibe el Libro negro por parte de los historiadores se refieren a que utiliza el término “comunismo” para referirse a una amplia variedad de sistemas diferentes, y que arbitrariamente pone en el mismo saco fenómenos históricos totalmente diferentes.

    Un grupo numeroso de críticos argumenta que sólo algunos (o incluso ninguno) de los regímenes mencionados en el libro fueron de hecho «comunistas». Algunos sólo admiten el “socialismo Real” soviético como un intento de hacer efectivo el comunismo ideal. Los autores del Libro negro se defienden diciendo que ellos no tratan de juzgar la honestidad de los gobiernos  que se autodenominan «comunistas». Si lo hacen, entonces el Libro negro proclama que lo son. Pero esto, señores, tiene truco, porque si les preguntan a los dictadores, la mayoría dirán que son demócratas. Entonces, será mejor que aceptemos que sean los historiadores y los que estudian política quienes califiquen los tipos de gobierno de cada país.

    Hemos visto unas estadísticas de los actos criminales que se pueden achacar al capitalismo. Evidentemente, a los autores del Libro negro no se les ocurrió hacer tal cosa, con lo que su libro se quedó descontextualizado de la realidad. Por otra parte, los críticos han argumentado que, si se aplicasen las varas de medir expuestas por el libro negro al capitalismo, éste sería responsable de al menos la misma cantidad de víctimas que los regímenes comunistas, o incluso más, de acuerdo con varios estudiosos como El libro negro del capitalismo, de Gilles Perrault, Jean Ziegler y Maurice Cury, publicado en 1998 como reacción al El libro negro del comunismo (Wikipedia).
 





El capitalismo es el mayor genocida de la historia, un asesino sin rostro ni código genético que, en la modernidad, llaman liberalismo. No deja rastros y sus crímenes son casi perfectos. Sus protagonistas son índices y balances: Dow Jones, Nikkei... Los muertos y los vivos son sus víctimas, esos niños del llamado Tercer Mundo a los que la desnutrición mata diariamente por decenas de miles, esos pueblos condenados a reembolsar los intereses de una deuda interminable, esa innumerable muchedumbre de deportados y desplazados, descuartizados en las trincheras de cualquier guerra sin sentido, quemados vivos por el napalm. El capitalismo está en todos los lados y en ninguna parte. ¿A quién dirigir las citaciones para comparecer ante un eventual tribunal de Nuremberg?Editorial Agapea

     Entre los actos criminales de los que se considera al capitalismo autor estarían las muertes resultado del colonialismo y del imperialismo, la represión de la clase trabajadora y los sindicatos en los siglos XIX y XX, las dictaduras pro-occidentales en el Tercer Mundo durante la Guerra Fría y la terrible adaptación al capitalismo de las antiguas dictaduras comunistas tras 1990. Le Monde Diplomatique apunta que el Libro negro del comunismo incrimina únicamente al campo comunista en numerosas guerras y revoluciones sin mencionar las muertes y otros actos criminales cometidos por el campo anticomunista al mismo tiempo. Pensadores como Noam Chomsky sostienen que los argumentos utilizados por los capitalistas para justificar tales muertes son falsos: alegan que el colonialismo y el imperialismo no representan el verdadero capitalismo, y que las muertes debidas a las dictaduras pro-occidentales durante la Guerra Fría fueron un peaje a pagar para luchar contra la expansión del comunismo.

            “El libro negro del comunismo es una obra nefasta desde un punto de vista historiográfico, aunque es digna de admiración si la examinamos como elemento de propaganda. En el mismo vamos a encontrar todos los clichés y falacias que cada contertulio anti-marxista, ya sea desde la extrema derecha o desde buena parte de la izquierda socialdemócrata o anarquista, va a esgrimir contra el legado histórico del comunismo(Arqueo-historia crítica). 

     Así mismo, consideran el pacto germánico-soviético como un acercamiento del comunismo a los postulados ideológicos del nazismo, cuando historiadores anti-estalinistas como Eric Hobsbawm reconocen que esto fue una forma de ganar tiempo ante el rechazo de las democracias occidentales a un pacto anti-fascista propuesto por Stalin.

     Sin comprobarlo científicamente, el Libro negro del comunismo acoge en sus páginas todos los rumores o tópicos contra los soviéticos, como el supuesto antisemitismo de Stalin, el asesinato de minusválidos en Corea del Norte, la orden de Moscú a Orlov para que asesine a Andreu Nin, ataques de los sandinistas a comunidades indígenas y la supuesta responsabilidad de la URSS en la masacre de Katyn, entre otros muchos. Este estilo de manipulación abunda en el Canal Historia o en el cómic de Pyongyang de Guy Delisle.

     En ningún libro serio, aunque sea escrito en clave anti-marxista, encontraremos estos datos, muchos inventados sin complejos, como la supuesta orden de Stalin para asesinar a Tito; el fracaso del llamado Gran Salto de Mao, intento de planificar la producción agrícola para que produjese excedentes –tanto de comida, como de mano de obra- para dedicarlos a la industria se debió a la sequía y desastres meteorológicos, no  porque (como dice el Libro negro) le hicieran caso a Lysenko y sus teoría genéticas;  o que los militantes del FRAP se disolvieron para fundar el GRAPO, cuando en realidad eran grupos independientes.




¿Qué le ocurrió a la URSS?

1 comentario:

Nagasaki Uchiha dijo...

La noticia en Le Monde sobre el libro negro del comunismo:
http://www.monde-diplomatique.fr/1997/12/PERRAULT/5097

El curioso aumento constante de la población de la URSS incluso en las purgas de Stalin donde supuestamente 100 millones de personas fueron ejecutadas:

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Soviet_Union_demography.png

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