lunes, 23 de septiembre de 2013

¿Era baja la rentabilidad de la economía soviética?



      También los anticomunistas afirman que la rentabilidad de la economía planificada era ridículamente baja, pues no había incentivos por la competencia, ya que había un comprador único, el Estado, que era quien fijaba los precios.

    La rentabilidad media de todas las cooperativas era de un 36% y los koljoses tenían una eficacia económica que debería de asombrar. En la década de los 90 el costo para el productor de trigo se mantenía a nivel de 94-96 rublos por tonelada, mientras que los granjeros de Finlandia que se ponían de ejemplo por los liberales, producían con un costo de 482 dólares. Los soviéticos, por tanto, serían más competitivos en el mercado libre.





Sovjos soviético

     Estos bajos costos y la superior rentabilidad de la agricultura soviética se producía a pesar del deficiente apoyo logístico del gobierno de la URSS, pues en los EE.UU. los esfuerzos en el transporte, almacenaje, elaboración y distribución de los alimentos se relacionan a los esfuerzos directamente en el campo como 7:1, mientras que en la URSS esta relación era 1:1. !Seis veces menos!





     Otro factor importante era la red viaria, muy deficiente en la URSS. En 1989 en la URSS por 1000 km cuadrados de territorio había 39 km de carretera (en Polonia 493, Francia 1394, Alemania 1803).  

    Esta producción tan espectacular de la URSS, a pesar de las deficiencias señaladas, se debía a la utilización de maquinaria. Este hecho tan evidente, fue el que intentaron desmentir el equipo de Gorbachev y su "cerebro económico", el académico Aganbegian en su libro Perestroika económica, presentado a los españoles como "lucido" por Ramón Tamames.
 



Un tractor en el campo de cultivo es lo mismo que un tanque en el campo de batalla. Del post Carteles soviéticos de la II G.M.: las mujeres. Taringa

    Según Aganbegian en la URSS había una producción desbordada de tractores, asegurando que la necesidad real era tres veces menor que la masa de tractores acumulada en la agricultura. En realidad, el campo soviético empezó a saciar la falta de máquinas solo en los años 70, alcanzando en 1985 el número de 13 tractores por 1000 hectáreas de cultivo. El mismo año por cada 1000 ha había en Italia 134 tractores, en Yugoslavia 125, en Alemania 124 y en Japón 440.

       Aganbegian dice que los campesinos soviéticos usaban mal los tractores, con muy poca eficiencia. Pero las cifras demuestran que en las manos de los “ociosos” campesinos soviéticos ociosos cada tractor producía por año tres veces más productos agrícolas que un tractor en EE .UU. Terminada la campaña de desprestigio,  el equipo de Gorbachev empezó apresuradamente a desmantelar la industria de tractores. Esta misión la siguió Yeltsin. En 1994 toda esta industria ya estaba completamente paralizada.




Fábrica soviética de tractores en 1930

      Absolutamente lo mismo sucedió con los abonos y aditivos para el pienso. Se realizó primero una campana frenética contra el uso de los abonos, con la célebre "psicosis de los nitratos". Luego fue reducida a la mitad la producción y desviado a la exportación el 65% de abonos producidos. En realidad, el uso del abono no era nada excesivo (7 veces menos que en Holanda y 3 veces menos que en Checoslovaquia). En 1993 el 75% de áreas de cultivo ya no recibieron abono.

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