martes, 19 de febrero de 2013

¿Es posible clonar un neandertal?


      La revista Science publicó un estudio dirigido por Peter Parham, de la Universidad de Stanford, donde se afirma que el cruce entre neandertales y sapiens mejoraron la genética de los Homo sapiens.


Proporción en % de genes de neandertal en los hombres modernos 




Abi-Rached Laurent, Paul Norman Guethlein y Libby son co-autores de la investigación (Crédito: Norbert von der Groeben, Science Daily)

     El estudio ha sido posible una vez que se conocen los genomas tanto de los neandertales (homínidos que evolucionaron en Eurasia hace medio millón de años) como los denisovanos, una especie humana recién descubierta en Siberia, que habría poblado Asia y procedería de la misma rama evolutiva que los neandertales, según afirma Svante Pääbo, rama que evolucionó hace unos 650.00 años. Los humanos modernos nos separamos de esta rama (neandertales y denisovanos) hace entre 1 millón y  800.000 años.





      Investigaciones previas ya habían señalado que el cruce entre las tres especies humanas que compartían el planeta hace más de 60.000 años, se produjo en Eurasia, razón por la cual se identificó un 2,5% de ADN neandertal (de media) en todos los no africanos. También se detectó parte de ADN denisovano en poblaciones asiáticas, sobre todo de Melanesia, donde el porcentaje de ADN ancestral asciende a casi el 6%.




Aspecto del Homo denisova (también llamado mujer X) encontrado en Siberia en 2010. Fotografía de Tendencias Científicas

     Los investigadores se centraron en el sistema inmune (conocido como HLA), porque está sometido a la presión de las enfermedades y muta con facilidad. Sospechaban que una parte podía venir de homínidos primitivos, dado que no eran habituales en la población general. La comparación de secuencias genómicas les dio la razón: había varios genes en el HLA (como el B*51 o el C*07) que eran propios de la evolución de los neandertales y habían pasado a las poblaciones de humanos modernos, y lo mismo pasaba con una región llamada ‘HLA class I’. Los porcentajes de presencia entre los europeos son de un 50%, los asiáticos un 80%, los de Papúa Nueva Guinea hasta un 95%, pero no estaban en los africanos.

      También encontraron dos genes que son propios del genoma de los denisovanos (la única especie descrita con un trozo de dedo y un diente) que están presentes en los asiáticos, sobre todo del oeste, pero que no aparecen en el genoma de los nacidos en África.
     


Con este trozo de dedo y un diente se ha reconstruido el Homo denisova. Fuente Max Planck

        La conclusión es que el mestizaje con otras especies mejoró a los humanos modernos. Así lo cree también Carles Lalueza-Fox, del CSIC, que ha secuenciado ya varios genes de neandertal: “Estos humanos se adaptaron durante cientos de miles de años a un entorno, en Eurasia, y crearon defensas inmunológicas frente a patógenos locales que luego se extendieron entre los humanos modernos”. Aquellos que portaban los genes protectores, es decir, procedían de la hibridación con los neandertales, sobrevivieron en mayor medida que quienes no los tenían.



Carles Lalueza-Fox

El clon

       George M. Church, uno de los más importantes genetistas, habló sobre la posibilidad de clonar un grupo de neandertales, sin embargo, Carles Lalueza-Fox  piensa que todavía existen muchos fallos en la secuencia del ADN neandertal y que hay miles de diferencias entre el genoma del Neandertal y el nuestro. Genomas iguales, o muy parecidos, pueden acabar produciendo organismos distintos. Y esta información es más complicada de descubrir, aunque no imposible. Para ello se necesita un genoma de más calidad.

     Afirma que no está seguro de si se puede o no clonar un neandertal. Pero asegura que un neandertal nacido en un entorno moderno, terminaría siendo como nosotros. Recibiría los mismos estímulos que nosotros, la misma cultura, la misma escuela, la misma TV… y creo que el cerebro de ellos debía de ser muy parecido al nuestro. Declaraciones en ABC.es.





      En mayo de 2010, la revista Science publicó el borrador del genoma del Neandertal (Instituto Max Planck de Alemania), basado en los análisis de fragmentos de ADN recuperados gracias al hallazgo de huesos de 38.000 años de antigüedad, encontrados en Croacia. El 2011 la secuencia cubre solo el 60% de todo el genoma. Pero una vez que se complete, podría usarse para crear un genoma artificial, un ADN que se añadiría a los cromosomas de una célula viva, para hacer crecer células madre de neandertal que luego se podrían implantar en un embrión humano durante sus primeras etapas. Después, habría que quitar todas las células que no sean de neandertal para que creciera un feto neandertal.

    El resultado sería la clonación de un neandertal, pero esta criatura nacería en un entorno tan diferente al propio que no podría adaptarse a las enfermedades de hoy día, y menos aún a la vida contemporánea, opinan muchos investigadores.

El vientre de alquiler






       Todo el embrollo se formó por unas declaraciones del genetista George M. Church  al diario alemán Der Spiegel (SDP Noticias) asegurando que estaba a punto de clonar un Neandertal, para lo cual necesitará una madre sustituta que dé a luz al precursor de los seres humanos modernos. Sin embargo, Church rechazó  esta afirmación, diciendo que sus declaraciones fueron mal traducidas por la revista alemana, y él no estaba trabajando en ningún proyecto de ese tipo.



George Church

      Las mujeres neandertal eran de mayor tamaño y su configuración permetía parir criaturas grandes, por lo cual se considera que la mujer humana que se “atreviera” a gestar a un neandertal optaría por una cesárea.




      Sin embargo, a pesar de su tamaño, las hembras neandertales tampoco tuvieron los partos fáciles. Basándose en los restos fósiles encontrados en la Cueva de Mezmaiskaya (Rusia), Marcia Ponce de León Christoph Zollikofer, de la Universidad de Zurich, han reconstruido por ordenador el esqueleto de un neonato neandertal y de una hembra adulta, comprobando que sus bebés  eran un poco “cabezones” en el momento de abandonar el útero materno. Teniendo en cuenta que las hembras neandertal eran más grandes que las sapiens, es evidente que éstas tendrían dificultades en parir un niño de mayor tamaño. Los detalles se han publicado en la revista PNAS (2008).



Reconstrucción virtual de esqueletos neandertales: niño (izquierda) de Mezmaiskaya recién nacido (edad: 1 semana); derecha: niño de Dederiyeh (edad: 19 meses). Foto: Ch. Zollikofer
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