viernes, 30 de noviembre de 2012

Atenea


      En el arte griego se representa a Atenea de dos maneras diferentes: la figura más familiar es la diosa severa, con yelmo y cinto, de paso firme y enorme escudo, pero existe otra imagen más antigua de una diosa salvaje y sobrecogedora, coronada de serpientes, donde las áspides se enroscan en torno a sus cabellos y rematan los pliegues de su túnica. La diosa sujeta firmemente una cabeza erguida del reptil en su mano izquierda.


Estatua de Atenea (c. 520 a.C. Del frontón de la Gigantomaquia en el templo de época arcaica de la Acrópolis)

      Cuando la diosa guerrera aparece sola, se nos recuerda su origen arcaico con una cabeza de Gorgona sobre su escudo. A este escudo se le da el nombre de égida (piel de cabra), pues según algunos, dicho escudo fue antaño una cabra a la que la diosa mató y despellejó, otros nos cuentan que fue una monstruosa Gorgona a la que mató Perseo con la ayuda de Atenea, siendo entregada la cabeza a la diosa como tributo.

      Estas imágenes arcaicas nos muestran a la descendiente directa de la diosa de las serpientes minoica, que con mirada absorta sostenía en sus manos las serpientes de la vida y de la muerte.



Anfora de figuras rojas representando a Atena. Pintor de Berlín, 490 a.C.; Antikenmuseum de Basilea. Foto: Suiza

El nacimiento de Atenea

      Hesíodo en su Teogonía nos cuenta que la pareja primigenia Océano y Tetis (equivalente a Apsu y Tiamat en Mesopotamia) tuvieron una hija llamada Metis, que se convirtió en la primera esposa de Zeus, pero él descubrió que si su segundo hijo nacía, perdería su poder, por lo que el dios se tragó a Metis, que estaba embrazada de Atenea, y de la cabeza de Zeus parió a la diosa Atenea.



Trípode exaleiptron con la representación arcaica del nacimiento de Atenea en la que el dios Hefestos no tiene el protagonismo, pues se hallan allí presentes otros dioses como Poseidón
Vaso ático (ca -570/-565) de figuras rojas atribuido al pintor C). Museo del Louvre. Imagen de La Fuente Egeria

     Este nombre complicado del jarrón se refiere a una taza del baño femenino. Su nombre deriva de la palabra griega que significa "ungido" y servía para guardar ungüentos y otros aceites perfumados. El borde plano de la vasija está decorada con un friso que representa a varios hoplitas peleando. Después de tragarse a su hija, con el tiempo, Zeus se queja de un dolor insoportable en la cabeza, por lo que Hefesto le separó el cráneo con su hacha, naciendo Atenea completamente armada.

     En torno a Zeus, dos diosas binoculares, entre la que reconcemos a Ilithyes la diosa del parto y del gobierno. También está Hefestos, el dios herrero, sosteniendo la doble hacha y Poseidón con el tridente. Finaliza, dos diosas menos fácilmente identificables. Otras diosas menos identificables podrían ser: a la izquierda Afrodita y Anfitrite a la derecha. Las otras dos figuras representan el juicio de Paris y una procesión de la boda, imagen que nos sugiere que el envase puede ser un regalo de bodas.



El nacimiento de Atenea. Pintor de Omaha, siglo VI a.C. Ánfora de figuras negras. Museo del Louvre

      De la cabeza de Zeus nace, con yelmo, la pequeña cabeza de Atenea. La diosa Ilitheys, con las manos enmarcando el rostro de Zeus, está ayudando en el nacimiento. Entre los dioses que se reunieron alrededor del trono de Zeus, podemos ver a Dionisos con su cuerno para beber (izquierda), quizás acompañado por Hera, Poseidón con su tridente, seguido por tres figuras femeninas superpuestas difícil de identificar: nereidas, dioses del mar, o las memorias, que rigen el destino de cada uno. Bajo el trono de Zeus, una figura de pie pequeño sigue siendo enigmático: ¿es un elemento escultórico de la decoración de la silla, o un genio esfuerzo menor que acompaña el maestro de Olympus?



Jarra con dos asas (ánfora) que representa el nacimiento de Atenea. Período Arcaico, alrededor de 540 a.C. Cerámicas áticas de figuras negras. Museo de Bellas Artes de Boston. Imagen de La Fuente Egeria



El nacimiento de Atenea. Ánfora de figuras negras áticas del 540 a.C. Imagen de La Fuente Egeria



El nacimiento de Atenea. Ánfora de figuras negras del siglo VI a.C. Paris, musée du Louvre. Imagen de La Fuente Egeria

     El dios se sienta en una silla con respaldo sosteniendo un rayo en su mano izquierda. Dos Eileithyiai, diosas del parto, aparecen de pie a cada lado con los brazos levantados para liberar al niño. A la izquierda está Hermes con su varita de heraldo y Hefestos con el hacha utilizada para partir en dos la cabeza del dios. Junto a él se observa sólo la cabeza y barba de Dionisio.

      Según Johann BachofenMyth, Religión and Mother Right” todo esto simboliza la época en la que el “derecho del padre” se impuso al de la madre, porque el acto de engullir a la madre embarazada y el de nacer de la cabeza del padre albergan la misma disonancia incómoda que el nacimiento de Eva de la costilla de Adán.  Atenea y Eva se asocian ambas a la serpiente. En ambos mitos la “madre” naturaleza pierde fuerza y el macho se apropia de sus poderes como dadora de vida.

      En la tercera parte de la trilogía de Esquilo, Las Euménides, Apolo presenta el modo en que nació Atenea como la razón por la que todos los niños están emparentados exclusivamente con el padre. “No es la que llaman madre la que engendra al hijo, sino que es sólo la nodriza del embrión  recién sembrado. Engendra el que fecunda, mientras que ella sólo conserva el brote…”.



Atana Potinija (Señora del Aliento Primordial). Figura de la cultura minoica del
Palacio de Knossos en Creta. Diosa de las serpientes, Palacio de Knossos,
Creta, 1700-1400 a.C.
  
      En esta revisión deliberada no quedan rastros de la magnificencia y poder de la Diosa que, junto a Deméter, es la conexión más clara con la antigua gran diosa de Creta, la Señora de las Serpientes. En los escritos en lineal B de Cnosos aparece una “Atana potinija” que significa “Señora de Atana”. En el palacio de Micenas se levanta un templo donde existía una pintura al fresco de una diosa con yelmo, es decir, Atenea, lo que nos sugiere una conexión con la cultura micénica. El olivo de los sellos micénicos también es el regalo que hizo la Diosa a los atenienses. En griego “A Thea” significa “la diosa”, lo que sugiere que la ciudad de Atenas recibió el nombre de la diosa, y no al contrario.




El Juicio de París (1599) de Hendrick van Balen the Elder (1573–1632) Atenea aparece con el yelmo en el centro de la imagen


     La ciudad de Atenas recibió el nombre de la Diosa que en toda Grecia es la doncella amada que guarda la ciudad de enemigos exteriores y la organiza desde el interior. En un jarrón del siglo VI a.C. Atenea aparece sentada en su carro y detrás de ella, posada sobre los caballos, se halla un ave con cabeza de mujer, identificada como un colimbo (HarrisonProlegomena”) También es conocida su asociación con la lechuza. Esto nos revela que Atenea desciende de la diosa neolítica de las aves, cuyo equivalente era la serpiente cósmica.



Ariballo (vaso griego) protocorintio en forma de búho, ca. 630 antes de Cristo.

      Para Gimbutas esta diosa pájaro, pacífica como las del neolítico se convirtió en diosa de la guerra de los atenienses a lo largo de dos milenios de influencias orientales e indoeuropeas en Grecia, con sus invasiones y guerras, que acabaron envolviendo a la protectora de la ciudad en la guerra.



Imágenes de El Mito de la diosa. Anne Baring y Jules Cashford. Ediciones Siruela


Atenea como “diosa de la sabiduría: Metis.

      La serpiente y el yelmo simbolizan dos realidades completamente opuestas que convergen en la imagen de la diosa, donde quedan plasmadas la fusión del matriarcado minoico con las ideas patriarcales de los arios. El resultado es el sometimiento de la naturaleza y del instinto, a la disciplina y la organización, por lo que se habla de “sabiduría” de Atenea, lo que se traduce en las habilidades que la diosa enseña a los atenienses, como tejer, la carpintería y todas las artes manuales cuyo éxito depende de la capacidad de tener en mente una imagen de finalidad. La unión del yelmo y la serpiente simbolizan el proceso de control del instinto, la acción de refrenar su urgencia con el fan de canalizarlo de un modo más efectivo.



Imágenes de El Mito de la diosa. Anne Baring y Jules Cashford. Ediciones Siruela

     
      En un significativo contraste, las fuerzas descontroladas de los elementos, donde la fuerza se constituye en derecho, se convierten en el territorio de los dioses, mientras que Atenea se convierte en la dominadora de estas fuerzas. Poseidón suministra el caballo; Atenea lo embrida y construye el carro. Poseidón gobierna las olas, mientras que Atenea construye el barco que cabalga sobre ellas.  La diosa mantiene el control incluso en la guerra, en claro contraste con la furia salvaje e indiscriminada de Ares, a quien fácilmente derrota. Acude al lado de Aquiles cuando el héroe necesita autodisciplina y al de Ulises cuando necesita previsión y estrategia.


Carro con Atenea y Artemisa. Boda de Peleo y Tetis, y la procesión de los dioses en el palacio de Peleo. El carro es conducido por Atenea, con Artemisa como con su compañera. Artemisa lleva un peplo decorado, sin capa, y tiene un arco; Atenea, una capa, pero sin égida ni otro atributo. Detrás de los caballos caminan tres Moiras. Figura negra ática del período arcaico. Pintor Sophilos, 580 a.C.
Londres, British Museum


      Atenea es la reflexión dentro de un enfrentamiento entre impulsos, es la epifanía de la victoria del héroe sobre sus instintos desatados. La diosa encarna la virtud de la contención y de la inteligencia lúcida (“ojos refulgentes”) que pueden ver más allá de la satisfacción inmediata. Es la encarnación de la capacidad humana de prever el futuro como consecuencia de las acciones presentes. Ofrece a sus protegidos el buen consejo, la previsión y la capacidad de reflexionar. A esta virtud se la denomina Metis, nombre derivado de la diosa noche, y que puede traducirse como “consejo” o “sabiduría practica” a veces con pinceladas de astucia y picardía, de maña.

Atenea y Medusa. Guardianas del otro mundo.

      Hemos visto los orígenes serpentiformes de esta diosa, que también se revelan en la leyenda de Medusa, la reina de la gorgonas, cuyo cabello estaba formado por serpientes y la mirada de sus ojos convertía a los hombres en piedra. Originalmente, Medusa era una nieta de Gea (la diosa tierra) y su nombre significaba “señora” o “reina”. Su rostro, más que griego, parece melanesio, con sus ojos abiertos, la lengua hasta la barbilla, los brazos levantados… se asemeja al guardián del otro mundo de los cultos melanesios. El efecto terrorífico de su mirada es el mismo que el de todos los guardianes cuya función es espantar a los no iniciados (leones paleolíticos, monstruos  que guardan las puertas del más allá…) Medusa habitaba en los límites de la vida, en una cueva más allá del borde del día; es guardiana del árbol de las manzanas de oro, llamadas Hespérides, nombre que deriva del oeste, donde el sol se pone.





Perseo y Atenea con la cabeza de Medusa

      Para Campbell, Medusa y las demás diosas griegas de la antigua generación de los Titanes (anteriores a Zeus) se establecieron en Grecia y en las islas mucho antes de la llegada de los dorios, teniendo un origen mesolítico, época en la que se detecta un contexto cultural que reúne las imágenes de la luna, de la serpiente y del cerdo. Dicho contexto se representa en los mitos de Melanesia y el Pacífico, y también en los de la Irlanda Celta (Joseph CampbellOccidental Mythology”). 




Gorgona en el Museo de Terracota de Siracusa, c. 625-600 a.C.

      Recordemos que no estamos hablando de mitología griega, sino que estamos tratando de localizar el rastro de la Gran Diosa Madre. Todas las entradas sobre la diosa hacen referencia a ella y, por si lo has olvidado, te refrescamos el concepto de Diosa Madre con las palabras de Marija Gimbutas, The Goddesses and Gods of Old Europe 6500-3500 BC, Myths and Cult Images 1974-1982 pp. 195-6 dice:

      “La gorgona Medusa, una de las tres hermanas gorgonas, era la Gran Diosa que existe desde hace por lo menos cinco mil años antes de la aparición de la civilización griega clásica. Las comunidades aldeanas la han adorado hasta nuestros días bajo la apariencia de la Virgen María. El concepto de la diosa en forma de oso estaba profundamente arraigado en el pensamiento mítico a través de los milenios y sobrevive en Creta contemporáneo como "Virgen María de la Osa”. En las creencias populares europeas, todavía se cree que se mueve dentro de las mujeres embarazadas en la forma de un útero errante o un sapo. Cada uno de sus aspectos femeninos, la virginidad, el parto y la maternidad, así como su aspecto de Madre Terrible, está bien representada en las figurillas del arte del Neolítico y Calcolítico de la Vieja Europa.

     Bajo la forma de mujer serpiente, ave, huevo, pez la diosa jugó un papel en los mitos de la creación, convirtiéndose la diosa femenina es el principio creador. La Diosa Serpiente y diosa pájaro crearon el mundo, lo cargaron con la energía, y nutrieron la tierra y sus criaturas con el elemento que da vida,  concebido éste como el agua. Las aguas del cielo y la tierra están bajo su control. La Gran Diosa surge milagrosamente de la muerte, del toro sacrificado, y en su cuerpo comienza la nueva vida. Ella no es la Tierra, ni una mujer humana, pero es capaz de transformarse en formas muchas formas de vida: una cierva, un perro, el sapo, abeja, mariposa, árbol o pilar.

      La tarea de mantenimiento de la vida era el motivo dominante en el imaginario mítico de la vieja Europa, por lo que la regeneración es una de las manifestaciones más importantes. Nagturally, la diosa que fue responsable de la transformación de la muerte a la vida se convirtió en la figura central en el panteón de los dioses. Ella, la Gran Diosa, se asocia con medias lunas luna, diseños cuadripartitos y cuernos de toro, símbolo de la creación continua y del cambio”. (Gimbutas, op. cit.pp 236-7)     


      Es posible que la Medusa fuese originariamente sólo una cabeza cubierta con una máscara colocada a la entrada de los santuarios. En el templo de Ártemis en Éfeso, la señora de los animales tiene cabeza de Gorgona. Dicha cabeza también aparece en los santuarios de Deméter…. Lo que sugiere que la Gorgona tuvo antaño naturaleza de función en relación con todas las diosas, y que sólo más tarde se identificó exclusivamente con Atenea.



Gorgona artemision. Detalle del frontón del templo de Artemisa en Corfú. Gorgona con caduceo en el vientre, siglo VI a.C.



 Florero con gorona. Figuras negras áticas, periódo arcaico, ca. 600 a 650 a.C. Colección del Musée du Louvre, París, Francia. Fotografía de Theoi

      Harrison dice que el objeto ritual viene primero; luego se concibe al monstruo para explicarlo; prontamente se crea al héroe para explicar la muerte del monstruo (HarrisonProlegomenea”) El chamán intoxicado ve fosfenos extraños, que intenta explicar como monstruos, a los que debe vencer si quiere convertirse en un héroe para alcanzar el paraíso.




Ilustración. Ánfora Panateneas de figuras con la Gorgona corriendo. Ático, ca. 500-490 a.C. Staatliche Antikensammlungen und Glyptotek, Munich. Fotografía. Universidad de Arkansas

      Atenea hereda la cabeza porque la diosa de la consciencia autodisciplinaza es capaz de convertir el terrorífico rostro del instinto en un escudo protector. Perseo es salvado de la petrificación gracias al espejo que le da Atenea, mediante el cual evita mirar directamente a Medusa, aunque puede verla reflejada en el espejo. La forma de dominar y afrontar el objeto que está en el exterior es estudiando su reflejo (la percepción de la imagen en el “ojo” de la mente) y nunca dejarse llevar por un “identificación” instintiva inmediata de lo que vemos. El objeto exterior que produce el miedo es, en último término, un miedo interior. 



Perseo da muerte a Medusa, que tiene un caduceo en el vientre, con ayuda de Hermes (cerámica pintada, pintor de Amasis, c. 560-525 a.C.) Fotografía de Shelton.berkeley.edu

 Medusa y el caballo

      Poseidón, hermano de Zeus, llamado Hipios (“equino”) tomó la forma de caballo y se apareó con Medusa en forma de yegua (como hizo también con Deméter). Medusa concibió un caballo alado Pegaso y un gemelo humano Crisaor. La antigüedad de este relato debe ser posterior al 2000 a.C. porque el caballo llegó a Grecia entre el 2100 a.C. y el 1800 a.C. de las manos de los invasores indoarios, que lo trajeron de Anatolia. En una “phitos” de Beocia del siglo VII a.C. se ve a Perseo que da muerte a Medusa, que tienen cabeza de gorgona y cuerpo de caballo. Cien años después Medusa ha perdido la parte de caballo y ha adquirido las serpientes que cubren su cabeza y su cuerpo. Tiene grandes alas y pies alados.



Perseo da muerte a Medusa, que tiene cabeza de gorgona y cuerpo de caballo (detalle del cuelllo de un pithos, siglo VII a.C. Beocia)


      La sangre de las venas de su lado derecho e izquierdo le fue dada a Asclepio, dios de la curación. Con la sangre de la izquierda mata y con la de la derecha cura. Se trata de un ejemplo antiguo de la concepción del lado izquierdo como algo siniestro “sinister”. Los dos flujos sanguíneos de la vida y la muerte, unidos a la corona de serpientes de su cabello y a las serpientes que se aparean en su vientre, nos devuelven a las dos serpientes de la vida y la muerte de la diosa minoica.

      Robert Graves afirma que los helenos saquearon los principales templos de la Diosa, despojaron a sus sacerdotisas de sus máscaras de gorgonas y se apoderaron de sus caballos sagrados. Una representación primitiva de la diosa con cabeza de gorgona y cuerpo de yegua se ha encontrado en Beocia.



Representación primitiva de la diosa con cabeza de gorgona y cuerpo de yegua. Detalle del cuello de un pithos, siglo VII a.C. Beocia



Atenea y Poseidón.  Cratera de figuras rojas. Pintor Nazzano. C. del 360 a.C.

La diosa y el hijo amante

      Hefesto parte el cráneo de Zeus con su hacha y libera a Atenea y sale huyendo. Burkert señala que el hachazo y la huida eran realidades culturales en el sacrificio de bueyes a Zeus que tenían lugar en la Acrópolis.




El Nacimiento de Atenea. Se observa como Hefestos, después de pegarle el hachazo a Zeus sale corriendo, Antikenmuseen, Berlín, Alemania
Figura Negra Ática. Ánfora del Tirreno atribuída al pintor Kyllenios, de ca 570 a 560 a.C. Imagen de La Fuente Egeria


        A menudo se representa a Hefesto huyendo con su hacha tras haber ejecutado el acto, como si hubiese cometido un crimen merecedor de castigo. Las autoras (1)  piensan que el relato arriba referido en realidad significa que Hefestos mató a Zeus para que naciera o renaciera Atenea, lo que nos devuelve al sacrifico del consorte o hijo-amante. Zeus era el consorte de la diosa, al que se sacrificaba anualmente para propiciar el renacimiento de la vida, es decir, de la Diosa (a él, o a un toro en su representación). Las autoras dicen que Zeus, antaño el hijo-amante en Creta, se convertiría en la Grecia patriarcal en el padre poderoso, y las posiciones de supremacía quedarían invertidas.




Nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus, con la ayuda de Hefesto (cerámica pintada, pintor de Frino o Phrynos, c. 560 a.C.) University of Haifa Library



(1) Al hablar de "autoras" me refiero a esta obra que he utilizado para resumirla e introducirme en el tema. El Mito de la diosa. Anne Baring y Jules Cashford. Ediciones Siruela


jueves, 29 de noviembre de 2012

Artemisa


      Es la diosa cazadora, la hermanan carnal de Apolo, con su arco de oro y sus flechas, que deja a su paso a los animales aullando y a la tierra estremeciéndose, es la diosa de la naturaleza salvaje y virgen y de los lugares inviolados de la tierra donde los humanos no se atreven a penetrar. Ella comprende la naturaleza de los animales. Tiene unas siervas que se llaman Ninfas, las divinidades que moran en los arroyos y en las flores, el alma viva de la naturaleza toma forma de doncella, que baila y canta como las voces susurrantes de los arroyos, el murmullo de la brisa y de las flores rumorosas.


Artemisa, lekythos figuras rojas V a.C., Museo Estatal del Hermitage

      Según la leyenda más generalizada y que sólo de un modo muy somero recordaremos aquí, Artemisa fue la hermana gemela de Apolo y ambos hijos de Zeus y de Leto, quien los alumbró en la isla de Delos (la Brillante), después de superadas numerosas dificultades, todas derivadas de la persecución implacable a la que la sometió la celosa Hera quien, además, no consentía en enviar a su hija Ilitia, la diosa de los partos, en su auxilio.

      El doble alumbramiento se produjo, por fin, en la ladera meridional del monte Cintio, bajo una frondosa palmera datilera, a la que se abrazó Leto haciendo presión en el suelo con las rodillas, para facilitar el parto. La primera en nacer fue Artemisa o Ártemis quien, recién nacida, ayudó a venir al mundo a su hermano, aunque en otras versiones del mito se dice que nació en la isla de Ortigia (la codorniz), actualmente identificada con Rinia, islote situado al occidente de Délos, punto central de las Cícladas, protegida por Míkonos al este y por Tínos al Norte.



Cerámica griega representando el nacimiento de los gemelos Artemisa y Apolo

      En la isla de Rinia se acogían tanto a los muertos como a las mujeres a punto de dar a luz (lo que es muy significativo), ya que en la de Délos, dotada por los dioses de la inmortalidad, se evitaban tanto los nacimientos como las muertes. Estos trances supremos estuvieron siempre en manos de la Diosa de la fecundidad y de la tierra, divinidad de raíces neolíticas que, en forma de ídolos alabastrinos, pobló, como segura y última compañía, las tumbas de los pueblos marineros de las Cícladas. Esta misma diosa era, asimismo, pariente indiscutible de las ancestrales divinidades anatolias de Çatal Hüyük y Haçilar, de las que fueron sus principales descendientes, ya en tiempos históricos, la Magna Mater (la Cibeles frigia), y la Artemisa Efesia.




Antefija Afrodita. El rostro de Afrodita, arcáico y con peinado hathórico (decorado con la cabeza de la diosa hathor), centra este amuleto inspirado en las antefijas griegas.



Artemisa Efesia. Anónimo, siglo II, en alabastro y bronce. Italia, Campania, Nápoles: Museo Arqueológico Nacional.

      En Tínos, el 15 de Agosto, la fecha consagrada especialmente a la Virgen (la Virgen de Agosto) en la cuenca mediterránea, aún se celebra la gran fiesta de la Panaghia, de la Tiniotissa, la de las curas milagrosas, por la que toda Grecia y pueblos de los Balcanes, sienten una gran devoción. Sin embargo, lo que existió en Tínos fue uno de los santuarios de curación más conocidos del mundo antiguo, dedicado a Poseidón y Anfitrite. Es decir, un centro salutífero consagrado a este dios de origen indoeuropeo, que o bien se sobrepuso o compartió culto con una divinidad femenina anterior. Sin embargo, es muy probable que, en un remoto pasado, la divinidad venerada fuera esa poderosa patrona del mar y de los marineros con los que navegó de Oriente hacía Occidente, y a los que acompañaba, incluso, en el mundo del más allá, en forma de geométricos ídolos yacentes sobre barcas de alabastro o de terracota, tal y como han aparecido en algunas en tumbas de las islas Cícladas, correspondientes a la Edad del Bronce. El vocablo griego más sentido por el pueblo heleno, Qavlassa (la mar), fue un término preindoeuropeo y de género femenino. En numerosos sellos minoicos ya aparecen representadas procesiones marineras –lo que demuestra un innegable culto a Señora del mar– semejantes a las que se siguen celebrando en muchos puntos costeros del ámbito mediterráneo.



Iglesia de la Panaghia (virgen) de Kera (Creta), del siglo XIII, dedicada a la Dormición de la Virgen. Imagen de la virgen (panaghia) del siglo XIV




Día de la Asunción en la isla de Tinos las Cícladas, en la iglesia de Panagia Evangelista, tradicionalmente visitado por miles de peregrinos. Fotografía: Hara Kaminara



Los Boliches, Fuengirola. © www.jddallet.com

      Sobre la fiesta de la Virgen del Carmen, dice la revista digital Andalucía de viaje: Andalucía huele a mar y sal esta semana con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen. El día de la patrona de multitud de pueblos y barrios andaluces es este sábado 16 de julio, un día grande para la infinidad de devotos de la Virgen marinera que hay en la comunidad. Los marineros hacen sonar las sirenas y engalanan sus barcos para una procesión digna de ver y disfrutar. La "Salve Reina de los Mares” suena en cada rincón de cada municipio marinero.

    La presencia diferenciada de Artemisa se encuentra ya documentada en el mundo creto-micénico, haciendo su aparición en el ámbito griego, como una diosa cazadora identificable, tal vez, con la Dictina prehelénica, vestida con falda corta, idónea para practicar la actividad cinegética, o como Povtnia Qhrwvvn (pótnia therón) (señora de los animales), acompañada de serpientes, ánades o aves acuáticas, peces, ciervos, molosos, leones, etc. De hecho, en la Puerta de los leones de Micenas, lo que se representó fue una cratofanía (piedras fetiches de carácter mágico o religioso) de la Diosa-Madre, es decir un betilo o columna sagrada (tal vez un meteorito tallado), flanqueada por dos felinos, custodios de la realeza.



Artemisa, Theron Potnia. Pintura de cerámica etrusca, siglo VI a.C. Colección del Museo Archeologico Nazionale di Firenze, Florencia, Italia. Figura ática negra sobre crater. Pintor Kleitias. Fecha: ca 570 a 560 aC. Detalle de Artemisa, aquí representado como la Theron Potnia (Señora de las Bestias. La diosa alada agarra una pantera (o leona) y un ciervo por el cuello.




Placa calada de bronce, posiblemente de un bocado de caballo, representando a una pótnia therón o "señora de los animales", probablemente Astarté, como pensó A. Blanco. Peinado hathórico y una fecha entre 625-525 a.C., con muchos paralelos en otros puntos del Mediterráneo. De los agujerillos del borde inferior colgarían cadenitas con campanillas, como en otros ejemplares más completos.

      Artemisa se convirtió en diosa de los animales salvajes, heredando esta función de la diosa paleolítica. Las diosas neolíticas, como la diosa oso, la diosa pájaro y la diosa hilandera de los usos de la vieja Europa pueden redescubrirse en las historias y en las imágenes que la rodean.



Diosa pájaro alada, posteriormente conocida como Artemisa con pájaros (placa de marfil de una horquilla de pelo, mediados del siglo VII a.C. Santuario de Artemisa Ortia -órthios, erguido, alto- en Esparta). Potnia Theron o Artemis alada con dos leones. Pequeño terracota, de Tarentos o Locrae




Artemisa Orthia de una placa de marfil, ex-voto encontrado en su santuario de Esparta.


      Con el paso de los siglos, y conservando siempre su condición de diosa lunar y cazadora, Artemisa pasó a ser venerada bajo múltiples advocaciones: Pitia, Hymnia, Brauronia, Aktaía, Paralia, Limena, Táurica, Ortia, diosa de los muertos (por lo general alada), de la salud, de las aguas termales y de los manantiales, etc. Como señora de los animales aparece también en una urna procedente de Arcades, en Creta (Museo de Heráklion). En este caso está representada con un ánade a cada lado, lleva una peluca semejante a las egipcias y viste un peplos ajustado, ceñido por un ancho cinturón, semejante al que lleva la Dama de Auxerre, destacando su capelina o toca sobre los hombros y el peinado de tirabuzones dispuestos en pisos y, como tocado, un alto polos o birrete.



Urna de Arcades. Artemis con dos ánades. Siglo VII a.C. Museo de Iraklión o Heráklion. Diosa de Prinias (Creta) siglo VII a.C

      De aspecto similar es la figura de caliza de un relieve que decora la parte inferior del conjunto escultórico denominado Diosa de Prinias, en Creta (Museo de Heráklion), decorado con cérvidos pasantes y en el que se encuentra una divinidad femenina entronizada (67 cm. de altura) (fig. 12). La fecha propuesta para dicho conjunto escultórico ha sido la de mediados del siglo VII a.C.




Dama de Auxerre , arte dedálico, del 640-630 a.C. Creta, y Diosa de Prinias siglo VII a.C.




Diosa de Prinias, en Creta (Museo de Heráklion)

      El nombre de Ártemis no es griego. Se encuentra por primera vez en las tabillas escritas en lineal B de Pilos, lo que la relaciona, a través de los micénicos, con la antigua diosa minoica de Creta, donde se le transfieren las leyendas de las diosas Dictina (la de la red), Britomartis (la dulce virgen) e Ilitía, la diosa del parto. En las fiestas de primavera de Éfeso en Anatolia los ritos de sacrificio en su honor incluían una especie de corrida de toros, que recuerda las fiestas minoicas del toro.

      También recibe el nombre de Ártemis en Grecia y Asia Menor la imagen de toda diosa alada y de pie entre dos aves o animales salvajes, normalmente colocados de forma simétrica.




La diosa Artemis en un plato corintio del 590 a.C.

Diosa de la caza.

      Es la diosa de la caza y de los cazadores, lo que supone que el mito nos pida que entendamos como la que es madre de sus animales es, al mismo tiempo, quien les de muerte. El cazador afortunado colgaba la piel y los cuernos de su presa de un árbol o columna consagrado a la diosa como señal de agradecimiento, y en el templo de Despeina en Arcadia su estatua estaba cubierta por una piel de ciervo.



Collar de placas de oro de Rodas mostrando la alada Artemis con leones. Este estilo de la diosa entre animales rampantes se originó en el oeste de Asia y se extendió a la región del Egeo en el siglo octavo.


      Pero como señora de los animales a menudo camina junto a un ciervo o gamo, o conduce un carro tirado por dos ciervos, o incluso aparece ella misma como gama u osa, puesto que los animales salvajes son la diosa misma encarnada en forma animal.



Artemisa en su carro. Cerámica de Italia del 430 a.C.


      En el Paleolítico matar a un animal equivalía a deshacer un vínculo sagrado, y la unidad primigenia tenía que restaurarse para que el pueblo pudiera vivir en armonía con la naturaleza, lo que al mismo tiempo significaba vivir en armonía con el propio ser. La pureza del cazador es un ritual de caza muy antiguo, como lo es el ritual de restitución de la vida arrebatada consistente en sacrificar alguna parte del animal muerto o reconstruirlo a través del arte.  Pero si el animal cazado como la persona que lo caza están bajo la protección de la diosa (o son dos aspectos de la propia diosa que representan las dos dimensiones necesarias de la vida), el orden sagrado no puede realmente vulnerarse, porque es la diosa quien da y quien arrebata, y el animal humano sólo puede tomar en su beneficio y por el consentimiento de la diosa a los otros animales.

Diosa virgen del parto. Diosa de los instintos.

      La mujer desea que Ártemis la asista en el parte porque la diosa es conocedora de los instintos animales, los cuales reaparecen en el drama del nacimiento y relacionan la madre con el recién nacido. Ártemis enseñaba a la mujer que daba a luz a abandonar sus conocimientos culturales y a permitir que la guiase la sabiduría del cuerpo, más profunda. La imagen leonina de Ártemis vuelve a expresar el miedo ante el abandono a las fuerzas de la naturaleza, que –especialmente en el parto, con su necesario momento de entrega- `puede experimentar como don o como maldición.

      Este salvaje grito que resuena a lo lejos anuncia la llegada de Ártemis, escribe Ginette Paris, indicando de forma muy bella el significado de Ártemis durante el nacimiento de un niño (Ginette ParisPagan Meditations”. Ver también su discusión sobre el aborto como sacrificio a Ártemis). Como reconocimiento, las ropas de las mujeres que morían durante el parto, abatidas como fieras por las flechas de oro de la diosa, se presentaban como ofrenda a Ártemis en Braurón.

      Como “madre osa” la diosa también cuida del recién nacido, puesto que la lactancia de las crías de toda especie pertenece a la esfera de los instintos de la naturaleza. La osa que está criando a sus pequeños es el animal más fiero del mundo. Las jóvenes danzaban en honor de Ártemis ataviadas con máscaras y disfraces de osos, explorando así la libertad de su propia naturaleza de oso, por lo que se las llamaba arktoi “osas”. En la Creta contemporánea, María, en su papel de madre, sigue siendo adorada como “virgen María del oso”.

      Y sin embargo, Ártemis no era madre. Era la virgen intacta cuya túnica corta y ejercitada musculatura le daban el aspecto de un muchacho. Como diosa de las chicas solteras y de las madres parturientas, Ártemis media entre dos polos opuestos y expresa la ambivalencia en que la mujer experimenta los cambios vitales que dejan atrás la libertad indomable e irresponsable de la niña, que se sustituye por la dedicación constante que se necesita para cuidar a un hijo. El hecho de que una sola diosa gobernase ambos aspectos de la vida ayudaba a las niñas a mentalizarse para el cambio de un estado al otro. Es probable que sirviese como recordatorio en las relaciones de pareja que también la niña independiente y autónoma está presente, incluso si se tiene un hijo.



Gaston Casimir Saint-Pierre (1833-1916), Diana (Artemisa) cazadora

      El Hipólito de Eurípides dramatiza la relación auténtica de Ártemis y Afrodita. La primera encarna la soltería libre y orgullosa, la segunda el anhelo de unión Hipólito se ha dedicado exclusivamente a Ártemis, a pesar de las advertencias de su viejo criado para que no ignore a Afrodita. Finalmente, esta diosa le da muerte. El mito sugiere que es imposible ser completamente fiel a ambas realidades simultáneamente, y también que entregarse de forma demasiado exclusiva a cualquiera de las dos significa sacrificar la posibilidad de alcanzar la totalidad.

Ártemis y el sacrificio.

     Ártemis era quien recibía los sacrificios más cruentos. Se le arrojaban toda clase de animales salvajes que eran quemados en una hoguera. Parecía que la diosa personifica el lado salvaje de la naturaleza, las fuerzas que están más allá del control de los seres humanos, y el miedo que produce el que, sin darse cuenta, el hombre pueda violar esas leyes y que las fuerzas terribles recayeran sobre ellos. Se creía posible que la propiciación de la diosa podía aplacar estas fuerzas terribles de la naturaleza

      El poema épico sobre la guerra de Troya (la Iliada) comienza con la muerte de un ciervo por Agamenón en una arboleda consagrada a Ártemis, por lo que la diosa le exige el sacrifico de su hija Ifigenia. Su tío Orestes sacrifica una gama en su lugar, pero la imagen de la diosa necesita sangre humana, por lo cual Orestes carga la estatua de la diosa y la lleva a una fiesta donde se derramaba sangre de la garganta de un hombre: la fiesta de Ártemis taurópolos. De esta manera se creía vengada la sed de venganza de la diosa por la desobediencia de sus leyes.



Tetradracma de Macedonia. Busto de Ártemis  taurópolos.

Ártemis y Hécate: diosas de la luna creciente y de la oscura luna nueva.

      Como virgen Ártemis personificaba la luna creciente que renacía. Hécate personificaba la oscura luna nueva y Selene (a veces Deméter) era la luna llena. La reina de la noche (Hécate) lleva una diadema brillante y sujeta en sus manos dos antorchas, los ojos le resplandecen en la oscuridad. Es la imagen de la intuición que presiente la forma de las cosas que todavía no son visibles. Por eso, junto a Hermes (dios de la imaginación) es la guardiana de los cruces de caminos, donde aún no se sabe cual dirección tomar. Sus compañeros son los perros, animales que encuentran y siguen los rastros “ciegamente”. Nos recuerdan al chacal de Anubis del inframundo egipcio y a Cerbero, el perro de tres cabezas que guarda el inframundo de la antigua Grecia.

      Hécate se identifica con la faceta oscura de Ártemis, cuando ocultaba su luz se convertía en un ser infernal. La diosa originaria de la luna contiene el aspecto oscuro y luminoso en una sola unidad. Aunque finalmente, durante la Edad del Hierro, la oscura luna nueva se separa, asumiendo personalidad propia (Échate) Ya en época cristiana se consideraba a Hécate una diosa terriblemente amenazadora.

Artemisa de Éfeso

      Efeso, en Asia Menor, fue el hogar de la diosa madre anatolia que daba a luz apoyada en sus leopardos. Allí se le dio el nombre de Ártemis a una inmensa estatua, ennegrecida, con el cuerpo cubierto de cabezas de animales y enormes pechos en forma de huevo. Es probable que se tratase de una representación de Cibeles, a la que luego los griegos dieron el nombre de Ártemis. También en Éfeso, mil años más tarde, María, madre de Jesús, fue proclamada theotokos madre de dios”.



Artemisa de Efeso

Artemisa y Apolo. Versión olímpica.

      La versión olímpica nos dice que Zeus y Leto tuvieron como hijos a los gemelos Ártemis y Apolo, siendo la diosa la primera en nacer. Se convirtieron en la luna y el sol. Pero en realidad Ártemis es la diosa y Apolo su hijo-amante. El santuario de Delos, que se convertiría en santuario de Apolo en torno al 700 a.C., pertenecía a Ártemis. Harrison dice que Ártemis, como madre, tenía un dios varón o hijo como consorte, al igual que Afrodita tenía a Adonis, pero cuando el patriarcado expulsó al matriarcado la relación de la pareja se concibió como una relación estéril de hermana y hermano (Harrison “Themis”)

 La diosa y su hijo-amante

      El mito de Ártemis como gran madre que se une a su consorte para después sacrificarlo en el rito del matrimonio sagrado puede observarse más claramente en el relato de Acteón, cazador que vio desnuda a Ártemis mientras se bañaba, lo que la diosa consideró como una intrusión humana en sus ritos sagrados y una profanación y lo castigó convirtiéndolo en ciervo que despedazaron sus propios perros. Su madre Autónoe asumió el papel de Isis y reconstruyó su cuerpo desmembrado, volviendo a unir los huesos de su hijo.



Acteón metamorfoseado en ciervo. De Pietro Francesco Albana, 1617



Artemis y Actaeon (crátera ática de figuras rojas del 470a.C.)



      Esta sería la versión más moderna del relato que narraba el matrimonio mítico entre Ártemis como cierva y su hijo-amante como ciervo (Acteón se vestía con una piel de ciervo para acercarse a Ártemis disfrazado). Lo cual recuerda la fiesta minoica del matrimonio sagrado entre el dios toro y la diosa vaca, celebrados por el rey y la reina o sacerdotisa al reunirse el sol y la luna.

      Tácito en su “Germanía” afirma que el baño de la diosa sólo podía ser visto por hombres condenados a morir. Los sacerdotisas de Ártemis llevaban máscaras con rostro de perro cazador, lo que sugiere que quizás el desmembramiento era escenificado o imitado por las sacerdotisas (Barbara WalterThe Woman’s Enciclopedia of Myths and Secrets”).



Diana y Acteon de Rembrandt



Giuseppe Cesari, Diana y Acteón (1603-1606), Szépmûvészeti Múzeum, Budapest


      El paso del matriarcado al patriarcado implica mucho más que el simple hecho de que los hombres arrebatasen el poder a las mujeres. Lo que se perdió fue una historia que articulaba una percepción intuitiva de la psique. Afirma Cassirer que el hombre sólo puede llegar a descubrir y adquirir conciencia de su propio interior, pensándolo en conceptos mitológicos e instruyéndolo en imágenes mitológicas (E. CassirerThe Philosophy of Sybolic forms”). Cualquier disminución en las imágenes de los dioses provoca una disminución aún mayor de la capacidad de  los seres humanos de conocerse a sí mismos. La historia del matrimonio sagrado de la diosa y el dios es la historia de la unión de “zoé” y “bíos” escenificada la relación entre la vida infinita y la finita, entre las partes divinas y humanas de la psique.





François Boucher, El baño de Diana (1742), Museo del Louvre, París

      Ártemis, como alma de lo salvaje, simboliza el lugar de la psique donde la humanidad se siente libre de las preocupaciones humanas, y abierta a los inmensos poderes indómitos de la naturaleza.


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