miércoles, 27 de junio de 2012

Poblado de La Estrella

    "Un recóndito pueblo abandonado en las entrañas de Teruel. Maldiciones, apariciones marianas y tragedias han hecho del poblado de La Estrella un lugar singular. Un equipo del programa ha viajado a este punto de la geografía española para entrevistar a los dos últimos habitantes de este poblado marcado". Cuarto Milenio.

    Esto fue emitido en el programa Cuarto Milenio de Iker Jiménez y los habitantes de la zona se indignaron, porque en vez de hablar de la hermosura del lugar se dedicó a espantar al personal, metiéndole el miedo en el cuerpo, como hizo con tantos lugares que pasaron por sus manos y su mente febril, como El Pardal (Albacete), Ochate (Condado de Treviño), La Mussara (Tarragona)…

      En Maestrazgo Mágico se puede leer que los habitantes de Mosqueruela, el lugar más próximo, afirman que es un sitio espectacular, tanto por paisaje como por el Santuario y casas. Por la noche, con linternas, gatos, malas pistas y cuentos chinos, como en cualquier película de cine, la zona puede resultar terrorífica. Nada más lejos de la realidad. La Estrella para mi y muchos conocidos, sigue siendo un lugar maravilloso y con energía positiva.…


        

      Mosqueruela es mucho más que un pueblo fantasmal, tiene un pasado histórico cultural excepcional, una naturaleza que ya muchos la quisieran tener y una gente luchadora; que no merecen que hablen de ellos de esta manera.

     
Este poblado abandonado –si descontamos la presencia de Martín y Sinforosa- es para muchos un centro de energías telúricas, un bosque de refugio para forajidos, lugar santo, centro de devoción y procesión, incluso “paridera” para damas de alta cuna “preñàs” sin previo aviso. Todo eso es La Estrella, uno de los lugares más mágicos de todo el Maestrazgo (MAESTRAZGO MÁGICO).


            

   Llegamos al lugar procedentes de Ares del Mestre y Villafranca. El desvió de la carretera a Moqueruela se encuentra a unos 7 km, al lado de una ermita. Hicimos camino por una estrecha carretera que discurre paralela a los barrancos que separan Aragón de Valencia; supimos por donde se accedía al lugar gracias a un peirón situado a la izquierda de la carretera, el cual sostenía una escultura metálica de la virgen de la estrella.


   Se trata de un pequeño monumento típicamente aragonés, con una base de piedras en forma de prisma cuadrangular regular con una hornacina en la parte superior rematada en un tejadillo sobre el que suele colocarse una cruz. Los materiales para su construcción son de lo más diverso y se adaptan a las necesidades del lugar, piedra sillar, ladrillo, cal y canto, etc. En nuestro caso era un monumento de chapa de hierro.

  La palabra
peirón en su etimología más próxima se relaciona con la occitana pèira y significa “piedra” de igual significado que en su etimología latina. En el sur de Aragón toma la forma de “pairón”. Es pues, una piedra, cuyo referente más remoto es el menhir. Basándonos en este principio general podemos decir que el peirón es una piedra-mojón.

   Una piedra con la que el hombre señala un lugar específico por alguna circunstancia determinada. También existen peirones con forma de cruz a imitación de los conocidos como cruceiros gallegos. 




 Peirón de La Estrella (Mosqueruela) Maestrazgo Mágico

     La Estrella se encuentra en un lugar recóndito, en el fondo del río Montlleó. Para llegar al poblado debemos afrontar una pista forestal de unos 16 Km. de longitud (en el peirón marca 12 km), con algunas curvas descendentes realmente peligrosas. Desaconsejable para viajeros con turismos, sobre todo con barro y agua en la pista. La temperatura calurosa hacía todavía más penoso el viaje, montados mi mujer y yo en la moto, descendiendo por barrancos abruptos con fondos que casi llegaban al infierno. Después de muchos malabarismos llegamos a un ensanchamiento del río Monlleó, que formaba un estrecho valle en el que se divisaba unas pequeñas huertas. El río estaba completamente seco y el lecho blanco deslumbraba a aquellas horas del medio día. A su lado una pequeña aldea de tejas rojas y un templo con una cúpula cubierta con los restos de un tejado de tejas azules. Un perro ladraba. Detuvimos la moto e hicimos fotografía de aquel lugar: al fondo el río descendía hasta desembocar en la Rambla de La Viuda, cerca de Els Ibarsos.


      En el centro de la fotografía se aprecia el cauce blanco y tortuoso del río Monlleó. A la izquierda, una A dentro de un globo rojo señala el pueblo de Mosqueruela. Al norte del mapa se ve el discurrir de la CV15 por Ares del Maestre y Villafranca del Cid. Al sur, en amarillo anaranjado, cerca del rio, se ve el término de Vistabella del Maestrazgo


   Hoy en día La Estrella es un barrio de Mosqueruela, y ambos lugares tienen sus inicios en el castillo del Mallo. 


Restos del Castillo del Mallo (descubriendopenyagolosa.blogspot.com)
Fotografía de J. Serrador


     El rey Jaime I de Aragón eligió estas tierras como punto de partida para reconquistar a los musulmanes los territorios valencianos. Allá por los años 1233 el rey catalán entregó el castillo de “la Moschorola”, en la vertiente oriental de la Sierra de Gúdar, a uno de sus caballeros y éste, o el mismo monarca, entregó el futuro lugar de La Estrella a los caballeros templarios. Los musulmanes resistieron en el castillo del Mallo, pero en 1234 un caballero cristiano urdió un ardid que le permitió vencer a los moros y ocupar el castillo.

     En realidad poca seguridad tenemos sobre estas historias. Lo único que he podido averiguar en la página del ayuntamiento de Mosqueruela és que los orígenes de La Estrella se remontan al siglo XIV cuando se puebla un pequeño villar (antiguo poblado del Mallo?) en la margen izquierda del río Monlleó, cuya finalidad era el cultivo de la vid. El culto mariano surge en el siglo XVII, como lo documenta el hecho de que en 1647, el papa Inocencio X concede indulgencias a la Cofradía de La Estrella. En 1673, mosen Domingo Monforte instituye una capellanía laical en la Estrella. En esta época comienzan a tomar auge las romerías, lo que obliga a reconstruir el tempo (1720-1731) y construir una hospedería, la casa Vieja, y, en 1738, la villa construye una nueva hospedería: la casa Nueva, que junto al santuario, completa la plaza de la Villeta.

      Además del santuario, todavía se conservan los restos de una interesante zona residencial, situada hacia la ladera, que fue afectada por una inundación en 1883.


     Anteriormente eran dos las romerías que se efectuaban al santuario de La Estrella. La primera de ellas se hacía el primer domingo de mayo y es la única que se mantiene, aunque ahora ha pasado del primer domingo al último. La otra romería era la de San Martín o del Patrocinio de la Virgen, que se hacía en el mes de noviembre. Esta romería se consideraba como la fiesta patronal de la Villeta, pero también era compartida por los de Mosqueruela, además significaba el fin del ciclo de recogida de la uva.

      La noche de la romería llega la fiesta al poblado de La Estrella, la gente baila durante toda la noche y en el poblado reina el espíritu festivo. Las muchachas chinchirinas se engalanan con trajes de bellos bordados y en procesión bajan por el Barranco del Majo y beben el agua fría de la Fuente de Aparicio, mientras la virgen es portada por los pastores camino del santuario.
  
      Dice Raúl Rentero en La Oca Loca: “Arribar a La Estrella encoge el alma, cuando no el ánimo, que no poca diferencia hay. Sus calles yermas enlazadas sobre la pendiente a la vera del río Monleón (seco en mi visita), los impresionantes riscos que la rodean (algunos de ellos elevados a más de 1.200 metros), la imponente figura de la iglesia del Santuario que se levanta como protegiendo a los hijos de las embestidas de la corriente, los esqueletos de las casas consumidas por el tiempo…”.



      Mi mujer y yo bajamos de la moto y nos quitamos el casco. Una brisa fresca nos enfrió la recalentada cabeza. Había ropa tendida en la fachada del santuario y, debajo de una enorme morera blanca, estaba estacionado un antiguo Land-Rover. Muchos gatos merodeaban a nuestro alrededor. No sé porque, estaba en estado de alerta, tenso, como si hubiésemos profanado la casa de alguien; desconfiaba y observaba atentamente a mi alrededor, cuando de pronto, divisé una figura en un huerto cercano. Desapareció de repente, pero me dirigí hacia allí y divisé a un hombre con gorra blanca... y cuando iba a saludarle, de detrás de un viejo muro de piedra, semi derruido, salió una mujer con el pelo blanco y un cubo de plástico.

-Hola, buenas tardes! Les saludamos a los dos.

   No puede ser, pensé, son Martín Colomer y Sinforosa, sobre los cuales yo ya había escrito unos diez años antes, cuando leí el libro de Matilde Pepín sobre la Valencia Mágica, Me alegré mucho de que todavía estuviesen vivos. Les pedí permiso para fotografiarlos al lado de mi mujer y ellos aceptaron gustosos. 

-Yo tengo la llave del templo –dijo Sinforosa- les gustaría verlo.

-Por supuesto, señora, estaremos encantados. 


     De esta manera, los dos únicos habitantes del poblado se convirtieron en nuestros guías, explicándonos las historias de cada rincón del lugar. Estuvimos hasta pasadas las tres de la tarde y, muy a pesar nuestro, tuvimos que despedirnos puesto que nuestros compañeros moteros nos estaban esperando en Mosqueruela para comer.


       Pasaron algunos años después de la expulsión de los musulmanes y los repobladores de aquellas abruptas tierras vivían encerrados en su soledad, disfrutando de la belleza monótona y esplendorosa de la naturaleza salvaje. Alguien tenía que civilizar aquella recóndita zona, alguna persona necesitaba reafirmar el territorio dentro de la ortodoxia cristiana, y así se hizo. Como en tantos otros lugares, surgió una vez más la leyenda de una aparición mariana, y de nuevo, un pastor que guardaba sus ovejas en aquel lugar, alzó la vista al cielo y sintió una llamada celestial viendo una luz cegadora que bajaba de los cielos, una especie de estrella luminosa, la cual llevaba la Madre de los Cielos en una mano, mientras sostenía en sus brazos a su santísimo hijo. Y como en tantos otros lugares, tanto el pastor como los vecinos de Mosqueruela se manifestaron como unos auténticos cabezones, empeñados en llevarle la contraria a la Virgen que había decidido establecerse en aquel paraje. Cuantas veces se empeñan en llevarse la imagen para su iglesia parroquial, inmediatamente esta regresaba misteriosamente una y otra vez al lugar de la aparición. Al final, los hombres, píos y obedientes interpretaron sus deseos y construyeron un santuario de devoción. 



     Sinforosa nos condujo a la puerta del santuario, pero antes de llegar, Martín nos hizo contemplar la estrella de ocho puntas construida de cantos rodados a la entrada del santuario. Toda la puerta estaba adornada con estrellas de diferentes tamaños. En una reciente reconstrucción se había colocado una imagen de la virgen sobre una peana metida en una hornacina, sobre la puerta de entrada, y en la piedra tenía esculpida una estrella de cinco puntas que desentonaba ostensiblemente del resto.






      La mujer abrió el portón del santuario que tenía todo el aspecto de estar semiabandonado, a pesar del altar que se había construido recientemente. Comentamos algo sobre las pinturas y el señor Martín nos indicó el zócalo de los dos escalones de acceso al altar, decorado con losetas azules, cada una con motivos decorativos que no se repetían. Le comenté a Sinforosa lo de la paridera y me dijo que yo sabía más que ella, aunque no era verdad, pues ella nos contó lo que hacían con los niños de las monjas que se habían quedado inesperadamente preñadas. Se notaba que había hecho de guía muchas veces. El santuario es del siglo XVIII con tres naves y capillas laterales. La nave central de bóveda de cañón con lunetos y las laterales cubiertas con casquetes esféricos. El altar está precedido por un pequeño crucero cubierto con una cúpula pintada con estrellas. El exterior de la cúpula está cubierto de tejas esmaltadas azules, más propias de Valencia que las verdes de Aragón.










La estrella de ocho puntas representa a la stella matutina y vespertina, es decir, al planeta Venus, que los antiguos concebían como hijo de la luna. La Luna y Venus eran símbolos de la Diosa Madre, cuyo culto estuvo muy extendido durante la prehistoria y las primeras etapas de la civilización en Oriente Medio

     Después los ermitaños nos condujeron a una estrecha sacristía que había detrás del altar, y nos enseñaron la pequeña pila de agua que estaba pintada en la pared, como si sobresaliera en tres dimensiones, gracias a la perspectiva empleada por el pintor. Aquello era el verdadero santuario, con algunas fotos de peregrinos agradecidos por las milagrosas curaciones que había realizado la virgen. En realidad, las ofrendas eran escasas: una pierna de un camionero accidentado, una muñeca de un parto feliz. La mujer nos dijo que un cura se había llevado las vestiduras y todo lo que allí había.





     Le pregunté a Martín por el Land-Rover de la plaza y me dijo que era suyo y tan viejo como él. Como buen entendido, comentó que las ruedas de mi BMW 1200 GS no eran las adecuadas para bajar al santuario. Le dije que era verdad, que me había comportado como un auténtico  irresponsable, no obstante, también le confirmé que mi confianza con la moto era total, pues yo sabía que si ella no me sacaba del apuro, no había moto en el mundo capaz de hacerlo.




       Martín se interesó por el lugar de nuestra procedencia, informándole que veníamos de un valle de la Marina lleno de naranjos y donde las moreras producían frutos rojos y las hojas enormes, para alimentar a los gusanos de seda. Le pregunté por la riada y me equivoqué de fecha, resulta que era más moderna de lo que creía. ¿Habéis visto el cartel de la riada?  Entre el edificio señorial y el santuario había una estrecha callejuela y en la pared del convento una inscripción pintada con información sobre la desgracia acaecida. Nos dijo que ahora el río no llevaba agua porque a penas llovía, pero antes eran los días más lluviosos y, aquel año, estuvo durante tres noches lloviendo copiosamente. Inesperadamente, el tercer día cayó una avalancha de agua, barro y piedras procediendo de un pequeño arroyuelo que atravesaba el pueblo. No fue el culpable el río Montlleó, sino aquel torrentuelo inofensivo que desembocaba en el río. El 9 de octubre de 1883 el cielo se desplomó y  el monte aledaño perdió pie cubriendo de lodo y piedras la parte este de la aldea. Los hechos ocurrieron, según Rafael Fabregat Condill, sobre las 7 u 8 de la tarde, murieron 22 personas y hubo 5 desaparecidos. De las 45 casas, 16 desaparecieron completamente y la mitad de las restantes quedaron en ruinas. En la pared lateral de la iglesia reza una inscripción: "Diluvio de La Estrella, 9 de octubre de 1883; 17 casas destruidas y 26 personas muertas".






Torrente por el que bajó la riada




La Estrella a la vera del rio Montleó (Foto Club de Montaña Benassal)



        El año 2003 cité por primera vez este lugar en mi página web La Velleta Verda en club.telépolis, ahora desaparecida. El Club de Montaña Benassal decía que este lugar pertenece al municipio turolense de Mosqueruela, donde la llaman "La Villeta"; nosotros lo vamos a encuadrar dentro del País Valenciano, puesto que forma parte espiritual de la montaña sagrada de los valencianos: el Penyagolosa. La Estrella y Sant Joan de Penyagolosa se pueden unir mediante una línea imaginaria que atraviesa el Pla de Vistabella. El santuario de la Estrella se encuentra a orillas del río Montleó. El puente romano que permite cruzar el Montlleó, se dice que forma parte de la antigua calzada que comunicaba Tarraco con Mérida. El lugar tiene fama de poblado maldito. Los habitantes del Maestrazgo conocen las negras leyendas de La Estrella y evitan bajar al inhóspito paraje, pero no los aragoneses. Matilde Pepín dice que en el lugar reina un silencio absoluto, que el paisaje es desolado y endiablado. El barranco de La Estrella fue territorio maqui, por aquí accedían los guerrilleros comunistas a Valencia. (Publicado en Celan. Boletín de cultura núm. 7. Centro de Estudios Locales de Andorra. Primavera 2003. Información Facilitada por el bandolero detenido Isaías Jiménez Utrilla (a) Manolo y el maqui el día 8 de abril de 1951. SIGC. Citado por Fernanda Romeu Alfaro. Más Allá de la Utopía: Agrupación Guerrillera de Levante).



     Desde entonces he visto muchas veces como han plagiado mi página sin dignarse en citarme, así como las fotografías, de las cuales yo facilitaba la correspondiente autoría. Plagiador, por favor, cita a los que copias y se justo con el trabajo de los demás. Al final todo es el resultado de miles y miles de aportaciones de los hombres. Pero cita a los autores!




Plagiador, por favor, cita a los que copias y se justo con el trabajo de los demás.




Ellos tuvieron la cortesía de citar las fuentes



La plaza de La Estrella (Foto Lamberto Vicente Guardiola)

      En su obra Valencia Mágica, Matilde Pepín dice que las estrellas fugaces son más abundantes en este lugar que en otros, y que parecen caer sobre el mismo eremitorio. En este punto se suceden cosas misteriosas. En la Estrella el 10 de agosto, la noche de los meteoritos, conocida como Noche de las lágrimas de San Lorenzo, es impresionante la cantidad de estrellas fugaces que se ven sobre el lugar.


     Cuenta Lamberto Vicente Guardiola (Ver su página):”La Estrella es donde yo nací el 12 de mayo de 1923. Es un barrio de Mosqueruela situado a 25 km. de distancia. En sus buenos tiempos la Estrella era un vergel, existían todo tipo de frutas, eran famosos sus cerezas, uvas y melocotones, los famosos priscos de la Estrella. Éramos 40 familias, unos 140 vecinos, teníamos prácticamente todo lo que pudiéramos necesitar: dos tiendas de comestibles, dos de ropa, había maestro y maestra, cura practicante y barbero. En el término de la Estrella había 50 masadas o masicos, los niños iban a escuela por la noche y los domingos siempre íbamos a misa. En aquellos tiempos bajaba agua por el río durante todo el año y cuando estábamos trillando podíamos tomar el baño, se trabajaba mucho pero éramos felices. Hoy en día se pueden ver los terrenos llenos de rocas y piedras donde parece mentira que se pudiese plantar algo, allí sembrábamos tabaco bien escondido para que no lo viesen los carabineros...".






El de la fotografía es Lamberto Vicente Guardiola




      El santuario fue construido por los templarios y el convento se dedicó para acoger en vida monástica a mujeres amantes de personajes de la corte e hijas ilegítimas de reyes y nobles. Los habitantes de las masías le llamaban la "Paridera del Rey". Cuenta la leyenda que una de estas mujeres dio a luz en el convento y el niño se lo arrebataron; entonces invocó a la virgen para vengarse del hombre que le había quitado al amor de sus entrañas, pero la virgen le negó la ayuda por tener demasiado odio. Desesperada subió a lo alto del Castillo del Mallo y se le apareció un joven alto y seductor que le prestó ayuda, a cambio de su alma. La mujer dijo: "Si en verdad tienes poder, arrasa este pueblo miserable que está a las órdenes de nuestros verdugos". Al día siguiente, una tormenta ocasionó una riada que arrasó el pequeño poblado. Sin embargo, como ya hemos visto, no hubo una riada, sino que el agua se desplomó de las montañas en forma de torrente que se llevó la mitad de la aldea por delante.



       Sinforosa nos señaló una placa que había en el hastial del edificio frente al santuario que recordaba al torero del lugar el Niño de la Estrella. Buscamos información y la encontramos en el Blog Rafael Fabregat Condill y en Teruel Siempre.




Silvino Zafón. Niño de la Estrella (1908-1963)

Foto El ültimo Condill y Teruel Siempre

      Niño de la Estrella tiene en su honor una plaza de toros, la de Villafranca (Castellón), que se construyó siendo él todavía un novillero; un pasodoble del gran compositor Jaime Teixidor Dalmau (autor del popular Amparito Roca) lleva también su nombre, como también lo llevan varias peñas taurinas e, incluso, en su momento, la etiqueta de un anís muy conocido en Aragón y Levante. Sin embargo, en la actualidad, salvo para algunos entendidos, ya casi nadie lo recuerda. A este respecto, es digno de mención para quien quiera aproximarse a su vida el documentado libro de Rafael Monferrer, Silvino Zafón. Niño de la Estrella (1908-1963). Murió por accidente de moto el 14 de Marzo de 1.963 en Orange, a los 54 años de edad.



Fotografía Teruel siempre

      El escritor José Manuel Almerich le ha puesto imágenes a la historia de los últimos habitantes de La Estrella para el programa de Punt 2 Planeta Bicicleta.  Según Almerich La Estrella se encuentra al fondo de un barranco sin luz, agua caliente, teléfono ni televisión, pero viven felices a pesar de todo. Este lugar durante siglos perteneció al Reino de Valencia hasta su reorganización provincial, cuando pasó a Aragón. Los últimos de La Estrella. Levante-Emv (18/02/2008)

      En Artzeche se habla de Sinforosa y Martín, sentados en el portal de su casa, en una antigua hospedería perteneciente al arzobispado. Una morera blanca que señorea en la recogida y bonita plaza da sombra a todo aquel que se acerque a este apartado lugar. Esta pintoresca placita acoge el ayuntamiento de 1739,  la iglesia de 1816, un murete de contención que se desliza hasta el río y dos hospederías de 1818.





Fotografía de Artzeche

       Sinforosa tiene un precioso pelo blanco. Aprendió a leer sola mientras cuidaba el rebaño. Tienen electricidad de motor y nevera que proveen cada 8 días. 


Fotografía de Artzeche



Preciosa fotografía de una de las calles de La Estrella
Fotografía de Artzeche

      Dice Artzeche. “Leo: ...Leyenda negra, insólito paraje, silencio absoluto, poblado maldito, paisaje desolado y endiablado... En esta tarde de septiembre toda en gris percibo: reposo, amabilidad, invitación a compartir...donde el tiempo que conozco, ése que me ata, no cuenta. La miro, me mira. Nos sonreímos las dos. ¿Cómo se llama eso?
Volveré”.




Sinforosa fotografiada por Paco Domingo en Sube y Baja




¡Hasta la vista!. Fotografía del SIPCA

sábado, 9 de junio de 2012

Homínidos que difieren del ser humano


       Entre estos homínidos encontramos el cráneo de Dali (China), que data de hace 200 000 años y el hombre de Solo (Java), cuyas características morfológicas tienen diferencias con las de H. erectus y H. sapiens. Por otra parte, todo parece indicar que la especie de los denisovanos se dispersó ampliamente en el pasado, y además, que los actuales humanos de Papúa Nueva Guinea, Australia y Melanesia tienen entre un 4% y un 6% de material genético de los homínidos de Denisova, así como los europeos tienen un 2,5% del genoma heredado de los neandertales.

1. Homo rhodesiensis con 200 mil años de antigüedad

2. El hombre de Herto: Homo sapiens idaltu


Dibujo "El Mundo"

     Entre los hombres más antiguos hasta ahora descubiertos se encuentra el Homo sapiens idaltu, descubierto en Hadar (Etiopia), en el país de Afar, a 225 km al nordeste de Addis Abeba y dado a conocer por la revista "Nature".  Se trata de tres cráneos: dos pertenecientes a unos adultos y uno de un niño, los cuales  tienen algunas diferencias con los cráneos  humanos modernos, según afirma Tim White, paleontólogo de la Universidad de California en Berkeley y director de la investigación. La más llamativa: el cráneo más completo tiene una capacidad de 1.450 centímetros cúbicos, frente a los aproximadamente 1.350 de los “Homo sapiens” actuales.


      Ante estas características, los investigadores han clasificado los cráneos de Etiopía dentro de la especie “Homo sapiens”, pero los consideran una subespecie distinta de la nuestra. Si nosotros somos “Homo sapiens sapiens”, los cráneos de Etiopía son de la subespecie “Homo sapiens idaltu”, en la que el segundo apellido corresponde a la palabra que significa “ancestro” en el idioma de Afar, la región de Etiopía donde se han hallado los restos. 




3. Hombre de Denisova     


      El 2010 en el sur de Siberia fueron encontrados los restos de una clase de homínido desconocido de hace 40.000 años, por lo tanto, se  trataba de una especie contemporánea a la nuestra. En 2003, el panorama cambió tras la aparición de una tercera especie humana, un pequeño homínido aparecido en Indonesia y bautizado como Hombre de Flores. El descubrimiento lo realizó Johannes Krause, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania), el cual pasará a la historia por tratarse de la primera vez que se describe una nueva especie de homínido a partir de su ADN y no de la morfología de alguno de sus huesos fosilizados.

     El ADN procede de un fragmento del hueso de un dedo descubierto en la Cueva de Denisova, en los montes Altai, al sur de Siberia. La cueva fue ocupada de forma intermitente por grupos de humanos desde hace por lo menos 125.000 años pero, a pesar de que han aparecido numerosas herramientas de piedra de diferentes periodos, en ella se han encontrado muy pocos restos humanos, totalmente insuficientes como para realizar los estudios morfológicos habituales.




El exterior de la cueva Denisova
  


     El análisis del ADN de Denisova demuestra que no es pariente del Homo erectus, especie que comenzó a poblar Europa más de 900.000 años antes. La secuencia genética de Denisova tampoco se parecía a la de los antepasados directos de los neandertales, cuyo linaje se separó del que dio lugar a Homo sapiens hace 450.000 años, mucho después que la rama que desembocó en el hombre de Denisova. La única conclusión lógica era que la secuencia genética de Denisova perteneció a una clase desconocida de homínido que abandonó África en un proceso de migración (también desconocido) hace alrededor de un millón de años, y que ese homínido logró sobrevivir (por lo menos) en algunas zonas de Eurasia hasta hace 40.000 años.






     El homínido de Denisova es una especie diferente a los neandertales y los sapiens, que habría compartido con los neandertales un ancestro hace unos 650 000 años y con los humanos modernos hace 800 000 años, según afirman Reich, David; Richard E. Green, et.al. (22 December, 2010) en  "Genetic history of an archaic hominin group from Denisova Cave in Siberia"; Nature 468 (1012): 1053–1060.)

4. Homo floresiensis

   Los posibles ancestros del famoso Homo floresiensis, también conocido como el «hobbit» por su pequeño tamaño, habitaron la isla indonesia de Flores hace un millón de años, mucho antes de lo que se creía, según demostraron investigadores de la Universidad de Wollongong en Sydney (Australia).



      Los restos del Homo floresiensis (2004) descubiertos en la cueva de Liang Bua otorga al hobbit 18.000 años de antigüedad, se sabía que los homíninos habían habitado Flores durante largo tiempo, pero no tanto. Los investigadores piensan que los primeros homínidos llegaron hace alrededor de 850.000 años y podrían ser los ascendentes del Homo floresiensis.  Aún así, no se han descubierto fósiles anteriores debido a que los depósitos de la cuenca de Soa no son lo suficientemente antiguos para conservar la evidencia de la llegada inicial de los homíninos a la isla, por lo que se deberán explorar otros yacimientos antes de que se resuelva esta teoría. 

      Algunos estudiosos señalan al Homo erectus como el antepasado inmediato de Homo floresiensis, a pesar de que este tenía aproximadamente la misma talla que los humanos modernos. Sin embargo, los especialistas creen que a consecuencia del limitado aporte alimentario de la Isla de las Flores, la población de Homo erectus llegada al territorio de la isla de Flores hace ca. 500 000 años sufrió un fuerte enanismo isleño, una forma de especiación geográfica también presente en la isla en diversas especies. Aparte de la diferencia de tamaño, los especímenes parecen por lo demás semejantes en sus características a Homo erectus, del que se sabe vivía en el sureste asiático en la misma época que los hallazgos más antiguos de Homo floresiensis. Estas semejanzas observadas forman la base del establecimiento de la relación filogenética sugerida.



Yacimiento lugar del descubrimiento en Lian Bua, Indonesia.

      Otros creen que no tiene nada que ver con Homo erectus. Investigadores de la Institución Smithsoniana publicaron el 21 septiembre 2007, en la revista Science nuevas conclusiones tras analizar tres pequeños huesos de la muñeca del «Hobbit». Encontraron su muñeca muy parecida a la de simios africanos u homínidos primitivos y muy diferente de la de los neandertales o a la de los seres humanos modernos. La configuración de los huesos de la muñeca del H. floresiensis son más semejantes a los de un chimpancé que a los de un H. sapiens, constatación que demuestra que es una especie diferente, y no un Homo sapiens enfermo. Los humanos modernos, los neandertales y Homo floresiensis comparten un ancestro común.




     También según los últimos estudios se descubrió que el hombro del H. floresiensis era primitivo, pues su clavícula era relativamente más corta y la escápula alargada; con estrías osteoarticulares que lo hacen más emparentado con el de Homo erectus que con el de Homo sapiens.

     Estas recientes investigaciones sobre los huesos se suman a las ya hechas sobre las mandíbulas LB1 y LB6 que demuestran cómo las mandíbulas de Liang Bua carecen de la barbilla característica de los H. sapiens, incluyendo los microcéfalos, siendo en cambio la carencia de barbilla una característica ancestral probada de otros homínidos como el H. erectus.

     Una investigación más reciente encontró que el pie es proporcionalmente muy largo con respecto a la tibia y el fémur, los cual no es característico de otros homininos, pero sí de los grandes simios africanos. Así, las proporciones de las extremidades inferiores mezclan morfologías con un diseño primitivo que podría ser anterior a Homo erectus.

      Cuando se consideran las mandíbulas, conjuntamente con la evidencia existente sobre la anatomía craneal y postcraneal, las proporciones de las extremidades, y la anatomía funcional de la muñeca y el hombro, que en muchos aspectos son, más cercanos de los Homo tempranos de África o de Australopithecus, que de los Homo tardíos, las evidencias sugieren que los ancestros de H. floresiensis salieron de África antes de la evolución de Homo erectus. Ver Brown, Peter & Tomoko Maeda (2009) "Liang Bua Homo floresiensis mandibles and mandibular teeth: a contribution to the comparative morphology of a new hominin species"; Journal of Human Evolution 57 (5): 571-596. Su capacidad craneana de 330 cc no lo hace menos inteligente que un Homo sapiensEsto termina con la teoría de que la mayor capacidad craneal implica una mayor inteligencia. Está en entredicho, incluso, la teoría que hace falta un tamaño mínimo del cerebro para ser inteligente (desde el descubrimiento del Hombre de Flores).

     Estos hallazgos plantean la posibilidad de que el Homo erectus no fuera ancestro de H. floresiensis, el cual, en cambio, provenía de algún otro homínido anterior, cuya dispersión en el sudeste de Asia aún no está documentada, o que proceda de Homo georgicus (1,8 millones de años), o una rama de Homo habilis, el cual vivió hace unos 2 millones de años, o entre Homo rudolfensis (1,86 millones de años) y Homo habilis, tal y como se desprende del análisis cladístico. Eso añade controversia científica ya que sería la primera vez que se demostraría la pervivencia de un homínido de tal antigüedad. Lo cual añadiría cambios que obligarían a rehacer el paradigma clásico de la evolución humana. Ver Kate Wong. «Rethinking "Hobbits": What They Mean for Human Evolution», Scientific American Magazine, Noviembre de 2009.

5. Los “hombres del ciervo rojo” de China






  El llamado “hombre del ciervo rojo” que sobrevivió a la Edad de Hielo en el suroeste de China hace 14 mil u 11 mil años, según Darren Curnoe, profesor en la Universidad de Nueva Gales del Sur. Los restos fósiles de al menos cuatro individuos hallados en Maludong, cerca de la ciudad de Mencio, en la provincia de Yunnan, “podrían representar una migración muy temprana y desconocida hasta ahora de los humanos modernos fuera de África, una población que pudo no haber contribuido genéticamente a los humanos modernos”.

       Estos cuerpos fueron hallados hace casi 23 años, en 1989, pero fue en 2008 cuando un grupo de colaboración de seis instituciones australianas y cinco chinas comenzaron las investigaciones. Antes, en 1979, un geólogo chino había localizado un cuarto esqueleto parcial en una cueva cerca del pueblo de Longlin, en la región de Guangxi Zhuang.

      El curioso nombre de estos ancestros obedece a que al parecer cazaban una especie de ciervo ahora extinta y también a que el nombre del lugar donde sus fósiles fueron hallados, la cueva de Maludong, significa “la cueva del ciervo rojo”.


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