sábado, 1 de diciembre de 2012

La diosa en Israel

      Hacia el 1200 a.C. se supone que los hebreos invadieron la tierra prometida de Canaán. En realidad esto nunca ocurrió, simplemente los hebreos son el pueblo cananeo evolucionado. Los primitivos hebreos tenían mitos y prácticas religiosas muy semejantes a los de Sumeria y Babilonia. Entre los dioses cananeos destacan Asherah (la “madre de los dioses” y su hija Astarté (llamada Ashtoreth por los hebreos posteriores) y su hijo Baal (dios padre) asimilado con Yahvé-Elohim. La religión popular israelí mantuvo la idea de que las deidades existían en tanto amantes o matrimonios, como Astarté y Baal.


La diosa egipcia Hathor (la Ashtorteh cananea) en una placa de piedra c1250 a.C. British Museum. Otras imágenes de la diosa Ashtoreth


 

Figura en barro hallada en Israel. Representa a la diosa Ashtoreth. Siglo VI a.C.



Figurilla púnica que representa a la diosa Ashtoreth con timpanon (instrumento musical) del siglo VI a.C. Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera © Ministerio de Cultura

      La esposa de Yahvé era Ashtoreth, aunque la clase sacerdotal impuso la idea de que la esposa era el propio Israel -el pueblo israelita-, que al volver al culto pagano fue descrito por los sacerdotes como prostitutas que corrían tras dioses extraños. Los profetas hebreos libraron una encarnizada batalla contra las diosas cananeas. La clase sacerdotal intentó aumentar su poder achacando a las diosas cualquier desastre que sufría los hebreos. Estos sacerdotes inventaron la leyenda de  Salomón, un rey legendario que ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los santuarios de las montañas. Se afirmaba que alguna de sus setecientas esposas, hacia el 1000 a.C. introdujo en Jerusalén el culto de Asherah. Se afirma que una imagen de madera de Asherah permaneció cerca de tres siglos en el templo de Salomón hasta que el rey Exequias la retiró. Así la heterodoxia de Salomón provocó la partición del reino: al norte Israel y al sur Judá, que lucharon entre sí hasta el 721 a.C. cuando los asirios expulsaron de su territorio a las tribus de Israel y los deportaron a Asiria. Dicha deportación se atribuyó a los cultos paganos.  Judá mantuvo el culto a la reina de los cielos Astarté. Cuando a principios del siglo VI a.C. el pueblo de Judá huyó a Egipto, el profeta Jeremías lo acusó de idolatra.




Astarté era un diosa siria de la fertilidad que se equiparó a Isthar y los griegos llamaron Afrodita, se demonizó curiosamente con nombre masculino: Astaroth o Ashtoreth


Figurillas fenicias que representan a los hijos de El o Elhoim, Baal y Astarté


      Los teólogos cristianos reanudaron sus ataques contra Astarté o Ashtoreth, la satanizaron y la convirtieron en agente del diablo. La Biblia condena la existencia de imágenes esculpidas o ídolos, así como su adoración. Las imágenes de Astarté-Istar se introdujeron en el ritual judío como querubines, es decir, los ángeles que Yahvé apostó en la puerta este del Edén. También para proteger el arca de la Alianza se utilizaron los querubines en tiempo de Moisés. En el templo de Salomón aparecen tallados junto a bueyes y leones, símbolos de la antigua diosa.




Arte románico. Querubines de Santa Maria d'Aneu, Catalunya. Las imágenes de Astarté-Istar se introdujeron en el ritual judío como querubines, es decir, los ángeles que Yahvé apostó en la puerta este del Edén

      Otro elemento importante de la religión del pasado era la sexualidad sagrada, el Jehová misógino y sexofóbico (que siente horror por las mujeres y el sexo) que nos ha acostumbrado la redacción actual de la Biblia es un Jehová bastante "moderno", no surge hasta después del Éxodo, por influencia del culto solar que se origino tras la reforma radical patriarcal de Akenaton en Egipto. El Jehová mas antiguo, anterior al periodo egipcio del pueblo hebreo no despreciaba a las mujeres, quizás por influencia cananea o hitita (dos pueblos que habitaban Asia menor y que eran matriarcales) , y esto se refleja en el Cantar de los Cantares que Salomón compuso en honor a Ashima "la hija del Faraon", de quien estaba enamorado. Aquí a los censores del ultra y anti-feminista rey Josias se le escaparon pasajes con claras alusiones a la sexualidad sagrada, es decir a la prostitución sagrada y a las orgías ceremoniales. La prostitución sagrada, tanto femenina como masculina, es decir homosexual y heterosexual se practicaba en los templos israelitas tanto como en los de otros pueblos. El rey Josias prohibió la prostitución homosexual de los sacerdotes-perros o "sacerdotes calebitas", lo que demuestra su existencia en los templos de Israel.



Marc Chagall, 1957. El Cantar de los Cantares. Gallery: Musée national Message Biblique Marc Chagall, Nice, France


Asherah y sus hijas

      La diosa cananea Asherah aparece en una inscripción de 1750 a.C.  como esposa de Anu (El). Su nombre significa “bosquecillo” y se solía representar como el árbol de la vida, aunque también se conocía como “dama que cruza el mar” y “madre de los dioses”.



Asherah o Asera fue una diosa semita, la consorte de Yahvé. Era conocida como "La Reina del Cielo". Fue tan respetada que uno de sus epítetos era Allat (Elat/illat), que era simplemente el femenino de "Dios" (cf. Allah, El, Elohim). Obsérvese el parecido con Astarté, la diosa siria de la fertilidad.

      Astarté era ampliamente venerada en los siglos VI o V a.C. Era llamada “reina del cielo”. El significado original del nombre es “útero”, es decir, era una diosa de la fertilidad. En la ciudad costera de Sidón era conocida como la “virgen del mar”.




Kadesh  o ou Astarté , Siglo VII a.C.  Rockfeller Museum

La diosa semita y el dios de la lluvia

      La religión cananea la podemos comprender por las tablillas de Ugarit (1400 a.C.) encontradas en Siria y las de Palestina, que se encontraron a partir de 1929. Casi todas las narraciones giran alrededor de las divinidades masculinas El y Baal, representados en el conocido como “sello de Ugarit” del siglo XIV a.C. Aunque Baal (el “señor”) tiene que ver con el cuidado de las ciudades, la diosa Asherah es su protectora. El es el padre de los dioses, pero está precedido por Asherah, también llamada Atirat.



Baal, lápida encontrada en Ras Shamra en 1932

      El mito más famoso de las tabillas habla de Baal –dios de la lluvia, el rocío y la fertilidad- y de su hermana y esposa Anat, es una imagen más de la batalla de las estaciones en la que la fertilidad (Baal) se enfrenta con la sequía (Mot) en un ciclo que garantiza la vida eterna, como ya ocurría en Egipto con el enfrentamiento entre Osiris-Horus (la fertilidad) y Set (la sequía).

      Baal y su mujer Anat como protectora y guía de su marido Baal en la lucha contra sus hermanos Yam (dios del mar) y Mot (dios de la sequía y, por lo tanto, simbólicamente, de la muerte). Anat se encarga del bienestar y de la regeneración de Baal (la lluvia), a quien guía en la lucha. Al mismo tiempo, extermina sin piedad a  los soldados enemigos. Cuando Baal se entrega a Mot y desaparece en el mundo subterráneo, Anat lo localiza con la ayuda de la omnividente diosa solar Shapsh, lo rescata y mata a Mot, a quien muele y siembra para que Baal brote de la tierra como cereal. Baal no tiene valor para pedirle a su padre El que le conceda su propio palacio, como vencedor de la contienda, pero la llegada de Anat hace que el dios padre se acobarde y se esconda, dejando que ocupen la residencia.

      El deseo sexual de El y las cosechas es un tema de la mitología cananea de Ugarit, donde la diosa regula las estaciones y la fertilidad. El dios creador El, padre de Baal, intenta producir dos mujeres o dos diosas. Sea como fuere, su falo se inflama de deseo y quiere poseerlas a las dos: Asherah y la “niña” Anat (que en un mito posterior, aparece como esposa y hermana de Baal). Este drama se representaba después de una mala cosecha o a principios de cada ciclo de siete años, a fin de garantizar la prosperidad del siguiente. Pese a la impaciencia del dios por copular, la abundancia de los campos dependía de la respuesta de las diosas. Si le llamaban “padre” tenía que tratarlas como hijas y la tierra continuaba yerma. Si le llamaban “esposo”, El copulaba con las diosas que procreaban en abundancia, pues parían el crepúsculo, el alba y setenta “buenas y graciosas” divinidades, que manaban del pecho de Asherah y así adquirían la potestad de gobernar. Estos dioses y diosas garantizan la regulación de la lluvia, el rocío y las tormentas en las estaciones correspondientes y la agricultura prosperaba.

      La diosa Asherah es inmanente y todo lo penetra. Presenta diversas personificaciones como hermana e hija, esposa y madre de distintos dioses. La procreación y la continuación de la vida dependían de su voluntad. El dios El se limita a copular, a fertilizarla. Los dioses cananeos, nacidos de la diosa, cumplían funciones concretas a las que estaban destinados por su nacimiento, estaban encerrados en un ciclo de perpetuidad, mientras que la diosa permanecía al margen y dirigía los actos. 


1 comentario:

sub zero dijo...

se necesitaran de muchas mentiras para poder desmentir la historia Biblica de parte de narcisistas que odian o les incomoda la verdad, es curioso que omitiera que a esta diosa se le hacian sacrificios humanos, pero solo es una muestra de deshonestidad intelectual, asi que siga con sus mentiras que lo unico que son es chistes, chistes malos que ni hacen reir.

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