martes, 2 de octubre de 2012

Músicas Nacionales II


Mediterranéo oriental

      lannis Xenakis nació en Bulgaria y tuvo la nacionalidad griega y luego, francesa. Se trasladó a París en 1947, donde estudió con Milhaud y Messiaen. Asimismo, obtuvo su formación en arquitectura con Le Corbusier. Aplicó complejas matemáticas y estadísticas a la composición musical que denominó estocástica. Sus obras más famosas fueron Metástasis y Analogique A y B. Otro compositor griego es Dimitri Terzakis, alumno de Bernd Alois Zimmermann y autor de Ikos y de dos Pasiones según el rito bizantino. En cambio, en Israel se dio un proceso de fusión de la tradición clásica occidental con los modismos de la música oriental. Entre los israelíes más destacados están Paul Ben-Haim, Alexander Boscovitch, Oedoen Partos y la generación de Noam Sherrif y Ben-Zion Orgad.





Latinoamérica

     
Argentina

        El gran número de compositores latinoamericanos de variado estilos y géneros es propio del siglo XX. Únicamente en Argentina encontramos figuras como el internacionalmente conocido Alberto Ginastera y desde la generación de principios de siglo: Alberto Williams, Carlos López Buchardo, Julián Aguirre, Ernesto Drangosch, Héctor Panizza, Floro Ugarte, Athos Palma, Juan José Castro, Luis Gianneo, Carlos Guastavino, Roberto García Morillo, Astor Piazzolla y Juan Carlos Paz (introductor del dodecafonismo en el sur del continente). Y los contemporáneos: Abraham Jurafsky, Roberto Caamaño, Valdo Sciamarella, Mauricio Kagel (que reside en Alemania), Rodolfo Arizaga, Alcides Lanza (residente en Canadá), Gerardo Gandini, Francisco Kroepfl o Héctor Viaggone.

       En Uruguay se destacan Eduardo Fabini, Luis Cluzot Mortet, Carlos Estrada, Guido Santórsola y José Serebrier.

       En Chile, Domingo Santa Cruz y Juan Orrego Salas.






       En Perú, Andrés Sas, Pablo Chávez Aguilar, Federico Gerdes, Edgar Valcárcel, y Aurelio Tello.

      En Paraguay, José Asunción Flores, Remberto Giménez y Francisco Alvarenga y en Bolivia, Eduardo Caba, José María Velasco Maidana y Teófilo Vargas. En Ecuador, Segundo Luis Moreno, Luis Salgado y Mesías Maiguashca; en Venezuela a Vicente Emilio Sojo, Moisés Moleiro, Juan Lecuna y Ricardo Lorenz, mientras que en Colombia encontramos a Guillermo Uribe Holguín, José María Ponce de León, Emilio Murillo, Antonio Várela y Guillermo Espinosa






México y Cuba

      Durante el siglo XX, hubo en ambos países una fuerte labor compositiva que aportó las peculiaridades de sus culturas a la música: la tradición azteca y amerindia en México o la herencia afroamericana de Cuba. En el primer caso encontramos a Manuel M. Ponce, Carlos Chávez (autor del Concierto para Percusión), Silvestre Revueltas, Luis Sandi, Salvador Contreras y Julián Carrillo (que trabajó la microtonalidad), y de la joven generación se destacan Manuel Enríquez y Manuel de Elias.

      Cuba, en cambio, dio al mundo las obras de Amadeo Roldan, Ernesto Lecuona, Aurelio de la Vega, Julián Orbón, Harold Gramatges, José Ardévol, León Argeliers, Sergio Barroso, o los jóvenes Leo Brower, Jorge García Porrúa, Orlando Jacinto García y Carlos Fariñas.






      Juan Carlos Laguna se ha ganado, a pulso, un lugar destacado como guitarrista. Incluso, compositores le han dedicado piezas musicales debido a su virtuosismo y sensibilidad al tocar el instrumento. En esta ocasión, el sello Urtex editó el disco: Cuatro conciertos mexicanos para guitarra, con obras de Revueltas, Zyman, Coral y Ritter. Laguna está acompañado por el Conjunto de Cámara de la Ciudad de México, con el director Benjamín Juárez Echenique. El disco es muy valioso no sólo por los intérpretes y los autores, sino porque es un medio de divulgación de la música mexicana de concierto contemporánea.




Brasil

      Heitor Villa-Lobos propició un lenguaje musical característico del continente, en el que se mezclaron (como en la población real) las fuentes más variadas: melodías amerindias, ritmos afroamericanos, sonidos coloniales y armonías europeas y del jazz. Los compositores destacados de origen brasileño son Alberto Nepomuceno, Brasilio Itiberé, Ernesto Nazareth, Camargo Guarnieri, Itiberé da Cunha, Ernani Braga y Marios Nobre.







Otros compositores centroamericanos

      Ninguno de los siguientes países tiene una tradición tan amplia como México, Cuba o los países del sur del continente pero se ve una creciente producción ligada a la tradición europea heredada de los españoles e influida por la cercanía de EE UU. En Panamá se encuentra Ricardo Fábrega, Roque Cordero y Narciso Garay. En Nicaragua, José de la Cruz Mena y Luis A. Delgadillo, en Honduras a Francisco Días Zelaya y Camilo Rivera; en Guatemala a Jesús y Ricardo Castillo; en El Salvador a María de Baratta; y en Costa Rica a Julio Fonseca y Alejandro Monestel. En al Caribe, en República Dominicana citamos a José Jesús Ravelo, Francisco García y Enrique de Marchena; en Haití a Ludovico Lamothe; y en Puerto Rico a Rafael Aponte Ledée.




Lejano oriente

      Desde la Segunda Guerra Mundial, los compositores de Asia oriental pasaron a ser artistas internacionales de la música. Uno de los primeros fue Toru Takemitsu, que supo acomodar el sonido de instrumentos tradicionales como el koto al estilo de composición occidental. Algunas de las figuras más importantes de la interpretación contemporánea son de Japón, como el director Seiji Ozawa o el pianista Mitsuko Uchida




      De Corea son el violinista Kyung-Wha Chung y el violonchelista Yo-Yo Ma. La República Popular de China vivió un período de agitación en los años sesenta: la Revolución Cultural, que pretendió borrar toda influencia extranjera. Sobrevivieron muy pocos artistas, pero sus 1.200 millones de habitantes son vistos como una fuente inagotable de talentos que ya empiezan a hacerse notar en los escenarios internacionales.





Compositores del Lejano Oriente

      La edición de 1997 del Festival de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea tuvo entre sus 60 representantes a 10 del área del Pacífico, lo que demuestra que la música contemporánea se extiende cada día más por esta región. De Japón estuvo Ayaka Murakumo (1949) con Reconciliación; Tomoyuki Hisatomi (1955) con Ensaladas; y Makoto Shinohara, alumno de Stockhausen y Messiaen, con Yumenji para orquesta mixta de instrumentos occidentales y tradicionales japoneses.

      De Corea del Sur se oyeron obras como Gon, para conjunto de cámara, de Song-On Cho (1955); otra de Jae-Wook Kim (1968); Dudrí, para cinta magnética, de Seaong-Joon Moon; un cuarteto de cuerdas de Myung-Whun Choi (1973) y una obra para instrumentos tradicionales coreanos de Tsung Han. Joyce Bee Tuan Koh de Singapur presentó una obra para coro juvenil y orquesta, a la vez que el chino Yang Yong hizo lo propio con La tumba de Su Xiaoxiao, para conjunto de cámara y soprano.




Australia



      Su música es cada vez más conocida por la popularización de instrumentos aborígenes maoríes como el didjeridú y una especie de clarinete bajo hecho con un tronco de árbol perforado por las termitas. Los colonos ingleses llevaron la música occidental dando compositores como Percy Grainger, Arthur Benjamín y Malcolm Williamson que residieron en Europa, mientras que Don Banks volvió del Viejo Continente para asumir como director de los estudios musicales en la Universidad de Canberra. Actualmente Australia, Nueva Zelanda, Tasmania y la Polinesia están incorporados culturalmente en los circuitos internacionales, con artistas tan destacados como las cantantes Nellie Melba, Joan Sutherland o Kiri Te Kanawa y teatros como la Ópera de Sidney.  





África

      Los compositores africanos fueron obligados por circunstancias políticas y vitales a exiliarse en antiguas metrópolis coloniales como París o Londres. Su música se caracteriza por su fuerte contenido rítmico, basado en numerosas y distintas tradiciones populares, del sinuoso melodismo de la música del Magreb (norte del continente) a la multiplicidad de ritmos simultáneos de las selvas centrales, sin olvidar las armonías corales del sur o las influencias hindúes de la costa oriental. Las músicas tradicionales se han convertido en pop bailable con instrumentos electrónicos, desde el raí argelino muy valorado en París, a la calma de las canciones de Madagascar o las epopeyas cantadas de los griots (bardos) de Malí.

Norteamérica

      En el siglo XX, la música de los EE UU (y la norteamericana en general) se caracterizó por su originalidad, vigor e independencia de las tradiciones conservadoras. Los vanguardistas europeos se instalaron en forma definitiva allí, en especial tras recibir inmigrantes y exiliados de guerra constantemente. Entre ellos se destacaron: Schoenberg, Stravinski, Bartók, Weill, Krenek, etc. Estos innovadores del lenguaje musical captaron la atención entre alumnos que luego desarrollaron estilos y escuelas propias. Por un lado, en EE UU se afinca un tipo de experimentalismo que combinó con las propuestas libertarias de los sesenta: happenings, improvisación, arte pop, etc. Por otro, las nuevas tecnologías de tratamiento y producción del sonido posibilitaron el acceso a los conservatorios de personajes ajenos a la creación.

Compositores

      Aunque sus obras no visitan los escenarios europeos, existen muchos creadores, autores prolíficos de obras en todos los géneros y estilos. Aparte de nombres famosos como George Gershwin o Aaron Copland, encontramos a Roy Harris, Ferde Grofé (autor de la Suite del Gran Cañón y otras suites orquestales), William Grant Still (influenciado por sus herencias negras, amerindias y europeas), el suizo nacionalizado Ernest Bloch (autor de la Rapsodia América), Roger Sessions, Virgil Thompson, William Schumann o Paul Crestón (cuyo nombre verdadero fue Joseph Guttoveggio). Entre los académicos se encuentran Randall Thompson, Howard Swanson, Ray Green, León Kirchner, Paul Bowles (escritor y viajero, autor de una ópera con texto de García Lorca: El viento sigue) o Alan Hovhaness, de ascendencia armenia y escocesa, que integró la música oriental y la espiritualidad en sus obras.



La escuela minimalista

    Desde los sesenta, Cage se consolidó como una alternativa creativa de la escena norteamericana. Con él hallamos a Morton Feldman, Earle Brown, Christian Wolff y George Brecht. En esa época nació el movimiento de una nueva generación de creadores entre los que se destaca La Monte Young (que irónicamente se contactó con la obra de Cage por un curso en Darmstadt) y que se caracterizó por concentrarse en eventos extra-musicales, como en la obra Vision, que tiene sólo 11 sonidos "descritos con precisión e insistencia" durante 13 minutos. Estas obras dieron origen al minimalismo: un estilo al que pronto se incorporaron Richard Maxfield, Robert Watts, Frederic Rzewski, Gordon Mumma, Steve Reich, Alvin Lucier,Terry Riley y Philip Glass




La escena popular: musical y cine.

      Desde que se inventó el cine sonoro, esta industria difundió a las bandas sonoras originales encargadas y a destacados compositores de Hollywood como Erich Korngold (El halcón del mar), Max Steiner (Lo que el viento se llevó), Miklos Rozsa (Ben-Hur) y Bernard Herrmann (Psycho). Otro famoso (aunque como director y divulgador) fue Leonard Bernstein, autor de numerosas obras "serias", pero reconocido en el marco internacional por el musical cinematográfico West Side Story. En los sesenta también triunfó Johnny Mercer, con bandas sonoras como las de Desayuno con diamantes o Charada. En el musical escénico se destacaron en especial los hermanos Gershwin, Hammerstein, Rodgers, Colé Porter, Irving Berlin y emigrados europeos como Weill o Stephen Sondheim.





Europa oriental


U.R.S.S.

      Uno de los primeros compositores soviéticos dedicado a la música electrónica fue Edison Denisov. Cultivó todos los experimentos vanguardistas de postguerra (autor de Peinture y múltiples conciertos para varios instrumentos). Arvo Párt inició su carrera copiando el estilo de los compositores "oficiales", pero luego denotó influencias en las que sincretiza el melodismo de Chaikovski con el canto gregoriano y algunas técnicas del Barroco que fusionó con la estética reiterativa del minimalismo. Sofía Gubaidulina es otro nombre reconocido en Occidente, ganadora de premios internacionales y autora de obras como la cantata Noche en Memphis, una sinfonía en 12 movimientos y un Aleluya sinfónico-vocal. Además, la lista de compositores de la ex -URSS cuenta con Alexandre Knaifel, N. Karetnikov, V. Barkausas, A. Raskatov, Y. Kasparov, V. Ekimovski.V. Shout, A.Voustine,V. Erofeyev, M. Schuck y en especial, Alfred Schnittke.



Khachaturian - Stalin Song – Dunayevsky








Países del área soviética

      Antes de la caída del Muro de Berlín (en 1989) varios países del Este de Europa y del Asia Central se encontraban bajo la influencia soviética, que determinaba su política exterior y la forma de organizar su economía y cultura. Muchos de los creadores de esos países, como el húngaro Gyorgy Ligeti, emigraron para independizarse en lo artístico y hallaron asilo en los Estados Unidos y Europa Occidental. Aún así, hubo países (como Polonia) que contaban con cierta libertad y aportaron creadores de talla internacional, desde Penderecki a Lutoslavski, a la vez que en la Unión Soviética persistía una generación ligada al régimen y contestatarios en lo social y desde las diversas nacionalidades internas. Vytautas Landsbergis, primer presidente de la Lituania independiente es un ejemplo de compositor de obras de vanguardia, o el estonio Arvo Párt, estrechamente vinculado al minimalismo de origen americano.  










      Karol Maciej Szymanowski (1882-1937) fue un compositor y pianista polaco. Estuvo influenciado por la música de Richard Strauss, Max Reger, Alexander Scriabin y el impresionismo de Claude Debussy y Maurice Ravel. También tuvo mucha influencia de su paisano Frédéric Chopin y de la música folclórica polaca, y como Chopin escribió varias mazurkas para piano (la mazurka es una danza popular polaca). Fue influenciado específicamente por la música tradicional montañesa polaca, que descubrió en Zakopane en las montañas meridionales de Tatra, escribiendo incluso en un artículo titulado Sobre la música de Górale.

Polonia

   Los polacos fueron el ejemplo, la referencia para los creadores de otros estados comunistas del Este de Europa. En Yugoslavia estuvo Milko Kelemen, en Checoslovaquia, Vaclav Kucera y Leoš Janáček, en Bulgaria, Stefan Niculescu, Costin Miereanu, Arthur Tho-massin, Costin Cazaban y Liviu Danceanu.y en Rumania, Ulpiu Vlad. Sin embargo, la figura destacada entre los compositores de estos países es el húngaro Gyorgy Ligeti. Utilizó grandes conglomerados sonoros (clusters) que hacían imposible una escucha analítica, su trabajo se centra en la textura tímbrica. Algunos ejemplos son las obras Atmósferas, Volumina o Luz Aeterna para coro (famosa a raíz de su inclusión en la banda sonora de 2001: Una odisea en el espacio de S. Kubrick). A partir de los ochenta, su estilo derivó hacia el neo-atonalismo. 


    A partir de 1957, los festivales de otoño en Varsovia convocaron una original conjunción de obras experimentalistas y otras del "realismo social". Así surgieron destacados compositores como Wojciech Kilar, que creció del neoclasicismo a posiciones experimentales; Henryk Gorecki, autor de Cantos instrumentales y de una Sinfonía que fue mundialmente famosa; Boguslav Schaeffer, que abunda en glissandos con asaltos de ruido; Zigmunt Mycielski, autor de una Segunda sinfonía dodecafónica; Grazyna Bacewicz (autora de un Concierto para orquesta), Kazimierz Serocki (autor de Segmenti) o Tadeusz Baird (creador de unas Variaciones sin tema); Witold Lutoslavski (que compone Tres poemas de Henri Michaux en 1963); y Krzystof Penderecki, autor de un Stabat Mater y una Pasión según San Lucas.




Jeanne Baxtresser, Principal Flute, New York Philharmonic. Alan Stepansky (Performer), Fikret Amirov,
 Claude Debussy, Philippe Gaubert, Walter Gieseking, Frank Martin, Otar Vasil'yevich Taktakishvili.






      Andrzej Panufnik (1914-1991) fue un compositor, pianista, director y pedagogo polaco. Se convirtió en uno de los principales compositores polacos y, como director, fue fundamental para el restablecimiento de la Filarmónica de Varsovia después de la II Guerra Mundial. Tras una creciente frustración con las exigencias extra-musicales formuladas por el régimen del país, desertó a Inglaterra en 1954. Fue director titular de la City of Birmingham Symphony Orchestra, cargo que abandonó después de dos años para dedicar todo su tiempo a la composición.





Leoš Janáček

      Bohuslav Martinú (Polička, Bohemia, 8 de diciembre de 1890 – Liestal, 28 de agosto de 1959) fue un compositor checo. Estudió brevemente en el Conservatorio de Praga y continuó sus estudios por su cuenta. Se fue de Checoslovaquia a París en 1923, donde se convirtió en pupilo de Albert Roussel. Cuando el ejército alemán tomó París en la Segunda Guerra Mundial huyó al sur de Francia y después, en 1941, a Estados Unidos, donde se asentó en Nueva York con su esposa francesa. En los años siguientes vivió en Suiza muriendo en ese país en la ciudad de Liestal el 28 de agosto de 1959. Fue un compositor prolífico, escribiendo más de 400 obras. Fue menos conocido que su compatriota, Leoš Janáček, pero muchos de sus trabajos son habitualmente interpretados, como su trabajo coral, La Epopeya de Gilgamesh; su ciclo de seis sinfonías; sus conciertos, incluyendo uno de violonchelo, violín, oboe y cinco de piano; y su música de cámara, que incluye siete cuartetos de cuerda y una sonata para flauta, entre otros muchos trabajos. El catálogo completo de las obras de Martinů ha sido realizado por el musicólogo Harry Halbreich que utiliza como sistema de numeración la letra H seguida del número de obra.




      Bedřich Smetana (Litomyšl, actual República Checa, 2 de marzo de 1824 - Praga, 12 de mayo de 1884) fue un compositor checo. Fue el primer compositor que utilizó elementos específicamente checos en su música. Sus óperas se basan en temas checos y utilizó muchos ritmos y melodías del folklore checo en sus composiciones. Los Brandemburgueses en Bohemia es la primera ópera escrita totalmente en checo. Influyó notablemente en Antonín Dvořák y Leoš Janáček. 








Países Nórdicos

      Los compositores de los países septentrionales de Europa cultivaron una relación sonora especial con su entorno. Los románticos buscaron describir con sonidos la opulencia de los paisajes gélidos y sus geografías, mientras que otros encontraron en el clima la inspiración para obras de gran vida interior. A partir del siglo XIX, cuando varias de estas naciones se consolidaron como estados, se impuso con firmeza una tradición propia, basada en investigaciones musicológicas que descubrieron la variedad de estilos y culturas del norte. Por ejemplo, los compositores británicos actuales siguen la pauta de originalidad marcada por la generación de Britten y Tippett, adosando a la vez una fuerte tendencia dramática. Uno de los reconocidos fue Peter Maxwell Davies, autor de Ocho canciones para un Rey Loco, retrato tragicómico del rey Jorge III o El Martirio de San Magnus, inspirado en los paisajes escoceses. 





     Johan Severin Svendsen (1840-1911), fue un compositor, violinista y director de orquesta noruego. Svendsen, con sus numerosas Rapsodias Noruegas para orquesta, fue, junto a Edvard Grieg, el iniciador del nacionalismo musical noruego. Gran director de orquesta, fue junto a Grieg la figura más prominente de la vida musical noruega a fines del siglo XIX.





Islas Británicas

      Harrison Birtwistle es un destacado compositor inglés, autor de córales para orquesta como The World is Discovered, La plage, Medusa, Earth Dances y obras escénicas como la ópera Punch y Judy. A la generación nacida en los años treinta pertenecieron también Nicholas Maw, autor de la ópera The Rising of the Moon, y Jonathan Harvey, autor de obras como Mortuos Plango, Vivos Voco ( sonido manipulado por ordenador y sonidos cuadrafónicos pregrabados, para cinta) Bhakti y la trilogía Inner Light, además de varias obras corales. Un poco más joven es Brian Ferneyhough, autor de obras como Epicycle, Missa Brevis y Time and Motion Study III, ganadora del premio especial de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea de 1974. Entre los benjamines están Martin Butler (con obras como el Concertino para 14 instrumentos o la ópera The Sirens' Song) y James Dillon, Caroline Wilkins o George Benjamín. En Irlanda se conservó una tradición nacionalista representada por Kevin Volans, Bill Whelan, David Morris y Philip Hammond.

      Lennox Berkeley, (1903-1989) fue un compositor inglés autor de obras de todos los géneros, aunque la música de cámara y la música vocal son sus predilectas







      Sir Granville Bantock (1868-1946) fue un compositor británico de música clásica. Íntimo amigo del joven compositor Havergal Brian, fue profesor de música en la Universidad de Birmingham desde 1908 hasta 1934, sucediendo en el cargo a Sir Edward Elgar. Su música estuvo influenciada por las canciones folclóricas de las Islas Hébridas (como queda patente, por ejemplo, en la Hebridean Symphony de 1915) y por la obra de Richard Wagner. Algunas de sus composiciones poseen un toque "exótico", por ejemplo el oratorio Omar Khayyám (1906-09). Entre sus trabajos más conocidos se encuentran la obertura The Pierrot of the Minute (1908) y la Pagan Symphony (1928).





Holanda

      En el siglo XX, los Países Bajos desarrollaron una amplia labor compositiva que marcó un renacer después de épocas distantes de gloria y siglos de estar apartados del panorama musical. Los primeros representantes de la nueva música holandesa fueron Willem Pijper (autor de sinfonías, música de cámara y la ópera Halewjn) y Matthijs Vermeulen, a los que siguieron Henk Badings, Frid Géza, Louis Toeboschjan van Dijk (autor de obras como Breeroo o Chorocastra), Hans Henkemans, Ton de Kruyf, Ton de Leeuw,Will Eisma, Theo Lovendie, Huub Kerstensjoep Straesser, Tera de Marez Oyens, Peter Schat, Louis Adriessen, Rokus de Groot,Tom Bruynél, Misha Mengelberg, Tristan Keuris, Leo Samama, Bernard van den Boogard, Guus Janssen, Peter-Jan Wagemans, Chiel Meijering, Rene Pieper, sin olvidar al español radicado en Holanda, Enrique Raxach. 



Escandinavia

     Con la herencia de la tradición sumada a los aportes del noruego Grieg, el danés Nielsen o el finés Sibelius, en la era post-modernista se destacaron las figuras del noruego Arne Nordheim, los fineses Aulis Sallinen, Jukka Ruohomáki y Jukka Tiensuu, los daneses Hans Abrahamsenn (autor del concierto Noche y trompetas), Per Norgard y Ake Parmerud, y los suecos Sten Hanson y Lars Gunnar Bodin, pionero de la música electrónica en su país. Entre los más jóvenes se destacaron los nombres del islandés Thorstein Hauksson (autor de Bells of Earth), los suecos Tommy Zwedberg, Karin Rehnqvist, Par Lindgren y Bengt-Emil Johnson, Anders Blomqvist (que mezcla el rock y la música de concierto), la noruega Ragnhild Berstad, el danés Bent Sorensen (autor del cuarteto Alman) y los fineses Harri Wessman y Kaija Saariaho.




      Johan Julius Christian Sibelius fue un compositor finlandés de música sinfónica del siglo XX. Nació el 8 de diciembre de 1865 en Hämeenlinna (Finlandia) y falleció el 20 de septiembre de 1957 en Järvenpää (Finlandia). Considerado un excepcional artista en Finlandia, desempeñó una función determinante entre finales del siglo XIX y principios del XX en la creación de un estilo musical propio dentro del género. Sobre el valor de su obra, hay posiciones muy encontradas: mientras el crítico y teórico alemán Theodor Adorno le considera un compositor amateur y anticuado, el compositor húngaro Béla Bartók lo sitúa entre los grandes autores de su época.










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