miércoles, 5 de septiembre de 2012

Los mapas de Jules Verne

       Jules Verne nació en 1818 en Nantes, cerca de la costa Este francesa, pero no fue el maravilloso viajero que dejan entrever sus relatos. Buena parte de sus historias las escribió desde París, ciudad en la cual se estableció a mediados del siglo XIX, recorriendo todos los continentes y brindando en sus novelas detalles geográficos de cada lugar visitado por su imaginación. En la página de G. de Vries podemos encontrar una muy buena colección de mapas extraídos de las ediciones originales de un gran número de novelas de Verne.


Fragmento de: “Le Tour du monde en quatre-vingts jours”



      Son muchos los que se han ocupado de reunir los mapas que ilustraban los relatos de Jules Verne. Entre ellos encontramos a G. de Vries, un seguidor de la ciencia ficción y en especial de Jules Verne, y con el fervor de los apasionados ha trabajado reuniendo un buen grupo de mapas que ilustran los relatos de este autor. Ahora, gracias a The Maps From the Voyages Extraordinaires los tenemos todos recopilados online, desde Cinco Semanas en Globo hasta Los hijos del capitán Grant, pasando por La isla misteriosa o La vuelta al mundo en 80 días. Todos ellos disponibles para descarga gratuita.

       Estos mapas juegan un papel importante en las novelas, proporcionando un sentido de la realidad en la ficción de Verne. Para una interesante discusión sobre este tema, véase Terry Harpold, Cartografías de Vernemapas originales y Variantes.

      G. de Vries señala que además de los mapas originales, tal como se publican en las ediciones Hetzel, también ha coleccionado una serie de mapas del mismo estilo, pero en otro idioma, o con algunas pequeñas diferencias, que se recogen en “variantes”. 

       Tenemos que advertir una cosa sobre las longitudes: Francia no adoptó el meridiano de Greenwich como meridiano de origen hasta 1911, y que la mayoría de los mapas incluidos en el  Voyages Extraordinaires utilizaban el meridiano de París. Sólo cuatro mapas se basan en el meridiano de Greenwich: Voyages et aventures du Capitaine Hatterras , Cinq semaines en ballon , Aventures de 3 Russes et de 3 Anglais y Le Rayon vert . Curiosamente, el mapa de Seconde Patrie utiliza el meridiano de Ferro, que estaba en uso en la marina británica en el momento en el que se desarrolla la novela.

       La mayoría de los mapas de esta colección se hicieron para situar al lector en el contexto de la narración y señalar la ruta de los protagonistas, pero hoy en día resultan interesantes como cartogramas destinados a un público amplio y no especializado en la lectura de planos, cartas o mapas.



Fragmento de: “Cinq semaines en ballon”. Carte de L’Afrique Centrale
avec l’itinéraire du Docteur Fergusson
Dressée par L.J. Hetzel


Miguel Strogoff. 2eme Carte



 “Itinéraire de César Cascabel”. 1re Carte
(el meridiano de Lima, actualmente, es 77 y no 80
como aparece en el mapa)

       "-De todos modos -dijo Mokum con humildad-, no entiendo qué esperan ustedes conseguir midiendo la Tierra. Yo creo que el Globo es tan infinito en su tamaño y en su grandeza que no existe metro humano que lo pueda medir. Aunque viviera cien años más, jamás comprendería la utilidad de sus cálculos."

Jules VerneAventura de tres rusos y tres ingleses en África Austral.



      Este libro utiliza términos geográficos avanzados y es un modelo para los cartógrafos. Actualmente está descatalogado por su lenguaje “políticamente” incorrecto, pues habla de nativos asesinados por blancos, cacerías de animales salvajes e incendios de bosques. Por motivos semejantes, a Julio Verne se le acusó de defensor del colonialismo.



Jules VerneAventura de tres rusos y tres ingleses en África Austral

      Desde la aparición de la Cartografía todos los viajeros del mundo han llevado consigo un mapa, lo cual queda reflejado en las obras de ficción, como las de Jules Verne.


 

Mapa elaborado por Verne en 20.000 leguas (1870). Colección Terry Harpold

      Jules Verne viajó con la imaginación, pues pasó la mayor parte de su vida en Nantes, París, Crotoy y Amiens. Pertenecía a una acomodada familia de la burguesía, de las que lideraron la Revolución Francesa. Enamoradizo de niño, sufrió al no ser correspondido por el amor de su prima Caroline. Se le recuerda a Julio Verne en esa época como un joven introvertido que distraía su tristeza refugiado en libros de viajes y que tenía una gran pasión por la cartografía y los mapas.

      En 1848, estudia derecho en Paris, con una pensión que apenas le llega para mantenerse o vestir bien, ya que empleaba casi todo el dinero en comprar libros o asistir a eventos artísticos y a las animadas tertulias literarias que abundaban en el Quartier Latin. Su tío, el pintor Chateaubourg, le introduce en el círculo de la alta sociedad parisina y de los literatos más célebres, donde intima con los Dumas.

      La vocación literaria de Julio Verne está por esas fechas totalmente definida y cuando acaba la carrera de Derecho su padre le retira la dieta, al no aceptar la oferta de volver con él a trabajar en su bufete de Nantes. En medio de estas penurias económicas, Julio Verne escribe dos obras teatrales "La Guimard" y "Las mil y dos noches" que no obtienen apenas divulgación.

      En 1857 se convirtió en agente de bolsa y se casó Honorine Morel de Viane que era viuda y madre de dos hijas, con la que tuvo a Michel. Empezó a viajar y conoció a Gaspard Félix Tournachon, periodista, caricaturista, fotógrafo y aventurero, célebre por su pasión por la navegación aérea y los inventos relacionados con la misma; éste era más conocido por su nombre artístico, Manard, y es el autor del retrato de Julio Verne que podéis ver más arriba. Julio Verne aprovecha toda esa experiencia vital y sus estudios y desarrolla un relato que será el boceto de la novela "Cinco semanas en globo" publicada en 1863. El éxito de la obra es inmediato y Verne logra un contrato de edición de veinte mil francos anuales, dejando un empleo que había encontrado años atrás como agente de bolsa.



       Sus primeros viajes al extranjero fueron en 1859 a Inglaterra y Escocia con Aristide Hignard, un amigo cercano y colaborador de Verne en varias obras teatrales tempranas; viajó de nuevo con Hignard en 1861 a Dinamarca y Noruega. En 1863, después del éxito arrollador de su tercera novela, viaja a Estados Unidos a dictar conferencias junto con su hermano Paul Verne. Un año más tarde publicaría "Viaje al centro de la Tierra" y en 1865, "De la Tierra a la Luna". Sus tres primeras novelas serán agrupadas por su editor en 1866 bajo el título "Viajes extraordinarios".

     Al principio parece que le tomó gusto por los viajes y se compró varias embarcaciones. En concreto, Jules Verne tuvo tres, las tres con el mismo nombre "Saint Michel" (en honor de su hijo), diferenciadas con la numeración romana. Navegó en ellos intermitentemente entre 1868 y 1886. La "Saint Michel I" era una embarcación a vela de 7 a 9 metros de eslora. En él escribió "20.000 leguas de viaje submarino" (1870) y viajó por costas de Inglaterra y España. El "Saint Michel II" lo adquirió en 1876; era un velero de 19 toneladas y 13 metros, sólo lo tuvo un año y medio pues hacia finales de 1877 adquirió el "Saint Michel III", ya un gran yate (un "steamer" que requería una tripulación de diez hombres, y podía navegar a vapor o a vela) de 31 metros de eslora y 38 toneladas.

      En 1878 realiza su primera travesía importante, de mayo a agosto, partiendo del puerto de Tréport y haciendo escalas en Vigo, Lisboa, Cádiz, Tánger, Gibraltar, Málaga, Tetuán y Argel. De esta travesía nacerían dos libros "Héctor Servadac" y "Un capitán de quince años".

      Según Cristian Tello en Navegando en los barcos de Julio Verne, el 1879 Verne navega por Inglaterra y Escocia; en 1880, por Irlanda, Escocia y Noruega; en 1881, por los Países Bajos, Alemania y Dinamarca y es en 1884 cuando regresa al Mediterráneo y visita Argel, Malta, Italia "y otros lugares", haciendo amistad en Nápoles con el Archiduque de Austria Luis Salvador. Sus novelas Clovis Dardentor y Matías Sandorf reflejan pasajes vividos en aquel crucero. “Otros lugares” podrían hacer referencia a su visita a las Islas Baleares, asunto que trataremos en otra entrada del blog.



Mapa de Matías Sandorf

       Después de la década de 1880, rara vez dejará Amiens. En una carta de noviembre 1894 a Alexandre Dumas hijo, Verne se quejaba de los achaques de la vejez: "Si he mantenido un gusto por el trabajo..., ya no queda nada de mi juventud. Ahora vivo en el corazón de mi provincia y nunca me muevo de ella, ni siquiera para ir a París. Viajo sólo por los mapas."  (Dekiss, Jules Verne, pág. 356) Dekiss, Jean-PaulJules Verne, l'enchanteur. Paris, Éditions du Félin de 2002.

      Tras las muertes de Hetzel, su editor y de su madre, Sophie, en 1887, Julio Verne comenzó a escribir obras más sombrías, tal vez por culpa de un cambio de su personalidad o, tal vez, porque el hijo de Hetzel, que continuó la empresa de su padre, no era tan riguroso en las correcciones como lo había sido aquel. En 1888 Verne participó a nivel local en la política y fue elegido concejal de Amiens, donde abogó por una serie de mejoras en la ciudad, labor que desarrolló durante quince años.

      El 24 de marzo de 1905, la diabetes que había padecido durante años le priva de la vida. Julio Verne muere en su casa de Amiens, convertido en una auténtica leyenda. Fue enterrado en el cementerio de La Madelaine.



Mapa de Mistress Branican

      En sus novelas Jules Verne demuestra un conocimiento profundo de los métodos de la cartografía moderna y varias de sus novelas, sobre todo Las Aventuras de tres rusos y tres ingleses [1872]) analizan problemas técnicos de cartografía y geodesia.

      Treinta de las novelas publicadas en la colección Voyages Extraordinaires publicadas por Pierre-Jules Hetzel (desde 1863 hasta su muerte en 1887) y su hijo Jules Hetzel (hasta 1919) incluyen uno o varios mapas y grabados; en total hay cuarenta y dos grabados de este tipo.  Los seis volúmenes de no ficción publicados  por Verne sobre la historia y la geografía, incluyen docenas de mapas políticos, topográficos y oceanográficos. Las cubiertas y los frontispicios de los libros, los célebres  Cartonnages colorés et Dores, con incrustaciones de colores y oro, aunque no sean estrictamente mapas, son elementos de un lenguaje cartográfico sutil para adentrar a los lectores en el contenido de las novelas.



Mapa correspondiente a la novela Claudius Bombarnac

      Varios de los mapas que aparecen en Voyages de Hetzel fueron redactadas bajo la estrecha supervisión de Verne o se basaron en sus dibujos o diseños. Los mapas de tres de las novelas (20.000 leguasHatteras y tres rusos) fueron dibujados por el propio Verne, cuyos talentos en este sentido eran apreciables. Estos mapas son los únicos elementos gráficos atribuidos a Verne; otras imágenes, mapas y elementos de diseño en los Voyages son anónimos o pertenecientes a uno o más artistas que aparecen en las portadas debajo del nombre del autor, muchos impuestos por exigencias de Hetzel para ilustrar sus ediciones de lujo.

      Los elementos ilustrativos de la novela son competencia de los editores y distribuidores, el propio Hetzel realizaba suntuosas ediciones para un público adinerado, con gran profusión de láminas, en cuya elección Verne no desempeñaba ninguna labor. Verne es muy consciente de los efectos literarios que produce el mezclar realidad y ficción. En la leyenda del mapa realizado para los Viajes y Aventuras del capitán Hatteras (1866) se lee: "Cartes des régions circumpolaires, dressée pour le voyage du Capitaine J. Hatteras par Jules Verne, 1860-61" ("Mapa de las regiones circumpolares, elaborado para el viaje del capitán Hatteras por Jules Verne, 1860-61). Estas fechas se corresponden con la malograda expedición de Hatteras al Polo Norte, pero Verne no comenzó a trabajar en la novela hasta 1863. Es decir, el novelista penetra en la misma novela como cartógrafo y desvela el uso estratégico que hace de la realidad (los mapas) para apoyar la ficción y dar verisimilitud a todo el entramado.



"Carte des régions circumpolaires, dressée pour le voyage du Capitaine J. Hatteras par Jules Verne, 1860-61"

      Verne consigue la refundición de la ficción con lo real a través de sus mapas, donde coexisten representados elementos reales con lugares ficticios. Por ejemplo, el "estrecho de Davis," es una manga de agua que no se encuentra en ningún mapa moderno del Ártico, pero en la novela es el paso que el capitán Hatteras debe cruzar en su camino al Polo. Lo mismo ocurre con la isla de Beechy, sede de un monumento a los 129 muertos de la malograda expedición de John Franklin en 1845, lugar que será visitado por el equipo de Hatteras, para quien las pérdidas del Erebus y el Terror, junto con los terribles sufrimientos de sus tripulaciones son una advertencia del sombrío destino  que les espera.



Mapa de la novela Deux ans de vacances

      Un tema redundante en la obra de Jules Verne es la alusión a los últimos lugares desconocidos del planisferio, tierras que se hallan por encima del paralelo 24º, terrenos de misterio y destino de fantásticas expediciones, donde existe en el polo norte el cráter de un volcán que se levanta sobre el dicho punto geográfico. Escenario donde describir la locura de Hatteras cuando  descubre que él nunca puso pie en el lugar preciso del polo, en el interior de aquel volcán furioso.

      Verne fue, como sabemos, un devoto apasionado de la geografía y la cartografía. Cuando era joven y vivía en Nantes, en la década de 1830, fue galardonado con los premios escolares de geografía. En entrevistas con periodistas en la década de 1890, expresó su admiración por los geógrafos célebres de su tiempo, como Elisée Reclus y Arago, los cuales influyeron en su obra. Verne era un lector extraordinariamente disciplinado e integral, que leía todos los días hasta dos docenas de periódicos, revistas y publicaciones científicas, muchas dedicadas exclusivamente a la geografía política y física. Su librería personal era inmensa y en ella había varios títulos  relacionados con la geografía descriptiva y las exploraciones. Su nieto Jean-Jules Verne recordó un magnífico conjunto de atlas alemanes que Jules Verne consultaba durante la escritura, y un gran globo terráqueo en su biblioteca en la que el autor le gustaba seguir los movimientos de sus personajes.



Mapa de la ruta de los pasajeros náufragos de El Canciller, descritos por Verne (c. 1870-1874) (Fuente: Weissenberg, Un Univers fabuleux .. Reproducido con permiso de Eric Weissenberg) 


Mapa celeste dibujado por Verne en la composición de Héctor Servadac (c. 1876) (Fuente: Rionnet y Gondolo della Riva, Verne à Dinard... Reproducido con permiso de Piero della Riva Gondolo)


      Estos dibujos del puño de Jules Verne nos demuestran que a menudo dibujó esquemas y mapas de los itinerarios de sus personajes en la composición de sus novelas. La mayoría de estos documentos se han perdido, pero los pocos que sobreviven demuestran la cuidadosa planificación geográfica de sus novelas.

      La publicación u omisión de los mapas son intencionadas en las obras de Jules Verne. Así, por ejemplo, en The Chancellor (1875) no se incluyen mapas, a pesar de que arriba hemos visto que para escribir la novela el autor se sirvió de un mapa. Los sobrevivientes de la Canciller no son conscientes de su posición durante la mayor parte de la novela, la incertidumbre de su curso -también oculta al lector, que no tiene mapa desde el que seguir su deriva- contribuye a su creciente desesperación, a crear la tensión de la novela y su sorprendente desenlace.



Mapa de L’Île à hélice

      El mismo hecho de la falta de un mapa o representación gráfica, se repite en Hector Servadac (1877), pero Verne utilizó un mapa celeste para dar coherencia al argumento de la novela. Los protagonistas han sido barridos de la superficie de la Tierra por el cometa Gallia, después de su colisión en el norte de África, sin que se den cuenta. Sin embargo, las evidencias de que un evento geológico importante ha tenido lugar son abundantes: la fuerza de la gravedad reducida, la duración del día acortado, el curso invertido del sol… Verne mantiene así el dramatismo de la situación, incluso algún lector se sorprende de la tranquilidad de los protagonistas, que a penas se enteran de su delicada situación cabalgando en el cometa.



Héctor Servadac (1877), Cartonaje du monde solaire.



Frontispicio de Las aventuras del Capitán Fabuloso Antifer (1894).

      Estos elementos de diseño constituyen la mejor manera de ilustrar el contenido de viajes dans les mondes connu et inconnus: imágenes de alta mar, aeronaves, ruedas, anclas, y planisferios…, son los primeros significantes que el lector encuentra cuando examina el libro sin abrirlo. Marcan su punto de entrada en estos mundos desconocidos. Abriendo el libro, girando la tapa, el lector entra en el texto, en un imaginario cuyos rasgos son señalados por los elementos icónicos de la cubierta. El viaje ya está en marcha, hemos sido testigos de los signos de misterio por una carta sin respuesta, un documento encontrado sin interpretar… Los elementos curiosos de los Cartonnages nos sugieren que el cruce de texto e imagen, la narración y la cartografía, han comenzado desde el principio de la obra y son esenciales en el planteamiento de las obras de Verne.



“Le Noble Jeu des États-Unis d'Amérique" Ilustración G. de Ribaucourt (1899)


"Los periódicos de la tarde costaron dos y tres veces el precio normal...." Ilustración por Georges Roux. Última Voluntad.


     En la cartografía de Jules Verne uno de los más extraños "mapas" lo constituye el tablero de juego de la oca de su novela La última voluntad de un excéntrico (1899), donde están representados los cuarenta y ocho estados americanos, el Distrito de Columbia y los territorios indígenas. Este tablero, en realidad, es un mapa de la novela, es decir, un esquema de la novela dentro de la ilustración.

     Los héroes de Verne recorren un espacio cíclico, vagan y hierran por el mundo, pero siempre dentro de una figura general del círculo. El “romance científico” se adorna de maquinaria y objetos mecánicos: restos de globos, descarrilamientos de trenes, naufragios de barcos… etc., todo hace referencia al naufragio, a las pruebas que deben superar los héroes para conseguir sus objetivos. Recordemos la entrada de nuestro blog dedicada al viaje chamánico.

     Sin embargo, sus héroes nunca se ven perjudicados por este circuito cíclico, pues siempre tienen la posibilidad de un retorno seguro. Sus héroes superan las acusaciones de colonialismo, más evidentes en Conrad, pues son más imparciales en sus evaluaciones de las potencias coloniales (Inglaterra está condenada siempre sin condiciones) y están más resignados al resultado inevitable de los choques entre culturas.



Mapa de Le village aérien

      Verne también estaba fascinado por las regiones espectrales de la Tierra, la que Conrad describió como "Blankest”, los espacios en blanco en la superficie labrada de la Tierra, pues ambos tienen en común esta fetichización por los terrenos sin explorar.

     En la pisqué del siglo XIX la existencia de mapas con zonas en blanco debió crear conflictos en la imaginación. Verne escribió que en 1868, cuando tenía nueve años más o menos, mientras miraba un mapa de África puso su dedo en el espacio en blanco, que representaba el misterio sin resolver de ese continente, y se dijo a sí mismo, "cuando sea mayor, voy a ir allí", reflexión propia de la exuberancia de la primera juventud.

      Verne escribió tres novelas que implican viajes en el espacio exterior (De la Tierra a la Luna , alrededor de la luna , Héctor Servadac ) y una de viajes por aguas profundas (20.000 leguas), dos aventuras subterráneas (Journey, Negro Indias ), y más de cincuenta novelas con desplazamientos volando por encima de la tierra, el mar y el hielo. Sus vehículos son impresionantes, pero rara vez son originales. Su reputación de invención técnica ha sido muy exagerada, y algunos de los viajes más sorprendentes son efectuados por medios de transporte bastante comunes: barcos, trenes, automóviles... La estructura formal del viaje es más importante a los efectos literarios de la novela, que detallar el itinerario o el medio de transporte. 



"Lincoln Island", grabado por Sedille, basado en un boceto de Verne. Mysterious Island (1875)

     Jules Verne se sirve de la Cartografía para observar y capturar el mundo de los fenómenos, para recluirlos en la geometría rigurosa y cerrada del atlas. Los resúmenes de Geografía ordenan el mundo de los fenómenos; la cartografía es la ciencia de la representación de un sistema de espacios mediante símbolos de los lugares reales: la línea de puntos, el esgrafiado, los mapas políticos, geológicos o de fronteras, proporcionan al geógrafo la racionalización del mundo real, suministran el dominio de lo existente mediante categorías y símbolos.

    Sin embargo, para Verne el dominio del espacio concedido por el atlas puede ser bajo ciertas condiciones incompatible o ilusorio. No es bueno confundir la realidad con su símbolo, cosa que a menudo les ocurre a los astrónomos, inmersos en el arrogante orgullo de la exactitud, que les convierte en seres vulnerables e inútiles cuando viajan por la sabana africana o vagan por un pantano infestado de cocodrilos mientras calculan logaritmos en su cabeza. Gente incapaz de defenderse ante el ataque de una horda de nativos o poner en peligro la misión cuando un mono roba los cuadernos de bitácora de los científicos y se inicia una persecución cómica a través del dosel del bosque y los cuadernos son finalmente recuperados al matar a la desafortunada, cuya excelente carne sirvió para la cena de los astrónomos.




"Se acerca la noche", el Albatross pasa por encima de la sabana africana. Ilustración de Benett. Robur el Conquistador (1886).

       En aquella época el sueño de cualquier geógrafo hubiese sido tener a su disposición una máquina como la de la ilustración, con la cual podría hacer levantamientos topográficos de cualquier país del mundo. No habría más de estos lugares vacíos en los mapas de África central, no más de esas descripciones vagas que son la desesperación de los cartógrafos! Escribía Jules Verne en Robur el Conquistador, al que pertenece la ilustración de el Albatros al anochecer, navegando por el cielo, ajeno a la vida salvaje africana, a los bramidos de los elefantes y ñus que parecen elevarse sobre la estrafalaria máquina voladora.

      Jules Verne vivió en una época en la que el mundo estaba prácticamente explorado, sin embargo, él no era pesimista como el Paganel del Capitán Grant, el cual decía que los exploradores ya no tenían nada que hacer, porque todos los continentes del mundo estaban investigados: “¿Qué queda entonces?” -y le contestó Glenarvan- “Lo que estamos haciendo ahora”. Es decir, el viaje mismo, el trabajo en curso de la travesía es lo que renueva y recrea los territorios que atraviesan los protagonistas, redescubriendo el mundo en cada viaje.

     Otro mundo por explorar, donde la imaginación puede ejercer su poder, lo encuentra Verne en la luna. En el capítulo 15 de alrededor de la luna, el Columbiad al orbitar la luna se vuelve hacia su lado oscuro y se inicia un debate entre la tripulación sobre la naturaleza de los misterios que existen allí abajo, envueltos en la oscuridad. Como si fuera una señal providencial, un meteoro en llamas pasa cerca de la cápsula y estalla sobre la superficie lunar, iluminando  el mundo de abajo. Los astronautas correr a la ventana, y durante unos segundos, ven -se imaginan que ven- un paisaje imposible: los espacios inmensos están cubiertos por mar abierto, los continentes cubiertos de bosques. ¿Fue esto una ilusión, un error de la visión, un truco de la óptica? ¿Podrían dar una justificación científica de las observaciones obtenidas tan superficialmente? ¿Podrían atreverse concluir de una manera u otra sobre la habitabilidad de la Luna, después de tan débil percepción del disco invisible?

      En 1959, la Unión Soviética lanzó el primer satélite orbitando la luna con éxito. El satélite obtuvo las primeras fotografías del lado oscuro y desveló el misterio. Nada de mares, ni bosques, ni civilizaciones extraterrestres. Sólo el desierto lunar.




Imágenes de la Lunik III Reconocimiento Lunar (1959). Arriba: Mapa del lado oscuro de la luna, que muestra el cráter de Jules Verne. Abajo: Fotografía de la zona que se muestra en el mapa de la izquierda. El cráter de Julio Verne es la mancha oscura cerca del borde derecho de la fotografía, aproximadamente 1/3 hacia arriba desde la parte inferior izquierda de la esquina. (Fuente: Barabashov, Reproducido con permiso)

JulesVerne.jpg

      La misión de 1960 concluyó que  el cráter "Jules Verne" es una formación oscura y tiene por un fondo gris, su suelo es uniformemente oscuro y la pared del cráter es apenas visible. El cráter se encuentra a 151 º E, 37 º S, justo dentro de la frontera de la Desiderii Mare, el Mar de los Sueños.

Obra de Jules Verne

      Jules Verne comenzó siendo un escritor de teatro, en concreto de dramas históricos, que no alcanzaron el favor del público o ni siquiera obtuvieron divulgación mencionable. Su proyecto exitoso fue “novelar la ciencia", como le indicó Alejandro Dumas. Jules Verne encuentra la vena en una literatura plagada de viajes sorprendentes y descubrimientos asombrosos, siendo considerado por ello uno de los padres de la ciencia-ficción.

      Este es el catálogo de sus obras más importantes, que vieron la luz en vida de Jules Verne:

1863. Cinco semanas en globo
1864. Viaje al centro de la Tierra
1865. De la Tierra a la Luna
1866. Aventuras del capitán Hatteras
1868. Los hijos del capitán Grant
1870. Veinte mil leguas de viaje submarino
1871. Una ciudad flotante
1872. Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África austral
1873. La vuelta al mundo en ochenta días
1874. La isla misteriosa
1876. Un drama en México
1876. Miguel Strogoff
1877. Las Indias negras
1877. Martín Paz
1878. Un capitán de quince años
1879. Las tribulaciones de un chino en China
1879. Los quinientos millones de la princesa
1880. La casa de vapor
1881. La Jangada
1882. El rayo verde
1882. Escuela de Robinsones
1883. Kerabán el testarudo
1884. El archipiélago de fuego
1884. La estrella del Sur
1885. Matías Sandorf
1885. El náufrago del «Cynthia»
1886. Robur el conquistador
1886. Un billete de lotería
1889. Familia sin nombre
1889. El secreto de Maston
1890. César Cascabel
1891. Mistress Branican
1892. El castillo de los Cárpatos
1893. Claudio Bombarnac
1893. Aventuras de un niño irlandés
1894. Maravillosas aventuras de Antifer
1895. La isla de hélice
1896. Ante la bandera
1896. Clovis Dardentor
1897. La esfinge de los hielos
1898. El soberbio Orinoco
1899. El testamento de un excéntrico
1900. Segunda patria
1901. Las historias de Jean-Marie Cabidoulin
1902. Los hermanos Kip
1903. Beca de viaje. Los piratas de Halifax
1904. Un drama en Livonia
1904. El dueño del mundo
1905. La invasión del mar
1905. El faro del fin del mundo

      Póstumamente verían la luz las obras: "El volcán de oro", "La agencia Thompson y Cía", "La caza del meteoro", "El piloto del Danubio", '"Los náufragos del «Jonathan»", "El secreto de Wilhelm Storitz" y "La impresionante aventura de la misión Barsac"'.

     En el año 1989 un bisnieto de Jules Verne descubre una caja fuerte. En su interior se hallaba el manuscrito de una novela que Jules Verne había escrito sobre 1863 y que fue rechazada por su editor por ser demasiado pesimista: la humanidad, encerrada en altos edificios de hierro y cristal, circulando en trenes de altísima velocidad y comunicada a través de una red mundial de máquinas ordenadoras, caminaba hacia un lamentable final. Jules Verne la había titulado "París en el siglo XX" y fue publicada en 1994.
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